Thursday, July 02, 2009

Periodismo 2.0

Nuevo Periodismo:
Truman Capote, Tom Wolfe, Hersey. Thompson, Talsene, Fallaci

Chilenos:
Luis Fernández Parker,
Joaquín Edward Bello,
Francisco Mouat,
Hernán Olguín,
Alberto Fuguet
Roberto Merino
Juan Pablo Meneses
la antofagastina Lenka Franulic, Pablo Neruda, dijo de ella: “su vida es una lección para un millón de hombres”.“Podría decirse que hoy en Chile el periodismo es un oficio de mujeres, pero en su tiempo no. Fue una pionera y una visionaria valiente. Grande Lenka.

Walter Cronkite

Demasiados intereses entre las empresas y los medios de comunicación es díficil tocarlos. Una simple hueá que a nadie le importa me pobló de preguntas y dudas. Muchas más de las habituales. Me hizo preguntarme si tengo huevos para la pega que tengo. Si me la puedo. No sé. Tal vez si, tal vez no. El periodismo para la mayoría es el poder de cuarta, más que el cuarto poder y los periodistas son los primeros en saberlo. El que nos hagamos los hueones es otra cosa.
El tonto útil, el junior y el perkin del poder, pero no siempre. No queremos que sea siempre, pero la lucha es difícil. Uno quiere trabajar en prensa. Yo no quiero trabajar en un servicio público de relacionador público. Lo único que me haría cambiar es algo relacionado con el arte o una productora. Ese es otro tema en todo caso.El periodismo es un gremio mal mirado por donde se le mire. Empresa de derecha en este país, salvo algunas y escasas excepciones. En Chile todos los negocios relativamente grandes son de empresarios de derecha. Mejor dicho, los empresarios de derecha son dueños de este país. Piñera, Luksic, Angelini, Saieh, Los Ibáñez, y un par más.
Mi punto débil, lo tengo claro, es el tema de estar atento a los golpes. Tema central y básico en el periodismo. Más atento. Gran problema para mí. A mi me gusta escribir, leer, escribir y volver a leer. Contar historias mínimas y hablar de héroes de secreta dignidad. En esta pega hay que estar atento a lo que se conversa, a los detalles, a los rumores. Parece una obviedad, pero escuchar a la gente y usar la grabadora sólo como un soporte y un respaldo. (Después da un aburrimiento sin fin escuchar la grabadora).
Estudié periodismo más para hacerme preguntas que hacer preguntas a otros. Los contactos y mantenerlos son básicos. Las fuentes.
La naturaleza de la pega exige las dos caras de la moneda. Las dos versiones. Llevar la contraparte. También a veces se olvida. Para ser periodista hay que ser un poco hijo de puta, pero también un poco héroe. Rata y superhéroe. Buitre e intelectual. Jote culiao e historiador del presente. Investigar. Como un maldito fiscal, como un maldito detective privado. Luchar contra el secretismo, acceder a las fuentes. Verificar y contrastar.

Conozco dos clases de periodistas. Esos que le importa la noticia, la información, son los cuadraditos del lenguaje. Los nube negra, tragedia que hay, ahí están. Otros son los quieren un poco más el lenguaje y le hacen cariño, le gusta meterle poesía a la página, como decimos. Generalmente son los que saben de literatura, cine, música.
Conozco a un periodista que sufre. En realidad no sé que clases de periodista es.
Sufre trabajar en el diario. Cada nota es un problema y cada nueva historia es un verdadero dilema. Yo lo miro y no sé, pienso ¿qué hace aquí?. En lo personal, todo me sale fácil, pero en deporte y economía, definitivamente me tengo que concentrar más.
Conozco a autoridades incompetentes que se esconden para no salir en la prensa y también conozco a sus periodistas aún más incompetentes que le ayudan a esconderse.
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La muerte de Michael Jackson dejó claro que la gente le sigue creyendo a las agencias de noticias y los medios grandes.

Ley de prensa


Wikipedia


Periodismo Gonzo

Nuevo periodismo que en realidad es bastante viejo

Miguel Paz

Adáptate si puedes



SÁBANAS AL RESPECTO SÓLO PARA MASOQUISTAS:

El diario argentino 'Clarín' impulsa un debate sobre los desafíos del periodismo contemporáneo
J. MARIRRODRIGA - Buenos Aires - 08/07/2005

Los desafíos del periodismo y cómo viven los periódicos, el comienzo de un siglo marcado por las nuevas tecnologías han reunido en Buenos Aires a representantes de varias de las cabeceras más importantes del mundo. Convocados por el diario Clarín con motivo de la celebración de su 60º aniversario, responsables de The New York Times, Le Monde, La Repubblica, O Estado de São Paulo y EL PAÍS, entre otros, han debatido durante dos días, con una fuerte dosis de autocrítica, sobre el periodismo actual.

"La verdad y la independencia son fundamentales, por eso hay que analizar las amenazas reales del poder y el mercado", destacó la directora del diario argentino Clarín, Ernestina Herrera de Noble, para quien el carácter de bien público del trabajo periodístico debe ser defendido hoy "como nunca antes". "El poder quiere propaganda, no quiere periodismo", respaldó Ricardo Kischbaum, editor general del diario, quien advirtió contra las fuentes que, amparadas en el anonimato, quieren en realidad controlar a los medios.
Sin embargo, no todos los peligros están fuera, advirtieron Ethan Bronner, editor internacional de The New York Times y Jesús Ceberio, director de EL PAÍS. Bronner explicó las medidas adoptadas tras el escándalo de Jason Blair -un reportero estrella que se inventaba la mayoría de sus exclusivas- y cómo se aprovechan las nuevas tecnologías para hacer más fluido el diálogo con los lectores. "Lo que nos asusta del caso Blair es que hubiera gente a la que no le extrañará que un periodista mintiera de esa manera", destacó Bronner.
Jesús Ceberio señaló que en el reconocimiento y corrección de los errores "es donde se demuestra el compromiso de un medio con la verdad" y advirtió de que los periodistas nunca deben bajar la guardia en la verificación de sus informaciones. "No hay fuente, por privilegiada que sea, que no exija contrastes adicionales", añadió.
El seminario también ha prestado atención a la capacitación de los periodistas, la pérdida de credibilidad de los medios y la aparición de nuevos fenómenos, como los diarios


QUE INVOLUCRA A LA DEMOCRACIA
Opinión de Ricardo Kirschbaum: La necesidad de pensar los medios desde ellos mismos





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Ricardo Kirschbaum . Editor general de Clarín
rkirschbaum@clarin.com


Los desafíos del periodismo real, el que hacemos todos los días con la misma pasión, no incumben solamente a nosotros, los periodistas. Como dice un especialista como el sociólogo francés Dominique Wolton el periodismo es una de las dimensiones esenciales de las democracias masivas. De manera que pensar y debatir en derredor de la acción comunicativa, del modo de producción de un diario, de sus atributos, peligros y debilidades, es pensar y debatir en torno de la democracia y sus problemas.

Por cierto, no se nos escapa que hay debates bizantinos y debates productivos. El periodismo ha sido una y mil veces —y lo será también en el futuro— objeto de discusiones abstractas, lejanas a la experiencia periodística misma, que no se puede abordar en plenitud si no se tiene en cuenta la dimensión empírica que la constituye en las redacciones día a día.

Pensar entonces en el periodismo real con los verdaderos protagonistas, es decir con editores probada experiencia en diarios de prestigio y con especialistas que son o han sido periodistas, y no se olvidan de ello, es hablar de la verdad, la independencia, las nuevas tecnologías, la capacitación permanente.

Los episodios que han ido jalonando este nuevo milenio respecto del periodismo en general y de los diarios en particular nos obligan a esta reflexión. Figuras como la estafa informativa, la distorsión y el esfuerzo de guerra que se han producido en diarios de prestigio mundial y que han obligado a enérgicos correctivos nos llaman a redoblar esfuerzos para encontrar soluciones.
Al mismo tiempo los condicionamientos externos, la discusión permanente (en especial en la Argentina) sobre la función de la prensa, los intentos de manipularla o adocenarla, por distintas vías, han tenido también capítulos importantes recientemente en la prensa mundial.
Una de las cuestiones centrales es admitir que los procesos internos en los diarios deben ser revisados y que el control de calidad es, hoy por hoy, uno de los desafíos cruciales: la credibilidad de los diarios impresos en papel depende la aplicación de herramientas que, muchas veces, el periodismo no aplica con rigor, ya sea por la cultura imperante en las redacciones, por desidia o por irresponsabilidad.

