Sunday, December 09, 2007

el ladron de chicle POR ALBERTO FUGUET
Soy un fan de Douglas Coupland, lo admito, y siempre leo, lo antes posible, no me aguanto esperar; cuando aparece cada una de sus novelas (y el tipo es prolífico)intento que llegue a mis manos ASAP--lo antes posible.


Quizás es políticamente incorrecto o errado leer a Coupland a estas alturas y deberia estar leyendo el nuevo premio Tusquets o Anagrama (aunque quiero leer el finalista de Anagrama no xq es Anagrama sino xq es del tapatío Antonio Ortuño) pero nada, Coupland me cuenta cosas del hoy, esas cosas que no salen en el diario y sin embargo son noticias urgentes, tan claves e importantes que uno no se da cuenta ni siquiera en conversaciones con amigos o que no capta por ser, en el fondo, un tipo bastante siglo XX

Por eso quizas hay que leer de vez en cdo autores actuales: por que hay temas q solo pueden transmitirse via libros, no tv, no diarios, no internet.... es lo que se llama el zeitgeist, el estado del tiempo, es estado de las cosas....

Couplando cargará, siempre, con su título Generación X, que no es para nada su mejor libro, pero sin duda removió cosas--- Coupland ha ido, cada vez, indagando en el lado oscuro de la vida "de la internconexión" y el lado oscuro de lo pop. Entre sus libros que me gustan, y mucho, están Life Without God; Hey, Nostradamus; All Families are Pyschotic y, sobre todo, Eleonor Rigby

ahora aparece The Gum Thief que me leí en aviones diversos--quizás el sitio ideal para leer a Coupland

No es una obra maestra y no es lo mejor de DC pero lo lei de una--entre escala y escala y me dejó pensando. La novela está narrada por varias voces, toda de gente que no hace lo que quiere, que siente que la vida los estafó más que dañó (nadie se quiere matar, nadie se odia, pero... nadie la pasa demasiado bien tampoco) y todos los personajes están linkeados puesto que trabajan (o están ligados) a alguien que trabaja en una supertienda de artículos de oficinas
como Staples (de hecho, es Staples), algo así como Lapiz López
pero multiplicado por mil.

Lo fascinante es que Coupland, q inventó el término McJob, ha insistido que la "felicidad" de un hombre radica, sobre todo, en su trabajo--- que mientras que alguien trabaja en algo que no lo llene, donde no se siente insultado o envilecido, todo el resto se verá seriamente afectado: sus lazos amorosos, familiares, el poco dinero que gana termina no sirviéndoles de nada... Coupland cree, además, que aquellos sin vida interior (sin un hobby, un vicio, sin un fanatismo)
están condenados a vagar por largos pasillos con tubos fluorescentes. Mal. Y tampoco cree que la salvación viene de elementos externos, por cercanos que esos elementos seas (amigos, pareja, padres, perros).

La novela es sin duda parte del zeitgeist y me recordó una cinta rara y tremenda llamada
The Year of the Dog, donde una mujer sola, sin vida, apuesta todo por su perro

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