1795-1881. Historiador, pensador y ensayista inglés.
Si se siembra la semilla con fe y se cuida con perseverancia, sólo será cuestión de tiempo recoger sus frutos.
Un gran hombre demuestra su grandeza por el modo en que trata a los que son o tienen menos que él.
Puede ser un héroe lo mismo el que triunfa que el que sucumbe, pero jamás el que abandona el combate.
La verdadera universidad de hoy en día es una colección de libros.
A menudo los grandes son desconocidos o peor, mal conocidos.
Nada levanta tanto al hombre por encima de las mezquindades de la vida como admirar, sea lo que sea o a quienquiera que sea.
Con números se puede demostrar cualquier cosa.
El silencio es el elemento en el que se forman todas las cosas grandes.
Los libros son amigos que nunca decepcionan.
De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos.
Sunday, November 23, 2008
Edward James Olmos: "El éxito de Hollywood es el sacrificio del arte de todo el mundo"
El emblemático actor latino está en Viña del Mar y fiel a su rol de activista conversó sobre cine, política y el rol de su comunidad en el cine americano.
Edward James Olmos se presenta con un apretón de manos y dice "Eduardo". Bien latino, como debe ser para el actor más significativo de la comunidad hispana en Estados Unidos de las últimas décadas.
El emblemático actor de Miami Vice, Blade Runner e incansable activista por los derechos civiles de la comunidad latina de Estados Unidos, está en el Festival de Cine de Viña del Mar como invitado de honor, un sueño largamente acariciado. "Me han tratado de traer desde 1996, pero siempre estaba haciendo una película o trabajando en alguna parte del mundo. Esta vez ahorita estamos en post producción pero le dije a mi editor: 'tengo que ir'".
Olmos está promocionando La Edad de Oro, un documental sobre fútbol del cual es narrador, el que se presenta fuera de competencia en el certamen viñamarino. Y aprovecha de aclarar que sabe mucho del festival y del cine chileno, desde la tribuna que le ha dado el Festival de Cine Latino de Los Angeles (Laliff), del cual es creador.
"Está avanzando de manera increíble, formidable. Este año van a tener 24 películas de largometrajes, ya están comenzando a tener el apoyo del pueblo", explica.
-Hace pocos días dijo que sentarse a ver un filme de Hollywood es "perder dos horas de tu vida"
-Uno tiene que entender una cosa: si vas a estar sentado frente a la pantalla y no te da algo para pensar o entretenerte de manera que digas "guau", esto es especial, estás perdiendo el tiempo. Al final del día, dices por qué gasté tanto tiempo de mi vida.
-Bueno, esa sensación habría que llevarla a todo el mundo
- Si, eso es imperialismo. El capitalismo trae cosas muy buenas y otras muchas muy malas. Todos quieren que la gente les guste y tener su apoyo y éxito, pero el éxito del cine norteamericano viene con el sacrificio de todo el arte de todo el mundo.
"El 87% del dinero ganado en todo el mundo en el negocio del cine regresa a EE.UU. Eso me duele mucho. Las compañías no quieren repartir ni un dólar con cualquier persona. Yo me acuerdo cuando le preguntaron a Jack Valenti (ex presidente de la MPAA, Academia de Hollywood), cual era su misión y dijo: tener el 100% del mercado de todo el mundo, y se rió. Como ya sabe que eso será imposible, el 87% está bien.
-Y de estrenar películas latinas en EE.UU, mejor ni hablar
-No dejan entrar películas de Chile, Sudamérica, pero él dice "pero si las dejamos entrar, tenemos Volver, Y tu mamá también, El laberinto del fauno. Pero es una película cada 18 meses!! Olvídate, eso no es la realidad.
Olmos se apasiona con el tema como sólo lo haría un activista. Sabe que la pelea es difícil, casi imposible, pero el optimismo brilla en sus ojos. Y este tiempo es nuevo, advierte.
"Obama cambió la cultura de todo el mundo. Es un hombre de color que se llama Hussein, Barack Hussein Obama, no John Smith, y es el nuevo presidente de los Estados Unidos. Eso cambió todo. Gracias a Dios que tuvimos a George Bush por 8 años, ya que por él estamos viviendo este increíble tiempo en todo el mundo".
El emblemático actor latino está en Viña del Mar y fiel a su rol de activista conversó sobre cine, política y el rol de su comunidad en el cine americano.
Edward James Olmos se presenta con un apretón de manos y dice "Eduardo". Bien latino, como debe ser para el actor más significativo de la comunidad hispana en Estados Unidos de las últimas décadas.
El emblemático actor de Miami Vice, Blade Runner e incansable activista por los derechos civiles de la comunidad latina de Estados Unidos, está en el Festival de Cine de Viña del Mar como invitado de honor, un sueño largamente acariciado. "Me han tratado de traer desde 1996, pero siempre estaba haciendo una película o trabajando en alguna parte del mundo. Esta vez ahorita estamos en post producción pero le dije a mi editor: 'tengo que ir'".
Olmos está promocionando La Edad de Oro, un documental sobre fútbol del cual es narrador, el que se presenta fuera de competencia en el certamen viñamarino. Y aprovecha de aclarar que sabe mucho del festival y del cine chileno, desde la tribuna que le ha dado el Festival de Cine Latino de Los Angeles (Laliff), del cual es creador.