De eso se trata. Este seminario que organiza Clarín es para debatir al más alto nivel estos problemas concretos del periodismo real.

El Periodismo Fantasma de Jason Blair
En primera plana
El periodismo en los Estados Unidos vive una de sus horas más críticas: luego de la polémica cobertura de los medios norteamericanos durante la Segunda Guerra del Golfo; donde fueron acusados de servir a los intereses del Pentágono a través de una cobertura parcial; ahora un escándalo en uno de los diarios más importantes y serios de los Estados Unidos agrava los cuestionamientos referentes a la práctica del periodismo en la era de las tecnologías de la información.
El 11 de mayo de 2003 el diario The New York Times publica en su primera plana una nota donde informaba que uno de sus periodistas asignados al área de asuntos nacionales, Jayson Blair, había cometido severos errores de veracidad, invención de entrevistas y plagio en más de 70 notas aparecidas en diversas secciones del periódico desde el mes de junio de 1998, cuando entró a trabajar en ese periódico .
Las notas pervertidas abarcaban eventos tan diversos como las fechorías del francotirador de Washington, notas sobre partidos de hockey en la liga NHL y como notas referentes a las consecuencias de la Segunda Guerra del Golfo en la gente de los Estados Unidos, especialmente lo referente a la recuperación de un soldado herido durante los combates en Irak, que sería el tiro de gracia en su carrera como periodista para el New York Times.
Estas notas contenían irregularidades que iban del plagio del trabajo de otros periodistas pasando por la alteración de situaciones en base a fotografías, sin contar la invención de entrevistas que jamás se llevaron a cabo; todos ellos pecados capitales en el ejercicio periodístico, mismos que son señalados desde la universidad o colegio de periodismo.
Lo realmente escandaloso fue que un periodista que recurriera continuamente al engaño hubiera podido trabajar en uno de los diarios más rigurosos de los Estados Unidos sin que alguien tomara una acción correctiva. El editor ejecutivo del diario, Howell Raines, estaba al tanto de las irregularidades y no tomó alguna decisión hasta que las irregularidades se volvieron insostenibles y el caso explotó en la primera plana del diario un buen día de mayo.
El método
Todo indica que Jayson Blair creó una metodología de trabajo que le permitía engañar sistemáticamente a sus editores haciéndoles creer que se encontraba en asignaciones mientras en realidad permanecía en Nueva York redactando sus notas tranquilamente. Sin embargo, la tecnología que le dió las herramientas necesarias para escabullirse de su trabajo:
• Utilizando un teléfono celular daba la impresión de estar trabajando fuera de la ciudad.
• Una computadora portátil le permitía estar en su casa al tiempo que aparentaba trabajar duro en el teatro de los acontecimientos.
• Una conexión a Internet le permitía mantenerse al tanto de las noticias y así allegarse de información para crear sus notas a través de la técnica de "copy&paste".
• En el caso de asignaciones con fotografía, Jayson llamaba al fotógrafo para informarle que estaba en camino y que tomara las imágenes sin su prescencia. El fotógrafo hacía lo que se le pedía y se retiraba sin que el reportero hiciera su aparición.
Con un ramillete de buenas excusas y un manejo muy hábil de las relaciones interpersonales dentro de la mesa de redacción, Jayson pudo pasar como un reportero responsable y comprometido con la verdad en su trabajo; hasta que los errores comenzaron a hacerse patentes y algunas personas citadas en sus notas comenzaron a llamar para informar que no habían sido entrevistadas por Jayson Blair.
Un asunto de color
La carrera periodística de Jayson Blair inicia en la escuela preparatoria de su natal Fairfax County, colaborando intensamente en la redacción del diario escolar y prosigue a lo largo de sus estudios en las instituciones Liberty University y University of Maryland. Su trabajo previo en el Boston Globe siempre fue considerado interesante, aunque su trabajo solía afectarse debido a su tendencia al consumo de alcohol y narcóticos, así como a cultivar maliciosamente relaciones amistosas con sus compañeros de trabajo.
Jayson Blair pertenece al selecto grupo de ciudadanos norteamericanos beneficiados por los programas de acción afirmativa creados para beneficiar a personas provenientes de minorías étnicas como la afroamericana, la latina y grupos como mujeres y personas discapacitadas. En el entorno laboral, las iniciativas de acción afirmativa establecen que las empresas cubran determinadas cuotas de personas provenientes de minorías con el fin de establecer una equidad en la mezcla racial existente en las oficinas y factorías.
Su personalidad ambiciosa y su excelente manejo de las relaciones con la gente que le rodeaba fueron elementos que le ayudaron a mantener durante años una carrera ascendente apoyada en información sin confirmar, fuentes anónimas y notas donde aparecía información proveniente de otros medios. Por otro lado, pese a que el personal directivo tenía pruebas de que algo mal andaba con Jason Blair, por fallas en la comunicación interna y un espíritu de apoyar a una persona provenientes de minorías étnicas (como lo narra Hendrik Hertzberg en The New Yorker ), se combinaron para darle oportunidades sucesivas de rehabilitación a un prometedor reportero con problemas emocionales.
A despecho de lo que se conozca del caso (considerando que el silencio alrededor del asunto dentro del New York Times ha sido muy significativo), parece ser que la condición de minoría étnica fue uno de los elementos que impidieron al cuerpo directivo tomar una acción radical respecto de los plagios e invenciones contenidas en los textos de Blair. En los Estados Unidos las cuestiones raciales son sumamente delicadas y acciones como suspensiones y despidos pueden ser interpretados como acciones discriminativas.
Sin embargo, más allá del debate respecto de la pertinencia y los abusos posibles en las iniciativas de acción afirmativa (uno de los grandes temas polémicos en los Estados Unidos), el tema relevante para efectos de esta colaboración es que las tecnologías de la información pueden ser usadas en demérito del ejercicio periodístico como ha sido enseñado en escuelas de periodismo y comunicación desde hace décadas.
Tecnología y periodismo
Es un hecho que los periodistas hemos hecho de Internet una valiosa herramienta de trabajo para allegarnos de información en forma rápida y relativamente sencilla, sobre todo a medida que los flujos de información en la mesa de redacción se vuelven más rápidos con el fin de ofrecer una competencia eficiente frente a los medios electrónicos de información (radio, TV, Internet).
Al mismo tiempo, trabajo periodístico se ha vuelto más vertiginoso y las exigencias de los editores crecen, ya que ante el panorama poco alentador en los medios de comunicación impresos, una cantidad menor de personal tiene que hacerse cargo de una cantidad mayor de trabajo. En un contexto así, no debe sorprender que los periodistas hagan de Internet una herramienta útil en momentos donde la velocidad de trabajo cumple una función primordial.
Sin embargo, es un hecho también que el uso intensivo de tecnologías de información en el desempeño profesional permiten al periodista aprovecharse dolosamente en una variedad de formas que van del plagio de información hasta la evasión del trabajo, haciendo el trabajo sin salir a la calle y ayudándose de Internet para crear notas convincentes pero falsas.
El abuso de la tecnología en el ejercicio periodístico es una de las vertientes de reflexión que se abren a partir de este caso que ha sacudido el periodismo norteamericano al punto que en otros diarios han iniciado procesos de revisión del trabajo de sus reporteros con el fin de hallar posibles actos de trabajo deshonesto.

