Monday, April 23, 2007
Receptores Por Jorge Baradit
Jehová intenta comunicarse desesperadamente desde su letargo. Envía sondas a hablarnos, envía mesías pidiendo auxilio.Sus enviados enloquecen abriéndose paso hacia nuestro mundo. Los receptores enloquecen escuchando sus voces transmitiendo incoherencias. Los cerebros de los iluminados aún son receptores imperfectos. Pero estamos trabajando en eso.
Friday, April 20, 2007
Segunda parte de entrevista a Cancino
Segunda parte: Macedonia
Todo al mismo tiempo.Media dona, medio vaso de café y la mitad de la entrevista por delante. Esa mitad personalizada, esa que pretende exprimir al invitado hasta que escape con lo que le quede de blabla. Ahora, con los sentidos más atentos y la hora avanzando más rápido de lo que yo quisiera, Cancino se lanza en esta segunda parte con todo lo que tiene adentro: más música, más recuerdos y unas cuantas elecciones donde lo que menos hace es complicarse. De lo general a lo particular. La cebollistica y cafeinósica entrevista al editor de Radio Concierto termina aquí.
¿En qué consiste básicamente ser editor periodístico en la Concierto? - El editor básicamente lo que hace es velar por un concepto y por la identidad musical, contenido y discurso de la radio y, evidentemente, salir al aire cuando la ocasión lo amerita. Es un trabajo más de atrás que frente a los micrófonos. El mejor trabajo que uno puede hacer como editor es mantener al equipo motivado, creyendo en lo que hacen y pasándolo bien porque, mal que mal trabajamos con música, con películas, con libros. Con cosas que son emotivas y sentimentales. No estas vendiendo tuercas ni seguros.
Lees los posteos de tu blog?- Si, los leo y rara vez contesto en mi propio blog y dejo posts en otros blogs. Me gusta leer lo que escriben pero no he dado el siguiente paso.¿Jovencita o Madurita?- Todo al mismo tiempo
¿Cuantas ‘tipitas’ te han rechazado?- Si bien no llevo la contabilidad creo que unas dos veces.
¿A cuantas tú has rechazado?También un par de veces. Pero es divertido porque he rechazado en reacción a un rechazo previo, lo cual me parece increíble
¿Cuantas películas has visto en la vida?- No sé, tienen que ser unas ¿4.000?
¿Cual es el disco del año?Es que esta recién empezando el 2007. Pero hasta ahora hay dos buenas noticias que me tienen muy feliz, una es la reunión de Crowded House que quieren hacer disco nuevo y la reunión de James. El disco de The Good, the bad & the Queen me gusto, el de Air también. Es un año de muchas reuniones que me motivan.
¿Cuál fue el mejor disco del año pasado?Hubo hartas cosas buenas. Me quedo con el de Bob Dylan, Modern Times.
¿Y tu disco del año pasado?‘Begin to Hope’ de Regina Spektor.
¿Brian Jones de verdad se suicidó?Le podríamos echar la culpa a algún miembro de la familia Bush pero estaban en otra cosa en esos momentos, eran muy chicos... Creo que hay algo oscuro ahí. Me parece muy chunga la explicación.
¿La mejor década de la historia de la humanidad melómana es?El otro día estaba viendo un documental de la historia del rock, era el capítulo que correspondía a los 70’s. Hay períodos en la música muy fértiles, entre el 66 y el 70, por ejemplo, fue genial. Pero lo que me gusta de los 70’s es que la industria todavía no corporativizaba la música, entonces las bandas tenían presupuestos enormes para grabar lo que quisieran cuando quisieran. Había un espíritu más libre, todos buscaban su sonido y todos eran felices.Hay otra cosa buena en los 70’s que tiene que ver con que en esa época uno tenia que ir a los conciertos para conocer como eran las bandas en vivo. Ahora puedes ver a una banda en vivo sin tener que ir a verlos en vivo, antes no. Existían los álbumes en vivo, pero no habían registros visuales. Entonces era muy rico que si querías ver cómo sonaban los Rolling Stones tenías que ir a la tocata de los Rolling Stones, por ejemplo. Eso era poderoso, tenias que experimentarlo tú y no un dvd, vhs o disco láser o lo que sea.
¿El mejor indie del mundo esta en...?Indie es una etiqueta que me causa cosquillas. Pero en este momento si lo tomamos en el sentido de bandas chicas, no tanto independientes, creo que Suecia es una fábrica de buenas bandas. Peter, Bjorn & John, Suburban Kids With Biblical Names, The Sounds (que son más viejos ya). Me gustan como suenan los suecos.
¿Radio Concierto o FmTiempo?Concierto.
¿RockDeluxe o Rolling Stone?Son tan distintas... muy distintas. Las dos y al mismo tiempo. Así las puedo comparar y me puedo reír.
¿Vinilo o Mp3?Vinilo, aunque es muy incómodo. No hay un ‘Personal Vinilo Player’, sería una mochila. Pero para viajar, el MP3. Puedes bajar discos enteros y experimentar. Me gusta el Vinilo, lo encuentro romántico. Sé que es un lugar común, decir ‘oh, a mi me gusta el vinilo’ es como ‘¿tiene cd’s de Jazz?’. Si es por el soporte, el vinilo, me gusta que las fotos se vean grandes.
¿Cerati, Fito, Charly o Calamaro?Por el peinado, Calamaro... Cerati.
¿Regina Spector o Fiona Apple?Voy a usar la misma respuesta y va a sonar más perverso aún: Las dos y al mismo tiempo.
¿Javiera Mena o Fran Valenzuela?Las dos y al mismo tiempo. ¡Que orgía musical!
¿Gepe o Leo Quinteros?Los dos por separado y con público
¿Almodóvar o Ruiz?Que buena pregunta... Me gustaría que algún día Ruiz hiciera una película a lo Almodóvar y viceversa. Yo no he visto muchas películas de Ruiz, pero por el radioteatro de la Concierto trabajé con él, tuve que ponerme a su servicio y era estar como al lado de una súper star que me hacía sentirme un paso más cerca de John Malcovich. Fue uno de esos recuerdos que uno se lleva para la tumba.
¿Rock o Pop?Es lo mismo para mí. Es música.
¿Como ves a mi generación?¿Y cual es tú generación? Como preguntaría Pete Townshend de The Who...
¿Y a la Degeneración?Yo creo que todas las generaciones son buenas, las degeneraciones también porque cuando uno degenera se esta convirtiendo en otra cosa que no es necesariamente algo peor.
Entonces, ¿Eres un Generado o un Degenerado?Yo me voy generando y degenerando constantemente.
¿El mejor magazine electrónico de chile es?A mi me gusta visitar blogs. Soy un visitante frecuente de ciertos blogs y más por esa cuestión corporativa de ‘somos un magazine’ me interesan las opiniones de los individuos. Como los de mis grandes amigos Ortega o Marisol García. Me gusta ver lo que escriben y piensan la gente que conozco y respeto cuando están solos frente a su computador. Esos son los mejores fanzines.
¿La mejor voz radial de chile es?Sin sonar marketero creo que en Concierto tenemos a muchas de las mejores voces radiales del momento.-¿Y una?... Es divertido porque si me hubieras preguntado esto hace 10 años tendría la respuesta mucho más clara. Estaban al aire Fuguet, estaba al aire Valenzuela... Yo creo que más que a individuos, uno se aferra también a gente que dice algo puntual en la hora exacta. A veces voy pinchando radios (que es mi pega también), escucho algo inteligente y atesoro ese momento. Más allá de voces y sonsonetes.
¿El adolescente con más proyección?Conozco adolescentes de 35 años... musicalmente creo que Fran Valenzuela o Javiera Mena.¿Que quieres que diga de ti?Solamente que hagas una buena edición porque hemos hablado muucho rato y que queden solamente los highlights y no las divagaciones. Que no sea una compilación de oneliners para el bronce¿Te gusta la macedonia o el tutti fruti?La macedonia porque me gusta el nombre. Tutti fruti es como tan... puti frunci. Macedonia tiene una carga histórica. Es potente, como ‘Rock Progresivo’.
¿Como te vas a despedir después de tanta pregunta?Haciendo las monedas para que nos tomemos un café entre todos.
¿Fueron muy entupidas?No, de hecho, creo que algunas de mis respuestas fueron particularmente extrañas, alambicadas y complejas.
La última palabra...No es una palabra, es un punto final.- Pero de la entrevista...Es que siempre estoy pensando en los grandes finales. Pero la ultima palabra ahora... que les vaya muy bien con Macedonia, para transformarme en un habitué y para poder decir en un par de meses más ‘¿Cuál es fanzine electrónico favorito?’ yo por supuesto ‘Macedonia’
Y la Ultima mirada es hacia...Al infinito y más allá. Y (esto va a sonar como una letra de Lucybell que me da mucha risa confesarlo)... ‘Mirar hacia adentro’.
Todo al mismo tiempo.Media dona, medio vaso de café y la mitad de la entrevista por delante. Esa mitad personalizada, esa que pretende exprimir al invitado hasta que escape con lo que le quede de blabla. Ahora, con los sentidos más atentos y la hora avanzando más rápido de lo que yo quisiera, Cancino se lanza en esta segunda parte con todo lo que tiene adentro: más música, más recuerdos y unas cuantas elecciones donde lo que menos hace es complicarse. De lo general a lo particular. La cebollistica y cafeinósica entrevista al editor de Radio Concierto termina aquí.
¿En qué consiste básicamente ser editor periodístico en la Concierto? - El editor básicamente lo que hace es velar por un concepto y por la identidad musical, contenido y discurso de la radio y, evidentemente, salir al aire cuando la ocasión lo amerita. Es un trabajo más de atrás que frente a los micrófonos. El mejor trabajo que uno puede hacer como editor es mantener al equipo motivado, creyendo en lo que hacen y pasándolo bien porque, mal que mal trabajamos con música, con películas, con libros. Con cosas que son emotivas y sentimentales. No estas vendiendo tuercas ni seguros.
Lees los posteos de tu blog?- Si, los leo y rara vez contesto en mi propio blog y dejo posts en otros blogs. Me gusta leer lo que escriben pero no he dado el siguiente paso.¿Jovencita o Madurita?- Todo al mismo tiempo
¿Cuantas ‘tipitas’ te han rechazado?- Si bien no llevo la contabilidad creo que unas dos veces.
¿A cuantas tú has rechazado?También un par de veces. Pero es divertido porque he rechazado en reacción a un rechazo previo, lo cual me parece increíble
¿Cuantas películas has visto en la vida?- No sé, tienen que ser unas ¿4.000?
¿Cual es el disco del año?Es que esta recién empezando el 2007. Pero hasta ahora hay dos buenas noticias que me tienen muy feliz, una es la reunión de Crowded House que quieren hacer disco nuevo y la reunión de James. El disco de The Good, the bad & the Queen me gusto, el de Air también. Es un año de muchas reuniones que me motivan.
¿Cuál fue el mejor disco del año pasado?Hubo hartas cosas buenas. Me quedo con el de Bob Dylan, Modern Times.
¿Y tu disco del año pasado?‘Begin to Hope’ de Regina Spektor.
¿Brian Jones de verdad se suicidó?Le podríamos echar la culpa a algún miembro de la familia Bush pero estaban en otra cosa en esos momentos, eran muy chicos... Creo que hay algo oscuro ahí. Me parece muy chunga la explicación.
¿La mejor década de la historia de la humanidad melómana es?El otro día estaba viendo un documental de la historia del rock, era el capítulo que correspondía a los 70’s. Hay períodos en la música muy fértiles, entre el 66 y el 70, por ejemplo, fue genial. Pero lo que me gusta de los 70’s es que la industria todavía no corporativizaba la música, entonces las bandas tenían presupuestos enormes para grabar lo que quisieran cuando quisieran. Había un espíritu más libre, todos buscaban su sonido y todos eran felices.Hay otra cosa buena en los 70’s que tiene que ver con que en esa época uno tenia que ir a los conciertos para conocer como eran las bandas en vivo. Ahora puedes ver a una banda en vivo sin tener que ir a verlos en vivo, antes no. Existían los álbumes en vivo, pero no habían registros visuales. Entonces era muy rico que si querías ver cómo sonaban los Rolling Stones tenías que ir a la tocata de los Rolling Stones, por ejemplo. Eso era poderoso, tenias que experimentarlo tú y no un dvd, vhs o disco láser o lo que sea.
¿El mejor indie del mundo esta en...?Indie es una etiqueta que me causa cosquillas. Pero en este momento si lo tomamos en el sentido de bandas chicas, no tanto independientes, creo que Suecia es una fábrica de buenas bandas. Peter, Bjorn & John, Suburban Kids With Biblical Names, The Sounds (que son más viejos ya). Me gustan como suenan los suecos.
¿Radio Concierto o FmTiempo?Concierto.
¿RockDeluxe o Rolling Stone?Son tan distintas... muy distintas. Las dos y al mismo tiempo. Así las puedo comparar y me puedo reír.
¿Vinilo o Mp3?Vinilo, aunque es muy incómodo. No hay un ‘Personal Vinilo Player’, sería una mochila. Pero para viajar, el MP3. Puedes bajar discos enteros y experimentar. Me gusta el Vinilo, lo encuentro romántico. Sé que es un lugar común, decir ‘oh, a mi me gusta el vinilo’ es como ‘¿tiene cd’s de Jazz?’. Si es por el soporte, el vinilo, me gusta que las fotos se vean grandes.
¿Cerati, Fito, Charly o Calamaro?Por el peinado, Calamaro... Cerati.
¿Regina Spector o Fiona Apple?Voy a usar la misma respuesta y va a sonar más perverso aún: Las dos y al mismo tiempo.
¿Javiera Mena o Fran Valenzuela?Las dos y al mismo tiempo. ¡Que orgía musical!
¿Gepe o Leo Quinteros?Los dos por separado y con público
¿Almodóvar o Ruiz?Que buena pregunta... Me gustaría que algún día Ruiz hiciera una película a lo Almodóvar y viceversa. Yo no he visto muchas películas de Ruiz, pero por el radioteatro de la Concierto trabajé con él, tuve que ponerme a su servicio y era estar como al lado de una súper star que me hacía sentirme un paso más cerca de John Malcovich. Fue uno de esos recuerdos que uno se lleva para la tumba.
¿Rock o Pop?Es lo mismo para mí. Es música.
¿Como ves a mi generación?¿Y cual es tú generación? Como preguntaría Pete Townshend de The Who...
¿Y a la Degeneración?Yo creo que todas las generaciones son buenas, las degeneraciones también porque cuando uno degenera se esta convirtiendo en otra cosa que no es necesariamente algo peor.
Entonces, ¿Eres un Generado o un Degenerado?Yo me voy generando y degenerando constantemente.
¿El mejor magazine electrónico de chile es?A mi me gusta visitar blogs. Soy un visitante frecuente de ciertos blogs y más por esa cuestión corporativa de ‘somos un magazine’ me interesan las opiniones de los individuos. Como los de mis grandes amigos Ortega o Marisol García. Me gusta ver lo que escriben y piensan la gente que conozco y respeto cuando están solos frente a su computador. Esos son los mejores fanzines.
¿La mejor voz radial de chile es?Sin sonar marketero creo que en Concierto tenemos a muchas de las mejores voces radiales del momento.-¿Y una?... Es divertido porque si me hubieras preguntado esto hace 10 años tendría la respuesta mucho más clara. Estaban al aire Fuguet, estaba al aire Valenzuela... Yo creo que más que a individuos, uno se aferra también a gente que dice algo puntual en la hora exacta. A veces voy pinchando radios (que es mi pega también), escucho algo inteligente y atesoro ese momento. Más allá de voces y sonsonetes.