"Está avanzando de manera increíble, formidable. Este año van a tener 24 películas de largometrajes, ya están comenzando a tener el apoyo del pueblo", explica.
-Hace pocos días dijo que sentarse a ver un filme de Hollywood es "perder dos horas de tu vida"
-Uno tiene que entender una cosa: si vas a estar sentado frente a la pantalla y no te da algo para pensar o entretenerte de manera que digas "guau", esto es especial, estás perdiendo el tiempo. Al final del día, dices por qué gasté tanto tiempo de mi vida.
-Bueno, esa sensación habría que llevarla a todo el mundo
- Si, eso es imperialismo. El capitalismo trae cosas muy buenas y otras muchas muy malas. Todos quieren que la gente les guste y tener su apoyo y éxito, pero el éxito del cine norteamericano viene con el sacrificio de todo el arte de todo el mundo.
"El 87% del dinero ganado en todo el mundo en el negocio del cine regresa a EE.UU. Eso me duele mucho. Las compañías no quieren repartir ni un dólar con cualquier persona. Yo me acuerdo cuando le preguntaron a Jack Valenti (ex presidente de la MPAA, Academia de Hollywood), cual era su misión y dijo: tener el 100% del mercado de todo el mundo, y se rió. Como ya sabe que eso será imposible, el 87% está bien.
-Y de estrenar películas latinas en EE.UU, mejor ni hablar
-No dejan entrar películas de Chile, Sudamérica, pero él dice "pero si las dejamos entrar, tenemos Volver, Y tu mamá también, El laberinto del fauno. Pero es una película cada 18 meses!! Olvídate, eso no es la realidad.
Olmos se apasiona con el tema como sólo lo haría un activista. Sabe que la pelea es difícil, casi imposible, pero el optimismo brilla en sus ojos. Y este tiempo es nuevo, advierte.
"Obama cambió la cultura de todo el mundo. Es un hombre de color que se llama Hussein, Barack Hussein Obama, no John Smith, y es el nuevo presidente de los Estados Unidos. Eso cambió todo. Gracias a Dios que tuvimos a George Bush por 8 años, ya que por él estamos viviendo este increíble tiempo en todo el mundo".
Saturday, November 22, 2008
500 lucas Por Francisco Mouat
El alma humana es vacilante, contradictoria, y a veces se entrena con altas dosis de perversión y maldad. Mandar a matar a alguien es un acto despiadado, feroz, brutal. Se ve con frecuencia en películas de mafiosos, y por supuesto también en la vida real, porque las películas no hacen más que extender en la imaginación lo que la historia del hombre ya verificó como parte de la especie. Aceptar el encargo de quitarle la vida a alguien a la fuerza es igualmente feroz. Supone una carencia de identidad y un envilecimiento que puede conducirte a los reductos más escabrosos de la conducta humana.
Ahora sabemos que un poco de todo esto sucedió en el asesinato más bullado del último tiempo, la muerte a tiros en una vereda de Providencia del joven ingeniero comercial Diego Schmidt-Hebbel. ¿Son todos sicópatas los que matan intencionalmente o mandan a matar, o hay grados de perversión que no deben confundirse con locura pura y dura? ¿Cuánto pesan las historias personales de los asesinos, lo que vivieron en la infancia, los traumas que arrastran?
Crímenes por encargo. Casi todos los crímenes políticos son de esta naturaleza. Acá sabemos bastante del tema. Crímenes por celos, por dinero. En todas las latitudes se cuentan cuentos donde se revela el lado oscuro del hombre, aquel que no nos gusta demasiado mirar a los ojos.
En el caso de la muerte de Schmidt-Hebbel el martes 4 de noviembre, sabemos que el móvil que originó el episodio de sangre fue un lío familiar no resuelto por una herencia, sumado a la necesidad imperiosa del sicario de turno de conseguir plata para pagar sus deudas. También sabemos que el objetivo final no era el muchacho, sino el dueño de casa, un español casado con la hermana de la que pagó para que le robaran y además lo dejaran ojalá convertido en cadáver.
María del Pilar Pérez, arquitecta, vivía a pasos de Agustín Molina, su cuñado. Aquel martes 4 de noviembre, temprano en la mañana, tomaba desayuno cuando escuchó los balazos. El tipo con el que había pasado la noche en su casa, que alguna vez fue pareja suya, se asomó por el balcón y vio a Diego Schmidt-Hebbel tirado en la vereda todo ensangrentado, y a su novia pidiéndole con desesperación que despertara. La mujer que había ordenado el asalto se asomó también por el balcón, vio lo que ocurría y guardó silencio. Se acostó y empezó a tomar muchas pastillas antidepresivas para no pensar. Fue detenida en estado de inconsciencia la noche del jueves 6, a los pies de su cama, junto a un empleado y su perro. El homicida, José Mario Ruz, que a esas alturas ya había completado más de dos días en manos de la policía, confesó que esta mujer le pasó quinientas lucas para que consiguiera un arma y ejecutara el robo con violencia. La oferta económica había sido irresistible: María del Pilar Pérez le iba a pagar treinta millones por el trabajo sucio. Pero Ruz, que más que un asesino a sueldo era hasta ese momento un tipo vulnerable, no tuvo la sangre fría necesaria y el plan original se pudrió. Quinientas lucas costó en este caso la vida de un muchacho inocente. A veces cuesta un cigarrillo, tres billetes o la orden superior de un poderoso: cuando la vida tiene precio, acaba no valiendo nada.
