Thursday, May 15, 2008

LA FICCIÓN ES CIENCIA

Hace rato que la ciencia ficción viene haciendo ruido en las letras chilenas. El Púgil de Mike Wilson, es el último ejemplo: la historia de un boxeador argentino que oye hablar a su refrigerador, mientras una nube negra cubre Buenos Aires. Una novela post-apocalíptica que bebe más de películas como Donnie Darko y la música de Joy Division que de la ciencia ficción dura, y cuyo extracto puedes leer acá.

Por Antonio Díaz Oliva ver


PEGA FUERTE

“Los dos intentaban rehacerse a sí mismos y rehacer el universo entero. Y por eso la ciencia ficción constituía una tan gran ayuda para ellos”. Kurt Vonnegut, Matadero Cinco (1969).

Art cae de rodillas y se pone a llorar en medio del cuadrilátero. Su carrera como boxeador se acaba. Al otro día, en su casa, mientras lee cómo los periódicos se ríen de su papelón en el ring, el refrigerador le habla.

El artefacto le da algunas pistas e indicaciones y Art le hace caso. Termina deambulando por un Buenos Aires retro, topándose con personajes que van desde un clon de Orson Welles y un tintorero japonés que podría encajar en el mundo de Tarantino, hasta un grupo de nerds que juega rol dentro de una ballena varada.

Eso y otras cosas bizarras hay en El Púgil (08), la novela del argentino-estadounidense y residente en Chile, Mike Wilson Reginato (34). “Una historia del fin del mundo en el fin del mundo”, como se afirma en la portada, y que vendría a ser prima-hermana de Caja Negra (06)de Álvaro Bisama. O como dice el mismo Mike: “…que funcionan como prótesis”.

Como sea, ambos libros son de un tipo de ciencia ficción donde lo raro suple el fetichismo tecnológico, una corriente que ha cobrado fuerza acá desde Ygdrasil (05), la novela de Jorge Baradit que se convirtió en el punto de partida para que mucha gente se interesara y se atreviera con libros como el de Mike Wilson.

Aunque –hay que advertirlo- salir de El Púgil cuesta bastante. Pero ingresar no, porque está tan plagado de referentes pop que es imposible no agarrase de algo como puerta de entrada. Sin ir más lejos, el epígrafe de la novela es un trozo de “Transmission” de Joy Division. La mejor señal de la dirección y estética del libro.



Dentro de los links que hay en El Púgil, una constante es Donnie Darko (01). Tanto la película de Richard Kelly como la novela de Wilson, comparten cierta estética oscura y transmiten una sensación onírica en que no se sabe si uno está soñando o despierto.

"El Púgil tiene el mismo efecto que Donnie Darko: lo puedes tomar como una película de ciencia ficción o una sicológica. Me gusta harto la angustia metafísica del personaje Donnie, quien tiene esquizofrenia y por eso nunca sabemos qué elementos son realidad y cuáles no. En El Púgil pasa algo similar con Art, el protagonista, un veterano de las Malvinas que tiene su trauma sicológico, lo que le da cierta ambigüedad al asunto”, dice el autor.



Y también hay citas a Inteligencia Artificial (01)que se repiten bastante…

“Sí, para mí es una película que no se le dio la atención que merecía. Una de esas criaturas raras dentro del cine porque era una cinta de Kubrick pero de Spielberg igualmente. Y al final se convirtió en un ejercicio de comparar quién es mejor: Kubrick o Spielberg, y no se fijaron bien en la historia. Pero lo que me interesa de la película es el concepto de artificialidad, que es algo presente en mi novela”.

Además de las referencias cinematográficas, la música es un elemento importante en la novela. De Joy Division a Radiohead.

“Me interesa Joy Division porque El Púgil es una novela apocalíptica, y para mí Joy Division siempre ha sido música apocalíptica. Tiene un ritmo holocaustico y sentía que encajaba bastante bien, como el protagonista deambulaba por la ciudad y va ingresando a un infierno urbano”.



¿Desde dónde crees que se sitúa esta nueva corriente de ciencia ficción chilena?

“Hace poco alguien me preguntó cómo era escribir ciencia ficción desde acá, el tercer mundo. Y alguien habló de un “nuevo realismo mágico” para describirlo. Pero no sé, el realismo mágico salía de Latinoamérica servido en bandeja para que lo entendiera el lector internacional. Lo que se escribe dentro de esta literatura frik viene con furia, más violencia y no es lo que se espera que provenga desde acá”.

Además choca con la típica imagen que la gente tiene…

“Muchos piensan, cuando le hablas de ciencia ficción, en Star Wars o Star Trek; o sea algo en el espacio y con mucha tecnología. Y esa noción es bastante distinta a lo que se escribe en estos momentos. Como pasa con Ygdrasil, por ejemplo”.

En la solapa del libro Edmundo Paz Soldán dice: “la mejor ciencia ficción en castellano se está hoy escribiendo en Chile”. ¿Te parece que este tipo de literatura viene a ser un relevo en el género?