¿El adolescente con más proyección?Conozco adolescentes de 35 años... musicalmente creo que Fran Valenzuela o Javiera Mena.¿Que quieres que diga de ti?Solamente que hagas una buena edición porque hemos hablado muucho rato y que queden solamente los highlights y no las divagaciones. Que no sea una compilación de oneliners para el bronce¿Te gusta la macedonia o el tutti fruti?La macedonia porque me gusta el nombre. Tutti fruti es como tan... puti frunci. Macedonia tiene una carga histórica. Es potente, como ‘Rock Progresivo’.
¿Como te vas a despedir después de tanta pregunta?Haciendo las monedas para que nos tomemos un café entre todos.
¿Fueron muy entupidas?No, de hecho, creo que algunas de mis respuestas fueron particularmente extrañas, alambicadas y complejas.
La última palabra...No es una palabra, es un punto final.- Pero de la entrevista...Es que siempre estoy pensando en los grandes finales. Pero la ultima palabra ahora... que les vaya muy bien con Macedonia, para transformarme en un habitué y para poder decir en un par de meses más ‘¿Cuál es fanzine electrónico favorito?’ yo por supuesto ‘Macedonia’
Y la Ultima mirada es hacia...Al infinito y más allá. Y (esto va a sonar como una letra de Lucybell que me da mucha risa confesarlo)... ‘Mirar hacia adentro’.
Feliz al infierno
KURT VONNEGUT (1922-2007) Hitos de un provocador
• Fue como una pulga en el oído de la sociedad norteamericana de posguerra, cuyo bienestar se apoyó, en parte, en la continuación de nuevas guerras de dominio, más pequeñas y localizadas.
• Su novela icónica, Matadero cinco, se publicó en 1969, en medio de las crecientes protestas contra la guerra de Vietnam. El libro contiene un perturbador relato sobre la destrucción de Dresden en 1945.
• Vonnegut fue testigo presencial de esa masacre. Reclutado por el ejército de los Estados Unidos, después del día D estuvo en la campaña del noroeste de Europa como explorador de un regimiento de infantería. Fue capturado durante la contraofensiva alemana de las Ardennes en el invierno de 1944 y enviado como prisionero de guerra a la capital de Sajonia, Dresden. Desde su "privilegiada" ubicación en el "Schlachthof fünf", el matadero subterráneo que le daría el nombre a su libro, Vonnegut presenció el trabajo de la Royal Air Force y de la VIII fuerza aérea del ejército de los Estados Unidos, que arrasaron la ciudad durante las noches del 13 y 14 de febrero, dejando un número de muertos que las autoridades alemanas estimaron en 135 mil, y que otras fuentes sitúan en torno a los 30 mil.
• Matadero cinco recibe con alfombra roja al género de la ciencia ficción. Su protagonista, soldado de infantería, después de presenciar el bombardeo de Dresden, regresa al desierto cultural de su ciudad natal en el centro de Estados Unidos, y es secuestrado por extraterrestres que consideran monstruosa la conducta del género humano. El libro tuvo un éxito enorme y fue adaptado al cine.
• La crítica considera que su mejor novela es Madre noche (1961). Vonnegut vuelve a sus recuerdos de guerra: el protagonista es un norteamericano que se convierte, aparentemente, en un propagandista nazi, pero en realidad es un espía norteamericano.
• El escritor de ciencia ficción Theodore Sturgeon le sirvió, en parte, de modelo para su personaje Kilgore Trout, que aparece en la novela Dios le bendiga, Mr. Rosewater, y vuelve a escena en libros de creciente pesimismo: El desayuno de los campeones, Slapstick, Pájaro de celda, Deadeye Dick, Galápagos y Timequake.
• En 1984, Kurt Vonnegut intentó suicidarse con barbitúricos. No volvió a escribir novelas, pero comenzó a interesarse por el arte gráfico.
• Realizó cursos de escritura y escribió artículos de sátira política. Una recopilación fue publicada en 2005 con el título de A Man Without a Country. Inesperado bestseller, al que su autor se refirió como "una buena copa de champán al final de una vida".Vonnegut murió el miércoles, a consecuencia del daño cerebral provocado por un accidente casero.(Basado en la necrológica de The Times)
• Fue como una pulga en el oído de la sociedad norteamericana de posguerra, cuyo bienestar se apoyó, en parte, en la continuación de nuevas guerras de dominio, más pequeñas y localizadas.
• Su novela icónica, Matadero cinco, se publicó en 1969, en medio de las crecientes protestas contra la guerra de Vietnam. El libro contiene un perturbador relato sobre la destrucción de Dresden en 1945.
• Vonnegut fue testigo presencial de esa masacre. Reclutado por el ejército de los Estados Unidos, después del día D estuvo en la campaña del noroeste de Europa como explorador de un regimiento de infantería. Fue capturado durante la contraofensiva alemana de las Ardennes en el invierno de 1944 y enviado como prisionero de guerra a la capital de Sajonia, Dresden. Desde su "privilegiada" ubicación en el "Schlachthof fünf", el matadero subterráneo que le daría el nombre a su libro, Vonnegut presenció el trabajo de la Royal Air Force y de la VIII fuerza aérea del ejército de los Estados Unidos, que arrasaron la ciudad durante las noches del 13 y 14 de febrero, dejando un número de muertos que las autoridades alemanas estimaron en 135 mil, y que otras fuentes sitúan en torno a los 30 mil.
• Matadero cinco recibe con alfombra roja al género de la ciencia ficción. Su protagonista, soldado de infantería, después de presenciar el bombardeo de Dresden, regresa al desierto cultural de su ciudad natal en el centro de Estados Unidos, y es secuestrado por extraterrestres que consideran monstruosa la conducta del género humano. El libro tuvo un éxito enorme y fue adaptado al cine.
• La crítica considera que su mejor novela es Madre noche (1961). Vonnegut vuelve a sus recuerdos de guerra: el protagonista es un norteamericano que se convierte, aparentemente, en un propagandista nazi, pero en realidad es un espía norteamericano.
• El escritor de ciencia ficción Theodore Sturgeon le sirvió, en parte, de modelo para su personaje Kilgore Trout, que aparece en la novela Dios le bendiga, Mr. Rosewater, y vuelve a escena en libros de creciente pesimismo: El desayuno de los campeones, Slapstick, Pájaro de celda, Deadeye Dick, Galápagos y Timequake.
• En 1984, Kurt Vonnegut intentó suicidarse con barbitúricos. No volvió a escribir novelas, pero comenzó a interesarse por el arte gráfico.
• Realizó cursos de escritura y escribió artículos de sátira política. Una recopilación fue publicada en 2005 con el título de A Man Without a Country. Inesperado bestseller, al que su autor se refirió como "una buena copa de champán al final de una vida".Vonnegut murió el miércoles, a consecuencia del daño cerebral provocado por un accidente casero.(Basado en la necrológica de The Times)
Me voy pero me quedo
Álvaro Bisama
El querer huir de Chile es un cliché. Pienso eso mientras leo que Fernando Paulsen se va de aquí porque dice no comprender las extrañas señales de vida del presente nacional. Bien por él, aunque no es tan raro. Chile asfixia a los chilenos cada cierto tiempo. Los estrangula. Los hace afeitarse con vinagre, como dijo alguna vez Pere Gimferrer de Enrique Lihn, otro experto en esa clase de huidas que llevan irremediablemente de vuelta a casa.Es una tendencia: estamos rodeados de gente que huye del país porque se les hace chico, porque no se les comprende, porque sencillamente no se puede leer en Chile, escribir en Chile, vivir en Chile. Porque éste, como me dijo un escritor famoso de los noventa, que salió corriendo de acá el año pasado - y del que nadie se dio cuenta que volvió después- , éste es un país de ratas.Puede ser. Pero en un naufragio, son las ratas las primeras en abandonar el barco. Puede que el peso de la noche, aquella indeterminada fuerza que venimos intermitentemente sorteando desde el XIX, nos pegue a todos como una resaca de vino barato y, expertos en mirarnos los ombligos, no nos quede otra que decirnos - como un mantra- que no soportamos más, que nos queremos virar de acá.Pero estamos a años luz de hacerlo. Entre el dicho y el hecho media una distancia de kilómetros, libros y plegarias mal atendidas. De hecho, se obtienen más dividendos en decir que uno se va que en irse de verdad, porque se profita, de paso, de esa autocomplacencia de sentirse genio en un país de iletrados, héroe en una patria de traidores.Es un espejismo. Donoso tiene por ahí una nouvelle donde alguien va a París y se pierde contemplando las vitrinas de los cafés de escritores a los que le da pavor entrar. En ese lado de afuera, al personaje no le queda más que hablar en chileno, aquella peculiar lengua muerta, mientras se da cuenta de que no está a la altura del destino fabuloso que sentía que le correspondía.Un futuro rutilante que, visto desde el resentimiento de los que añoran salir, siempre va a estar ocupado por quienes no lo merecen: estafadores, chantas de medio pelo, vedettes de quinta categoría; sujetos deleznables como el Marqués de Cuevas, Isabel Allende, Bolaño o Jodorowsky. Gente que no es chilena, que dejó de serlo, que se olvidó de nosotros apenas cruzó la frontera. Pero irse del todo, como ellos, es una medida radical e innecesaria. Hay que tener para eso valentía, desesperación o estupidez. Implica quemar pasaportes, libretas de direcciones y tarjetas de felicitación de amigos y enemigos. Significa pensar a la lengua literaria en su desnudez, despojada de los efectos especiales de la nacionalidad, de aquellas franquicias de cualquier gremialismo ilustrado local.No. Mejor huir por una temporada corta para que el resto note con nuestra ausencia de lo que se pierde. Pero los que se van y vuelven al rato nunca quisieron realmente irse. Desean más bien que alguien se acuerde de ellos; mientras reciben un poco de cariño, al fin y al cabo. Así, el extranjero como tal, les importa bien poco porque están pensando en cómo andará por acá la canalla literaria, que qué será de éste y de este otro y se acordarán de mí y cómo los amo y los odio a todos y todo eso. De este modo, como al Lihn de A partir de Manhattan: las imágenes del afuera terminan siendo para ellos a lo más fotogramas rotos que los devuelven tristemente a casa, atándolos a un habla - ese extraño acento que es la literatura chilena- que desesperada e infructuosamente quieren dejar de pronunciar.
El querer huir de Chile es un cliché. Pienso eso mientras leo que Fernando Paulsen se va de aquí porque dice no comprender las extrañas señales de vida del presente nacional. Bien por él, aunque no es tan raro. Chile asfixia a los chilenos cada cierto tiempo. Los estrangula. Los hace afeitarse con vinagre, como dijo alguna vez Pere Gimferrer de Enrique Lihn, otro experto en esa clase de huidas que llevan irremediablemente de vuelta a casa.Es una tendencia: estamos rodeados de gente que huye del país porque se les hace chico, porque no se les comprende, porque sencillamente no se puede leer en Chile, escribir en Chile, vivir en Chile. Porque éste, como me dijo un escritor famoso de los noventa, que salió corriendo de acá el año pasado - y del que nadie se dio cuenta que volvió después- , éste es un país de ratas.Puede ser. Pero en un naufragio, son las ratas las primeras en abandonar el barco. Puede que el peso de la noche, aquella indeterminada fuerza que venimos intermitentemente sorteando desde el XIX, nos pegue a todos como una resaca de vino barato y, expertos en mirarnos los ombligos, no nos quede otra que decirnos - como un mantra- que no soportamos más, que nos queremos virar de acá.Pero estamos a años luz de hacerlo. Entre el dicho y el hecho media una distancia de kilómetros, libros y plegarias mal atendidas. De hecho, se obtienen más dividendos en decir que uno se va que en irse de verdad, porque se profita, de paso, de esa autocomplacencia de sentirse genio en un país de iletrados, héroe en una patria de traidores.Es un espejismo. Donoso tiene por ahí una nouvelle donde alguien va a París y se pierde contemplando las vitrinas de los cafés de escritores a los que le da pavor entrar. En ese lado de afuera, al personaje no le queda más que hablar en chileno, aquella peculiar lengua muerta, mientras se da cuenta de que no está a la altura del destino fabuloso que sentía que le correspondía.Un futuro rutilante que, visto desde el resentimiento de los que añoran salir, siempre va a estar ocupado por quienes no lo merecen: estafadores, chantas de medio pelo, vedettes de quinta categoría; sujetos deleznables como el Marqués de Cuevas, Isabel Allende, Bolaño o Jodorowsky. Gente que no es chilena, que dejó de serlo, que se olvidó de nosotros apenas cruzó la frontera. Pero irse del todo, como ellos, es una medida radical e innecesaria. Hay que tener para eso valentía, desesperación o estupidez. Implica quemar pasaportes, libretas de direcciones y tarjetas de felicitación de amigos y enemigos. Significa pensar a la lengua literaria en su desnudez, despojada de los efectos especiales de la nacionalidad, de aquellas franquicias de cualquier gremialismo ilustrado local.No. Mejor huir por una temporada corta para que el resto note con nuestra ausencia de lo que se pierde. Pero los que se van y vuelven al rato nunca quisieron realmente irse. Desean más bien que alguien se acuerde de ellos; mientras reciben un poco de cariño, al fin y al cabo. Así, el extranjero como tal, les importa bien poco porque están pensando en cómo andará por acá la canalla literaria, que qué será de éste y de este otro y se acordarán de mí y cómo los amo y los odio a todos y todo eso. De este modo, como al Lihn de A partir de Manhattan: las imágenes del afuera terminan siendo para ellos a lo más fotogramas rotos que los devuelven tristemente a casa, atándolos a un habla - ese extraño acento que es la literatura chilena- que desesperada e infructuosamente quieren dejar de pronunciar.