La arquitecta tenía un interesante prontuario en materia de antiguas parejas. A una de ellas ?que hoy vive en Canadá, lejos de su alcance? la había mandado a matar sin éxito, y a su ex marido lo asesinaron sospechosamente en abril de este año de un balazo.
Quinientas lucas vale una motoneta nueva de no mucha cilindrada. No sé si con quinientas lucas alcanza para el pie de una tumba en el cementerio. Quinientas lucas más o menos cuesta un pasaje en baja temporada a México. Quinientas lucas costó convencer a José Mario Ruz de que consiguiera un arma, esperara frente a la puerta de Seminario 97, y estuviera dispuesto a matar a un muchacho que tenía la costumbre de ir a buscar a su polola en las mañanas para salir juntos a trabajar.
Ahora sabemos que un poco de todo esto sucedió en el asesinato más bullado del último tiempo, la muerte a tiros en una vereda de Providencia del joven ingeniero comercial Diego Schmidt-Hebbel. ¿Son todos sicópatas los que matan intencionalmente o mandan a matar, o hay grados de perversión que no deben confundirse con locura pura y dura? ¿Cuánto pesan las historias personales de los asesinos, lo que vivieron en la infancia, los traumas que arrastran?
Crímenes por encargo. Casi todos los crímenes políticos son de esta naturaleza. Acá sabemos bastante del tema. Crímenes por celos, por dinero. En todas las latitudes se cuentan cuentos donde se revela el lado oscuro del hombre, aquel que no nos gusta demasiado mirar a los ojos.
En el caso de la muerte de Schmidt-Hebbel el martes 4 de noviembre, sabemos que el móvil que originó el episodio de sangre fue un lío familiar no resuelto por una herencia, sumado a la necesidad imperiosa del sicario de turno de conseguir plata para pagar sus deudas. También sabemos que el objetivo final no era el muchacho, sino el dueño de casa, un español casado con la hermana de la que pagó para que le robaran y además lo dejaran ojalá convertido en cadáver.
María del Pilar Pérez, arquitecta, vivía a pasos de Agustín Molina, su cuñado. Aquel martes 4 de noviembre, temprano en la mañana, tomaba desayuno cuando escuchó los balazos. El tipo con el que había pasado la noche en su casa, que alguna vez fue pareja suya, se asomó por el balcón y vio a Diego Schmidt-Hebbel tirado en la vereda todo ensangrentado, y a su novia pidiéndole con desesperación que despertara. La mujer que había ordenado el asalto se asomó también por el balcón, vio lo que ocurría y guardó silencio. Se acostó y empezó a tomar muchas pastillas antidepresivas para no pensar. Fue detenida en estado de inconsciencia la noche del jueves 6, a los pies de su cama, junto a un empleado y su perro. El homicida, José Mario Ruz, que a esas alturas ya había completado más de dos días en manos de la policía, confesó que esta mujer le pasó quinientas lucas para que consiguiera un arma y ejecutara el robo con violencia. La oferta económica había sido irresistible: María del Pilar Pérez le iba a pagar treinta millones por el trabajo sucio. Pero Ruz, que más que un asesino a sueldo era hasta ese momento un tipo vulnerable, no tuvo la sangre fría necesaria y el plan original se pudrió. Quinientas lucas costó en este caso la vida de un muchacho inocente. A veces cuesta un cigarrillo, tres billetes o la orden superior de un poderoso: cuando la vida tiene precio, acaba no valiendo nada.
La arquitecta tenía un interesante prontuario en materia de antiguas parejas. A una de ellas ?que hoy vive en Canadá, lejos de su alcance? la había mandado a matar sin éxito, y a su ex marido lo asesinaron sospechosamente en abril de este año de un balazo.
Quinientas lucas vale una motoneta nueva de no mucha cilindrada. No sé si con quinientas lucas alcanza para el pie de una tumba en el cementerio. Quinientas lucas más o menos cuesta un pasaje en baja temporada a México. Quinientas lucas costó convencer a José Mario Ruz de que consiguiera un arma, esperara frente a la puerta de Seminario 97, y estuviera dispuesto a matar a un muchacho que tenía la costumbre de ir a buscar a su polola en las mañanas para salir juntos a trabajar.
Thursday, November 20, 2008
Las Ramones
Hay bandas que uno quiere. Las defiende incondicionalmente a pesar de todo.Amigos freaks deciden formar una banda en 1974 y son contradicción y paradoja.
Un guitarrista ex delicuente y conservador acérrimo, un vocalista liberal de izquierda,un bajista lleno de complejidadesy drogadicto absoluto por su pena. No sé...Los Ramones son como la vida misma. Que mal se escuchan Pink Floyd, Yes y Emerson,Lake and Plamer luego de escuchar Los Ramones. Es mi humilde opinión en todo caso.