En cuanto a los valores éticos en el ejercicio profesional, cabe decir que, lamentablemente la naturaleza humana hará que este no sea el último caso de ejercicio deshonesto de la profesión. La ambición de poder, el anhelo de riqueza y la pereza son elementos que siempre tentarán a los periodistas para valerse de Internet (y de otros recursos poco claros) como herramienta para violentar la ética profesional.
SEMINARIO INTERNACIONAL / DESAFIOS DEL PERIODISMO REAL : LOS DIARIOS EN LA ENCRUCIJADA DEL SIGLO XXI
El periodista como mediador de lo real
Conferencia "La comunicación de cara a la democracia", Dominique Wolton (Centro de Investigaciones Científicas de Francia).
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El respeto por la diversidad cultural como garantía de la paz en tiempos de globalización y el papel central que cumple el periodista como mediador de la realidad y validador de la calidad de la información fueron ejes destacados de la ponencia de Dominique Wolton.

Fue este experto en medios de comunicación nacido en Camerún quien inauguró lo que el periodista Miguel Wiñazki llamó "la fiesta del debate".

La de Wolton fue una detallada toma de posición frente a la postura que sostiene que los adelantos tecnológicos puedan causar el reemplazo de oficios arraigados. Su mirada, la de un humanista, enfrentó al "discurso demagógico que dice que ya no se necesitan intermediarios para acceder a la información: se necesitan documentalistas y archivistas, docentes y periodistas".

Wolton insistió con un concepto: la cohabitación. "La globalización obliga a cohabitar", dijo. Y mencionó una de las amenazas para el pluralismo: "La concentración de grupos de comunicación. Si todos pueden acceder a todos los flujos de información, es a condición de conservar su identidad lingüística, cultural e histórica".

Wolton sostuvo polémicas silenciosas. Contra los que afirman que un rasgo dominante de la época es el aumento en el volumen de información disponible, argumentó que más importante que eso es el aumento de los receptores. Que no son ya pasivos, sino inteligentes, críticos. En este contexto, para Wolton el papel del periodista cobra aún más relevancia.

"Si todos pueden acceder libremente a cada vez más información, cabe pensar, por razones tanto económicas como políticas, que ese proceso produce una marginación de los periodistas así como una proliferación, de ningún modo incompatible, en el sentido contrario en las cadenas de información".

Por esa razón Walton defiende el rol del periodista, "la verdadera columna vertebral de la democracia". Dijo: "Cuando todo el mundo ve todo y sabe todo, el periodismo aporta las claves para comprender y contribuir a preservar la identidad cultural".«P


La directora de Clarín, Ernestina Herrera de Noble

Hoy la prensa real, aquí y en el mundo, enfrenta desafíos complejos y profundos. Pero eso no debe asustarnos: desde su surgimiento hasta nuestros días, la historia demuestra que el periodismo se ha nutrido enfrentándolos. Eso es lo que hacen ustedes y sus periodistas en cada una de sus redacciones. Eso es, en definitiva, a lo que aspiramos con este encuentro. Iluminar un poco más, con nuevas luces, con otras miradas, el camino que transitamos todos los días.

Creo que la trascendencia de nuestros invitados y la fuerza de los temas planteados conforman el escenario ideal para un intercambio plural, profundo, sincero, provocador. Seguramente con lugar para muchas dudas e incertidumbres. Quizás, por qué no, también para algunas certezas.

El hecho de que hoy estemos aquí probablemente indique que "no todo da lo mismo", que hay valores que no queremos resignar, que siguen siendo un objetivo a conquistar. El diferencial del periodismo que pretende trascender y dejar huella —muchos de los editores aquí presentes pueden testimoniarlo— tiene que ver con esos valores, cuyo fruto es la credibilidad. Los diarios tienen aún un capital comparativamente valioso en este sentido. Pensemos cómo aprovecharlo y recrearlo. Con responsabilidad, sin soberbia, asumiendo nuestros errores e imperfecciones.

El carácter de bien público del trabajo periodístico debe ser defendido tal vez como nunca antes. Las tensiones son conocidas: existieron y existirán siempre. Trabajemos para resolverlas con honestidad, tratando de que el buen periodismo se imponga sobre aquel que no tiene reglas. Tratando de ocupar el rol que nos corresponde: ni más ni menos.

Los diarios han sido, históricamente, uno de los espacios donde se encarna la libertad de expresión en su sentido más profundo. Un anclaje de la democracia, expresado como herramienta de control, como foro de debate, como instrumento de información ciudadana.

La prensa escrita es aquella que permite investigar, reflexionar, explicar los acontecimientos. Aquella que puede contribuir a dar profundidad al diálogo republicano.

Por eso, ciertamente a la prensa escrita le está reservado un papel insustituible en pos del bien común de nuestras sociedades, en un momento histórico donde las desigualdades globales e internas plantean demandas cada vez más urgentes.

Hoy tenemos la oportunidad y estamos llamados a pensar juntos cómo podemos cumplir cabalmente esa misión todos los días.

Y más aún, cómo renovarla de cara al futuro.

Les agradezco su presencia y los invito a encarar el desafío.



El otro grupo problemático señalado por Kirschbaum fue la presión del poder. "El poder quiere propaganda, no quiere periodismo", dijo. Y advirtió que "cuando una sociedad tiene un discurso dominante y, sobre todo, enfervorizado, los medios tienen miedo de tomar un riesgo que signifique una disidencia central con ese pensamiento momentáneo". El resultado de esa "demagógica periodística", concluyó, es la ruptura del contrato de confianza con los lectores.

Frente a esta crisis propuso reflexionar sobre el abuso de fuentes anónimas y planteó la necesidad de crear un Comité de Calidad que verifique trabajos periodísticos del medio. "Volver al ABC del periodismo. Sacudir la 'siesta cultural', la burocracia que se establece en las redacciones si no existen formas de capacitación y de estímulo. No estoy hablando de grandes verdades, sino de dar correctamente una dirección. Nosotros también lo incumplimos. Nos equivocamos, y mucho". Y si hay errores, dijo, deben ser exhibidos.

Ethan Bronner —ganador de un Premio Pulitzer al periodismo explicativo— detalló por su parte que la combinación de las nuevas tecnologías como Internet, la fuerza del conservadurismo y los escándalos lastimaron la credibilidad de su medio, The New York Times.

Pero el diario tomó el caso Jayson Blair —el joven periodista que inventó una entrevista a una familia en Texas sin dejar Nueva York— como una oportunidad para establecer nuevas prácticas.

Desde entonces, contó, se plantearon hacer el periódico más accesible a los lectores. Ya no creen, como antes, que "nuestras palabras hablan por sí mismas". Eso fue antes de la TV con noticias 24 horas y de Internet. "Ahora creemos en el diálogo con nuestros lectores y críticos".

¿Cómo lo hacen? Bronner lo explicó: lanzaron una batería de medidas. Instituyeron la figura del ombudsman y periódicamente un editor chatea con los lectores.

Al mismo tiempo, buscan ampliar la diversidad en la redacción para que sea representativa del país. Pretenden que, en un staff predominantemente liberal, haya lugar para las minorías y también, periodistas conservadores.

Bronner abordó también el problema de las fuentes anónimas. Instruyeron a los periodistas a presionar a sus fuentes para que abandonen la comodidad del anonimato. Ahora deben tener una buena razón para no dar la cara. De esta manera intentan inyectar confianza en la relación con sus lectores.

Jesús Ceberio, director de El País, comenzó con toda sinceridad: "La credibilidad de los medios es hoy un capital que cotiza a la baja". Luego de contestar la pregunta que desvela al periodista —¿qué es la verdad? "Lo contrario de mentir"—, siguió con su estilo franco y habló del más grave error que cometió en sus 35 años de periodismo. Un título de primera plana, ni más ni menos.

El 11 de marzo del año pasado fue el atentado de Atocha, con 191 muertos. El diario decidió publicar una edición vespertina. Su título era: "Matanza terrorista en Madrid". Minutos antes del cierre, un alto funcionario le dijo que había sido ETA. Y luego el propio jefe de Gobierno, José María Aznar, llamó a Ceberio y le repitió la información. El director de El País decidió cambiar el título: "Matanza de ETA en Madrid".

"El compromiso de transparencia hubiera exigido atribuir esa información al Gobierno en lugar de asumirla con un enorme titular a toda plana", dijo Ceberio. "Ese grave error no es enteramente atribuible a la fuente, sino a la falta de aplicación de una mínima cautela profesional". Su conclusión: "No hay fuente, por privilegiada que sea, que no exija contrastes adicionales".