Un lector borrado
LA COLUMNA DE ALEJANDRO ZAMBRA
"Incongruencia, voluntad de oscurecerlo todo"; eso escribió alguien en mi ejemplar de Toda la luz del mediodía, una bella novela de Mauricio Wacquez que, como se ve, no le pareció tan buena al anterior dueño del libro. Con impaciente caligrafía, un lector anónimo matizó su aburrimiento anotando en los márgenes adjetivos que desde luego no comparto, sobre todo porque muchas veces coinciden con los - para mí- mejores pasajes de la novela: "rebuscado", "siútico", "pedante", "cursi".Hace diez años, cuando Wacquez aún estaba vivo, encontré en unos saldos Toda la luz del mediodía, su primera novela, publicada en 1964. Después de leerla y releerla, se la presté a mi amiga Natalia, y le gustó tanto que nunca me la devolvió, a pesar de que una vez intenté una especie de redada: conversamos largo rato, en su casa, revisando sus libros - estoy segura de que lo tengo, no lo perdí, me decía Natalia, mientras bajábamos un litro de café, y hablábamos, tal vez, de la reciente muerte de Wacquez, que para entonces ya era su escritor favorito.Días atrás, en una librería de Manuel Montt, volví a dar con la novela, ya no tan barata pero en mejor estado que el ejemplar cautivo. Debería haber borrado, sin más, esas anotaciones en grafito, pero no lo hice, por el contrario, releí Toda la luz del mediodía acompañado por el lector anónimo. Es extraño leer así, tropezándose con opiniones injustas, que lo mismo quedan en la memoria, como lo prueba, de hecho, esta crónica, que iba a ser sobre Wacquez y no sobre el zumbido que no deja leer a Wacquez.Me he pasado la tarde imaginando a ese ruidoso lector, decidiendo sus rasgos, sus intereses. No sé por qué pienso que era hombre. Tal vez por su letra algo tosca, que mezcla imprentas y cursivas sin mayor criterio. A pesar de lo mala que le parecía la novela, la leyó de punta a cabo: acaso le agradaba la posibilidad de seguir pasando infracciones, o tal vez, lo más probable, leía obligado por un examen. "Nada hay más largo y tedioso que leer la novela de un estudiante de filosofía", anota en la página 48, sin que venga muy a cuento. Tal vez era un estudiante de literatura que detestaba a los estudiantes de filosofía. O, mejor, un escritor que había perdido el concurso de novela que Wacquez ganó con Toda la luz del mediodía."Escenas truncas, que sólo insinúan una comunicación", apunta el anónimo más adelante, y por una vez tiene razón: es ése el estilo; la novela está hecha de retazos, de silencios. El grafito medio desleído de los comentarios lleva a pensar que fueron escritos hace décadas, cuando esta historia era aún más incorrecta que ahora; el anónimo, sin embargo, no parece escandalizado ante el voraz triángulo que protagonizan Max, Paulina y Marcelo: Paulina ama a Max, pero Max ama a Marcelo, el hijo de Paulina, de 18 años; Marcelo, a su manera, le corresponde: ama a Max o, más bien, ama a su madre a través de Max. Toda la luz del mediodía es, como ha dicho Fernando Blanco, una de las novelas más transgresoras de la literatura chilena. Y una de las mejores, quizás.La primera vez que leí esta historia me impresionó la precisión del narrador, su libertad extrema, su lenguaje limpio y afilado. ¿Voluntad de oscurecerlo todo? No: voluntad de iluminar - con luces de sol o de artificio- las zonas oscuras. Sin miedo (y sin miedo al miedo, diría Wacquez) el relato enfrenta los recuerdos amargos: "A medida que avanzo en el pasado, voy pesando cada gramo de realidad. Mido exactamente la intensidad de cada sonrisa. ¿Hasta cuándo? ¿Cuál es la medida que puede aplicarse al horror?". Tras un raro idilio en una casa de Quintero, Marcelo comienza a alejarse de Max, que ahora busca a Paulina y le propone un peregrino matrimonio que ella - absurdamente- acepta: "Vivo la felicidad de Paulina tan intensamente, que algunas veces me imagino que es mi propia felicidad", escribe Max, medio escondido, a la espera de un futuro muy próximo. Ahora sí tiene miedo y escribir, registrar ese miedo, es más un destino que un consuelo: "Pronto se hará de noche y terminaré este relato. ¿Me quedaré aquí para siempre, clarificando el pasado como en un juego?". Escribir, para Wacquez, es avanzar hacia el fondo del mar."El sexo se quema en el dolor como el azúcar en la insulina. Un proceso físico, una puñalada convertida en beso", escribe Wacquez, y milagrosamente el lector anónimo pasa, calla. He dicho que su letra es tosca, que mezcla imprentas y cursivas imprevistamente. Pero acabo de mirar el libro y la verdad es que esa letra se parece mucho a la mía. Mucho. Copio en un papel la frase: "Incongruencia, voluntad de oscurecerlo todo"; la copia es casi idéntica, podría imitar esa letra a la perfección. Sé que no fui yo, que es imposible, pero la semejanza me deja helado. Llamo, entonces, a mi amiga Natalia, disimulando mal la inquietud. Me dice que sí, que tiene el libro a mano, que siempre lo tuvo, que no recuerda esa tarde de la redada. ¿Puedes ir a buscarlo? Sí, espera, me dice, divertida con mi urgencia. En diez segundos está de vuelta y me lee el comienzo: "De nuevo te veo beber en un vaso que aprieta tu mano celosamente; veo tu actitud siempre reclinada y estoy tranquilo porque sé que durará toda la tarde. Luego tendré que acompañarte para que tomes el autobús que te llevará a tu casa. Y esto no lo quiero; quiero guardarte conmigo".El libro está intacto, ni tú ni yo lo subrayamos, dice Natalia, y yo respiro un largo alivio inexplicable. ¿Me lo regalas? Es todo tuyo, le digo, ahora puedes subrayarlo. Después de las risas consigo una goma y borro al intruso. La historia termina con la escena de un lector que borra, en el libro, las pegadizas huellas de otro lector. Es, creo, un final feliz.
"Incongruencia, voluntad de oscurecerlo todo"; eso escribió alguien en mi ejemplar de Toda la luz del mediodía, una bella novela de Mauricio Wacquez que, como se ve, no le pareció tan buena al anterior dueño del libro. Con impaciente caligrafía, un lector anónimo matizó su aburrimiento anotando en los márgenes adjetivos que desde luego no comparto, sobre todo porque muchas veces coinciden con los - para mí- mejores pasajes de la novela: "rebuscado", "siútico", "pedante", "cursi".Hace diez años, cuando Wacquez aún estaba vivo, encontré en unos saldos Toda la luz del mediodía, su primera novela, publicada en 1964. Después de leerla y releerla, se la presté a mi amiga Natalia, y le gustó tanto que nunca me la devolvió, a pesar de que una vez intenté una especie de redada: conversamos largo rato, en su casa, revisando sus libros - estoy segura de que lo tengo, no lo perdí, me decía Natalia, mientras bajábamos un litro de café, y hablábamos, tal vez, de la reciente muerte de Wacquez, que para entonces ya era su escritor favorito.Días atrás, en una librería de Manuel Montt, volví a dar con la novela, ya no tan barata pero en mejor estado que el ejemplar cautivo. Debería haber borrado, sin más, esas anotaciones en grafito, pero no lo hice, por el contrario, releí Toda la luz del mediodía acompañado por el lector anónimo. Es extraño leer así, tropezándose con opiniones injustas, que lo mismo quedan en la memoria, como lo prueba, de hecho, esta crónica, que iba a ser sobre Wacquez y no sobre el zumbido que no deja leer a Wacquez.Me he pasado la tarde imaginando a ese ruidoso lector, decidiendo sus rasgos, sus intereses. No sé por qué pienso que era hombre. Tal vez por su letra algo tosca, que mezcla imprentas y cursivas sin mayor criterio. A pesar de lo mala que le parecía la novela, la leyó de punta a cabo: acaso le agradaba la posibilidad de seguir pasando infracciones, o tal vez, lo más probable, leía obligado por un examen. "Nada hay más largo y tedioso que leer la novela de un estudiante de filosofía", anota en la página 48, sin que venga muy a cuento. Tal vez era un estudiante de literatura que detestaba a los estudiantes de filosofía. O, mejor, un escritor que había perdido el concurso de novela que Wacquez ganó con Toda la luz del mediodía."Escenas truncas, que sólo insinúan una comunicación", apunta el anónimo más adelante, y por una vez tiene razón: es ése el estilo; la novela está hecha de retazos, de silencios. El grafito medio desleído de los comentarios lleva a pensar que fueron escritos hace décadas, cuando esta historia era aún más incorrecta que ahora; el anónimo, sin embargo, no parece escandalizado ante el voraz triángulo que protagonizan Max, Paulina y Marcelo: Paulina ama a Max, pero Max ama a Marcelo, el hijo de Paulina, de 18 años; Marcelo, a su manera, le corresponde: ama a Max o, más bien, ama a su madre a través de Max. Toda la luz del mediodía es, como ha dicho Fernando Blanco, una de las novelas más transgresoras de la literatura chilena. Y una de las mejores, quizás.La primera vez que leí esta historia me impresionó la precisión del narrador, su libertad extrema, su lenguaje limpio y afilado. ¿Voluntad de oscurecerlo todo? No: voluntad de iluminar - con luces de sol o de artificio- las zonas oscuras. Sin miedo (y sin miedo al miedo, diría Wacquez) el relato enfrenta los recuerdos amargos: "A medida que avanzo en el pasado, voy pesando cada gramo de realidad. Mido exactamente la intensidad de cada sonrisa. ¿Hasta cuándo? ¿Cuál es la medida que puede aplicarse al horror?". Tras un raro idilio en una casa de Quintero, Marcelo comienza a alejarse de Max, que ahora busca a Paulina y le propone un peregrino matrimonio que ella - absurdamente- acepta: "Vivo la felicidad de Paulina tan intensamente, que algunas veces me imagino que es mi propia felicidad", escribe Max, medio escondido, a la espera de un futuro muy próximo. Ahora sí tiene miedo y escribir, registrar ese miedo, es más un destino que un consuelo: "Pronto se hará de noche y terminaré este relato. ¿Me quedaré aquí para siempre, clarificando el pasado como en un juego?". Escribir, para Wacquez, es avanzar hacia el fondo del mar."El sexo se quema en el dolor como el azúcar en la insulina. Un proceso físico, una puñalada convertida en beso", escribe Wacquez, y milagrosamente el lector anónimo pasa, calla. He dicho que su letra es tosca, que mezcla imprentas y cursivas imprevistamente. Pero acabo de mirar el libro y la verdad es que esa letra se parece mucho a la mía. Mucho. Copio en un papel la frase: "Incongruencia, voluntad de oscurecerlo todo"; la copia es casi idéntica, podría imitar esa letra a la perfección. Sé que no fui yo, que es imposible, pero la semejanza me deja helado. Llamo, entonces, a mi amiga Natalia, disimulando mal la inquietud. Me dice que sí, que tiene el libro a mano, que siempre lo tuvo, que no recuerda esa tarde de la redada. ¿Puedes ir a buscarlo? Sí, espera, me dice, divertida con mi urgencia. En diez segundos está de vuelta y me lee el comienzo: "De nuevo te veo beber en un vaso que aprieta tu mano celosamente; veo tu actitud siempre reclinada y estoy tranquilo porque sé que durará toda la tarde. Luego tendré que acompañarte para que tomes el autobús que te llevará a tu casa. Y esto no lo quiero; quiero guardarte conmigo".El libro está intacto, ni tú ni yo lo subrayamos, dice Natalia, y yo respiro un largo alivio inexplicable. ¿Me lo regalas? Es todo tuyo, le digo, ahora puedes subrayarlo. Después de las risas consigo una goma y borro al intruso. La historia termina con la escena de un lector que borra, en el libro, las pegadizas huellas de otro lector. Es, creo, un final feliz.
Chile en Hollywood
Conozca las particulares apariciones de Chile en la historia cinematográfica de Hollywood
Viernes 20 de Abril de 2007
El Mercurio Online
La imaginación de los directores de Hollywood ha demostrado no tener límites. La mayoría de los casos ha sido en beneficio del séptimo arte, como lo que hizo George Lucas con la saga de “Star Wars”.Pero en otras oportunidades dan más ganas de taparse la cara de vergüenza. Es lo que ocurre con la cinta “Prueba de fe” y la irrisoria imagen que muestra el director Stephen Hopkins ("Traffic") de Concepción, a la que identifica como un “pueblito”, a pesar de ser una de las ciudades más grandes de Chile, con cerca de 800 mil habitantes. A eso se suma el “detalle” de que está habitado por mulatos.El ejemplo tropical de Hopkins no es la regla general que ha marcado las menciones a nuestro país en la pantalla grande. Acá, una lista compuesta por breves y efímeros momentos.Desde ambientaciones hasta comidaEn 1997, Daniel Olave publicó “Chile vs. Hollywood”, un libro que contenía una extensa lista de ejemplos en los que nuestro país aparecía en alguna producción estadounidense.Ahora, en conversación con Emol, complementa lo que escribió 10 años atrás y agrega nuevos ejemplos. El primero es el de “Melinda y Melinda”, una de las últimas producciones de Woody Allen, donde los protagonistas participan en una comida donde sirven róbalo chileno.El mismo plato que componía el menú, como agrega el texto de Olave, que servía el dueño del zoológico de dinosaurios en Jurassic Park.Otro caso que recuerda el periodista es el de “Spy Kids”, la saga sobre niños espías de Robert Rodríguez, que tiene varias secuencia filmadas en Santiago, camino a Viña del Mar y el norte, pero después fueron adaptadas para representar lugares ficticios.Un ejemplo en el que la política interviene, recuerda Olave, es el de “13 días”, la película sobre la crisis de los misiles en Cuba que tiene una escena en la ONU, donde un diplomático chileno es el que le cede la palabra al representante de EE.UU. para que hable sobre el tema.Hasta el fin del mundo: ChileAntonio Martínez, crítico de cine de la revista Wikén, recuerda, por su parte, un ejemplo reciente: el de “Escándalo”, la película protagonizada por Judy Dench y Cate Blanchet, donde la protagonista pregunta qué importancia tenía estudiar la historia de los “canasteros chilenos”, si había otros temas más relevantes.La siguiente mención de Martínez es para “Aventura” (1936), donde Clark Gable interpreta a un marinero que descubre las bondades de la bohemia de Valparaíso.Nueve años después de Gable, recuerda también, en “Traidora y mortal” (1947), Robert Mitchum sufre un arrebato romántico y no duda prometer que seguirá a la mujer que ama a donde sea, incluso “Guatemala o Chile”. Por último, nuestra fama de país minero nos sigue hasta el mundo del cine. Martínez recuerda el caso de “Todo en familia” (1989), donde Tom Hulce es un empleado medio fracasado que anuncia su viaje a Chile para trabajar en una mina de platino.Chile, actor secundarioLa recopilación de menciones sobre nuestro país podría continuar con "El Informante", la película protagonizada por Russell Crowe sobre el mundo de las tabacaleras, donde se recuerda el polémico caso de las uvas envenenadas."Loco por Mary", la comedia de los Hermanos Farrelly y que protagonizó Cameron Diaz, también es parte de este recuento gracias al personaje de Matt Dillon quien se ufana de ser un arquitecto que realizó proyectos en nuestro país.En el "Club de la pelea", protagonizada por Brad Pitt y Edward Norton, Chile se hace presente con una fugaz aparición de la cola de un avión Lan durante una escena realizada en un aeropuerto.La licencia para matar de James Bond ha permitido que sus aventuras sean un desfile de todo tipo de armas y en la cinta "El mañana nunca muere" los terroristas de turno compran bombas de racimo que tienen el honor de ser chilenas.No es el único vínculo que tenemos con 007. La primera vez que Timothy Dalton interpretó al personaje debió enfrentarse a un narcotraficante que se jactaba de haber sobornado a la mitad de los gobernantes de Sudamérica. Incluido, obviamente, el de Chile.Rapa Nui por su parte, una de las candidatas a convertirse en una de las nuevas maravillas del mundo, fue uno de los blancos de destrucción de los extraterrestres de la cinta "Marcianos al ataque" (Tim Burton, 1996) al iniciar su aniquilación de todo rastro terrícola.A Oliver Stone, que le gusta provocar, menciona nuestro país durante "Nixon" cuando el destituido Presidente estadounidense le revela a un magnate petrolero que la CIA se está haciendo cargo de la "situación" en Chile refiriéndose al proyecto de nacionalización de Allende.El chovinismo nacional podría aportar una larga lista de menciones. Pero un galardón especial lo merece Robin Williams y el soneto de Pablo Neruda que usó el actor en una de las escenas de Patch Adams, la historia sobre el famoso doctor que usa la risa y la empatía como un efectivo remedio para sus pacientes.
