Wednesday, April 11, 2007

Somerset Maugham: el seductor irresistible

El escritor inglés William Somerset Maugham (1874-1965) desarrolló una clara visión de aquello que le interesaba de la literatura. Para él, la finalidad de las novelas era entretener antes que instruir. Con esa premisa redactó libros célebres, entre ellos, Servidumbre humana y Como el filo de la navaja, que lo convirtieron en un best seller mundial durante los años cuarenta y cincuenta. Asimismo, se ganó una serie de enemigos intelectuales que detestaban su éxito y su frivolidad. Otros críticos y escritores, sin embargo, apreciaron su destreza y la eficacia de sus ficciones. Entre los aficionados a Maugham destaca el prestigioso crítico Cyrill Connoly.Maugham fue un personaje culto y refinado. Pensaba, como Saint-Beuve, que la vida de un escritor se proyecta en sus escritos de manera inevitable. Sus consideraciones sobre el arte de narrar se pueden encontrar en el conjunto de ensayos reunidos en el volumen Diez grandes novelas y sus autores, en donde Maugham pasa revista a distintas obras maestras de la literatura universal. Para él, las novelas capitales son: Tom Jones, de Henry Fielding; Orgullo y prejuicio, de Jane Austen; Rojo y negro, de Stendhal; Papa Goriot, de Balzac; David Copperfield, de Charles Dickens; Madame Bovary, de Flaubert; Moby Dick, de Herman Merville; Cumbres borrascosas, de Emily Brontë; Los hermanos Karamazov, de Dostoievski, y Guerra y paz, de Tolstoi.Obviamente Maughan se hace cargo de los libros que no escoge, como los volúmenes de Proust y de Henry James, declarando con toda libertad que su elección se limita al gusto personal. Y anota una frase que delata su espíritu a la hora de leer y, por lo tanto, de seleccionar sus preferencias: "El lector prudente obtendrá el máximo placer de su lectura si es capaz de aprender el útil arte de saltarse texto".De forma metódica, Maugham analiza en este libro cada una de las novelas escogidas. Se refiere en extenso a situaciones biográficas de los autores. Luego desmenuza la prosa y la estructura de los relatos, registrando los defectos que encuentra, ya que según él las novelas importantes no pueden ser perfectas.Entre las muchas frases memorables que se despacha Maughan en este libro, hay decenas de este calibre: "Stendhal no poseía una gran inventiva, pero, nadie podría decir cómo, la naturaleza dotó a aquel bufón vulgar de un maravilloso talento para la observación exacta y de una aguda perspicacia para las complejidades, manías y rarezas del corazón".En estas páginas se percibe una inteligencia sutil desplegada con originalidad y nitidez. Maugham entiende y explica con precisión la estructura que sostiene a las novelas que examina. Para él lo principal de un autor es su habilidad para captar la atención del lector. Apuesta por las historias envolventes, escritas en un leguaje llano. Según su criterio, sobran las descripciones que aportan sólo belleza y no conceden información. Prefiere sacrificar las conjeturas y los adornos en beneficio de la velocidad y el suspenso.En estos ensayos amenos y divertidos, Maugham expone sus principios literarios y su manera de entender a los clásicos. Lo hace con elocuencia y sinceridad. Es imposible no reconocer el valor de su perspectiva asentada en el placer por la lectura.
Matías Rivas
FichaDiez grandes novelas y sus autores
William Somerset MaughamTusquets, Barcelona, 2006, 375 páginas,
Ensayo

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