“Lo aparecido ahora no es ciencia ficción tradicional, es un pastiche. Y eso tiene que ver con la generación mediática y con la cultura pop. Es muy distinto a lo que se escribía en la escuela de la ciencia ficción hard, porque ahora uno se basa en experiencias como el cine -que aunque no sea de acá y provenga de Japón- es parte con lo que uno se crió. O la música, películas clase B, TV basura, ese tipo de cosas.

Al final lo que cualquier tradición narrativa necesita, es que aparezcan tumores que desvíen e irrumpan en el futuro que se supone que iba a tener esa tradición”.

Y los tumores ya están aquí.

A continuación, nuestros cinco autores recomendados para ingresar a la ciencia ficción:

1.- PHILIP K. DICK

Conocido por escribir el libro en que se basó la película Blade Runner (1982), también fue creador de novelas notables como El Hombre en el Castillo (1962), donde se narra una realidad alternativa en que parte de Estados Unidos es controlado por los nazis desde la Segunda Guerra Mundial.

Tiene varios cuentos notables, los cuales escribió frenéticamente mientras consumía una gran cantidad de anfetaminas. Murió casi con lo puesto, y su reconocimiento fuera de los circuitos de la ciencia ficción fue posterior. Por latitudes latinoamericanas, escritores como Ricardo Piglia, Bolaño y Fresán son algunos de sus fans devotos.

En Biblioteca de Santiago se encuentran los Cuentos completos volumen 1 y 3 además de la novela Ubik (1969).

En Bibliometro se encuentran las novelas Lotería Solar (1955), El Hombre en el Castillo (1962), Valis (1981) y la compilación de cuentos El Padre-Cosa.

2.- J.G. BALLARD

Famoso gracias a Crash (1973) -el libro preferido de Ian Curtis-, donde cuenta la historia de un grupo de personas que se excitan con los choques en auto, y que tuvo una adaptación al cine a manos de David Cronenberg.

Ballard es autor de una serie de novelas y cuentos en que más que experimentar sobre el espacio exterior, se enfoca en los conflictos sicológicos del hombre de clase media inmerso en una sociedad de consumo. Hace poco publicó una autobiografía donde anuncia su inminente muerte por culpa de un cáncer a la próstata.

Parece que la copia de Crash (1973) de la Biblioteca de Santiago ha sido todo un éxito. La están restaurando y estaría disponible nuevamente en un mes.

3.- WILLIAM GIBSON

Gibson es el padre del término cyberpunkque fue tan famoso en los ochentas y noventas. Su obra más reconocida, e inicio de su primera trilogía, es Neuromante (1984), donde tempranamente se anuncian términos como ciberespacio o realidad virtual. Y donde los manejos o robos de información y los hackers, hacen las primeras apariciones en la literatura. Un autor al cual Matrix le debe más de lo que los hermanos Wachowski se atreverían a reconocer.

En biblioteca de Santiago se encuentra su novela Conde Cero (1986) perteneciente a la trilogía del Sprawl.

4.- HUGO CORREA

Mientras en Chile el realismo seguía siendo la corriente literaria, Hugo Correase dedicaba a escribir sobre invasiones extraterrestres en el campo o apariciones de Satanás en obras como Los Ojos del Diablo (1972) o su clásico Los Altísimos (1959). Tan bien le fue que terminó colaborando en revistas norteamericanas con el apoyo de Ray Bradbury.

Acaba de morir, días después del deceso de otra pluma grande de la ciencia ficción: Arthur C. Clarke (2001: Odisea en el espacio). A la espera de reediciones de su trabajo, las librerías de viejos son la mejor opción para encontrar algo de su autoría.

5.- JORGE BARADIT

Su novela Ygdrasil (05) fue la primera bomba de ciencia ficción chilena en detonar, el adelanto de una serie de explosiones que se sentían venir en las letras locales.

Robándole más estética a los videos de Nine Inch Nails y a la animación japonesa que a la ciencia ficción de tomo y lomo, Baradit ya es un referente local e hispano dentro del género. Junto con otros escritores maneja el blog Ucroníadonde en cápsulas narrativas fantasean sobre pasados y futuros alternativos referentes a la historia chilena.

“Ygdrasil” está disponible en Bibliometro y Biblioteca de Santiago



El Púgil
(5/14/2008 5:33:00 PM)

Extracto gentileza de Editorial Forja. 2008


"Las franjas blancas que dividían el asfalto negro brillaban y Art se acordaba con nostalgia de esas tarjetas navideñas adornadas con nieve de fantasía y de los paisajes árticos que siempre aparecían en aquellas animaciones de plastilina, como Rodolfo el reno y Frosty el hombre de nieve. El movimiento de esas líneas blancas provocaba algo en Art, volaban hacia él, fracturadas, veloces y brillantes. Cuántas películas comenzaban así; un coche avanzando por una calle, de noche, ángulo picado, plano americano, iluminación directa, el lente enfocado en el avance veloz de las franjas blancas.."

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