Viernes 20 de Abril de 2007
El Mercurio Online
La imaginación de los directores de Hollywood ha demostrado no tener límites. La mayoría de los casos ha sido en beneficio del séptimo arte, como lo que hizo George Lucas con la saga de “Star Wars”.Pero en otras oportunidades dan más ganas de taparse la cara de vergüenza. Es lo que ocurre con la cinta “Prueba de fe” y la irrisoria imagen que muestra el director Stephen Hopkins ("Traffic") de Concepción, a la que identifica como un “pueblito”, a pesar de ser una de las ciudades más grandes de Chile, con cerca de 800 mil habitantes. A eso se suma el “detalle” de que está habitado por mulatos.El ejemplo tropical de Hopkins no es la regla general que ha marcado las menciones a nuestro país en la pantalla grande. Acá, una lista compuesta por breves y efímeros momentos.Desde ambientaciones hasta comidaEn 1997, Daniel Olave publicó “Chile vs. Hollywood”, un libro que contenía una extensa lista de ejemplos en los que nuestro país aparecía en alguna producción estadounidense.Ahora, en conversación con Emol, complementa lo que escribió 10 años atrás y agrega nuevos ejemplos. El primero es el de “Melinda y Melinda”, una de las últimas producciones de Woody Allen, donde los protagonistas participan en una comida donde sirven róbalo chileno.El mismo plato que componía el menú, como agrega el texto de Olave, que servía el dueño del zoológico de dinosaurios en Jurassic Park.Otro caso que recuerda el periodista es el de “Spy Kids”, la saga sobre niños espías de Robert Rodríguez, que tiene varias secuencia filmadas en Santiago, camino a Viña del Mar y el norte, pero después fueron adaptadas para representar lugares ficticios.Un ejemplo en el que la política interviene, recuerda Olave, es el de “13 días”, la película sobre la crisis de los misiles en Cuba que tiene una escena en la ONU, donde un diplomático chileno es el que le cede la palabra al representante de EE.UU. para que hable sobre el tema.Hasta el fin del mundo: ChileAntonio Martínez, crítico de cine de la revista Wikén, recuerda, por su parte, un ejemplo reciente: el de “Escándalo”, la película protagonizada por Judy Dench y Cate Blanchet, donde la protagonista pregunta qué importancia tenía estudiar la historia de los “canasteros chilenos”, si había otros temas más relevantes.La siguiente mención de Martínez es para “Aventura” (1936), donde Clark Gable interpreta a un marinero que descubre las bondades de la bohemia de Valparaíso.Nueve años después de Gable, recuerda también, en “Traidora y mortal” (1947), Robert Mitchum sufre un arrebato romántico y no duda prometer que seguirá a la mujer que ama a donde sea, incluso “Guatemala o Chile”. Por último, nuestra fama de país minero nos sigue hasta el mundo del cine. Martínez recuerda el caso de “Todo en familia” (1989), donde Tom Hulce es un empleado medio fracasado que anuncia su viaje a Chile para trabajar en una mina de platino.Chile, actor secundarioLa recopilación de menciones sobre nuestro país podría continuar con "El Informante", la película protagonizada por Russell Crowe sobre el mundo de las tabacaleras, donde se recuerda el polémico caso de las uvas envenenadas."Loco por Mary", la comedia de los Hermanos Farrelly y que protagonizó Cameron Diaz, también es parte de este recuento gracias al personaje de Matt Dillon quien se ufana de ser un arquitecto que realizó proyectos en nuestro país.En el "Club de la pelea", protagonizada por Brad Pitt y Edward Norton, Chile se hace presente con una fugaz aparición de la cola de un avión Lan durante una escena realizada en un aeropuerto.La licencia para matar de James Bond ha permitido que sus aventuras sean un desfile de todo tipo de armas y en la cinta "El mañana nunca muere" los terroristas de turno compran bombas de racimo que tienen el honor de ser chilenas.No es el único vínculo que tenemos con 007. La primera vez que Timothy Dalton interpretó al personaje debió enfrentarse a un narcotraficante que se jactaba de haber sobornado a la mitad de los gobernantes de Sudamérica. Incluido, obviamente, el de Chile.Rapa Nui por su parte, una de las candidatas a convertirse en una de las nuevas maravillas del mundo, fue uno de los blancos de destrucción de los extraterrestres de la cinta "Marcianos al ataque" (Tim Burton, 1996) al iniciar su aniquilación de todo rastro terrícola.A Oliver Stone, que le gusta provocar, menciona nuestro país durante "Nixon" cuando el destituido Presidente estadounidense le revela a un magnate petrolero que la CIA se está haciendo cargo de la "situación" en Chile refiriéndose al proyecto de nacionalización de Allende.El chovinismo nacional podría aportar una larga lista de menciones. Pero un galardón especial lo merece Robin Williams y el soneto de Pablo Neruda que usó el actor en una de las escenas de Patch Adams, la historia sobre el famoso doctor que usa la risa y la empatía como un efectivo remedio para sus pacientes.
Adorable ridículo
Wednesday, April 18, 2007
Incendios Alejandro Zambra
Anoche soñé con Marcelino Martínez.
Anoche soñé con Hugo Puebla y Camilo Dattoli y Marcelino Martínez.
En el sueño éramos, los cuatro, grandes amigos, o al menos eso se desprendía de la conversación: fumábamos, a escondidas, en ambiente de hora libre. Camilo hablaba poco y a destiempo: planeábamos algo, de seguro, y Camilo desconfiaba de ese plan. Marcelino, en cambio, insistía, insistía mucho. Hugo fumaba rápido, más rápido que el resto, y reía tras cada calada. ¿Cuál era el plan? No lo sé. Me he pasado la tarde intentando precisar qué planeábamos.De pronto comenzó un ruido de sirenas. Un incen-dio. En el sueño yo descubría que estaba soñando, y despertaba, o creía despertar, y comprobaba que era mi casa la que se estaba incendiando.Grité fuerte, desesperado, un nombre, dos nombres. Al dar esos gritos desperté realmente. Sentí las distantes sirenas de un incendio, y respiré hondo, tomé agua, fumé. Recién entonces pensé en el sueño, en ese diálogo extraño, en ese grupo extraño. No éramos, esos cuatro, amigos. Camilo Dattoli era de otro curso, de otro mundo: un amigo ocasional, un tipo agradable. Si ahora nos encontráramos en la calle nos reconoceríamos, anotaríamos teléfonos. Y tal vez sí nos llamaríamos, para hablar y cambiar discos o libros.De Hugo Puebla tengo noticias esporádicas y buenas. Si nos encontráramos quedaríamos de almorzar, y almorzaríamos. Quizás seguiríamos almorzando de vez en cuando.¿Y Marcelino? Hacia el final de segundo medio, Marcelino Martínez González descubrió que quería ser periodista, y sin pre-guntarle a nadie creó el Departamento de Prensa del Ins-tituto Nacional, integrado, desde entonces, por su solo y entusiasta hombre-orquesta. Todos los días, después del colegio, se iba a Tribunales: en las noticias solía aparecer el micrófono de Marcelino, recibiendo gratuitamente la saliva de jueces y abogados. Él mismo había diseñado ese micrófono, y no era un mal diseño: en lugar de pegotear una insignia del colegio, Marcelino había improvisado un logo verosímil, que pasaba sin problemas por el de alguna agencia extranjera.Sólo una vez, años más tarde, lo vi en televisión. Fue un momento glorioso: el año 2002, después del 3-0 de Chile sobre Brasil, Marcelino Martínez hacía despachos, en directo desde Plaza Italia, para TVN. Alternando hábiles y elegantes “Gracias, Pedro” y “Adelante, Cecilia”, cumplía a cabalidad con el curioso protocolo de su profesión (“Por qué no decirlo, Bernardo, este es un triunfo histórico”). Nunca fuimos amigos, pero hablábamos bastante. Una tarde, después de un paro de profesores, nos quedamos en la escalera, conversando. La radio del colegio era una sala pequeña que funcionaba sólo en los recreos, con programación musical, pero esta vez Marcelino la había usado para informar sobre el paro. Él estaba feliz: No sabes lo que se siente, me decía, informar, informar de verdad. En los recreos deberíamos dar noticias en vez de poner música, me decía.Era una idea absurda, una locura, pero yo lo escuchaba con atención, con seriedad; con la misma seriedad, pienso ahora, de cuando escuchamos, por la radio, la lejana noticia de un incendio.
Anoche soñé con Hugo Puebla y Camilo Dattoli y Marcelino Martínez.
En el sueño éramos, los cuatro, grandes amigos, o al menos eso se desprendía de la conversación: fumábamos, a escondidas, en ambiente de hora libre. Camilo hablaba poco y a destiempo: planeábamos algo, de seguro, y Camilo desconfiaba de ese plan. Marcelino, en cambio, insistía, insistía mucho. Hugo fumaba rápido, más rápido que el resto, y reía tras cada calada. ¿Cuál era el plan? No lo sé. Me he pasado la tarde intentando precisar qué planeábamos.De pronto comenzó un ruido de sirenas. Un incen-dio. En el sueño yo descubría que estaba soñando, y despertaba, o creía despertar, y comprobaba que era mi casa la que se estaba incendiando.Grité fuerte, desesperado, un nombre, dos nombres. Al dar esos gritos desperté realmente. Sentí las distantes sirenas de un incendio, y respiré hondo, tomé agua, fumé. Recién entonces pensé en el sueño, en ese diálogo extraño, en ese grupo extraño. No éramos, esos cuatro, amigos. Camilo Dattoli era de otro curso, de otro mundo: un amigo ocasional, un tipo agradable. Si ahora nos encontráramos en la calle nos reconoceríamos, anotaríamos teléfonos. Y tal vez sí nos llamaríamos, para hablar y cambiar discos o libros.De Hugo Puebla tengo noticias esporádicas y buenas. Si nos encontráramos quedaríamos de almorzar, y almorzaríamos. Quizás seguiríamos almorzando de vez en cuando.¿Y Marcelino? Hacia el final de segundo medio, Marcelino Martínez González descubrió que quería ser periodista, y sin pre-guntarle a nadie creó el Departamento de Prensa del Ins-tituto Nacional, integrado, desde entonces, por su solo y entusiasta hombre-orquesta. Todos los días, después del colegio, se iba a Tribunales: en las noticias solía aparecer el micrófono de Marcelino, recibiendo gratuitamente la saliva de jueces y abogados. Él mismo había diseñado ese micrófono, y no era un mal diseño: en lugar de pegotear una insignia del colegio, Marcelino había improvisado un logo verosímil, que pasaba sin problemas por el de alguna agencia extranjera.Sólo una vez, años más tarde, lo vi en televisión. Fue un momento glorioso: el año 2002, después del 3-0 de Chile sobre Brasil, Marcelino Martínez hacía despachos, en directo desde Plaza Italia, para TVN. Alternando hábiles y elegantes “Gracias, Pedro” y “Adelante, Cecilia”, cumplía a cabalidad con el curioso protocolo de su profesión (“Por qué no decirlo, Bernardo, este es un triunfo histórico”). Nunca fuimos amigos, pero hablábamos bastante. Una tarde, después de un paro de profesores, nos quedamos en la escalera, conversando. La radio del colegio era una sala pequeña que funcionaba sólo en los recreos, con programación musical, pero esta vez Marcelino la había usado para informar sobre el paro. Él estaba feliz: No sabes lo que se siente, me decía, informar, informar de verdad. En los recreos deberíamos dar noticias en vez de poner música, me decía.Era una idea absurda, una locura, pero yo lo escuchaba con atención, con seriedad; con la misma seriedad, pienso ahora, de cuando escuchamos, por la radio, la lejana noticia de un incendio.
La pesadilla Juan Andrés Guzmán
Hay un libro notable que recuerdo mucho en estos días en que algunos han decidido perseguir a los que fuman marihuana y otros juegan a esconderle la píldora del día después a las mujeres. Es el “El Lector” del alemán Bernhard Schlink. La obra gira en torno a la decisión que tiene que tomar un joven: ¿debe contar un secreto que puede salvar a una mujer de ir a la cárcel? El problema, que parece simple, tiene una gran complicación: la mujer no quiere que el secreto sea revelado. Para ella la verdad es tan humillante que prefiere irse presa.Tras conversar con su padre, el personaje de Schlink logra poner las cosas en perspectiva. Lo que está en juego en su decisión, no es la libertad física o la felicidad de la mujer, sino su dignidad como ser humano. Actuar en contra de lo que ella ha decidido es negarle su cualidad de persona. “Si una persona sabe lo que le conviene a otro, debe intentar abrirle los ojos. El otro siempre tendrá la última palabra, pero hay que hablar con él. Insisto, con él. No con otra persona a sus espaldas”, recomienda el padre.A casi dos décadas del fin de la dictadura un razonamiento tan básico para nuestra convivencia social parece exiliado de la discusión pública. Con total desparpajo, fanáticos de todo tipo intervienen a nuestras espaldas para decidir lo que es bueno para nosotros, según sus convicciones. A través de lobbys, de duras leyes pensadas en los matinales de televisión, de enriquecedoras conversaciones con los confesores y de reflexiones hechas con un cilicio en la pierna, han decidido que la píldora no se reparte, que en Chile no se discute de aborto, que la marihuna no la puede fumar nadie. No entienden, o no les importa, que las personas sean tales en la medida que tienen libertad para decidir.Hoy 36 diputados de derecha, no contentos con haber impedido la repartición de la píldora del día después, quieren que se prohiban los cócteles de pastillas que logran el mismo efecto. Al mismo tiempo, en Coyhaique un equipo de fiscales y policías ha llevado adelante una investigación con allanamiento y todo, para detener a una mujer que es consumidora de marihuana. Su nombre es Verónica Venegas y el relato que hace de su experiencia en este número de The Clinic, es escalofriante. Una llamada anónima y cuatro pitos la tienen, hasta el cierre de esta edición, en prisión preventiva. Nada impide a la Iglesia, a la derecha y a todos los vigilantes de nuestra vida privada que persuadan a las mayorías. Tienen el dinero y los medios para hacerlo. Tienen colegios, revistas, empresas, que en estos temas actúan como cruzados en plan de liberar Jerusalén. Y tienen la democracia para poner el discurso que quieran. Pero para convencer se necesita considerar al otro un igual, no entrar de patada en la puerta u operar en un tribunal que, como no es electo, no está ni ahí con lo que la gente puede querer para su propia vida.Lo que le cayó encima a Verónica fue fascismo puro y duro. Y lo que opera en la campaña anti píldora es un conservadurismo denso, mecánico, sin criterio. En ambos actos está presente una misma lógica cuyo más condenable aspecto es que no nos considera personas.Con todo el respeto del mundo me pregunto: ¿por qué no se van un poquito a la mierda?
El despertar Rafael Gumucio
¿Qué quiere que le diga, cómo quiere que le explique? Usted vive en una ciudad de 5 millones de habitantes (lo mismo que Madrid) que no fue pensada ni planificada por nadie, que se extiende hasta el infinito sobre potreros, dehesas y pantanos. ¿Cómo le puedo explicar, sin que se enoje que la casa propia que le entregó este gobierno, el anterior, y anterior y Pinochet era una trampa mortal de la que no puede salir? ¿Cómo le digo sin mentirle, pero sin golpearlo con la verdad, que esas cintas cortadas, que esas casuchas con jardín eran en el fondo un gueto en que los pobres estaban condenados a vivir con los pobres, lejos de la ciudad de la que sin embargo, dependen? ¿Cómo le ayudo a asumir que han sido las políticas sociales de todos los gobiernos de los últimos 30 años y no el Transantiago el que les hace permanecer aislado, disociado, para siempre condenado, usted y sus hijos y sus nietos, a vivir lejos, a no llegar nunca, a caminar con miedo, colgar de las micros y perderse en otra ciudad, la suya, en que lo temen y vigilan?¿En qué lengua puedo explicarle que estas políticas sociales, que este exilio que vive usted en este país no es fruto de la mala voluntad de sus autoridades sino de su obsesión por leer diarios que ni siquiera representan las ideas de sus lectores? ¿Me creería si le dijera que las ideas de esos diarios, de esos parlamentarios de derecha y de centro izquierda tienen como eje el miedo a una revolución que hace 35 años casi tuvo lugar? ¿A quién podría explicarle que sea usted víctima de una derecha hiper ideologizada y de una izquierda sin ideas? ¿Puede creer que el gobierno tema más la insurrección de los ricos, sus huelgas y sus barricadas, que la vuestra? ¿Puede usted sinceramente admitir que quienes ganan 70 veces más de lo que usted gane se sientan permanentemente robados por usted? ¿Sabía usted que este horrible sistema que lo mantiene aislado y solitario es a la vez el que le permitió ponerle asfalto a su calle y tener dinero suficiente para temer a los ladrones y poner rejas y alarma a su casa? ¿No ve usted como cualquier cambio, cualquier modernización sólo tiene por efecto mostrarle al desnudo su nueva pobreza, una pobreza de propietario, de endeudado padre de universitario, alejado ya de la protección de la familia, la población, el partido o de la iglesia, pero aún débil, solo y desabrigado frente al mundo? ¿No ve que eso, ese nuevo lugar en que está solo, más rico que hace diez años, más sano, más cosmopolita más humillado, más burlado? ¿No ve como esta ciudad ya no es un juego, ni un campo, ni un campamento o una toma sino un enorme cáncer del que eres al mismo tiempo la victima y la metástasis?¿No ve que lo que odia del Transantiago no son las demoras, y los tacos, sino ver tantos otros rostros, de oler tantos cuerpos, de saberse parte de un infinito contingente humano que sabe que deberá renunciar luego a su sueño de casa con patio y árboles frutales, a su ilusión de vivir en el campo y de haber logrado, o de estar logrando el sueño? ¿Es la idea de que incluso un plan mejor diseñado e implementado traerá consigo para todos, pero de forma horriblemente desigual, el final de la ilusión victoriana en que vivíamos, y la sensación cada cierto tiempo que eso es también el progreso? Es el despertar, más temprano, más riesgoso, más incomodo, a lo que nos ha obligado el Transantiago. El fin del sueño del crecimiento, de la anestesia de la transición que no permite contemplar los hematomas y las heridas que nos hemos hecho mientras como sonámbulos caminábamos por la casa en demolición.