The Ramones fue una influyente banda de punk rock formada en Forest Hills, en el distrito de Queens, Nueva York, Estados Unidos, en el año 1974. En 2002 fueron incluidos en el Rock & Roll Hall of Fame.
Pioneros del naciente punk rock, cimentaron las bases del estilo con composiciones simples, minimalistas y repetitivas, contrarias a la pomposidad del rock progresivo de los años 1970. Su sonido se caracteriza por ser rápido y directo, con influencias del rockabilly de los años 1950, el surf rock,The Beatles, The Velvet Underground, las bandas de chicas de los 60's como The Shangri-Las, el garage proto-punk de MC5 y The Stooges y el glam callejero de New York Dolls y T. Rex.
The Ramones
Un guitarrista ex delicuente y conservador acérrimo, un vocalista liberal de izquierda,un bajista lleno de complejidadesy drogadicto absoluto por su pena. No sé...Los Ramones son como la vida misma. Que mal se escuchan Pink Floyd, Yes y Emerson,Lake and Plamer luego de escuchar Los Ramones. Es mi humilde opinión en todo caso.

The Ramones fue una influyente banda de punk rock formada en Forest Hills, en el distrito de Queens, Nueva York, Estados Unidos, en el año 1974. En 2002 fueron incluidos en el Rock & Roll Hall of Fame.
Pioneros del naciente punk rock, cimentaron las bases del estilo con composiciones simples, minimalistas y repetitivas, contrarias a la pomposidad del rock progresivo de los años 1970. Su sonido se caracteriza por ser rápido y directo, con influencias del rockabilly de los años 1950, el surf rock,The Beatles, The Velvet Underground, las bandas de chicas de los 60's como The Shangri-Las, el garage proto-punk de MC5 y The Stooges y el glam callejero de New York Dolls y T. Rex.
The Ramones
Wednesday, November 19, 2008
Monday, November 17, 2008
Mucho ojo con Dino Buzzati
No hay caso. Los escritores importantes para uno, te descubren ellos y no al revés. Como Fernando Pessoa, Julio Ramón Ribeyro, etc. Este italiano es notable
Wikipedia
Ciudadseva
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Ciudadseva
Qué leer para Revista El Sábado
Jorge Baradit, autor de una novela de ciencia ficción, Ygdrasil, que ha tenido una buena recepción crítica en Chile y en otros países, insiste en el cultivo de un género que no ha sido mayormente desarrollado por estos lares, salvo excepciones notables como Hugo Correa. En este caso, la propuesta de Baradit es un caso ejemplar de distopía o ucronía, como prefiere decir el autor. Ucronía arriesgada y hasta temeraria, puesto que contradice no sólo lo que efectivamente ocurrió en Chile en 1973, sino también todo el horizonte sobre el que se definen las simpatías y oposiciones a lo largo de las últimas décadas. En efecto, comenzar una novela sobre la base de que el golpe de Estado fracasó, que la Unidad Popular siguió gobernando y que Pinochet fue el salvador de la democracia, puede provocar la inmediata repulsa, o al menos el estupor, de quienes vivieron esa etapa de nuestra historia.
El comienzo es, sin duda, lo más atractivo: el Chile de 1978, en la novela de Baradit, sigue gobernado por Allende, pero además ?y aquí ingresa el componente genérico de la novela? ha desarrollado con éxito un sistema cibernético que conecta a todo el país y permite la circulación de información instantánea entre los usuarios, llamado Synco (iniciativa que, según el autor, efectivamente existió). Pero, puesto que la red comenzó a instalarse antes del auge de la miniaturización de los componentes, el ?digamos? GPS de los taxis ocupa todo el maletero; en las casas, una maraña de cables y antenas delata la existencia de los terminales Synco; en una pieza de hotel, un clóset completo está dedicado al artefacto y se alimenta con tarjetas perforadas. De ahí en adelante, sin embargo, la novela toma un derrotero que, por una parte, es sorprendente: las aguas son bastante agitadas bajo la superficie y el retorno de la protagonista, Martina Aguablanca, desde Venezuela, se torna cada vez menos plácido. Y, por otra, es previsible: más que indagar en las implicancias políticas y sociales de la continuación del gobierno de la Unidad Popular, la novela rápidamente se enfila hacia los contenidos propios de la ciencia ficción. Y, si la premisa inicial es muy interesante, la aparición de elementos cada vez más fantásticos en torno a Synco ?tales como los "psíquicos enterrados en cápsulas de loza" que "forman un arco de acupuntura sobre Santiago", o los 800 niños rompecódigos que protegen la seguridad del sistema? la convierte en un producto más convencional y genérico, aunque la afirmación suene contradictoria a la luz de los prodigios tecnológicos que provee la fecunda ?y hasta delirante? imaginación del autor. En esos términos, en tanto novela de aventuras, thriller tecnológico, fábula ucrónica que da una insólita vuelta de tuerca en su desenlace, el libro funciona, y funciona bien; pero no hay que pedirle más.
Ediciones B, Santiago, 2008. 304 páginas.
