Tuesday, October 10, 2006

Un copete con Voltaire (viejo buena tela)




Ahora que conozco lo que escribió y si viviera hoy, invitaría un copete a Voltaire para tirar la talla un rato y preguntarle cómo ve este caos.
Viejo buena tela. Un pensador más ameno e incisivo de lo que creí. Menos denso de lo que nos hacen creer los libros de historia. Un maldito liberal burgués que le importaba un carajo la igualdad y que se burlaba de nuestra condición humana.

Francois Marie Arouet Voltaire (1694-1778). Escritor y filósofo francés que figura entre los principales representantes de la Ilustración.Nació en París, el 21 de noviembre de 1694, hijo de un notario. Estudió con los jesuitas en el colegio Louis-le-Grand. Murió el 30 de mayo de 1778 en París.El talante de sus actividades podría resumirse en una frase que el propio autor empleaba muy a menudo: écrasons l’infâme (‘aplastemos al infame’). Con esta frase se refería a cualquier forma de religión que persigue a quienes no la profesan, que practica el fanatismo. El carácter contradictorio de Voltaire se refleja tanto en sus escritos como en las opiniones de otros. Parecía capaz de situarse en los dos polos de cualquier debate, y en opinión de algunos de sus contemporáneos era poco fiable, avaricioso y sarcástico. Su moral estaba fundada en la creencia en la libertad de pensamiento y el respeto a todos los individuos, y sostuvo que la literatura debía ocuparse de los problemas de su tiempo. Estas opiniones convirtieron a Voltaire en una figura clave del movimiento filosófico del siglo XVIII ejemplificado en los escritores de la famosa Enciclopedia francesa.
Si Montesquieu tiene por interlocutora a la nobleza, François Marie Arouet (1694-1778), más conocido por Voltaire, se dirigirá a la burguesía a la que pertenece y cuyas ideas e intereses defiende. Educado en los jesuitas, su espíritu le llevó a escribir obras filosóficas y literarias poesía, drama y ensayo-. Sus primeros escritos ya le supusieron prisión y dos exilios, cumplidos en Holanda, el primero, e Inglaterra, el segundo, que le sirvió para conocer el empirismo y decidir trasladarlo a Francia, convirtiéndose así en el gran promotor de Las Luces. Sus ataques a la religión, en nombre del sentido común, se hicieron y le hicieron famoso, lo mismo que el resto de sus ideas, difundidas con gran rapidez fuera de su país. Ellas le permitieron residir en la corte prusiana algún tiempo, cartearse con la zarina Catalina II y ser conocido al final de su vida como el rey Voltaire. Las cartas filosóficas o cartas inglesas (1734) constituyen la primera expresión de su pensamiento social y político, sobre el que vuelve en el Diccionario filosófico, sus novelas -Cándido o el optimismo-, su correspondencia y sus comentarios contra la obra de Montesquieu. De ideas menos originales que éste, elogia la constitución y libertades alcanzadas en Inglaterra, pero, rico propietario burgués, prefiere un sistema con un régimen monárquico fuerte, sin cuerpos intermedios y en el que se respeten las libertades civiles, a las que fundamentalmente alude cuando habla de libertad, más que a las políticas. No cree en la igualdad, "la cosa más natural y la más quimérica", y considera beneficiosa la jerarquía social pues sólo la existencia de "una infinidad de hombres útiles que no posean absolutamente nada garantiza la pervivencia del género humano". Ahora bien, lo más novedoso del Voltaire político, lo que le diferencia del resto de los pensadores de su época, es el catálogo de reformas concretas que expuso y por las que batalló durante su vida, convirtiéndolo en lo que más tarde se llamaría un filósofo comprometido

Algunas balas de Voltaire:

“En el desprecio de la ambición se encuentra uno de los principios esenciales de la felicidad sobre la tierra."
"Los que creen que el dinero lo hace todo, suelen hacer cualquier cosa por dinero."
"La civilización no suprime la barbarie; la perfecciona."
"Lo maravilloso de la guerra es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invoca solemnemente a Dios antes de lanzarse a exterminar a su prójimo."
"El trabajo aleja de nosotros tres grandes males: el aburrimiento, el vicio y la necesidad.". Trabajemos sin razonar, es el único medio de hacer la vida soportable."
"Una de las supersticiones del ser humano es creer que la virginidad es una virtud."
"El que sólo es sabio lleva una vida triste."
"Todo les sale bien a las personas de carácter dulce y alegre. Hasta los errores"
"Cuanto más lee uno, más se instruye; cuanto más medita, más se halla en situación de afirmar que no sabe nada."
"El ateísmo es el vicio de unas cuantas personas inteligentes."
"Todo lo que se escribe es bueno, salvo aquello que aburre."
"Dos cosas hay igualmente terribles: un cuchillo en manos de un loco y una gran inteligencia en cabeza de un malvado."
"El mayor infortunio del hombre de letras no es quizá el hecho de ser víctima de las intrigas, la envidia de sus colegas y el verse despreciado de los hombres poderosos, sino el verse juzgado por los necios."

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