Vaticinia
VATICINIA (Fragmento)
-con música de Mahler-
Ay vaticinia mía de Monterrey (y excusa el neologismo por no insistir
en eso de visionaria) ay pelo tomado
en la nuca de oro que yo no más me sé de donde mana
torrencial toda la hermosura
de la figura, ay
precipicia mía, ¿y entonces?,
¿entonces qué?, ¿quién?, ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿dónde? Ni Safo
de Metilene, ni Teresa, ni abeja, sagrada así nunca
diérame agua así para mi sed.
Diérame poesía así, hembraje así, oleaje, cuerdas
vaticinias libérrimas así altas, austeras
con sangre, sangre fresca de mujer y
sílabas, mi Dios, sílabas
distintas, de otro acorde, y al fondo algo, algo, otra versión
del Génesis en corintio, en gálata, en
de repente Mahler, ¿en quién más?, en nadie,
en nadie nadie más, ni en cairo arameo ni
en parpadeo, ni en este Viernes Santo
que es el último de los míos, (la
de Magdala me oiga), idos
los idus de abril según hilaban velocísimas
no las Parcas el tiempo sino las verdaderas
madres de los poetas que nos parieron a todos, a ti,
a mí, a Catulo al portentoso Catulo
sin olvidar, mi niña, al viejo Ovidio
arrojado al Ponto por irreal
igual que yo, por
encandilado.
Exilio, exilio, Rostock adentro, Báltico y
más Báltico, algo
sé de eso, pasa
que te amo contra los infiernos, que eres
única, eso pasa, que te amo
que eres vidente y te amo.
Gonzalo Rojas
Viernes Santo, 2007
-con música de Mahler-
Ay vaticinia mía de Monterrey (y excusa el neologismo por no insistir
en eso de visionaria) ay pelo tomado
en la nuca de oro que yo no más me sé de donde mana
torrencial toda la hermosura
de la figura, ay
precipicia mía, ¿y entonces?,
¿entonces qué?, ¿quién?, ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿dónde? Ni Safo
de Metilene, ni Teresa, ni abeja, sagrada así nunca
diérame agua así para mi sed.
Diérame poesía así, hembraje así, oleaje, cuerdas
vaticinias libérrimas así altas, austeras
con sangre, sangre fresca de mujer y
sílabas, mi Dios, sílabas
distintas, de otro acorde, y al fondo algo, algo, otra versión
del Génesis en corintio, en gálata, en
de repente Mahler, ¿en quién más?, en nadie,
en nadie nadie más, ni en cairo arameo ni
en parpadeo, ni en este Viernes Santo
que es el último de los míos, (la
de Magdala me oiga), idos
los idus de abril según hilaban velocísimas
no las Parcas el tiempo sino las verdaderas
madres de los poetas que nos parieron a todos, a ti,
a mí, a Catulo al portentoso Catulo
sin olvidar, mi niña, al viejo Ovidio
arrojado al Ponto por irreal
igual que yo, por
encandilado.
Exilio, exilio, Rostock adentro, Báltico y
más Báltico, algo
sé de eso, pasa
que te amo contra los infiernos, que eres
única, eso pasa, que te amo
que eres vidente y te amo.
Gonzalo Rojas
Viernes Santo, 2007
Que se recaliente este planeta maricón
Con Gonzalo Rojas en Chillán
Que se recaliente este planeta maricón
Postulado al Premio Nobel, en los próximos meses publicará en España “Gonzalo Rojas y la cuncuna oral”, donde incluirá “Vaticinia”, poema escrito el pasado Viernes Santo y que regala a los lectores de LCD. Aquí habla de las rencillas literarias “picantes” y de su obsesión por dialogar con los jóvenes de Chile. Todo, mientras hace las maletas para partir a la Feria del Libro de Colombia.
Javier García
Nación Domingo
“Van a la casa del poeta”, comenta el taxista al darle la dirección, luego de bajarnos en la estación de trenes de Chillán. Al llegar, una torre de vidrio se estira hacia el cielo con una escalera en espiral que en su interior pareciera ser el faro de la ciudad. “Pasen, pasen, él está al fondo”, dice la señora Irma, quien hace 19 años trabaja en la casa del poeta.
Gonzalo Rojas, autor de “La miseria del hombre” (1948), Premio Nacional y otros más, como el Octavio Paz, el Cervantes, el Reina Sofía, y postulado nuevamente al Premio Nobel, está sentado al fondo en su escritorio. Hay que pasar tres salas como vagones de tren para verlo, impecable con su corbata celeste.
Después de las presentaciones y conocer parte del hogar, el dueño de casa invita un “whisky o tequila”. Gonzalo Rojas se sienta tras un espejo, en su mano un vaso refleja el lado izquierdo de su rostro, con su índice apunta hacia el patio y con su voz de marinero errante cuenta: “¿Ven ese pájaro que está allá arriba de un palo? Es el Premio Altazor que me entregaron el 2001”. Rojas le dijo al maestro de la casa que lo pintara de varios colores y lo dejara al aire libre.
Y como un náufrago del tiempo recuerda a “esos niños que éramos, el Braulio Arenas, el Enrique Gómez-Correa, el Teófilo Cid, los del año 38 del siglo anterior. El Vicente (Huidobro), este pijecito tan simpático y altanero, pero mi Pablo de Rokha es el que quise. Ese hombre torrencial, que se jugó la vida por la palabra. Ahora yo me peleé con estos niños, que alucinaban con las revistas que traía Huidobro de París. Luego vino Neruda, del que siempre he tenido la duda de sus intenciones políticas. Una vez lo fuimos a visitar con Juan Rulfo a Isla Negra y nos abrió las ventanas para mirar el mar, hizo toda una ceremonia. Rulfo se tiró a una cama y se puso a dormir”.
Rojas nació en 1917 y se vivió entera la llamada “guerrilla literaria”. Sobre las actuales rencillas asegura que “son peleas de perros chicos, picantes, sin peso”.
“¡LA FARÁNDULA: VERGÜENZA HUMANA!”
El autor de “¿Qué se ama cuando se ama?” viene llegando de México. Fue a recibir un premio y anduvo por el D.F., Chihuahua y Cuernavaca. Allá conoció a una estupenda mujer que amarraba su pelo a la altura de la nuca, que lo encantó tanto que el pasado Viernes Santo le escribió un poema que tituló “Vaticinia”, y que piensa incluir en “Gonzalo Rojas y la cuncuna oral”.
“Una señora que tiene una editorial en España me ofreció que hiciera un libro registrando mi habla. En decir, el modo como saco la palabra. Y como había usado en un poema la palabra cuncuna, a ella le gustó y me dijo: yo te tengo el título de ese libro”, cuenta el vate, y agrega que ha estado “ensimismado escribiendo”.
El próximo jueves, Rojas parte a Colombia para participar en la Feria del Libro de Bogotá, donde Chile es el invitado de honor. Pero ha llegado la hora de almorzar e Irma nos llama a la mesa, donde nos esperan trozos de carne, pollo, ensaladas y longanizas de la zona.
El poeta romántico que antes de los 20 años escribió “Perdí mi juventud en los burdeles/ pero no te he perdido/ ni un instante, mi bestia,/ máquina del placer, mi pobre novia/ reventada en el baile”, cuenta que de la TV prefiere ver el cable, porque “ya no se hace diferencia entre erotismo y pornografía, y ahora con la farándula que le han dado tanto ¡vergüenza humana a escala de planeta!”.
Y reposa sus manos sobre su cabeza calva y recuerda cuando en 1958 organizó el Primer Encuentro Nacional de Escritores, en la Universidad de Concepción. Los que dieron paso a los Encuentros Americanos. “Convencí al rector que era importante dialogar, revisar el estado de nuestros países. Me interesaba salir de la ‘criollería’, el criollismo me parecía un abuso de confianza. Y ahí me pasaron dinero y me fui en avión a invitar a Allen Ginsberg, Mario Benedetti, Alejo Carpentier, Osvaldo Guayasamín, Carlos Fuentes, Ernesto Sábato...”.
Y entre los platos de lechuga y tomate sale al ruedo Mao Tse-tung, con quien habló en la mismísima China a fines de los ’60. País al que volvió 10 años después como consejero cultural del Gobierno de Salvador Allende. A esa fecha ya tenía su segunda obra publicada, “Contra la muerte” (1964). Habían pasado más de 15 años entre el primero y el segundo libro.
Pero también había pasado mucho tiempo desde que su padre, “con el que no alcancé a hablar, me compuso un brazo que me disloqué cuando niño. Pidió agua caliente en un lavatorio y me ajustó el hombro, donde está mi mano con la que ahora escribo”.
CHILENOS INSUFRIBLES
Llega la hora de la sobremesa, el café. Y al hablar de su poesía con tintes autobiográficos señala: “Yo creo profundamente en la vida inmediata, y como decía ese niño grande que se llamó Goethe: ‘No hay poesía sino de circunstancia’. Y le pega en el clavo, porque uno vive y se alimenta de lo que olfatea, de lo que verifica quemando su vida”.
Y sobre la posibilidad de escribir sus memorias afirma: “No está dentro del baile mío, pero de repente existe algo memorístico adentro de mi propio ejercicio. Si al poeta no hay que entrevistarlo, hijito; oírlo en su palabras, nada más. Los riesgos de las entrevistas... del e-n-t-r-e-v-e-r, que se entreoye, pero no se ve, y al poeta hay que verlo con los ojos y las orejas y los 25 mil sentidos. Ahora, le tengo desconfianza a las memorias, porque es difícil seguir el hilo de las mudanzas; en cambio, en la poesía se da”, dice mientras caminamos rumbo a la biblioteca que ocupa una sola pieza.
“Mira, niño, acá está el Breton”, señala y muestra una serie de cartas que le envió el padre del movimiento surrealista. De los estantes asoman primeras ediciones que ya se las quisiera un bibliófilo. Y ahí están los libros de su querida Gabriela Mistral. Y sobre el boom mistraliano, producto de la inminente repatriación de las pertenencias de la poeta desde Estados Unidos, insist: “Ella es una paisana insoportablemente visible y presente, y no sacan nada con regatearla con tantas pompas y honores”.
Y ahí están Platón, Aristóteles, y aprovechamos de preguntarle cómo ve la política por estos días. “Me gustan los pasos que se van dando, se ha dado un salto importante en el país, y en la medida que se atenga a la realidad iberoamericana estará más en lo suyo, pero si se monopoliza se ‘monotontiza’, entonces se pone imbécil. Porque la presunción y la altanería chilena no tienen par. Es insufrible, nos creemos los mejores, incluso los futbolistas. Tenemos un par de pesos y nos sentimos los ricachones del barrio; es para la risa, nunca es para tanto”.
No hemos terminado de recorrer la casa. En la pieza de un segundo piso se encuentra la famosa cama de dos espejos, de más de 250 años, traída desde China. “Cuántos mandarines habrán sido paridos en esta cama”, dice. Ahora el vagón de tren es un laberinto. El poeta entra a una pieza donde está un escritorio y cuenta que desde hace 10 años tiene metido en la cabeza la idea de recorrer el país conversando con los jóvenes de algunas escuelas de Chile. “Ha sido una obsesión. He estado dispuesto a viajar a lo largo del país durante dos meses, creo que es importante el contagio, contaminar con salud. A pesar que es tan hermoso estar en el número nueve, de renacer, de cuando lo paren a uno, pero no me queda mucho plazo, ¿ah? Yo quise hacer esto el año pasado. Algo hablamos con la Presidenta, pero no se entendió mucho”.
Rojas asegura que es importante la conversa. “Yo hablo solo desde niño. No estoy loco, creo, y no me importa. Recomiendo la idea que se hable sin miedo al miedo”. Y sobre la muerte comenta: “No le tengo ninguna reserva, para nada, ella es una niña que ha viajado conmigo siempre. Recuerda que uno sale llorando cuando nace. Ella está al lado”.
Y desde el país “longilíneo” llamado Chile, como lo llama, se asoma al televisor para tantear cómo anda el mundo. “Esto que le han dado con el recalentamiento de la Tierra... Eso es bonito también... Es bueno que se recaliente este planeta maricón, que se haga hombre de una vez”. LC
Que se recaliente este planeta maricón
Postulado al Premio Nobel, en los próximos meses publicará en España “Gonzalo Rojas y la cuncuna oral”, donde incluirá “Vaticinia”, poema escrito el pasado Viernes Santo y que regala a los lectores de LCD. Aquí habla de las rencillas literarias “picantes” y de su obsesión por dialogar con los jóvenes de Chile. Todo, mientras hace las maletas para partir a la Feria del Libro de Colombia.
Javier García
Nación Domingo
“Van a la casa del poeta”, comenta el taxista al darle la dirección, luego de bajarnos en la estación de trenes de Chillán. Al llegar, una torre de vidrio se estira hacia el cielo con una escalera en espiral que en su interior pareciera ser el faro de la ciudad. “Pasen, pasen, él está al fondo”, dice la señora Irma, quien hace 19 años trabaja en la casa del poeta.
Gonzalo Rojas, autor de “La miseria del hombre” (1948), Premio Nacional y otros más, como el Octavio Paz, el Cervantes, el Reina Sofía, y postulado nuevamente al Premio Nobel, está sentado al fondo en su escritorio. Hay que pasar tres salas como vagones de tren para verlo, impecable con su corbata celeste.
Después de las presentaciones y conocer parte del hogar, el dueño de casa invita un “whisky o tequila”. Gonzalo Rojas se sienta tras un espejo, en su mano un vaso refleja el lado izquierdo de su rostro, con su índice apunta hacia el patio y con su voz de marinero errante cuenta: “¿Ven ese pájaro que está allá arriba de un palo? Es el Premio Altazor que me entregaron el 2001”. Rojas le dijo al maestro de la casa que lo pintara de varios colores y lo dejara al aire libre.
Y como un náufrago del tiempo recuerda a “esos niños que éramos, el Braulio Arenas, el Enrique Gómez-Correa, el Teófilo Cid, los del año 38 del siglo anterior. El Vicente (Huidobro), este pijecito tan simpático y altanero, pero mi Pablo de Rokha es el que quise. Ese hombre torrencial, que se jugó la vida por la palabra. Ahora yo me peleé con estos niños, que alucinaban con las revistas que traía Huidobro de París. Luego vino Neruda, del que siempre he tenido la duda de sus intenciones políticas. Una vez lo fuimos a visitar con Juan Rulfo a Isla Negra y nos abrió las ventanas para mirar el mar, hizo toda una ceremonia. Rulfo se tiró a una cama y se puso a dormir”.