El colombre
Dino Buzzati
Clásico
El acantilado, Barcelona, 2008. 380 páginas.
Continúa la recuperación de la obra de Buzzati, un escritor que la historia había dejado injustamente en penumbras, de parte de las editoriales El acantilado y Gadir. Maestro del relato breve y autor de al menos una novela de renombre, El desierto de los tártaros, invita aquí a una sucesión de historias que adelantan o multiplican las obsesiones de nuestro tiempo: la espera (inútil), la irrupción del azar, el desencadenamiento del caos.
Decir casi lo mismo
Umberto Eco
Ensayo
Lumen, Barcelona, 2008. 542 páginas.
La traducción, en especial cuando se trata de la literatura, ha sido un motivo de discusión desde antiguo y dio para acuñar un dicho en italiano que se cita, siempre, en el idioma original: traduttore, traditore. Eco, conforme a su antiguo postulado de que todas las lecturas de un texto son válidas, prefiere indagar en los problemas concretos que implica el paso de una lengua a otra, en un interesante y contundente libro.
Escipión Munizaga Suárez
Gustavo Munizaga Vigil, editor
Arquitectura
Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago, 2008. 182 páginas.
Escipión Munizaga (1096-2002) fue uno de los arquitectos importantes a la hora de considerar la fisonomía de la ciudad de Santiago antes de la irrupción de la estética Sanhattan. La calle Orrego Luco, el Hotel Carrera, la actual sede del Ministerio de Bienes Nacionales y muchas otras obras conforman un patrimonio histórico que sus hijos y nietos rescatan en este libro-homenaje, que incluye la biografía y la obra del destacado arquitecto.
El comienzo es, sin duda, lo más atractivo: el Chile de 1978, en la novela de Baradit, sigue gobernado por Allende, pero además ?y aquí ingresa el componente genérico de la novela? ha desarrollado con éxito un sistema cibernético que conecta a todo el país y permite la circulación de información instantánea entre los usuarios, llamado Synco (iniciativa que, según el autor, efectivamente existió). Pero, puesto que la red comenzó a instalarse antes del auge de la miniaturización de los componentes, el ?digamos? GPS de los taxis ocupa todo el maletero; en las casas, una maraña de cables y antenas delata la existencia de los terminales Synco; en una pieza de hotel, un clóset completo está dedicado al artefacto y se alimenta con tarjetas perforadas. De ahí en adelante, sin embargo, la novela toma un derrotero que, por una parte, es sorprendente: las aguas son bastante agitadas bajo la superficie y el retorno de la protagonista, Martina Aguablanca, desde Venezuela, se torna cada vez menos plácido. Y, por otra, es previsible: más que indagar en las implicancias políticas y sociales de la continuación del gobierno de la Unidad Popular, la novela rápidamente se enfila hacia los contenidos propios de la ciencia ficción. Y, si la premisa inicial es muy interesante, la aparición de elementos cada vez más fantásticos en torno a Synco ?tales como los "psíquicos enterrados en cápsulas de loza" que "forman un arco de acupuntura sobre Santiago", o los 800 niños rompecódigos que protegen la seguridad del sistema? la convierte en un producto más convencional y genérico, aunque la afirmación suene contradictoria a la luz de los prodigios tecnológicos que provee la fecunda ?y hasta delirante? imaginación del autor. En esos términos, en tanto novela de aventuras, thriller tecnológico, fábula ucrónica que da una insólita vuelta de tuerca en su desenlace, el libro funciona, y funciona bien; pero no hay que pedirle más.
Ediciones B, Santiago, 2008. 304 páginas.
El colombre
Dino Buzzati
Clásico
El acantilado, Barcelona, 2008. 380 páginas.
Continúa la recuperación de la obra de Buzzati, un escritor que la historia había dejado injustamente en penumbras, de parte de las editoriales El acantilado y Gadir. Maestro del relato breve y autor de al menos una novela de renombre, El desierto de los tártaros, invita aquí a una sucesión de historias que adelantan o multiplican las obsesiones de nuestro tiempo: la espera (inútil), la irrupción del azar, el desencadenamiento del caos.
Decir casi lo mismo
Umberto Eco
Ensayo
Lumen, Barcelona, 2008. 542 páginas.
La traducción, en especial cuando se trata de la literatura, ha sido un motivo de discusión desde antiguo y dio para acuñar un dicho en italiano que se cita, siempre, en el idioma original: traduttore, traditore. Eco, conforme a su antiguo postulado de que todas las lecturas de un texto son válidas, prefiere indagar en los problemas concretos que implica el paso de una lengua a otra, en un interesante y contundente libro.
Escipión Munizaga Suárez
Gustavo Munizaga Vigil, editor
Arquitectura
Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago, 2008. 182 páginas.
Escipión Munizaga (1096-2002) fue uno de los arquitectos importantes a la hora de considerar la fisonomía de la ciudad de Santiago antes de la irrupción de la estética Sanhattan. La calle Orrego Luco, el Hotel Carrera, la actual sede del Ministerio de Bienes Nacionales y muchas otras obras conforman un patrimonio histórico que sus hijos y nietos rescatan en este libro-homenaje, que incluye la biografía y la obra del destacado arquitecto.