La especialización fue el punto abordado por Evan Cornog, de la Universidad de Columbia. Explicó que los programas de capacitación deben apuntar "al aprendizaje que no se consigue en la redacción". Cornog mencionó el nuevo programa de su Universidad: "Vamos a preparar expertos en arte y cultura, economía y negocios, política, y ciencias y salud". Con cierto pesimismo, admitió que ese periodista especializado puede chocar con una realidad: "En vez de investigar una epidemia en Africa, quizás cubra la nueva dieta de moda".


Lo importante no es pagar, lo importante es leer, ya lo dijo Shakeaspeare: to read or not to read", decía ayer Arsenio Escolar, Director de 20 minutos, el diario gratuito de mayor circulación en España. "Cada vez más, los diarios tienen el mismo formato y dan las mismas noticias. Si además unos son gratuitos y nosotros no... nuestra situación es complicada", reflexionaba Carlos Pérez de Rozas, Director Adjunto de Arte de La Vanguardia. "Cuando aparecieron los diarios gratuitos se nos planteó ignorarlos, combatirlos o sumarnos a esa experiencia. La decisión de Clarín fue sumarnos y compramos La Razón. Diez años después, se puede decir que hemos salido victoriosos", resumía Ricardo Roa, Editor General Adjunto de Clarín.

Desde el principio, la mesa sobre "El desafío de la prensa gratuita" fue apasionada. "Los viejos periodistas tenían un apotegma de hierro: lo que no se paga no tiene credibilidad", planteó el moderador, Jorge Ezequiel Sánchez, Editor General de Revistas y Proyectos Especiales de Clarín. Pero, dijo, "Mientras tanto, los diarios gratuitos se expandían". Y ese crecimiento no resultó indiferente en el medio. Sánchez abrió el debate con algunas preguntas precisas: "¿Los diarios gratuitos tienen credibilidad periodística?" "¿Pueden mejorar el acceso público a la información?"

Para defenderlos, tomó la palabra Arsenio Escolar. Que empezó ponderando la neutralidad de su medio, frente a la adscripción a los partidos que atribuyó a los pagos. "Nuestro éxito —tiró— parte de la escasa penetración de la prensa de pago en España: se venden 100 diarios cada 1000 habitantes". En un país donde los diarios gratuitos ya representan el 42 por ciento de la circulación, Escolar sostuvo que "La prensa gratuita incorpora a los lectores jóvenes. No somos el problema de la prensa de pago, somos su solución. Estamos creando un nuevo lector: si logramos atraerlo, los diarios tendrán una nueva oportunidad sobre la Tierra".

Pérez de Rozas no estaba ahí para felicitarlo: "No nos están creando lectores, quizás sea culpa nuestra, pero eso no ocurre", dijo. Y además: "¿Cuál es el futuro de la prensa de siempre, la de prestigio? No puede ser neutral, tiene que ser ideológica. O nos diferenciamos o nuestro futuro es difícil. O entramos en los porqués o dentro de unos años tendré que venir a decir que soy un repartidor de diarios gratuitos".

A Ricardo Roa —así lo anunció el moderador— le tocaba "navegar entre dos aguas" porque Clarín tiene un diario gratuito. "¿Cómo afectaron estos diarios a la prensa paga? En circulación no se advierten cambios significativos", informó el periodista. "Y su impacto en la publicidad es relativo. De 600 millones de pesos que se mueven en Argentina, a La Razón sólo le corresponden 15, lo que de todos modos es más que algún diario económico y que la prensa popular". ¿Los gratuitos son un puente con la nueva generación? Según Roa: "Generan lectores pero también son competencia", aseguró. Y pronosticó: "El futuro de la prensa gratuita pasa por hacer un periodismo de calidad y competir con los pagos".



Tecnología y lectores jóvenes, ¿la frontera de los diarios tradicionales?


Dos de los grandes desafíos que enfrenta el periodismo tradicional monopolizaron las disertaciones de la segunda jornada del Seminario organizado por Clarín: el de los jóvenes cada vez más alejados de los diarios de papel y el de las nuevas tecnologías y modos de información. ¿Es una batalla perdida? ¿Es realmente una batalla?



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Pedro Irigoyen. De la redacción de Clarín.com.
pirigoyen@claringlobal.com.ar

Internet, weblogs, celulares y televisión a la carta. Unos más nuevos que otros, estos medios y canales de información están acaparando las preferencias de los jóvenes. Ante esa encrucijada, el desafío de la tecnología y la necesidad de captar al público joven, se encuentran hoy los diarios de papel. “Los jóvenes sólo leen diarios gratuitos o no los leen, nacen generaciones que no leen diarios, padres que no leen diarios”, disparó bien temprano Julio Blanck, Editor jefe del diario Clarín, inaugurando un debate que, si bien se dividió en dos tandas de disertantes, versó sobre dos desafíos con muchos puntos en común.

Participaron del panel Federico Arriola, del Grupo Milenio de México, actualmente dedicado por completo a la política junto al alcalde de la ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador; Vittorio Sabadin, vicedirector de La Stampa de Italia; y Ernesto Tiffenberg, director periodístico de Página 12. Todos coincidieron en que estamos frente a una etapa de transición en la cual los medios tradicionales deberán desarrollar estrategias innovadoras de diseños y contenidos para sobrevivir.

“Leer los diarios en papel es como acariciar a una señora, pero los jóvenes consiguieron nueva novia: la computadora”, ironizó Arriola, sustentando su veredicto en la seductora combinación de entretenimiento e información que los jóvenes encuentran online. Sabadin, mientras tanto, comentó que en Italia la mayor causa de pérdida de suscriptores era la muerte de las personas mayores, pues los jóvenes, no leen diarios. ¿Serán los años de vida de los actuales lectores los que determinen la vida útil de los diarios?

La respuesta estará más que nada en la capacidad de adaptación de los diarios. Pero Tiffenberg le cambio el ángulo al debate: “Es muy probable que hoy los diarios tengan más lectores en Internet que en papel. El desafío será tener más lectores en general”, sostuvo. Y así se cerraba la primera conferencia, la del desafío de los jóvenes.

La diáspora juvenil dejó paso entonces a la segunda mesa del día, “El desafío de la tecnología”. Roberto Guareschi hizo las presentaciones de rigor y dio el puntapié inicial para abordar un tema candente, la preocupación de los medios para adaptarse a estos nuevos formatos. Un panel integrado por el profesor Knight Chair in Journalism de la Universidad de Texas, Austin, EE.UU. Rosental Calmon Alves, el director de Contenidos de Clarín.com, Guillermo Culell, y el editor del Miami Herald Alberto Ibargüen, fue directamente al grano. ¿Cómo están afectando las nuevas tecnologías a los periódicos?

“Internet es apenas la punta del iceberg, no es la revolución sino parte de una revolución enorme”, ilustró Rosental y para graficar sus dichos proyectó un mapa invertido: “Como este planisferio, el mundo mediático está de punta cabeza”, dijo y accionó la última joyita de Google, un buscador de mapas, con el que Rosental fue haciendo zoom en la imagen hasta que se vio la Plaza de Mayo.

“Estamos creando una sociedad on demand, lo que llamo un momento "yocéntrico": yo busco la info que quiero, en el formato que yo quiero, cuando y donde quiero”, explicó Rosental convencido de que, a la luz de este tránsito de periódicos estáticos a sitios de noticias continuos, es más necesario que nunca invertir en Internet. A la par destacó el fenómeno de los blogs, donde cualquier usuario puede convertirse en emisor, en el que una única persona puede administrar su propio “medio”.

Llegó el turno de Culell, quien llamó a asumir Internet como un desafío y no como una amenaza. “La edición online de un periódico se mueve al ritmo de la actualidad. Para hoy teníamos otro plan, una de las principales coberturas iba a ser el seminario y a las 4 de la mañana tuvimos que reformular todos nuestros planes a favor de la actualidad”, ejemplificó mostrando la que en ese momento era la tapa de Clarín.com, ocupada en un 70 por ciento por el terrible atentado que sacudió a Londres.

