Tuesday, May 08, 2007

Simone Weil

Si estamos padeciendo enfermedad, pobreza o infortunio, creemos que estaremos satisfechos el día en que cese. Pero también eso es falso; tan pronto como uno se acostumbra a no sufrir, se desea algo más.

Si vamos dentro de nosotros mismos, encontramos que poseemos exactamente lo que deseamos.

Un ateo puede ser simplemente alguien cuya fe y amor se concentran en los aspectos impersonales de Dios.

En el fondo del corazón de cada ser humano, desde la infancia más temprana hasta la tumba, hay algo que continúa esperando indómitamente, a pesar de toda experiencia de los crímenes cometidos, sufridos y presenciados, que se hará el bien y no el mal.

Cada vez que padecemos un dolor, podemos decir en verdad que es el universo, el orden del mundo el que nos entra en el cuerpo.

Amar es reconocer que los demás soy yo, y no criaturas de nuestra imaginación.

Moral y literatura. Nuestra vida real está compuesta en más de sus tres cuartas partes de imaginación y de ficción. Son raros los verdaderos contactos con el bien y el mal.

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