Monday, December 17, 2007

QUIERO MIS 30 Por Sergio Cancino

Despedí mis 30 años y di la bienvenida a los 31 con Chris Cornell interpretando canciones de Soundgarden que desfilaban como si fuera una versión en tiempo real de la película "Singles: Vida de solteros". "Levántate y anda", era la orden que el músico daba a cada uno de mis recuerdos en medio del sonido deficiente del Espacio Riesco. Una década en exposición. Bastaba mirar a los nostálgicos del grunge, con sus carreteadas poleras de Pearl Jam, Nirvana, Smashing Pumpkins y Alice in Chains. Era cosa de contemplar a ese público masculino, en su mayoría, que parecía recién despertar de la resaca de las camisas de franela, los bototos y la barba chivo. Un gran casting de la nostalgia bajo un cielo protector de concreto. El Espacio Riesco olía a 90: sudor, rabia, depresión, intensidad, un tufillo alcohólico de adulto joven y ex adolescente alternativo. Tuve el mismo escalofrío que sentí con la visita de Eddie Vedder y compañía, luego con Dolores O´Riordan de The Cranberries y recién con la aparición de Beck en el Nacional. El retorno a los 90 es más agresivo que la moda ochentera, tal vez porque esta última década fue más superficial en términos pop, incluso a pesar de la dictadura. El noventismo está lleno de mártires y fracasos, de enterarnos que la alegría llegó a medias, de querer comernos el mundo y terminar masticando el polvo. Es más intimidante al ambiente barra brava del recital de Cornell y los chillidos de chicas pegadas con The Cranberries que el paisaje de la new wave maquillada y hedonista de la Blondie. Siento que los 90 carecen del elemento inofensivo, lúdico y ridículo de los 80: todo tenía que ser intenso, desgarrado, extremo, desde las relaciones sentimentales hasta el volumen de las guitarras, pasando por las fiestas electrónicas y el cine. Donde los 80 celebraron, los 90 se estresaron. "Si no duele, no vale", una filosofía que muchos abrazamos con entusiasmo. En medio del show de Cornell, me acordé de Prong y su "Snap Your Fingers, Snap Your Neck", de los grandiosos Therapy? y su "Nowhere", de Corrosion of Conformity y aquel "Clean My Wounds". Sonidos muy propios de aquellos años. Obvio, teníamos a Ace of Base y 2 Unlimited, pero incluso ese tipo de proyectos polarizaba más las opiniones que en su momento, digamos, Rick Astley y Bananarama.

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