Para Culell, “vamos hacia un estado de ‘Internet siempre’ (más velocidad, más aparatos, más poder de esos aparatos y la posibilidad de estar la mayor parte de nuestro día conectados). Para él, uno de los grandes desafíos es el de la identidad: “Si todos corremos la carrera de velocidad la diferencia es muy poca”, dijo.

Como ya lo habían hecho Culell y Alves, Ibargüen festejó la aparición de cronistas espontáneos en los medios digitales como un alto valor agregado. Y para graficar su idea contó la participación de los lectores que habían hecho de cronistas durante el huracán que azotó a La Florida, en los EE.UU. “Es un momento fantástico para entrar al periodismo”, remató.



“No tomamos Internet como una amenaza sino como un desafío", aclaró Guillermo Culell, de Clarín Global ."En Internet hay fotos, weblogs, sitios de perros: todos compiten con nosotros por el tiempo del usuario. Pero apuntamos a un público amplio y tuvimos buenos resultados". Hubo que adaptarse, claro. "La velocidad es un parámetro irrenunciable en nuestro trabajo. Un sitio online tiene que estar actualizado". Claro, eso quieren todos: "Un desafío importante es el de la identidad. Una primicia en la red dura cinco minutos. ¿Qué vamos a hacer entonces para que la gente nos busque? ¿Vamos a seguir corriendo o transitar el camino del ser? No podemos dejar de correr: tenemos que hacer las dos cosas a la vez".

Para Alberto Ibargüen, "este es un momento interesante, siempre y cuando uno no ande en busca del pasado". Según él, "todavía no adaptamos nuestros valores a nuevas formas de relación en lo que respecta a la información". Habla de ese vínculo tradicional por el que los periodistas dan una información y los lectores la reciben y punto. "En The Miami Herald —contó— cubrimos cuatro huracanes con una docena de fotógrafos. Pero no usamos la tecnología disponible. Pudimos haberles pedido a los lectores que nos mandaran las fotos de sus celulares. Todavía no pensamos en los lectores como participantes. Durante mucho tiempo el periodismo fue un monólogo. Ahora es el momento para que se transforme en un diálogo con nuestros lectores".


SEMINARIO INTERNACIONAL / DESAFIOS DEL PERIODISMO REAL : LOS DIARIOS EN LA ENCRUCIJADA DEL SIGLO XXI

El desafío de la lectura

¿Explicar o informar o las dos?

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Se leen menos diarios porque perdieron credibilidad? ¿Los medios electrónicos son una competencia que convertirá a los diarios en piezas de museo? Cuando la radio explotó como medio masivo, también se les pronosticó la muerte. Lo mismo ocurrió con la irrupción de la televisión; los vaticinios continuaron con la aparición de Internet. "Pero ahí están los diarios, postergando las profecías", dijo sonriente Mario Calabresi, del diario La Repubblica, de Italia.
Sandro Vaia, director de O Estado de Sao Paulo, Brasil, reconoce que se viven tiempos de "crisis de forma y de contenido, pero la muerte parece aún lejos". E hizo números: en los últimos 5 años, hay 2,6% menos lectores de diarios en los Estados Unidos y 1,6% menos en Europa. Pero en Asia, en cambio, hay un crecimiento de entre un 10% y un 26%".
¿Qué hacer? Vaia propone "rehacer y recrear los diarios". Para Vaia, "el lector quiere noticias claras y precisas, sin el ruido de la radio, la televisión o Internet".
"¿Cayó el hábito de la lectura?", se preguntó Juan Pablo Illanes, director de El Mercurio, de Chile. Entre otras razones, destacó la diferencia entre la imagen de TV y la palabra escrita: "Las imágenes por TV son universales, apelan a lo emocional, son simples de comunicar. La palabra escrita, en tanto, hace razonar, analiza, examina", dijo. Esto último, por ahora no tiene reemplazo en los medios electrónicos.
"Los diarios deben apoyarse en su capacidad de seleccionar y jerarquizar las noticias, de ordenar la lectura; esto, aún cuando se deba correr con los cierres, se puede hacer mejor que en la TV, la radio o en Internet". El diario es irremplazable y distinto "si le da valor agregado a las noticias".
"Los lectores cambian de hábitos y los diarios deben cambiar con ellos", dijo Luis Alberto Ferré, director de El Nuevo Día, de Puerto Rico. Para él, "un diario no se puede hacer sólo con buen periodismo". Para ello, propone hablar de "audiencia" en vez de "lectores": "Son mucho más inquietas y poderosas que el rol pasivo que se le asignó al lector". Según Ferré, "la redacción debe girar en torno al lector". Al respecto, contó su experiencia: "Una vez al mes, se reúne un consejo de lectores que nos ayuda a tomar decisiones". "Las redacciones tienen que ser activas; hay que alentar una afinidad emocional con los lectores", concluyó.
"El diario no puede competir en el terreno de la inmediatez con Internet, la radio o la TV", dijo Calabresi. Expuso el concepto de diarios "de doble lectura". "Algunos lectores buscan información sencilla, y para ellos elaboramos infografías; otros aspiran a una lectura profunda y detallada de las noticias. Que sea el lector el que decida qué lee", agregó. Los medios deben rediscutir el espacio de sus contenidos. "En La Repubblica, bajamos un 30% los contenidos políticos", ejemplificó. Italia, señaló Calabresi, tiene una de las relaciones lectores/cantidad de habitantes más bajas de Europa: 99 lectores por 1.000 habitantes. La pérdida de lectores también se vincula a la crisis económica: "Dejan de comprar el diario todos los días para hacerlo o tres veces por semana". "Los diarios deben complementarse con su edición online, no competir", dijo. Y ejemplificó: por los atentados de ayer en Londres, el sitio de La Repubblica abrió un forum. "Varias de esas opiniones aparecerán en la edición escrita", contó.


Por qué los periodistas merecen ganar poco (Una forma sutil, para los jefes, de decir: No pidan aumento de sueldo)
• Si el profesional de la información quiere sobrevivir, tendrá que aportar algo único
• El público ha encontrado vías alternativas para acceder al conocimiento
• La profesión necesita habilidades empresariales para pilotar el cambio
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Por R. G. PICARD (CHRISTIAN SCIENCE MONITOR*)
Actualizado 19-06-2009 10:49 CET
A los periodistas les gusta pensar en su trabajo en términos morales o incluso sagrados. Con cada nuevo recorte de personal o cierre de periódicos se dicen a sí mismos que no hay modelo de negocio que pueda compensar debidamente su sagrada labor de enriquecer la sociedad democrática, de hablarle alto y claro al poder y reconfortar a los afligidos.

En el Seattle Post, el día del cierre.
En el fondo, los periodistas merecen ganar poco.
Los salarios son una remuneración por la creación de valor. Y los periodistas, sencillamente, no están creando mucho en los últimos tiempos.
Hasta que se enfrenten a esta cuestión, ni toda la actividad en sus blogs o en Twitter, ni todos los micropagos del mundo, acudirán al rescate de su modelo económico.
¿De dónde procede el valor?
La filosofía moral distingue entre valor intrínseco e instrumental. El intrínseco engloba aquellas cosas que son buenas en y por sí mismas, como la belleza, la verdad y la armonía. El valor instrumental corresponde a las cosas que facilitan la acción y allanan el camino hacia el éxito, como la conciencia, el compromiso y el entendimiento. El periodismo produce únicamente valor instrumental. No es importante en sí mismo, sino en tanto que ilustra al público, fomenta la interacción social y facilita la democracia.
Por otra parte, el valor económico tiene sus raíces en la riqueza y el intercambio. Se genera cuando los productos y servicios procesados alcanzan un valor superior al que supone la suma del valor de sus partes.
Para comprender la creación de valor periodístico hemos de centrarnos en los beneficios que proporciona. El periodismo aporta a los consumidores beneficios funcionales, emocionales y de autoafirmación. Entre los beneficios funcionales, se considera que proporciona información e ideas útiles; entre los emocionales, un sentimiento de pertenencia y de comunidad, reafirmación y seguridad, incluso de evasión; y los de autoafirmación se generan cuando los individuos se identifican con las perspectivas y opiniones de la publicación, o cuando se les otorga el poder de expresar sus propias ideas.