Rojas nació en 1917 y se vivió entera la llamada “guerrilla literaria”. Sobre las actuales rencillas asegura que “son peleas de perros chicos, picantes, sin peso”.
“¡LA FARÁNDULA: VERGÜENZA HUMANA!”
El autor de “¿Qué se ama cuando se ama?” viene llegando de México. Fue a recibir un premio y anduvo por el D.F., Chihuahua y Cuernavaca. Allá conoció a una estupenda mujer que amarraba su pelo a la altura de la nuca, que lo encantó tanto que el pasado Viernes Santo le escribió un poema que tituló “Vaticinia”, y que piensa incluir en “Gonzalo Rojas y la cuncuna oral”.
“Una señora que tiene una editorial en España me ofreció que hiciera un libro registrando mi habla. En decir, el modo como saco la palabra. Y como había usado en un poema la palabra cuncuna, a ella le gustó y me dijo: yo te tengo el título de ese libro”, cuenta el vate, y agrega que ha estado “ensimismado escribiendo”.
El próximo jueves, Rojas parte a Colombia para participar en la Feria del Libro de Bogotá, donde Chile es el invitado de honor. Pero ha llegado la hora de almorzar e Irma nos llama a la mesa, donde nos esperan trozos de carne, pollo, ensaladas y longanizas de la zona.
El poeta romántico que antes de los 20 años escribió “Perdí mi juventud en los burdeles/ pero no te he perdido/ ni un instante, mi bestia,/ máquina del placer, mi pobre novia/ reventada en el baile”, cuenta que de la TV prefiere ver el cable, porque “ya no se hace diferencia entre erotismo y pornografía, y ahora con la farándula que le han dado tanto ¡vergüenza humana a escala de planeta!”.
Y reposa sus manos sobre su cabeza calva y recuerda cuando en 1958 organizó el Primer Encuentro Nacional de Escritores, en la Universidad de Concepción. Los que dieron paso a los Encuentros Americanos. “Convencí al rector que era importante dialogar, revisar el estado de nuestros países. Me interesaba salir de la ‘criollería’, el criollismo me parecía un abuso de confianza. Y ahí me pasaron dinero y me fui en avión a invitar a Allen Ginsberg, Mario Benedetti, Alejo Carpentier, Osvaldo Guayasamín, Carlos Fuentes, Ernesto Sábato...”.
Y entre los platos de lechuga y tomate sale al ruedo Mao Tse-tung, con quien habló en la mismísima China a fines de los ’60. País al que volvió 10 años después como consejero cultural del Gobierno de Salvador Allende. A esa fecha ya tenía su segunda obra publicada, “Contra la muerte” (1964). Habían pasado más de 15 años entre el primero y el segundo libro.
Pero también había pasado mucho tiempo desde que su padre, “con el que no alcancé a hablar, me compuso un brazo que me disloqué cuando niño. Pidió agua caliente en un lavatorio y me ajustó el hombro, donde está mi mano con la que ahora escribo”.
CHILENOS INSUFRIBLES
Llega la hora de la sobremesa, el café. Y al hablar de su poesía con tintes autobiográficos señala: “Yo creo profundamente en la vida inmediata, y como decía ese niño grande que se llamó Goethe: ‘No hay poesía sino de circunstancia’. Y le pega en el clavo, porque uno vive y se alimenta de lo que olfatea, de lo que verifica quemando su vida”.
Y sobre la posibilidad de escribir sus memorias afirma: “No está dentro del baile mío, pero de repente existe algo memorístico adentro de mi propio ejercicio. Si al poeta no hay que entrevistarlo, hijito; oírlo en su palabras, nada más. Los riesgos de las entrevistas... del e-n-t-r-e-v-e-r, que se entreoye, pero no se ve, y al poeta hay que verlo con los ojos y las orejas y los 25 mil sentidos. Ahora, le tengo desconfianza a las memorias, porque es difícil seguir el hilo de las mudanzas; en cambio, en la poesía se da”, dice mientras caminamos rumbo a la biblioteca que ocupa una sola pieza.
“Mira, niño, acá está el Breton”, señala y muestra una serie de cartas que le envió el padre del movimiento surrealista. De los estantes asoman primeras ediciones que ya se las quisiera un bibliófilo. Y ahí están los libros de su querida Gabriela Mistral. Y sobre el boom mistraliano, producto de la inminente repatriación de las pertenencias de la poeta desde Estados Unidos, insist: “Ella es una paisana insoportablemente visible y presente, y no sacan nada con regatearla con tantas pompas y honores”.
Y ahí están Platón, Aristóteles, y aprovechamos de preguntarle cómo ve la política por estos días. “Me gustan los pasos que se van dando, se ha dado un salto importante en el país, y en la medida que se atenga a la realidad iberoamericana estará más en lo suyo, pero si se monopoliza se ‘monotontiza’, entonces se pone imbécil. Porque la presunción y la altanería chilena no tienen par. Es insufrible, nos creemos los mejores, incluso los futbolistas. Tenemos un par de pesos y nos sentimos los ricachones del barrio; es para la risa, nunca es para tanto”.
No hemos terminado de recorrer la casa. En la pieza de un segundo piso se encuentra la famosa cama de dos espejos, de más de 250 años, traída desde China. “Cuántos mandarines habrán sido paridos en esta cama”, dice. Ahora el vagón de tren es un laberinto. El poeta entra a una pieza donde está un escritorio y cuenta que desde hace 10 años tiene metido en la cabeza la idea de recorrer el país conversando con los jóvenes de algunas escuelas de Chile. “Ha sido una obsesión. He estado dispuesto a viajar a lo largo del país durante dos meses, creo que es importante el contagio, contaminar con salud. A pesar que es tan hermoso estar en el número nueve, de renacer, de cuando lo paren a uno, pero no me queda mucho plazo, ¿ah? Yo quise hacer esto el año pasado. Algo hablamos con la Presidenta, pero no se entendió mucho”.
Rojas asegura que es importante la conversa. “Yo hablo solo desde niño. No estoy loco, creo, y no me importa. Recomiendo la idea que se hable sin miedo al miedo”. Y sobre la muerte comenta: “No le tengo ninguna reserva, para nada, ella es una niña que ha viajado conmigo siempre. Recuerda que uno sale llorando cuando nace. Ella está al lado”.
Y desde el país “longilíneo” llamado Chile, como lo llama, se asoma al televisor para tantear cómo anda el mundo. “Esto que le han dado con el recalentamiento de la Tierra... Eso es bonito también... Es bueno que se recaliente este planeta maricón, que se haga hombre de una vez”. LC
Fiestapatria
El cineasta Luis Vera y las próximas batallas de “Fiestapatria”
“Al cine chileno le importa una raja entender al país”
Victoria a medias: Vera logró que su película sea calificada para mayores de 14, con el costo de que “Fiestapatria” suene más por la polémica previa que por su debate. Pero quedan más peleas: un cine chileno que acusa de escapista, un consejo que lo califica de sicópata, y De Niro, al que tiene que convencer de actuar en su próximo filme.
Nación Domingo
Por Marcos Moraga L.
Luis Vera (52 años) sale de los estudios de TVN sonriendo. “Me la dieron en bandeja”, comenta. Adentro deja a Góngora y su “Hora 25” y un debate con el abogado del Consejo de Calificación Cinematográfica (CCC), Osvaldo Garay. La polémica está fresca: Vera estuvo las dos semanas pasadas luchando por revocar un fallo que calificó “Fiestapatria”, su más reciente película, para mayores de 18 años. El martes, tras marchar con Andrés Wood y otros cineastas frente a la sede del Consejo, la calificación bajó a 14 años. Pero los debates siguen. Victorias puntuales aparte, Vera sabe que algo se perdió.
“Fue dañino para la película. No les pedí ningún debate; al contrario, desde un comienzo solicité que ‘Fiestapatria’ fuera para mayores de 14 años. Pero se sigue creyendo que los jóvenes chilenos son huevones. El CCC me terminó dando la aprobación de todos los presidentes de sala, pero después que armé tremendo lío”, dice. “No hice la película para debatir sobre esto, sino sobre otros problemas del país”.
Las estadísticas del CCC indican que sólo el 3% de las películas estrenadas en Chile desde 2003 son calificadas como mayores de 18 años. Entre ellas, una buena tajada de películas chilenas. El reclamo de Vera es que se están mezclando criterios morales con las atribuciones de la ley: “En el fallo de ‘Fiestapatria’ se habla de violencia sicológica, contenidos antivalóricos en todos los personajes y sexo inútil. Al final son juicios contra el autor: un tipo que debe tener por lo menos una mente retorcida. Si además eso afecta el normal crecimiento de una joven chileno, es un sicópata que anda suelto”.
DE IDA Y VUELTA
“Fiestapatria” abre la temporada de estrenos chilenos el 26 de abril. Vera volvió a Chile en 2001 con su película “Bastardos en el paraíso” en el equipaje. “Me autoexilié”, explica. “Me producía náuseas vivir en un país con un hijo de puta asesino, Pinochet, como comandante en jefe de una democracia protegida que echara pa’delante el modelo. Pero no podía seguir siendo crítico desde afuera. Tenía capacidad de hacer cine para al menos dejar un testimonio. De ahí empecé a hilvanar la historia alrededor de un asado, de una bandera, la metáfora de un país. Y comencé a construir ‘Fiestapatria’”. Doscientos millones de pesos costó la película, con 24 días de rodaje en Limache y otras locaciones de Valparaíso, donde actores como Adela Secall, Marcela Osorio, Katty Kowaleczko y Tiago Correa armaron el asado en torno al cual gira el argumento que reúne a dos familias para celebrar fiestas patrias y el compromiso matrimonial de sus hijos, hasta que Macarena (Secall) se entera de un turbio secreto que involucra los asuntos pendientes del país.
Con dos filmes rodados bajo dictadura- “Hechos consumados” y “Consuelo”–, lo obvio sería que Vera y sus contemporáneos estuvieran familiarizados con peleas de calificación. “No tanto”, precisa. “Tenemos un país exquisito para hacer películas, pero la mayoría de los cineastas están pasando por la Costanera Norte. De repente algunos se sensibilizan con los pobres y hacen una película, pero les importa una raja entender los problemas del país. Mira ‘Pasiones’: la abuelita se acuesta con el nieto y la mamá se enoja, se separa del tío que se va a vivir con la prima. Una disfuncionalidad de la familia chilena que dista años luz de la que tengo en ‘Fiestapatria’ y es aceptada cotidianamente”.
THE CHILEAN WAY
“Fiestapatria” ya pasó por el Festival de San Sebastián, donde sacó premio en la sección Cine en Construcción. Ahora viene Tribeca, el certamen de Nueva York que preside Robert de Niro. “Fiestapatria” es parte de la selección oficial. Y ahí podría terminar de abrochar uno de sus dos proyectos siguientes, “La vía chilena”. Según el director, será una película épica, que abarca desde 1968 hasta el año 2008, con escenarios en Washington, Madrid y Buenos Aires.
Vera adelanta el argumento: “Recorrerá a través de la vida de dos personajes –un periodista y un ex jefe de los servicios de inteligencia– los seis más importantes crímenes políticos cometidos en Chile y afuera: dos comandantes en jefe del Ejército asesinados, Schneider y Prats; un ex vicepresidente y canciller de la República asesinado, Orlando Letelier; un ex Presidente de la República asesinado, Eduardo Frei Montalva; un dirigente sindical presidente de la Asociación de Empleados Fiscales asesinado, Tucapel Jiménez, y un ex dirigente y gran periodista, Pepe Carrasco, asesinado”.
La otra película es “Chilito”, “que es el nombre de un bote artesanal pesquero; ‘Chilito’ tendrá toques de comedia y operará como una metáfora del país”, reseña el autor. Pero aprovechando el viaje a “la gran manzana”, será “La vía chilena” el proyecto que concentrará esfuerzos. “Voy a decirle a Roberto [sic] que colabore conmigo y se sume al proyecto, porque vamos a hablar de la CIA y cómo el impuesto de los norteamericanos se utilizó para torturar y tirar gente al mar. Es un thriller con intrigas de un carajo, que hacen que De Niro hasta se pueda aventurar con un personaje que tengo en la Casa Blanca”.
Pero antes de que De Niro decida, Vera aguarda hasta que “Fiestapatria” sea estrenada en Chile y finalmente comience el debate que le interesa. “Porque acá hay cuestionamientos a tres pilares de la sociedad chilena: la Iglesia, el Poder Judicial y las Fuerzas Armadas. Tengo un personaje que es un juez de la Corte de Apelaciones que es un mentiroso y maraco. Reacciones va a haber”. Y la sonrisa aparece de nuevo. LCD
“Al cine chileno le importa una raja entender al país”
Victoria a medias: Vera logró que su película sea calificada para mayores de 14, con el costo de que “Fiestapatria” suene más por la polémica previa que por su debate. Pero quedan más peleas: un cine chileno que acusa de escapista, un consejo que lo califica de sicópata, y De Niro, al que tiene que convencer de actuar en su próximo filme.
Nación Domingo
Por Marcos Moraga L.
Luis Vera (52 años) sale de los estudios de TVN sonriendo. “Me la dieron en bandeja”, comenta. Adentro deja a Góngora y su “Hora 25” y un debate con el abogado del Consejo de Calificación Cinematográfica (CCC), Osvaldo Garay. La polémica está fresca: Vera estuvo las dos semanas pasadas luchando por revocar un fallo que calificó “Fiestapatria”, su más reciente película, para mayores de 18 años. El martes, tras marchar con Andrés Wood y otros cineastas frente a la sede del Consejo, la calificación bajó a 14 años. Pero los debates siguen. Victorias puntuales aparte, Vera sabe que algo se perdió.
“Fue dañino para la película. No les pedí ningún debate; al contrario, desde un comienzo solicité que ‘Fiestapatria’ fuera para mayores de 14 años. Pero se sigue creyendo que los jóvenes chilenos son huevones. El CCC me terminó dando la aprobación de todos los presidentes de sala, pero después que armé tremendo lío”, dice. “No hice la película para debatir sobre esto, sino sobre otros problemas del país”.
Las estadísticas del CCC indican que sólo el 3% de las películas estrenadas en Chile desde 2003 son calificadas como mayores de 18 años. Entre ellas, una buena tajada de películas chilenas. El reclamo de Vera es que se están mezclando criterios morales con las atribuciones de la ley: “En el fallo de ‘Fiestapatria’ se habla de violencia sicológica, contenidos antivalóricos en todos los personajes y sexo inútil. Al final son juicios contra el autor: un tipo que debe tener por lo menos una mente retorcida. Si además eso afecta el normal crecimiento de una joven chileno, es un sicópata que anda suelto”.
DE IDA Y VUELTA
“Fiestapatria” abre la temporada de estrenos chilenos el 26 de abril. Vera volvió a Chile en 2001 con su película “Bastardos en el paraíso” en el equipaje. “Me autoexilié”, explica. “Me producía náuseas vivir en un país con un hijo de puta asesino, Pinochet, como comandante en jefe de una democracia protegida que echara pa’delante el modelo. Pero no podía seguir siendo crítico desde afuera. Tenía capacidad de hacer cine para al menos dejar un testimonio. De ahí empecé a hilvanar la historia alrededor de un asado, de una bandera, la metáfora de un país. Y comencé a construir ‘Fiestapatria’”. Doscientos millones de pesos costó la película, con 24 días de rodaje en Limache y otras locaciones de Valparaíso, donde actores como Adela Secall, Marcela Osorio, Katty Kowaleczko y Tiago Correa armaron el asado en torno al cual gira el argumento que reúne a dos familias para celebrar fiestas patrias y el compromiso matrimonial de sus hijos, hasta que Macarena (Secall) se entera de un turbio secreto que involucra los asuntos pendientes del país.
