Wednesday, April 18, 2007

Vaticinia

VATICINIA (Fragmento)
-con música de Mahler-
Ay vaticinia mía de Monterrey (y excusa el neologismo por no insistir
en eso de visionaria) ay pelo tomado
en la nuca de oro que yo no más me sé de donde mana
torrencial toda la hermosura
de la figura, ay
precipicia mía, ¿y entonces?,
¿entonces qué?, ¿quién?, ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿dónde? Ni Safo
de Metilene, ni Teresa, ni abeja, sagrada así nunca
diérame agua así para mi sed.
Diérame poesía así, hembraje así, oleaje, cuerdas
vaticinias libérrimas así altas, austeras
con sangre, sangre fresca de mujer y
sílabas, mi Dios, sílabas
distintas, de otro acorde, y al fondo algo, algo, otra versión
del Génesis en corintio, en gálata, en
de repente Mahler, ¿en quién más?, en nadie,
en nadie nadie más, ni en cairo arameo ni
en parpadeo, ni en este Viernes Santo
que es el último de los míos, (la
de Magdala me oiga), idos
los idus de abril según hilaban velocísimas
no las Parcas el tiempo sino las verdaderas
madres de los poetas que nos parieron a todos, a ti,
a mí, a Catulo al portentoso Catulo
sin olvidar, mi niña, al viejo Ovidio
arrojado al Ponto por irreal
igual que yo, por
encandilado.
Exilio, exilio, Rostock adentro, Báltico y
más Báltico, algo
sé de eso, pasa
que te amo contra los infiernos, que eres
única, eso pasa, que te amo
que eres vidente y te amo.

Gonzalo Rojas
Viernes Santo, 2007

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