La redacción de La vida literaria tenía una plantilla de periodistas especiales.
¿Se emplean estos beneficios para producir valor económico significativo? No realmente. La razón es que los productores y proveedores tienen menos control sobre el espacio comunicativo que nunca. Antes, la dificultad y el coste de la publicación y distribución limitaban la cantidad de proveedores de contenidos. Esta escasez aumentaba el valor económico del contenido. Ese valor añadido ha desaparecido hoy porque existe una variedad de fuentes de información mucho mayor. El valor primario que se crea actualmente proviene del propio de la labor periodística. Y, por desgracia, actualmente es cercano a cero.
El valor total del producto es el del contenido más el coste de la publicidad. Sin embargo, a los anunciantes no les importa el periodismo, sino únicamente el público que capta. Por tanto, la verdadera medida del valor periodístico es el de su servicio a los lectores.
¿Cuánto valen los periodistas?
Los resultados económicos no han sido hasta ahora una prioridad para los periodistas. Esto tiene que cambiar.
Los periodistas no son profesionales que reúnan una serie de conocimientos únicos, como sería el caso de los catedráticos o los electricistas. Por consiguiente, el valor económico primario del periodismo no deriva de su propio conocimiento sino de la transmisión de ese conocimiento a otros. En este proceso, tres funciones fundamentales y sus correspondientes habilidades han generado valor económico: el acceso a las fuentes, la determinación de la relevancia de la información, y su expresión eficaz.
 Acceder a las fuentes es decisivo porque la información y el conocimiento no son una cosecha que simplemente hay que recolectar. Alguien debe crearlos. La habilidad periodística de identificar y llegar hasta las autoridades, o quienes crean opiniones o conocimientos brindó en el pasado a los periodistas oportunidades de informar sobre cosas que no estaban al alcance del público.
 Determinar la relevancia siempre fue crucial porque los periodistas revisaban una ingente cantidad de información para dar con los temas más interesantes.
 Expresarse de forma eficaz implica la habilidad de sintetizar e ir al meollo de la cuestión para cumplir con los requisitos espacio temporales y presentar la información de forma atractiva e interesante. Estas habilidades se construyen sobre aptitudes lingüísticas y creativas, y técnicas de formación.
Hoy día todo este valor está siendo ferozmente desafiado por la tecnología, que está restando competencias a los periodistas. Está proporcionando a individuos sin el apoyo de una empresa periodística la posibilidad de acceder a las fuentes, tamizar la información, determinar su relevancia y expresarla con eficacia.
Para crear valor económico, los periodistas y los medios de comunicación tradicionalmente contaban con que accedían a la información y a las fuentes en exclusiva, así como con su habilidad para transmitir la información de manera inmediata. El valor de dichos elementos le ha sido arrebatado por los recientes desarrollos de la comunicación. En la actualidad, un adulto corriente puede observar y dar noticias, recabar declaraciones de expertos, determinar su relevancia, añadir audio, fotos y elementos en vídeo y publicar dicho contenido a lo largo y ancho del planeta (o, al menos, distribuirlo dentro de su red social). Y gran parte de esta labor se hace por amor al arte.
Hasta que los periodistas logren volver a colocar el valor de su trabajo por encima de este nivel, merecen cobrar poco.
Un empleo bien remunerado requiere que los trabajadores posean habilidades únicas. También que su labor aporte valor añadido. Desafortunadamente, el trabajo periodístico se ha estandarizado. La mayoría de los periodistas comparten el mismo conjunto de habilidades y le dan el mismo enfoque a los artículos, van tras las mismas fuentes, hacen preguntas similares y escriben artículos relativamente parecidos. La permutabilidad es una de las razones por las que el sueldo de un periodista medio es relativamente bajo y se paga mejor a los columnistas, humoristas gráficos y periodistas especializados (por ejemplo, en información económica y financiera).
En todo el sector periodístico los procedimientos para seleccionar el hecho noticioso vienen determinados por valores periodísticos estandarizados y el producto se presentan con un estilo similar y en un formato muy parecido. El resultado es otra vez más de lo mismo, la mínima diferenciación.
Los periodistas tienen que proporcionar información que no sea accesible por otras vías, y de formas más útiles y relevantes.
Está claro que los periodistas no quieren entrar en el mercado laboral contemporáneo, y mucho menos en el mercado de la información, altamente competitivo. La mayoría están convencidos de que lo que hacen es intrínsecamente bueno y que deberían ser recompensados por ello incluso aunque no produzca beneficios.
Hace un siglo y medio se encontraban mucho más cerca del mercado, y veían más claramente que su labor se vendía. Antes de que la labor periodística se profesionalizara, muchos periodistas no sólo escribían las noticias, sino que recorrían las calles para distribuirlas y venderlas, y pocos de ellos estaban empleados de forma habitual en medios de comunicación. Los periodistas y observadores sociales se preguntaban si trabajar para un periódico era deseable. Incluso Karl Marx argumentaba que "la primera libertad de la prensa consiste precisamente en no ser una industria".
Renovarse o morir
Para que el negocio periodístico sobreviva, hemos de hallar formas de transformar la práctica y competencias periodísticas para crear valor económico.
El periodismo ha de innovar y crear nuevos medios de recabar, procesar y distribuir la información de manera que los contenidos y servicios que proporcione a lectores, oyentes y espectadores no se puedan encontrar en ninguna otra parte. Y esto ha de aportar valor de sobra para que el público y los usuarios estén dispuestos a pagar por ello un precio razonable.
Para que sea posible crear ese valor, no pueden seguir informando de la forma en que tradicionalmente lo ha venido haciendo o limitarse a hacer un refrito con noticias que ya han aparecido en otros canales. Deben añadir algo novedoso que aporte valor. Tendrán que empezar a proporcionar una información y un conocimiento que no sea accesible por otras vías, y de formas más útiles y relevantes para su público.
Uno no puede esperar que los lectores de periódicos paguen por una página con artículos de agencia que ya estaban disponibles el día antes en internet y que hoy aparecen en otro millar de periódicos. Es improbable que aporte algún valor a los lectores ofrecer una sección de alimentación y gastronomía de menor calidad que una revista culinaria o un programa de cocina en televisión. Tampoco tendrán éxito haciendo el amago con artículos cortos, inconexos y mal asimilados referentes a lugares remotos.
Algunas publicaciones periodísticas han afrontado la cuestión y ya están intentando proporcionar contenidos únicos. Newsweek ha pasado de reunir un compendio de acontecimientos a analizar las implicaciones de acontecimientos y tendencias. US News & World Report han otorgado más importancia a las críticas de sus lectores y a actividades de clasificación.
Los diarios no tienen tanto margen de maniobra en lo que al contenido se refiere, pero pueden realzar lo que les hace únicos. El Boston Globe, por ejemplo, podría llegar a ser líder en información sobre salud y educación porque en su área de cobertura hay múltiples universidades e instituciones sanitarias. Como resultado, no sólo estaría ofreciendo un periódico más valioso, sino que podría vender esa información a otros medios. De forma similar, el Dallas Morning News podría dar cobertura especializada al sector del petróleo y la energía. Asimismo, el Des Moines Register se podría erigir en líder en noticias de agricultura; y el Chicago Tribune, por su parte, en dar cobertura a información aeronáutica y aeroespacial. Todo periódico habrá de ser un líder indiscutible tanto en calidad como en cantidad de su información local.
No será fácil dar con la fórmula acertada para la práctica, funciones, habilidades y modelo de negocio, pero se debe emprender su búsqueda.
No es tan sólo cuestión de adoptar las nuevas tecnologías. Con frecuencia se le exige los periodistas cambiar sus métodos de trabajo y ponerse en contacto con sitios Web especializados, redes sociales y blogs en busca de ideas para escribir artículos. En resumen, establecer una dinámica de periodismo colaborativo con su público. A pesar de que todas estas prácticas constituyen nuevas formas útiles de encontrar información y comprometerse con los lectores, es altamente cuestionable la cantidad de valor que añaden los periodistas y su traducción en beneficio económico. La razón fundamental es que quienes están más interesados en la información y el conocimiento son capaces de cosecharlos por sí mismos valiéndose de herramientas cada vez más comunes.
Buscar una solución requerirá de la colaboración entre medios de comunicación. Los periodistas no pueden dejar esta transformación en manos de quienes gestionan sus empresas. Tanto directivos como periodistas tendrán que desarrollar habilidades de colaboración y establecer relaciones sociales que la hagan posible. Los periodistas necesitarán adquirir habilidades empresariales que les permitan pilotar el cambio y no sólo reaccionar a éste.
Se puede evitar que desaparezca el negocio periodístico, pero sólo si los periodistas se comprometen a crear verdadero valor para el público y se involucran más en fijar el rumbo de los medios de comunicación para los que trabajan.
________________________________________

