Monday, May 05, 2008

El nuevo paraíso de los cinéfilos
(Cine en su casa--titulo original)

Viernes 25 de abril de 2008

Por Alberto Fuguet

Desde hace menos de un mes que mi nueva palabra favorita es "queue" (se pronuncia, para mi sorpresa, qui–u, o kju). Se supone que es una palabra del inglés pero, en rigor, es una de esas palabras que la tecnología ha parido para "facilitarnos" las cosas. Un "queue" es, en esencia, una repisa electrónica, una lista, una colección digital que ordena las ansiedades de uno de mayor a menor. A medida que lo que está más arriba es usado–consumido–devorado, la lista se re–ordena y todo va subiendo, intentando alcanzar el cielo. El cielo, por cierto, es cinéfilo y el ansia es cinepática, y lo que se desea devorar son DVDs: todos, ojalá al mismo tiempo, de una. Lo importante es que no paren y, como todo esto ocurre en Estados Unidos, el hambre nunca es saciada porque siempre - siempre- aparecen nuevos DVDs: nuevos, viejos, independientes, documentales, cajas de series, Criterion Collection. Todo esto sucede los martes, el día que acá son soltados. El martes es el día de la glotonería y de la marmota, el día en que uno capta que sigue con mucha, mucha hambre y que todo parte de nuevo. El día en que el orden de tu queue se desordena para reordenarse de nuevo.


Así las cosas, el verbo nuevo que más he escuchado acá es "I'm going to queue it": lo voy a agregar a mi lista. La lista a la que todos se refieren es el queue de Netflix y Netflix es mi nuevo vicio, es el sitio que te hace creer que internet sí sirve de algo, y logra algo no menor: combina el frenesí cinéfilo de querer verlo todo de un tirón, con la experiencia análoga y retro del correo. En dos palabras: por 14.99 dólares al mes, puedes tener al menos 3 DVDs al mismo tiempo en tu casa. Por el tiempo que quieres. Una semana, un mes, un año. Cero multas. Luego, estos DVDs te llegan, vía el "queue", a tu casa vía el correo postal. Y de manera extraordinariamente rápida. Como el queue es en el fondo una manera de ordenar el desorden, una vez que devuelves uno (por correo, desde tu casa, lo dejas en tu puerta o casilla o lo que sea, pues vienen en un sobre con sello, por lo que no hay que pagar nada ni hacer esfuerzo ninguno). El esfuerzo se concentra en ver (y ojalá rápido para pedir otro) y devolver.


Esto, claro, ha revolucionado todo. Blockbuster no está del todo contento. Hay gente que ve dos o tres DVDs al mes; hay otros que ven unos 55. Netflix dice que esto tiene algo de La Mía Papa: no todos los que van a comer todo lo que pueden, comen todo lo que pueden. Pero los sobres rojos de Netflix (el color de la Navidad) aparecen a cada rato en mi correo: dos días exactos después que devuelvo uno. Desde 1997 Netflix (www.netflix.com) ha amasado una colección de unos 90 mil títulos que crece cada martes. Y lo bueno, que no todo es Shrek 3. Uno encuentra, literalmente, lo que quiere/sueña y no se imagina. Los adictos son unos 6.7 millones y todos los días el correo mueve 1.6 millones de discos de costa a costa.

¿Qué veo primero? ¿Qué subo de lugar en la lista? ¿Lars and the Real Girl con Ryan Goslin o algo de Preston Sturges, que nunca he visto, o esa cinta neorrealista neoyorquina de los 70 que fue descubierta llamada Blast of Silence?

Cuando regrese a Chile, ya sé qué echaré de menos: mis amigos de Netflix.

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