Tuesday, April 10, 2007

Quién es el perdedor ahora...


Bolaño el desquite


Regresó para instalarse entre los primeros del listado de las 100 mejores obras en español de los últimos 25 años. En los nuevos libros le dedica un poema “al señor Teófilo Cid”, otro dice escribirlo “a lo Raúl Zurita”, y México vuelve a estar presente. ¿Qué pasó con el movimiento infrarrealista? Acá sus deudos reavivan las cenizas del mítico grupo.


La Nación Domingo

Por Javier García
España. Es de noche y el cielo está despejado en Castelldefels, mientras un chileno vigila el camping Estrella de Mar en donde a las seis de la mañana “sólo la radio cruza el silencio”. Es 1977 y Roberto Bolaño escribe sus versos a mano, recuerda a los amigos que dejó en México, también a Mario Santiago, quien le ha enviado una foto desde Israel, a Efraín Huerta, al Café La Habana, donde alguna vez estuvieron Fidel y el Che Guevara.
“No nos publicarán libros ni incluirán muestras/ de nuestro arte en sus antologías (Plagiarán/ mis versos mientras yo trabajo solo en Europa)”, apunta Bolaño en poemas que ahora ven la luz a más de tres años de su muerte, y a no más de diez de comenzar a ser publicado y reconocido como uno de los grandes escritores latinoamericanos.
Dos libros póstumos confirman su vigencia: “La universidad desconocida”, volumen de más de 400 páginas, y “El secreto del mal” (184 páginas), que acaban de ser editados por el sello Anagrama. Títulos que a mediados de mes estarán en Chile. Además, esta semana el autor de “Los detectives salvajes” se ubicó en los lugares tercero y cuarto del listado de las 100 mejores obras en español de los últimos 25 años, según el ranking de la revista colombiana “Semana”, siendo superado sólo por García Márquez y Vargas Llosa.
Y como corolario, el escritor peruano Alfredo Bryce Echenique inaugurará el 15 de mayo, con una conferencia magistral, la cátedra que llevará el nombre del autor, en la Universidad Diego Portales.
ZURITA Y LAS PORNOS
“Raro oficio gratuito. Ir perdiendo el pelo/ y los dientes. Las antiguas maneras de ser educado/ Extraña complacencia (El poeta no desea ser más/ que los otros) Ni riqueza ni fama ni tan sólo/ poesía. Tal vez ésta sea la única forma/ de no tener miedo. Instalarse en el miedo”, se lee en un fragmento de “La universidad desconocida”. Un arte poético y un desafío, donde sus páginas muestran el retrato más explícito de su autobiografía. Ahí están sus padres, sus amigos mexicanos, los amores fracasados y la lucidez que le permitió ordenar su obra sabiendo que el futuro era incierto y frágil como su hígado.
“La presente edición corresponde con exactitud al manuscrito encontrado. El propio Roberto lo fecha en el año 1993. Fueron años de trabajo y de lucha, pero por encima de todo de escritura”, escribe su esposa, Carolina López, en el inicio de “La universidad…”.
Volumen donde se pueden hallar poemas escritos bajo diversos registros, breves como haikus y otros extensos de prosa poética, que no son sino los fragmentos de su libro “Amberes”. Textos que abren la segunda parte del libro. Luego, vendrá “Prosa de otoño en Gerona”, publicado originalmente en “Fragmentos de la universidad desconocida” (1992), recogido después en “Tres” (2000), y también hay poemas de “Los perros románticos”.
Pero asimismo se reúne gran parte de su obra impresa sólo por revistas mexicanas y españolas. En uno titulado “Dos poemas para Lautaro Bolaño”, escribe: “Lee a los viejos poetas, hijo mío/ y no te arrepentirás”. Luego, el padre explicará que los poemas “fueron escritos inmediatamente después de salir del Hospital Valle Hebrón, en Barcelona, en el verano de 1992, con los viejos de hígados destrozados, con los enfermos de sida y con las muchachas que ingresaron por una sobredosis de heroína”.
El ejemplar cierra con “Notas del autor”, donde apunta que el poema “La pelirroja” “es un intento de escribir a lo Raúl Zurita –las musas me perdonen–, pero en el territorio de las películas pornográficas”.
Mientras, en “El secreto del mal”, Ignacio Echevarría, encargado de ambas ediciones, señala: “Reúne este volumen un puñado de cuentos y de esbozos narrativos espigados entre los numerosos archivos de texto que se encontraron en el ordenador de Bolaño tras su muerte”.
El autor de “2666” no se olvidó de Chile. De su venida en 1999 a la Feria del Libro, dice sobre los escritores que lo atacaron: “Lo increíble de esto es que me lo decían chilenos, tanto de izquierda como de derecha, que no paraban de lamer culos para mantener su exigua parcelita de renombre”.
Pero también hay personajes, relatos de orden descriptivo, ensayísticos, la antesala de lo que podría ser un cuento o una novela. Lo que Echevarría llama “una poética de la inconclusión”, las puertas abiertas que deja siempre el infierno, pero escribiendo “en el país de los imbéciles”, escribiendo bajo las estrellas donde quizá “sólo la radio cruza el silencio”. LCD