Este artículo se publicó originalmente el 19 de mayo en el periódico The Christian Science Monitor a partir de una conferencia de Robert G. Picard en Oxford
(Traducción: Carola Paredes)

La migración de este blog, desde Typepad a esta otra plataforma, creada por Mecus, me ha obligado a revisar prácticamente todas sus entradas. Gracias a ello he podido releer algunos textos y subrayar ciertas citas, que reproduzco a continuación por parecerme que siguen de actualidad.
• Esther Thorson, profesora de Publicidad y decana asociada de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Misuri.
“Si reduces la cantidad de dinero invertida en la redacción, en muy poco tiempo el producto noticioso llega a ser tan malo que comienzas a perder dinero.”
• Robert G. Picard, padre de los estudios económicos sobre los medios.
“Los mayores desafíos a los que se enfrenta hoy la gente que trabaja en los medios tradicionales son el pesimismo y la falta de visión. […] Las cosas nunca volverán a ser como eran. Así que supéralo. Muévete. Descubre y abraza las nuevas formas y oportunidades de hacer periodismo.”
• Gérard Ayache, profesor de la Universidad de París.
“Hoy, el público ya no le pide al periodista que le reduzca las complejidades del mundo para poderlas comprender mejor; por dos razones: 1) ya no confía en él, 2) sabe que el mundo es demasiado complejo como para que baste con un solo ‘ángulo de ataque’, una sola interpretación o una opinión maniquea artificialmente tajante. Lo que le exige al periodista es exactamente lo contrario. Le pide que le ayude a ver el conjunto de los contenidos en su diversidad y en su contradicción, que le muestre el más amplio espectro de interpretaciones posibles. No espera de él que simplifique la complejidad, sino, por el contrario, que privilegie los puntos de vista complejos.”
• Jeff Mignon, periodista, consultor y consejero delegado de 5W Mignon-Media.
“Será demasiado tarde para despertarse el día en que Google (ya la mayor empresa de medios de comunicación del mundo en términos de capitalización) y Yahoo! ofrezcan la mejor información local tras tejer una gigantesca red nutrida por periodistas profesionales y periodistas ciudadanos. Esto es, tal como lo imagina ya el documental de ficción Epic” .
• John Burke, responsable del Editors Weblog de la WAN.
“La industria periodística […], en vez de seguir preocupándose primero por las ganancias, lo que ha de hacer es preocuparse por el cambio a un mundo digital en el que los márgenes de beneficio sean aceptables.”
• John Belknap, diseñador británico.
“Si usted no rediseña el contenido cuando rediseña el periódico, todo lo que consigue es un cadáver pintado”.
• Hollis Towns, director de The Cincinnati Enquirer.
“En lo que primero pensamos es en el online. De la edición en papel no nos preocupamos hasta muy avanzado el día”.
• Philip Stone, columnista de Follow the Media.
“¿Ha notado cómo los periódicos de estos días llevan muchas más imágenes y más grandes, y lo poco originales que son en la presentación de las informaciones? ¿De qué otra manera van a llenar el espacio editorial cuando tienen menos periodistas?”.
• Olivier Fleurot, ex director ejecutivo del Financial Times Group.
“El internauta ha nacido con los videojuegos y rechaza permanecer inactivo ante la información. […] Cuando se busca una información, se hace a través de un motor de búsqueda, no desde el sitio de un diario. […] En el Financial Times no hablamos más de diarios o de sitio web, lo que queremos es ser la mejor fuente de información y de análisis”
• Adrian Holovaty, periodista, programador de internet y fundador de EveryBlock.
“Para innovar es importante saber lo que es posible, y para eso se necesita gente técnicamente preparada que conozca lo que es posible.”
• Rosental Calmon Alves, periodista brasileño, profesor de Periodismo en la Universidad de Austin y directivo de Global Voices.
“El futuro está en internet. No podemos tener miedo de canibalizar los periódicos. Se están hundiendo. Es lo que llamo el ‘mediacidio’; la muerte lenta de los medios tradicionales. No estoy preocupado por el fin de los periódicos. Me preocupa el futuro del periodismo”.
• Claude Perdriel, presidente del Consejo de Vigilancia de Le Nouvel Observateur.
“Somos demasiado conservadores y los lectores evolucionan [...], es necesario que los directores de periódicos —yo incluido— evolucionen más y más aprisa”.
• Arthur Sulzberger Jr., editor de The New York Times.
Realmente no sé si de aquí a cinco años imprimiremos el Times, ¿y sabe qué? Tampoco me interesa.”
• John Battelle, cofundador de Wired.
“El modelo de negocio que parece justificar el coste de hacer periodismo de calidad es el que no crece, y el que crece —internet— no genera suficientes ingresos como para producir un periodismo de la misma calidad”.
• Rob Curley, ex presidente de Desarrollo de Productos en Washingtonpost Newswek Interactive.
“Hay dos clases de editores de periódicos: los que piensan que la parte más importante de la palabra newspaper es news y aquellos otros que piensan que la parte más importante es paper. Si usted trabaja para una empresa cuyo editor piensa que paper es la parte más importante de esta palabra, le sugiero que vaya preparando un currículum”.


Seis consejos para los medios que enterrarán a los demás
• Slate (Washington Post), Politico y Associated Press analizan el futuro de la comunicación
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medios comunicación, periodismo digital, internet, eeuu, politico, slate, associated press, washington dc, washington post, cristina f. pereda
Por CRISTINA F. PEREDA (SOITU.ES)
Actualizado 31-07-2009 15:39 CET
WASHINGTON.- Se acabó hablar de todos los problemas de la prensa. También existen propuestas de futuro para sacar a los medios del agujero al que les ha condenado, entre otros factores, la falta de inversión publicitaria. El miércoles, el portal mediabistro.com celebró una sesión en Washington que analizó algunas de estas soluciones con representantes de Slate, Politico y Associated Press

