Monday, December 17, 2007

Michael Clayton

Ascanio Cavallo REVISTA EL SÁBADO EL MERCURIO

Arthur Edens (Tom Wilkinson), abogado estrella del estudio Kenner, Bach & Ledeen, pierde el control durante la audiencia de una testigo a la que debe descalificar, y abandona el lugar desnudándose en una calle nevada. Mientras uno de los jefes del estudio, Marty Bach (Sydney Pollack), trata de contener los daños producidos por la renuncia de Edens, su amigo y colega Michael Clayton (George Clooney) parte a cumplir su tarea de siempre: limpiar evidencias, despejar expedientes, asegurar la posición de los clientes. "No soy un hacedor de milagros", le explica a uno de ellos, "soy un conserje".

En el centro de la crisis de Edens está la multinacional Unorth, una compañía que pretende cuidar el medio ambiente, pero que en realidad ha envenenado a un grupo de familias en Milwaukee y enfrenta una class action por varios billones de dólares. Su jefa jurídica, Karen Crowder (Tilda Swinton), vive también al borde del colapso, consciente de que los métodos de la empresa sobrepasan todas las fronteras éticas y jurídicas.

El relato sigue un patrón que ya se ha vuelto familiar: la multinacional es culpable, los abogados hacen el trabajo sucio, las víctimas están desprotegidas y la policía está perdida (o es cómplice). El drama lo desata siempre la conciencia moral de un protagonista que sabe más de lo que conviene. Es una especie de "neo-film noir", donde los jefes mafiosos han sido sustituidos por altos ejecutivos, las redes de hampones por equipos de abogados y los investigadores privados por profesionales conflictuados por contradicciones éticas. Que el eje se haya desplazado desde la construcción de imperios en la sombra hacia compañías que lucran dañando a la naturaleza dice mucho acerca de cómo han evolucionado las amenazas percibidas del capitalismo.

Tal como en el film noir clásico, en esta película importan menos los detalles técnicos del ilícito que el clima en que se desarrolla la historia. Su protagonista, el solitario Clayton, se mueve entre las elegantes oficinas de su estudio y unos garitos chinos donde parece compensar su incomodidad interior, y basta ese detalle para saber que en cualquier momento se convertirá en un problema para sus empleadores. Edens parece frágil en su estado de shock, pero una sola mirada dirigida a Clayton le recuerda la amenaza que puede ser sentado en una corte.

De estos pequeños gestos está construida la envolvente atmósfera de Michael Clayton, y el director debutante Tony Gilroy, que escribió, entre otros guiones, las tres partes de la serie de Jason Bourne, ha tenido el buen cuidado de controlar cuidadosamente la velocidad de la historia, para que ella se desenvuelva con el ritmo propio de una conciencia que se ilumina.

Pero quizás su mérito mayor es haber elegido a un elenco de lujo, uno de los mejores que se haya reunido en los últimos años, y uno se pregunta si esta película, o al menos la densidad existencial que comunica, habría sido posible sin dos actores monumentales como Tom Wilkinson y Tilda Swinton, una figura siempre correcta como George Clooney y un cineasta con la presencia escénica de Sydney Pollack. De entre los raros casos en que una película puede ser sostenida por sus actores, Michael Clayton es uno de los más resonantes del último tiempo.

Michael Clayton
Dirección: Tony Gilroy.
Con: George Clooney, Tom Wilkinson, Tilda Swinton, Sydney Pollack.
Duración: 119 minutos.

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