Preferiría no hacerlo
Por FRANCISCO MOUAT
Algún día entenderé mejor qué hacía yo cubriendo la Cumbre de Países No Alineados en Kuala Lumpur, la capital de Malasia, los últimos días del verano de 2003. Chancho en misa. Lo de cubrir la Cumbre, en todo caso, era un eufemismo, puesto que el diario sólo me había pedido un artículo de viajes sobre Kuala Lumpur y una crónica general de la economía malaya para el suplemento especializado del domingo.
Estuve más de dos semanas en Malasia, y apenas había en el hotel una persona que hablaba español: una simpática periodista venezolana llamada Wendy, fanática de Chávez, que vivía con más intensidad que yo al menos las venturas y desventuras de los países del llamado Tercer Mundo. Charlar con Wendy y escuchar sus conchalevale era un respiro en medio de conferencias de prensa traducidas todas al inglés, un idioma que, lo confieso, me exige un grado superlativo de estrés para entender de qué se está hablando.
No había razón alguna para seguir con atención los aburridos debates de la Cumbre. Desayunaba copiosamente en los comedores del hotel donde alojábamos, jugaba pimpón con un periodista chino acreditado, recorría la ciudad con ojos de genuino asombro, a veces despertaba por las noches a escuchar las sonoras invitaciones a rezar en las mezquitas, recorría a pie el barrio chino y, por supuesto, dormía siesta escondido en mi dormitorio mientras los representantes de los Países No Alineados jugaban a cambiar el mundo.
Pero nada es perfecto, y un buen día fui conminado por la organización para asistir a una reunión desayuno con el Primer Ministro de Malasia en el Palacio de Gobierno, una mole impresionante. Nos llevaron en bus, nos hicieron pasar al salón, y ya pronto estuvimos todos sentados en una mesa larga presidida por Mahathir Bin Mohamad, el Primer Ministro que entonces llevaba más de veinte años en el poder, lo que lo empezaba a convertir en un pequeño dictador aunque él dijera que lo elegían democráticamente cada tantos años.
Yo estaba feliz degustando unas galletas bien buenas cuando entendí en mi precario inglés que la secretaria de prensa de Mahathir nos decía que cada periodista iría en orden, de izquierda a derecha, formulándole una pregunta, en inglés por supuesto, al Primer Ministro. Quise salir arrancando, y no podía. Me puse a sudar tinta. ¿Qué le preguntaba, si a duras penas entendía de qué hablaba Mahathir con los otros periodistas? Jamás en mi vida había formulado una pregunta en una rueda de prensa, hasta hoy, y creo que ya nunca lo haré. Con suerte he ido a tres ruedas de prensa en los últimos veinticinco años, siempre en la última fila, y resulta que ahora había que hacerse el lindo en otro idioma con un sujeto al que además debías tratar con guante blanco, porque eras su invitado. La secuencia de preguntas fue avanzando inexorablemente en mi dirección. Creo que me subió la presión y me vino taquicardia. Wendy le consultó algo sobre la relación de Malasia con América Latina, y yo en ese momento pensé en ser Bartleby, aquel personaje de la novela de Melville que dice, cada vez que le dan una orden en su oficina, "preferiría no hacerlo". El problema era que no sabía bien cómo decirlo en inglés, además de ser el único periodista de una larga mesa de profesionales de todo el mundo que reconocía no tener nada que preguntarle a un gobernante. Iba a quedar en evidencia, pero qué importaba, si yo nunca más volvería a estar en una Cumbre de Países No Alineados. La campana me salvó de decirle a Mahathir en mal inglés "preferiría no hacerlo": un periodista no respetó el orden asignado y contrapreguntó desde otro sitio de la mesa al Primer Ministro, la rueda se desordenó, y yo zafé de imitar a viva voz a Bartleby, uno de mis héroes literarios, aquel hombre elegante que sabe situarse en otro sitio, que desobedece pacíficamente, que se niega sin estridencias. Admiro a Bartleby y me gustaría poder decir siempre con él, cada vez que me empujan a algo que no quiero, preferiría no hacerlo.
Algún día entenderé mejor qué hacía yo cubriendo la Cumbre de Países No Alineados en Kuala Lumpur, la capital de Malasia, los últimos días del verano de 2003. Chancho en misa. Lo de cubrir la Cumbre, en todo caso, era un eufemismo, puesto que el diario sólo me había pedido un artículo de viajes sobre Kuala Lumpur y una crónica general de la economía malaya para el suplemento especializado del domingo.
Estuve más de dos semanas en Malasia, y apenas había en el hotel una persona que hablaba español: una simpática periodista venezolana llamada Wendy, fanática de Chávez, que vivía con más intensidad que yo al menos las venturas y desventuras de los países del llamado Tercer Mundo. Charlar con Wendy y escuchar sus conchalevale era un respiro en medio de conferencias de prensa traducidas todas al inglés, un idioma que, lo confieso, me exige un grado superlativo de estrés para entender de qué se está hablando.