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Se paga por las aplicaciones en móviles o suscripciones de Kindle pero no en internet
"Ninguno de nosotros sabe de verdad lo que va a pasar, dónde estarán los medios de aquí a unos años o cuál será el modelo de negocio, pero ya podemos ver algunas claves", explicó John Alderman, director de Slate. El también gerente de la compañía Washington Post apuesta por la especialización de contenidos y periodismo de calidad. Internet ha hecho que los periodistas no sólo compitan entre ellos por la audiencia, sino que también se pelean con ella a la hora de producir información, por lo que el talento es más necesario que nunca.
La discusión estuvo centrada en Internet como eje del futuro de los medios, a pesar de que las tres organizaciones representadas dependen en mayor o menor medida de un periódico. La revista online Slate tiene el respaldo de la empresa Washington Post, que la compró en 2004. Casi el 90 por ciento de los lectores de Politico.com desconocen que su edición en papel —publicada únicamente en el centro de Washington DC y en el barrio del Capitolio—, proporciona casi todos los ingresos que mantienen la publicación a flote. En cuanto a Associated Press, es una cooperativa de 1.400 periódicos estadounidenses, aunque sirva también a todo tipo de medios a nivel nacional e internacional.
1. Que tu audiencia crea que no encontrará tu información en otro sitio
El director de Slate explicó que hay dos tendencias actuales mostrando mayores posibilidades de supervivencia. Los medios que mejor resisten a la crisis son los que ofrecen información especializada o han creado el llamado "nicho" informativo, y los que cuentan con una marca respetada. El secreto de ambos es que la audiencia siente —sea verdad o no— que la información que publican no la pueden encontrar en ningún otro sitio. Ya sea por la calidad, el tipo de contenidos o el tratamiento de las noticias.
Internet permite a los lectores encontrar lo que quieran, cuando quieran y donde quieran. Da lo mismo si es información de deportes, recomendaciones de estilo para decorar un salón o la última hora en Palestina. Saben encontrarlo. Por esta razón, medios como Slate y Politico, de contenido especializado y con una audiencia muy definida, sufren menos y se permiten ampliar su plantilla en tiempos de crisis.
"Sobreviven mejor aquellos medios que ya tienen creado un nicho porque los anunciantes tienen muy claro quién es la audiencia y cómo llegar hasta ella, por eso siguen invirtiendo", explicó Steve Komarow, jefe de la oficina de Associated Press en Washington.
Esto no quiere decir que ya no tenga sentido publicar información general. La supervivencia de agencias como Associated Press refleja la demanda de información tanto por los medios como las audiencias. Sin embargo, AP no depende de los anunciantes. La estrategia de la compañía Washington Post el último año da otra de las pistas sobre el futuro de la financiación: su apuesta es dividir las audiencias al mismo tiempo que amplían la cobertura.
2. Divide audiencias... y publicidad
Washington Post es dueño del periódico del mismo nombre, la revista digital Slate, el medio The Root para audiencia afroamericana, el blog ‘El Factor XX’ derivado de una sección de Slate por y para mujeres, la revista Newsweek, el periódico en español El Tiempo Latino y el diario gratuito Express para el área metropolitana, además de otros medios de información especializada. Cada vez que un anunciante quiere contratar espacio con la compañía Washington Post, puede elegir exactamente en cuál de estos medios coloca el anuncio. El anunciante reduce el gasto y aumenta la efectividad. Y el medio sigue recaudando publicidad.
Por eso Alderman prefiere separar audiencias antes que impedirles llegar hasta el contenido cobrando por leer. "Soy bastante pesimista en cuanto al cobro en Internet. Hay demasiada información de interés general en la red como para ponerlo todo detrás de un muro de pago," aseguró.
3. El link en las redes sociales es un camino hacia ti
Alderman también añadió que los medios ahora saben que los lectores siguen nuevas trayectorias para acceder a la información y que redes como Facebook o Twitter empiezan a soportar el peso que antes tenían los medios en cuanto a noticias de última hora.
"Debemos recordar sin embargo que [las redes sociales] son sólo el inicio de la conversación, al final siempre acabas pinchando en un link que te lleva a un artículo o la información en un medio", argumentó. "Para mí lo más poderoso de estas redes y lo que las convierte también en un nicho es la recomendación de links. La gente comparte lo que le interesa, comenta lo que ha leído y aprende además de seguir la información", explicó Jonathan Martin, corresponsal de Politico en la Casa Blanca.
Y los usuarios —incluidos los periodistas— que cuentan con mayor número de seguidores en estas redes son quienes recomiendan más contenido y han logrado crear su propia imagen de marca, sustituyendo incluso a la del medio para el que trabajan.
4. El periodista es la marca
Ésta es otra de las claves del periodismo en un futuro no tan lejano, según los tres conferenciantes. El reportero es ahora la marca. Los responsables de Google News en Estados Unidos ya se han dado cuenta y permiten navegar las noticias a partir de su autor, no de la cabecera. Aunque el mejor ejemplo en este momento es Politico. La cabecera es sólo la excusa para reunir al mejor talento periodístico que haya cubierto el Capitolio y la Casa Blanca en los últimos años. Así, cada periodista llegó a trabajar a la redacción con su propia audiencia.
"En el caso de Slate tenemos a John Dickerson, con dos cuentas en Twitter. Una con sus comentarios de la actualidad y links a sus artículos y otra más personal. Tiene casi 900.000 seguidores y si un día él se va de Slate, se los lleva a todos a una nueva publicación", comentó Alderman.
El reportero-marca empieza a ver consecuencias también en su trabajo diario. Uno de los periodistas con más influencia estos días en Washington es Mike Allen, de Politico. «Hace muy poco tiempo, cuando un periodista levantaba el teléfono y decía ‘Soy Mike Allen, de Washington Post’, la parte más importante de esa frase era el nombre del periódico. Ahora mi compañero Mike dice ‘Soy Mike Allen’ y ya no hace falta saber dónde trabaja», explicó Martin.
Los responsables de los medios reconocen que todo esto da mucho miedo a algunos periodistas. Hace unos años nadie te exigía llegar a una publicación con una red de seguidores detrás. Es el concepto de periodista como red social gracias a cuentas en Facebook o Twitter donde pueden mantener conversaciones más directas con sus lectores. Y el miedo no es sólo por la necesidad de adaptarse a la tecnología. La red obliga a los periodistas de grandes medios a competir con ciudadanos que también aportan contenido informativo y de calidad.
5. No le tengas miedo a la competencia
A ninguno de los representantes de los medios ayer en Washington les asusta el aumento de la competencia.
"El mundo del periodismo es tremendamente popular ahora y la audiencia de Internet está empezando a reconocer trabajos de calidad de los que no la tienen. Hace unos años ibas a comprar el periódico y sabías las diferencias entre las cabeceras, ahora la gente empieza a hacer lo mismo en Internet y creo que también lo hará la inversión económica", contó un esperanzado Komarow.
Y una de las diferencias que aprendemos todos en Internet está entre los medios y el contenido creado por ciudadanos individuales. Hay ejemplos que tienen cada vez más de periodismo y menos de ciudadano, haciendo que las definiciones queden inservibles.
"Decir blog no significa nada ahora mismo. Los reporteros tienen blogs, los medios de comunicación publican blogs. Ya no estamos hablando de un chaval en el sótano de sus padres comiendo cheetos y criticando a Bush", comentó Martin. "Hay ciudadanos dando noticias en sus páginas con estándares periodísticos, otros están contando sus opiniones, pero hay muchos de gran calidad y muy informativos".
Algunos de ellos han tenido éxito y han demostrado que en este momento, el talento y las ganas de experimentar son más importantes que nunca. También cuando se trata de encontrar financiación. Así, Alderman compartió la experiencia del joven de San Antonio, en Texas, que consiguió que anunciantes y organizaciones de su comunidad le financiaran un viaje a Afganistán, donde pasó un tiempo empotrado en el ejército y escribiendo en su blog sobre ello.
"Es precisamente la tecnología actual lo que te permite hacer estas cosas y, si tienes talento, serás descubierto", añadió Martin.
Komarow advirtió también que nadie debe olvidarse de la tecnología que nos permite acceder a la información. "Todo lo que pensamos ahora es que las noticias de Internet las leeremos en un ordenador y será sin pagar, pero yo me pregunto por qué no leerlas en un teléfono, como ya hace mucha gente. Hay muchas oportunidades de mercado por explorar, y todas pueden dar beneficios".
"La señal más importante es que el periodismo está aquí para quedarse, no se va a ninguna parte, y que cada vez hay más gente de todas las edades leyendo las noticias, la única diferencia es cómo llegan hasta ellas", afirmó Alderman.
6. Recuerda que esto nunca fue un gran negocio
La única mención al pasado fue para dejar claro que el periodismo en sí nunca ha dado beneficios económicos. Los anunciantes veían el periódico como la forma más sencilla de poner un anuncio delante de más personas hasta que llegó Internet. "Debemos recordar que los periódicos daban beneficios por los anuncios, pero el periodismo nunca fue un negocio. Las noticias eran sólo el medio para engancharles", añadió Alderman. "El problema es que ahora da menos beneficios y se hacen más pequeños porque la competencia es mayor, pero el periodismo sigue ahí".
Y este es el mayor cambio al que se enfrentan los dueños de los periódicos. Necesitan recuperar la inversión publicitaria en papel y que crezca la de Internet. La crisis económica ha ralentizado las inversiones e incluso publicaciones de éxito como Politico siguen sufriendo tanto como otras para encontrar anunciantes para su Web.
"Los lectores saben encontrar la información que buscan, comentó Martin. El desafío es obtener beneficios de ello porque desde los inicios estamos condicionados a que la información fuera gratis. A ver cómo cambiamos eso ahora".

María Olivia Mönckeberg gana el Premio Nacional de Periodismo 2009

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