BEAT MEXICANOS
Por Julio Saavedra
Rebeca López, compañera de Mario Santiago, y el periodista Raúl Silva cuentan desde México la génesis y los años posteriores a la partida de Bolaño a España. “Bolaño llegó a decir que el infrarrealismo eran él y Mario, pero después él partió a Europa y el movimiento siguió”, comenta Silva, quien le ha seguido la huella a los “infra”. Luego, vendrá la partida también a España de Bruno Montané y Edgar Altamirano. Rubén Medina se va a Estados Unidos, Jorge Hernández (conocido como Piel Divina) a Francia y Juan Harrington a Chile. Algunos siguieron colaborando con diversas publicaciones.
Tras “Pájaro de calor”, la primera antología infrarrealista, donde participó el grupo núcleo, el trabajo nunca cesó, como explica López: “Poemas, caminatas y encuentros continuaron, y la lectura de esos textos trajo a otros poetas. Luego de ‘Pájaro de calor’ vinieron revistas afines, como ‘Correspondencia Infra’, ‘La Prosa’, ‘Calandria de Tolvaneras’ y la ‘Zorra Vuelve al Gallinero’”.
El movimiento se hace más grueso, ya que en los ’80 nuevos poetas fueron llegando, y ahora explica López: “Continúa con su poesía fuera de la carretera, aunque varios de ellos en menor cantidad por estar entregados a otras actividades”. Incluso el pasado 15 de febrero, en el D.F. mexicano, participaron en una lectura “infras” originarios, como Guadalupe Ochoa, Edgar Altamirano y José Peguero. La muerte de Bolaño, confiesan, “disparó todo”, pero ellos continúan dándole la espalda al oficialismo.

AULAS DE LA “UNIVERSIDAD”
La única imagen que guardo de T. C.
El señor Teófilo Cid no está.
La lluvia sobre esa ciudad extraña, Santiago del
Nuevo Extremo.
El señor Cid pasea por calles grises.
Pelo de rata, ojillos de rata,
En un atardecer neutro.
Abrigos, gabardinas, chaquetas rojas que
la lluvia empuja
Hacia cualquier lugar.
El señor Teófilo Cid un tanto ebrio,
En su ciudad,
Huyendo bajo la lluvia.
Única realidad de estas palabras.
El dinero
Trabajé 16 horas en el camping y a las 8
de la mañana tenía 2.200 pesetas pese a ganar
2.400 no sé qué hice con las otras 200
supongo que comí y bebí cervezas y café con
leche en el bar de Pepe García dentro del
camping y llovió la noche del domingo y toda
la mañana del lunes y a las 10 fui donde
Javier Lentini y cobré 2.500 pesetas por una
antología de poesía joven mexicana que
aparecerá en su revista y ya tenía más de
4.000 pesetas y decidí comprar un par de
cintas vírgenes para grabar a Cecil Taylor
Azimuth Dizzie Gillespie Charlie Mingus
y comerme un buen bistec de cerdo
con tomate y cebolla y huevos fritos y escribir
este poema o esta nota que es como un pulmón
o una boca transitoria que dice que estoy
feliz porque hace mucho que no tenía
tanto dinero en los bolsillos

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