No había razón alguna para seguir con atención los aburridos debates de la Cumbre. Desayunaba copiosamente en los comedores del hotel donde alojábamos, jugaba pimpón con un periodista chino acreditado, recorría la ciudad con ojos de genuino asombro, a veces despertaba por las noches a escuchar las sonoras invitaciones a rezar en las mezquitas, recorría a pie el barrio chino y, por supuesto, dormía siesta escondido en mi dormitorio mientras los representantes de los Países No Alineados jugaban a cambiar el mundo.
Pero nada es perfecto, y un buen día fui conminado por la organización para asistir a una reunión desayuno con el Primer Ministro de Malasia en el Palacio de Gobierno, una mole impresionante. Nos llevaron en bus, nos hicieron pasar al salón, y ya pronto estuvimos todos sentados en una mesa larga presidida por Mahathir Bin Mohamad, el Primer Ministro que entonces llevaba más de veinte años en el poder, lo que lo empezaba a convertir en un pequeño dictador aunque él dijera que lo elegían democráticamente cada tantos años.
Yo estaba feliz degustando unas galletas bien buenas cuando entendí en mi precario inglés que la secretaria de prensa de Mahathir nos decía que cada periodista iría en orden, de izquierda a derecha, formulándole una pregunta, en inglés por supuesto, al Primer Ministro. Quise salir arrancando, y no podía. Me puse a sudar tinta. ¿Qué le preguntaba, si a duras penas entendía de qué hablaba Mahathir con los otros periodistas? Jamás en mi vida había formulado una pregunta en una rueda de prensa, hasta hoy, y creo que ya nunca lo haré. Con suerte he ido a tres ruedas de prensa en los últimos veinticinco años, siempre en la última fila, y resulta que ahora había que hacerse el lindo en otro idioma con un sujeto al que además debías tratar con guante blanco, porque eras su invitado. La secuencia de preguntas fue avanzando inexorablemente en mi dirección. Creo que me subió la presión y me vino taquicardia. Wendy le consultó algo sobre la relación de Malasia con América Latina, y yo en ese momento pensé en ser Bartleby, aquel personaje de la novela de Melville que dice, cada vez que le dan una orden en su oficina, "preferiría no hacerlo". El problema era que no sabía bien cómo decirlo en inglés, además de ser el único periodista de una larga mesa de profesionales de todo el mundo que reconocía no tener nada que preguntarle a un gobernante. Iba a quedar en evidencia, pero qué importaba, si yo nunca más volvería a estar en una Cumbre de Países No Alineados. La campana me salvó de decirle a Mahathir en mal inglés "preferiría no hacerlo": un periodista no respetó el orden asignado y contrapreguntó desde otro sitio de la mesa al Primer Ministro, la rueda se desordenó, y yo zafé de imitar a viva voz a Bartleby, uno de mis héroes literarios, aquel hombre elegante que sabe situarse en otro sitio, que desobedece pacíficamente, que se niega sin estridencias. Admiro a Bartleby y me gustaría poder decir siempre con él, cada vez que me empujan a algo que no quiero, preferiría no hacerlo.
Thursday, November 13, 2008
William James
1842-1910. Psicólogo y filósofo estadounidense.
No hay mayor mentira que la verdad mal entendida.
Cuando debemos hacer una elección y no la hacemos, esto ya es una elección.
El pesimismo conduce a la debilidad; el optimismo al poder.
El arte de ser sabio consiste en saber a que se le puede hacer la vista gorda.
La prueba de toda verdad reside, sencillamente, en su eficacia.
El hábito es el enorme volante de inercia que mueve a la sociedad, su más valioso agente de conservación.
1842-1910. Psicólogo y filósofo estadounidense.
No hay mayor mentira que la verdad mal entendida.
Cuando debemos hacer una elección y no la hacemos, esto ya es una elección.
El pesimismo conduce a la debilidad; el optimismo al poder.
El arte de ser sabio consiste en saber a que se le puede hacer la vista gorda.
La prueba de toda verdad reside, sencillamente, en su eficacia.
El hábito es el enorme volante de inercia que mueve a la sociedad, su más valioso agente de conservación.
Esta es la historia de un nuevo programa de radio llamado “Clandestino” grabado de lunes a sábado en un subterráneo sucio, pero acogedor. Un nuevo programa con viejos conductores. Un día cualquiera, invitan a un escritor famoso entre el under-mainstream literario. Su nuevo libro salía a la venta y necesitaba, aunque a decir verdad lo necesitaba bastante poco, difusión.
Lo que ellos no sospechaban, que este no era realmente el escritor famoso que ellos creían. Era en realidad un personaje de la “Hora de dar la hora”, un segmento del programa que antes ocupaba el espacio que ahora ellos ocupan: “El portal del Web”. Era, de hecho, el conductor de ese programa: Magmanaman. Disfrazado, con barba, lúcido, con pelo, canas y ahora hablaba de ciber chamanismo. En realidad, no era sólo Magmanaman, era Freddy y también Dj Black.
Los tres habían desaparecido misteriosamente, no se les había visto por ningún lugar que frecuentaban habitualmente e incluso su familia sospechaba algo raro luego de que terminara abruptamente el programa. Esa era la sorpresa. La profecía de Armando Luna era cierta. Se habían vuelto una sola persona dispuestos a matar de forma retorcida y aún no clara a los invasores que siempre estuvieron esperando en segunda fila para dar el golpe
Los tres eran ahora una sola persona. Los conductores nunca sospecharon. Los tres salían del cuerpo del escritor y recorrían como espectros chistosos el estudio. Es más, lo invitaron a que fuera jurado en un concurso de cuentos de terror al escritor famoso.