Con dos filmes rodados bajo dictadura- “Hechos consumados” y “Consuelo”–, lo obvio sería que Vera y sus contemporáneos estuvieran familiarizados con peleas de calificación. “No tanto”, precisa. “Tenemos un país exquisito para hacer películas, pero la mayoría de los cineastas están pasando por la Costanera Norte. De repente algunos se sensibilizan con los pobres y hacen una película, pero les importa una raja entender los problemas del país. Mira ‘Pasiones’: la abuelita se acuesta con el nieto y la mamá se enoja, se separa del tío que se va a vivir con la prima. Una disfuncionalidad de la familia chilena que dista años luz de la que tengo en ‘Fiestapatria’ y es aceptada cotidianamente”.
THE CHILEAN WAY
“Fiestapatria” ya pasó por el Festival de San Sebastián, donde sacó premio en la sección Cine en Construcción. Ahora viene Tribeca, el certamen de Nueva York que preside Robert de Niro. “Fiestapatria” es parte de la selección oficial. Y ahí podría terminar de abrochar uno de sus dos proyectos siguientes, “La vía chilena”. Según el director, será una película épica, que abarca desde 1968 hasta el año 2008, con escenarios en Washington, Madrid y Buenos Aires.
Vera adelanta el argumento: “Recorrerá a través de la vida de dos personajes –un periodista y un ex jefe de los servicios de inteligencia– los seis más importantes crímenes políticos cometidos en Chile y afuera: dos comandantes en jefe del Ejército asesinados, Schneider y Prats; un ex vicepresidente y canciller de la República asesinado, Orlando Letelier; un ex Presidente de la República asesinado, Eduardo Frei Montalva; un dirigente sindical presidente de la Asociación de Empleados Fiscales asesinado, Tucapel Jiménez, y un ex dirigente y gran periodista, Pepe Carrasco, asesinado”.
La otra película es “Chilito”, “que es el nombre de un bote artesanal pesquero; ‘Chilito’ tendrá toques de comedia y operará como una metáfora del país”, reseña el autor. Pero aprovechando el viaje a “la gran manzana”, será “La vía chilena” el proyecto que concentrará esfuerzos. “Voy a decirle a Roberto [sic] que colabore conmigo y se sume al proyecto, porque vamos a hablar de la CIA y cómo el impuesto de los norteamericanos se utilizó para torturar y tirar gente al mar. Es un thriller con intrigas de un carajo, que hacen que De Niro hasta se pueda aventurar con un personaje que tengo en la Casa Blanca”.
Pero antes de que De Niro decida, Vera aguarda hasta que “Fiestapatria” sea estrenada en Chile y finalmente comience el debate que le interesa. “Porque acá hay cuestionamientos a tres pilares de la sociedad chilena: la Iglesia, el Poder Judicial y las Fuerzas Armadas. Tengo un personaje que es un juez de la Corte de Apelaciones que es un mentiroso y maraco. Reacciones va a haber”. Y la sonrisa aparece de nuevo. LCD
Tuesday, April 17, 2007
Épica y obsesión

Herzog, sosteniendo su cámara cual un arma, durante el rodaje de "La balada del pequeño soldado", filmada en 1984. En este documental se reflejan los avatares de los niños-soldados del pueblo indio miskito, que primero fueron utilizados por los Contras y luego por los sandinistas durante la guerra civil en Nicaragua.
Werner Herzog: el cineasta alemán que ha transformado el hecho del filmar en situación épica, en el trato riesgoso y temerario con la naturaleza. Esa dimensión épica de la filmación se evidenció de manera paradigmática en Fitzlcarraldo, con Klaus Kinski en el papel protagónico. En aquel film sacó del río un gran barco para hacerlo rodar por la selva amazónica en pos de otro curso de agua. Además de la impronta épica, en Herzog erupcionan inquietudes metafísicas y subterráneos anhelos románticos de un absoluto intenso tal como se devela en su Aguirre, la ira de Dios, Corazón de cristal o El enigma de Kaspar Hauser.
Aquí, en este momento de Cine y Trascendencia de Temakel, le presentaremos ochos momentos reflexivos del cineasta guerrero. Latidos de análisis e introspección en los que Herzog medita sobre Fiztcarraldo, El enigma de Kaspar Hauser, y la naturaleza de las imágenes, la música y el desierto. Luego, adjuntamos su filmografía para quienes deseen seguir la estelas de imágenes de este raro hacedor de cine de arte.
E.I
En Temakel puede consultarse también una entrevista a Herzog durante su paso por Buenos Aires:
El apasionado equilibrista
1. El cine no es un arte de escolares, sino de iletrados, y la cultura fílmica no es análisis, es agitación de la mente. Las películas nacieron de las ferias de pueblo y de los circos, no del arte y del academicismo. 2. En realidad nací en Munich, pero cuando tenía dos semanas de edad, la casa en que vivíamos fue derribada por una bomba. Nos mudamos a las montañas en Baviera, y hay algo curioso en esta área. Al finalizar la guerra, Alemania fue ocupada por los norteamericanos, rusos, franceses y otros, y se fue reduciendo más y más. El sitio donde crecí fue uno de los últimos lugares ocupados. Cuando los norteamericanos llegaron en 1945, los últimos soldados alemanes huyeron a las montañas, vistieron ropas civiles y abandonaron sus armas. Cuando niños, jugábamos con ametralladoras que encontrábamos en el bosque. En verdad fue peligroso; mi madre vivía atemorizada, pero yo tuve una infancia feliz. Otros niños de mi generación que crecieron en ciudades bombardeadas, también tuvieron una infancia dichosa. Crecieron entre las ruinas. Pandillas de chicos tenían para ellos manzanas enteras de casas totalmente destruidas por las bombas. Ahí establecían sus imperios. Comentario en el Documental Hergoz un Africa de Steff Gruber 3. Lo que pasa simplemente es que solo quedan pocas imágenes. Cuando miro aquí afuera, toda esta edificado, las imágenes no tiene espacio. Uno tiene que excavar como un arqueólogo para encontrar algo en este paisaje herido. Necesitamos imágenes que correspondan a nuestro estado de civilización y a nuestro profundo interior. Me iría a Marte si fuera para encontrar imágenes puras, ya que en esta tierra no es fácil encontrarlas. Comentario en Toyko-Ga de Wim Venders
4. Sobre El enigma de Kaspar Hauser
Hoy en día podría repetirse el caso de Kaspar, ya que seguimos viviendo en una sociedad burguesa semejante a la alemana de 1828. Aunque altamente técnica, un poco modificada quizás... también un poco más civilizada. Esta sociedad no permitiría a Kaspar vivir en ella. Él sufriría el mismo calvario, iguales padecimientos. La gente tiene "buena conciencia", los médicos, la prensa, todos. Lo que tanto molesta a la gente de Kaspar es que sea un ser humano absolutamente intacto. Es como si un hombre hubiera llegado de otro planeta y aterrizado un día en la Tierra. ¿Qué clase de criatura sería? Y es tan apasionante y conmovedor porque se trata de un ser humano, sencillamente. Pero lo inquietante es que la sociedad se comporta en sí misma como un ser humano. Este enfrentamiento es el que hace que la relación con Kaspar sea tan difícil. Los niños, que son los únicos idealistas, se entienden con Kaspar sin problemas. En beneficio del filme puedo abandonar la verdad "documental" por otro nivel de verdad. Hay diferentes niveles de verdad. Particularmente detesto la verdad ordinaria, la del cinéma-vérité, por ejemplo. Odio el documental, odio el cine directo. En cine, los niveles de verdad son infinitos, y el del llamado cine-verdad es el más superficial, el más primario. Pero en el cine hay dimensiones que van más allá del cinéma-vérité, hay un nivel de verdad más profundo -y ahí es donde la cosa se pone emocionante-; por ejemplo, en los sueños nos cuenta Kaspar... Es una búsqueda de verdad.
No sólo cambio de argumento en mis películas "históricas", también lo hago en mis "documentales". En lugar de la verdad "verdadera" coloco siempre otra, tan verdadera como ella, pero "distinta", intensificada, potenciada. Aguirre y Kaspar siguen los hechos históricos para dirigirse a otra vía. Me parece que esto ofrece un ángulo muy claro; desde ahí tenemos un punto de partida seguro que nos permite desviar la imaginación y dejarla en libertad para ver a través de las cosas. Da cierta seguridad de entrada y se puede volver a ello como un refugio.
El título surgió en cuanto terminé el guión. Estaba viendo el filme brasileño Macunaima (Joaquim Pedro de Andrade, 1969); de golpe, en el diálogo, alguien dice muy rápidamente, casi sin nitidez:"cada uno para sí y Dios contra todos". Salté de la butaca porque supe que ése era el título de mí película. Debo explicar que tal título está constantemente en el filme, en el sentimiento de soledad, de haber sido olvidados por Dios e, incluso, de que El es nuestro enemigo. Había una escena en que Kaspar decía ante los curas: "Cuando miro a mi alrededor y veo a la gente, siento en verdad que Dios debe tener algo contra nosotros". Esta escena aclaraba totalmente el título de la película, pero no la conservé. El filme se hacía demasiado largo. Y creo que el título en alemán quedó justificado de cualquier modo a pesar de omitirla. Doy a la fotografía el lugar más importante. En Kaspar, mientras los hombres hablan, el paisaje es armonioso, pacífico. Sin embargo, la armonía de la imagen no se corresponde con la acción que transcurre ante nuestros ojos: el resto del mundo aparenta beatitud mientras se trama, se conspira. Busqué que la fotografía transmitiera esa falsa apariencia que la realidad presenta, esas notas tranquilas, estatuarias.
5. Sobre Fitzcarraldo
Todo empezó, posiblemente, una noche en Carnac (Bretaña), hace ya algunos años. Buscaba un paisaje para El enigma de Kaspar Hauser y me encontré con un montón de menhires y dólmenes gigantescos. Entonces imaginé un propósito demencial: transportar a otra parte aquellas piedras enormes y pesadísimas, cada una de unas 150 toneladas de peso y una altura de doce metros. Una tarea posible, porque sus autores lo habían hecho siglos atrás, de disponer de medios parecidos: unos cuantos miles de obreros y algunos troncos de madera. Y fue así como, poco a poco, la idea de un barco atravesando a brazos una montaña se fue imponiendo en mi imaginación, porque, de pronto, recordé una anécdota que había oído en el Perú, donde un rey del caucho había conseguido una hazaña semejante. Con el Amazonas como fondo, para estímulo de mi fantasía. Entonces pensé igualmente en la ópera, esa pesadilla de las óperas que me trastorna de vez en cuando, porque no soporto los teatros en donde se representan. Y nació el proyecto de Fitzcarraldo, mitad desafío a las leyes de la gravitación, mitad desafío a los parámetros de la razón; un proyecto totalmente concebido contra las leyes de la naturaleza. Nadie creía en ello. Me consideraban más loco e irrazonable que el propio protagonista. Ya dijeron algo parecido cuando empecé Aguirre en los mismos escenarios naturales del Perú; y aquella empresa no tenía punto de comparación con la actual, uno de los trabajos más difíciles y desesperados de la historia del cine. A su lado, Apocalypse Now (Francis Coppola, 1979) fue un juego de niños. Me gasté en ello todo mi dinero: un millón de dólares. Me he quedado sin camisa... Pude terminar Fitzcarraldo gracias a las aportaciones de la televisión alemana y otras sociedades de producción. Pero las dificultades monetarias han estado siempre a la orden del día, sin contar las condiciones sumarias de trabajo que hemos tenido que soportar, pasando incluso hambre. Pero he tenido la satisfacción de tener nuevamente conmigo a un actor tan asombroso y completo como Klaus Kinski.
Escribí un diario de rodaje de una centena de páginas, pero no creo que llegue a publicarlo, aunque es más apasionante que el mismo filme. No es un verdadero diario sino una especie de escritura que, como en un proceso mágico, quiere conjurar la desgracia. Estas páginas tienen una belleza tan terrible que ya no me atrevo a leerlas ahora. Y hay otro problema: por lo general mi caligrafía tiene un tamaño normal pero, misteriosamente, escribí aquellas páginas con una letra tan minúscula que no pueden leerse sino a través de un microscopio; además la letra se inclina a la izquierda y las palabras se enciman una a otra. Nadie las podría descifrar y a mí mismo me cuesta gran esfuerzo leerlas. Son como jeroglíficos que sólo yo puedo comprender. En definitiva es un aspecto importante de mí que sin duda jugará en el futuro un rol mucho mayor del que pienso. Y estoy convencido de que el escritor que vive en mi aún espera ser descubierto.
Por otra parte, en cuanto al rodaje del Fitzcarraldo podría haber hecho como en los filmes de Hollywood: mentir y ahorrarme, mediantemaquetas y un decorado, los horrores del rodaje en plena selva y el enfrentarme con los problemas reales de semejante empeño. Pero creo que si los espectadores se sienten impresionados por el transporte del barco montaña arriba es porque saben que se trata de algo real y no truqueado. Quiero que los espectadores recobren la confianza en lo que ven sus ojos.
6. Algunas personas han escrito que soy una figura salida del siglo XlX, pero están equivocadas. La época adecuada para mí sería la Edad Media tardía. Me siento muy afín a la música y la pintura de ese tiempo. También encajaría en el concepto de mi obra. No me considero un artista, sino un artesano que busca un punto de encuentro entre las tradiciones de ayer y las ideas de hoy. 7. El cine tiene mucho más que ver con las emociones que con la razón pura. Lo racional corresponde al filme tan poco como a la música. la música no puede ser organizada de un modo puramente racional; ella surge de algún otro lado. Esa es también la naturaleza del cine. Aunque el Adaggio de Albinoni haya sido utilizado en tantas películas, a mí me parece bellísimo. Al usarlo en Kaspar Hauser quise rescatar su hermosura. Creo que también que es una solución a las que apela el hombre: la música es el arte que contiene más amor y el que más fácil llega. En mis películas es una especie de solución que propongo. 8. El desierto es un paisaje de trance, o si se quiere, no es tampoco un paisaje, sino el sueño de un paisaje, su transformación en algo que antes no se había visto aún, la imagen "nueva" o la realidad vista de modo nuevo, traspuesta, verdadera, pero también fruto de la pesadillas... (*)
Werner Herzog: el cineasta alemán que ha transformado el hecho del filmar en situación épica, en el trato riesgoso y temerario con la naturaleza. Esa dimensión épica de la filmación se evidenció de manera paradigmática en Fitzlcarraldo, con Klaus Kinski en el papel protagónico. En aquel film sacó del río un gran barco para hacerlo rodar por la selva amazónica en pos de otro curso de agua. Además de la impronta épica, en Herzog erupcionan inquietudes metafísicas y subterráneos anhelos románticos de un absoluto intenso tal como se devela en su Aguirre, la ira de Dios, Corazón de cristal o El enigma de Kaspar Hauser.
Aquí, en este momento de Cine y Trascendencia de Temakel, le presentaremos ochos momentos reflexivos del cineasta guerrero. Latidos de análisis e introspección en los que Herzog medita sobre Fiztcarraldo, El enigma de Kaspar Hauser, y la naturaleza de las imágenes, la música y el desierto. Luego, adjuntamos su filmografía para quienes deseen seguir la estelas de imágenes de este raro hacedor de cine de arte.