Lo que ellos no sospechaban, que este no era realmente el escritor famoso que ellos creían. Era en realidad un personaje de la “Hora de dar la hora”, un segmento del programa que antes ocupaba el espacio que ahora ellos ocupan: “El portal del Web”. Era, de hecho, el conductor de ese programa: Magmanaman. Disfrazado, con barba, lúcido, con pelo, canas y ahora hablaba de ciber chamanismo. En realidad, no era sólo Magmanaman, era Freddy y también Dj Black.
Los tres habían desaparecido misteriosamente, no se les había visto por ningún lugar que frecuentaban habitualmente e incluso su familia sospechaba algo raro luego de que terminara abruptamente el programa. Esa era la sorpresa. La profecía de Armando Luna era cierta. Se habían vuelto una sola persona dispuestos a matar de forma retorcida y aún no clara a los invasores que siempre estuvieron esperando en segunda fila para dar el golpe
Los tres eran ahora una sola persona. Los conductores nunca sospecharon. Los tres salían del cuerpo del escritor y recorrían como espectros chistosos el estudio. Es más, lo invitaron a que fuera jurado en un concurso de cuentos de terror al escritor famoso.
¿Conoces a Jorge Baradit?
“No, ¿Quién es?”, me dice un colega.
Pienso que su respuesta es absolutamente válida y mi pregunta algo desubicada. De hecho, al mismo tiempo que preguntaba me daba cuenta que yo tampoco lo conocía mucho. Por qué tendría que conocer ese nombre.
Pero por otro lado, si la cultura popular forma parte de tus prioridades, Baradit tendría en la actualidad que estar en tu top ten. Por lo bajo. Está renovando la ciencia ficción en habla hispana y sus escritos se pasan como material de culto en las universidades gringas.
Aunque a muchos no les guste, lo que Alberto Fuguet fue a los noventa, Baradit como punta de lanza del grupo al que pertenecen Alvaro Bisama, Francisco Ortega, Francisca Solar y Mike Wilson, lo está haciendo los primeros años de siglo.
Ciber chamanismo, animismo tecnológico y almas que se reencarnan en máquinas. Escribir con sangre y cojones.
En el suplemento de La Tercera, Baradit dijo que le gustaba lo que dañaba la mente, Baradit es un punk que irrumpió pateando cráneos en el formal y entrópico mundo de la ciencia ficción local y, al parecer, esta despertando del letargo a la sci-fi en el mundo entero.
Un chileno. Mira tú. Jorge Baradit
Pienso que su respuesta es absolutamente válida y mi pregunta algo desubicada. De hecho, al mismo tiempo que preguntaba me daba cuenta que yo tampoco lo conocía mucho. Por qué tendría que conocer ese nombre.
Pero por otro lado, si la cultura popular forma parte de tus prioridades, Baradit tendría en la actualidad que estar en tu top ten. Por lo bajo. Está renovando la ciencia ficción en habla hispana y sus escritos se pasan como material de culto en las universidades gringas.
Aunque a muchos no les guste, lo que Alberto Fuguet fue a los noventa, Baradit como punta de lanza del grupo al que pertenecen Alvaro Bisama, Francisco Ortega, Francisca Solar y Mike Wilson, lo está haciendo los primeros años de siglo.
Ciber chamanismo, animismo tecnológico y almas que se reencarnan en máquinas. Escribir con sangre y cojones.
En el suplemento de La Tercera, Baradit dijo que le gustaba lo que dañaba la mente, Baradit es un punk que irrumpió pateando cráneos en el formal y entrópico mundo de la ciencia ficción local y, al parecer, esta despertando del letargo a la sci-fi en el mundo entero.
Un chileno. Mira tú. Jorge Baradit
Wednesday, November 12, 2008
Tuesday, November 11, 2008
Radiohead
“Radiohead” llegó hasta O.K Computer. Este grupo de Oxford es música de vanguardia, incluso de vanguardia para los que le gusta la vanguardia. Incluso muy progresivos para las personas que le gusta la música progresiva. Ahí la paradoja. Un grupo con ese nivel de sofisticación y academia, pero populares en el mundo entero. Creo, que eso se debe a sus primeros discos, que son excelentes y simplementes notables, pero ahora adquirieron una dirección absolutamente personal y lo respeto, pero yo paso. Sospecho de las personas que dicen que su disco favorito es el Kid A, o el último “House of cards”, que entre paréntesis es una soberana lata y se va y se fuga y se vuelve a ir, están mintiendo. Demasiado sofisticado para mí. Demasiado viaje interior para mí. Suficiente con mi viaje interior de todos los días. Sé y tengo claro que el mundo está paranoico, alienado, equivocado y desquiciado, y no quiero que me lo estén recordando al oído a cada momento, a cada momento. Me basta y me sobra con el caos de mi cabeza. La más vanguardista de las bandas populares y la más popular de las bandas vanguardistas
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