E.I
En Temakel puede consultarse también una entrevista a Herzog durante su paso por Buenos Aires:
El apasionado equilibrista
1. El cine no es un arte de escolares, sino de iletrados, y la cultura fílmica no es análisis, es agitación de la mente. Las películas nacieron de las ferias de pueblo y de los circos, no del arte y del academicismo. 2. En realidad nací en Munich, pero cuando tenía dos semanas de edad, la casa en que vivíamos fue derribada por una bomba. Nos mudamos a las montañas en Baviera, y hay algo curioso en esta área. Al finalizar la guerra, Alemania fue ocupada por los norteamericanos, rusos, franceses y otros, y se fue reduciendo más y más. El sitio donde crecí fue uno de los últimos lugares ocupados. Cuando los norteamericanos llegaron en 1945, los últimos soldados alemanes huyeron a las montañas, vistieron ropas civiles y abandonaron sus armas. Cuando niños, jugábamos con ametralladoras que encontrábamos en el bosque. En verdad fue peligroso; mi madre vivía atemorizada, pero yo tuve una infancia feliz. Otros niños de mi generación que crecieron en ciudades bombardeadas, también tuvieron una infancia dichosa. Crecieron entre las ruinas. Pandillas de chicos tenían para ellos manzanas enteras de casas totalmente destruidas por las bombas. Ahí establecían sus imperios. Comentario en el Documental Hergoz un Africa de Steff Gruber 3. Lo que pasa simplemente es que solo quedan pocas imágenes. Cuando miro aquí afuera, toda esta edificado, las imágenes no tiene espacio. Uno tiene que excavar como un arqueólogo para encontrar algo en este paisaje herido. Necesitamos imágenes que correspondan a nuestro estado de civilización y a nuestro profundo interior. Me iría a Marte si fuera para encontrar imágenes puras, ya que en esta tierra no es fácil encontrarlas. Comentario en Toyko-Ga de Wim Venders
4. Sobre El enigma de Kaspar Hauser
Hoy en día podría repetirse el caso de Kaspar, ya que seguimos viviendo en una sociedad burguesa semejante a la alemana de 1828. Aunque altamente técnica, un poco modificada quizás... también un poco más civilizada. Esta sociedad no permitiría a Kaspar vivir en ella. Él sufriría el mismo calvario, iguales padecimientos. La gente tiene "buena conciencia", los médicos, la prensa, todos. Lo que tanto molesta a la gente de Kaspar es que sea un ser humano absolutamente intacto. Es como si un hombre hubiera llegado de otro planeta y aterrizado un día en la Tierra. ¿Qué clase de criatura sería? Y es tan apasionante y conmovedor porque se trata de un ser humano, sencillamente. Pero lo inquietante es que la sociedad se comporta en sí misma como un ser humano. Este enfrentamiento es el que hace que la relación con Kaspar sea tan difícil. Los niños, que son los únicos idealistas, se entienden con Kaspar sin problemas. En beneficio del filme puedo abandonar la verdad "documental" por otro nivel de verdad. Hay diferentes niveles de verdad. Particularmente detesto la verdad ordinaria, la del cinéma-vérité, por ejemplo. Odio el documental, odio el cine directo. En cine, los niveles de verdad son infinitos, y el del llamado cine-verdad es el más superficial, el más primario. Pero en el cine hay dimensiones que van más allá del cinéma-vérité, hay un nivel de verdad más profundo -y ahí es donde la cosa se pone emocionante-; por ejemplo, en los sueños nos cuenta Kaspar... Es una búsqueda de verdad.
No sólo cambio de argumento en mis películas "históricas", también lo hago en mis "documentales". En lugar de la verdad "verdadera" coloco siempre otra, tan verdadera como ella, pero "distinta", intensificada, potenciada. Aguirre y Kaspar siguen los hechos históricos para dirigirse a otra vía. Me parece que esto ofrece un ángulo muy claro; desde ahí tenemos un punto de partida seguro que nos permite desviar la imaginación y dejarla en libertad para ver a través de las cosas. Da cierta seguridad de entrada y se puede volver a ello como un refugio.
El título surgió en cuanto terminé el guión. Estaba viendo el filme brasileño Macunaima (Joaquim Pedro de Andrade, 1969); de golpe, en el diálogo, alguien dice muy rápidamente, casi sin nitidez:"cada uno para sí y Dios contra todos". Salté de la butaca porque supe que ése era el título de mí película. Debo explicar que tal título está constantemente en el filme, en el sentimiento de soledad, de haber sido olvidados por Dios e, incluso, de que El es nuestro enemigo. Había una escena en que Kaspar decía ante los curas: "Cuando miro a mi alrededor y veo a la gente, siento en verdad que Dios debe tener algo contra nosotros". Esta escena aclaraba totalmente el título de la película, pero no la conservé. El filme se hacía demasiado largo. Y creo que el título en alemán quedó justificado de cualquier modo a pesar de omitirla. Doy a la fotografía el lugar más importante. En Kaspar, mientras los hombres hablan, el paisaje es armonioso, pacífico. Sin embargo, la armonía de la imagen no se corresponde con la acción que transcurre ante nuestros ojos: el resto del mundo aparenta beatitud mientras se trama, se conspira. Busqué que la fotografía transmitiera esa falsa apariencia que la realidad presenta, esas notas tranquilas, estatuarias.
5. Sobre Fitzcarraldo
Todo empezó, posiblemente, una noche en Carnac (Bretaña), hace ya algunos años. Buscaba un paisaje para El enigma de Kaspar Hauser y me encontré con un montón de menhires y dólmenes gigantescos. Entonces imaginé un propósito demencial: transportar a otra parte aquellas piedras enormes y pesadísimas, cada una de unas 150 toneladas de peso y una altura de doce metros. Una tarea posible, porque sus autores lo habían hecho siglos atrás, de disponer de medios parecidos: unos cuantos miles de obreros y algunos troncos de madera. Y fue así como, poco a poco, la idea de un barco atravesando a brazos una montaña se fue imponiendo en mi imaginación, porque, de pronto, recordé una anécdota que había oído en el Perú, donde un rey del caucho había conseguido una hazaña semejante. Con el Amazonas como fondo, para estímulo de mi fantasía. Entonces pensé igualmente en la ópera, esa pesadilla de las óperas que me trastorna de vez en cuando, porque no soporto los teatros en donde se representan. Y nació el proyecto de Fitzcarraldo, mitad desafío a las leyes de la gravitación, mitad desafío a los parámetros de la razón; un proyecto totalmente concebido contra las leyes de la naturaleza. Nadie creía en ello. Me consideraban más loco e irrazonable que el propio protagonista. Ya dijeron algo parecido cuando empecé Aguirre en los mismos escenarios naturales del Perú; y aquella empresa no tenía punto de comparación con la actual, uno de los trabajos más difíciles y desesperados de la historia del cine. A su lado, Apocalypse Now (Francis Coppola, 1979) fue un juego de niños. Me gasté en ello todo mi dinero: un millón de dólares. Me he quedado sin camisa... Pude terminar Fitzcarraldo gracias a las aportaciones de la televisión alemana y otras sociedades de producción. Pero las dificultades monetarias han estado siempre a la orden del día, sin contar las condiciones sumarias de trabajo que hemos tenido que soportar, pasando incluso hambre. Pero he tenido la satisfacción de tener nuevamente conmigo a un actor tan asombroso y completo como Klaus Kinski.
Escribí un diario de rodaje de una centena de páginas, pero no creo que llegue a publicarlo, aunque es más apasionante que el mismo filme. No es un verdadero diario sino una especie de escritura que, como en un proceso mágico, quiere conjurar la desgracia. Estas páginas tienen una belleza tan terrible que ya no me atrevo a leerlas ahora. Y hay otro problema: por lo general mi caligrafía tiene un tamaño normal pero, misteriosamente, escribí aquellas páginas con una letra tan minúscula que no pueden leerse sino a través de un microscopio; además la letra se inclina a la izquierda y las palabras se enciman una a otra. Nadie las podría descifrar y a mí mismo me cuesta gran esfuerzo leerlas. Son como jeroglíficos que sólo yo puedo comprender. En definitiva es un aspecto importante de mí que sin duda jugará en el futuro un rol mucho mayor del que pienso. Y estoy convencido de que el escritor que vive en mi aún espera ser descubierto.
Por otra parte, en cuanto al rodaje del Fitzcarraldo podría haber hecho como en los filmes de Hollywood: mentir y ahorrarme, mediantemaquetas y un decorado, los horrores del rodaje en plena selva y el enfrentarme con los problemas reales de semejante empeño. Pero creo que si los espectadores se sienten impresionados por el transporte del barco montaña arriba es porque saben que se trata de algo real y no truqueado. Quiero que los espectadores recobren la confianza en lo que ven sus ojos.
6. Algunas personas han escrito que soy una figura salida del siglo XlX, pero están equivocadas. La época adecuada para mí sería la Edad Media tardía. Me siento muy afín a la música y la pintura de ese tiempo. También encajaría en el concepto de mi obra. No me considero un artista, sino un artesano que busca un punto de encuentro entre las tradiciones de ayer y las ideas de hoy. 7. El cine tiene mucho más que ver con las emociones que con la razón pura. Lo racional corresponde al filme tan poco como a la música. la música no puede ser organizada de un modo puramente racional; ella surge de algún otro lado. Esa es también la naturaleza del cine. Aunque el Adaggio de Albinoni haya sido utilizado en tantas películas, a mí me parece bellísimo. Al usarlo en Kaspar Hauser quise rescatar su hermosura. Creo que también que es una solución a las que apela el hombre: la música es el arte que contiene más amor y el que más fácil llega. En mis películas es una especie de solución que propongo. 8. El desierto es un paisaje de trance, o si se quiere, no es tampoco un paisaje, sino el sueño de un paisaje, su transformación en algo que antes no se había visto aún, la imagen "nueva" o la realidad vista de modo nuevo, traspuesta, verdadera, pero también fruto de la pesadillas... (*)
(*) Todas los comentarios Herzog proceden de Werner Herzog. Una retrospectiva, editado por el Instituto Goethe de la Ciudad de Buenos Aires en 1996.
Franz Kafka (*3 de julio de 1883 – †3 de junio de 1924)
Escritor en lengua alemana, nacido en Praga (Imperio Austro-húngaro). Autor de El proceso, La metamorfosis, El castillo, entre otras obras.
Citas y aforismos
"Afortunadamente la incongruencia del mundo es de índole cuantitativa.(Consideraciones acerca del pecado)"
"Cascar una nuez no es realmente un arte, y en consecuencia nadie se atrevería a congregar a un auditorio para entretenerlo entonces ya no se trata meramente de cascar nueces.
O tal vez se trate meramente de cascar nueces, pero entonces descubrimos que nos hemos despreocupado totalmente de dicho arte porque lo dominábamos demasiado, y este nuevo cascador de nueces nos muestra por primera vez la esencia real del arte, al punto que podría convenirle, para un mayor efecto, ser un poco menos hábil en cascar nueces que la mayoría de nosotros. ( josefina la cantora o el pueblo de los ratones)"
"En tí observé lo que tienen de enigmático los tiranos, cuya razón se basa en su persona, no en su pensamiento. Al menos, así me lo parecía" (Carta al padre, 1919)
"En la lucha entre uno y el mundo, hay que estar de parte del mundo."
"Simplemente, no sobrestimar lo que he escrito; de otro modo se me volvería inalcanzable lo que aún espero escribir".
"El gesto de amargura del hombre es, con frecuencia, sólo el petrificado azoramiento de un niño."
"El hueco que la obra genial ha producido a nuestro alrededor es un buen lugar para encender nuestra pequeña luz. De allí la inspiración que irradian los genios, la inspiración universal que no sólo nos impulsa a la imitación."
"El mejor método para matar gatos, que siempre se aferran tenazmente a la vida: apretarles el cuello en una puerta abierta y tirarles la cola."
"La eterna juventud es imposible; aun cuando no hubiera otros impedimentos, la introspección la imposibilitaría."
"La literatura es siempre una expedición a la verdad."
"Todo el conocimiento, la totalidad de preguntas y respuestas se encuentran en el perro."
"Si el libro que leemos no nos despierta de un puñetazo en el cráneo, ¿para qué leerlo?... Un libro tiene que ser el hacha que rompa nuestra mar congelada."
"Uno de los medios más efectivos que tiene el mal es invitar a la lucha".
"El mal conoce el bien, pero el bien no conoce el mal."
"Quien busca no halla, pero quien no busca es hallado"
"A partir de cierto punto en adelante no hay regreso. Es el punto que hay que alcanzar"
"Creer significa liberar en sí mismo lo indestructible o mejor: liberarse o mejor aún: ser indestructible o mejor aún: ser."
"La historia de los hombres es un instante entre dos pasos de un caminante."
"Todos los errores humanos son fruto de la impaciencia, interrupción prematura de un proceso ordenado, obstáculo artificial levantado alrededor de una realidad artificial."
"No desesperes, ni siquiera por el hecho de que no desesperas. Cuando todo parece terminado, surgen nuevas fuerzas. Esto significa que vives."
"Lo cotidiano en sí mismo es ya maravilloso. Yo no hago más que consignarlo."
"Toda revolución se evapora y deja atrás sólo el limo de una nueva burocracia."
"Hoy los alemanes han invadido Polonia; por la tarde he ido a la piscina"
Citas y aforismos
"Afortunadamente la incongruencia del mundo es de índole cuantitativa.(Consideraciones acerca del pecado)"
"Cascar una nuez no es realmente un arte, y en consecuencia nadie se atrevería a congregar a un auditorio para entretenerlo entonces ya no se trata meramente de cascar nueces.
O tal vez se trate meramente de cascar nueces, pero entonces descubrimos que nos hemos despreocupado totalmente de dicho arte porque lo dominábamos demasiado, y este nuevo cascador de nueces nos muestra por primera vez la esencia real del arte, al punto que podría convenirle, para un mayor efecto, ser un poco menos hábil en cascar nueces que la mayoría de nosotros. ( josefina la cantora o el pueblo de los ratones)"
"En tí observé lo que tienen de enigmático los tiranos, cuya razón se basa en su persona, no en su pensamiento. Al menos, así me lo parecía" (Carta al padre, 1919)
"En la lucha entre uno y el mundo, hay que estar de parte del mundo."
"Simplemente, no sobrestimar lo que he escrito; de otro modo se me volvería inalcanzable lo que aún espero escribir".
"El gesto de amargura del hombre es, con frecuencia, sólo el petrificado azoramiento de un niño."
"El hueco que la obra genial ha producido a nuestro alrededor es un buen lugar para encender nuestra pequeña luz. De allí la inspiración que irradian los genios, la inspiración universal que no sólo nos impulsa a la imitación."
"El mejor método para matar gatos, que siempre se aferran tenazmente a la vida: apretarles el cuello en una puerta abierta y tirarles la cola."
"La eterna juventud es imposible; aun cuando no hubiera otros impedimentos, la introspección la imposibilitaría."
"La literatura es siempre una expedición a la verdad."
"Todo el conocimiento, la totalidad de preguntas y respuestas se encuentran en el perro."
"Si el libro que leemos no nos despierta de un puñetazo en el cráneo, ¿para qué leerlo?... Un libro tiene que ser el hacha que rompa nuestra mar congelada."
"Uno de los medios más efectivos que tiene el mal es invitar a la lucha".
"El mal conoce el bien, pero el bien no conoce el mal."
"Quien busca no halla, pero quien no busca es hallado"
"A partir de cierto punto en adelante no hay regreso. Es el punto que hay que alcanzar"
"Creer significa liberar en sí mismo lo indestructible o mejor: liberarse o mejor aún: ser indestructible o mejor aún: ser."
"La historia de los hombres es un instante entre dos pasos de un caminante."
"Todos los errores humanos son fruto de la impaciencia, interrupción prematura de un proceso ordenado, obstáculo artificial levantado alrededor de una realidad artificial."
"No desesperes, ni siquiera por el hecho de que no desesperas. Cuando todo parece terminado, surgen nuevas fuerzas. Esto significa que vives."
"Lo cotidiano en sí mismo es ya maravilloso. Yo no hago más que consignarlo."
"Toda revolución se evapora y deja atrás sólo el limo de una nueva burocracia."
"Hoy los alemanes han invadido Polonia; por la tarde he ido a la piscina"
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