Monday, March 10, 2008

En algún lugar del tiempo


























No hay caso. A 28 años de su primer disco homónimo el 11 de abril de 1980, Iron sigue siendo una banda noble. Querible. Con cojones y mística. Up the irons!!!
Como si se hubiera viajado en el tiempo y en Chile se presenta "Live after death" del "Powerslave". Un playlist perfecto y cayó como anillo al dedo a la fanáticada chilena.

Thursday, March 06, 2008

Cristián Warnken
Jueves 06 de Marzo de 2008
A ti


A ti que lees estas líneas, que estás bajando por una de las tantas autopistas de la ciudad en esta mañana de marzo o, tal vez, estás en un vagón del Metro -con la mirada extraviada, como todos los que viajan a esta hora-, o paladeas el primer café y recorres distraído las páginas de este diario, buscando algo que no sabes qué es. A ti, que llevas a tus hijos al colegio y que acabas de no escuchar una pregunta que te hizo tu hija más pequeña, porque estabas pensando en otra cosa. A ti, que acabas de salir de la ducha y te ves un instante en el espejo. A ti, que pasas rápido a mi lado y casi me empujas y no me ves. A ti, que -con apenas 18 años- te levantas con el tedio pegado en el alma y te enchufas al computador para no abrir la ventana de tu pieza que da al jardín. A ti, que miras a tu marido todavía dormir a tu lado, y ves su nuca y su piel gastada, y sientes en el centro de tu pecho un hueco, la sensación de un cansancio del que quisieras huir a miles de kilómetros de ahí. A ti, que estás comprando el pan sin emocionarte con su olor y su temperatura. A ti, que entraste al cajero automático y descubriste que el saldo de tu cuenta era negativo, y sientes miedo, rabia, angustia. A ti, que acabas de dejar a tu niño en la sala cuna y te fuiste sin cantarle esa canción "que a él tanto le gusta". A ti, que acabas de entrar en la oficina y te dispones a iniciar un día igual a todos los días, trabajando sin amor por lo que haces, como pieza de un engranaje que te devora.

A ti quiero agarrarte de la solapa, del brazo -con respeto, pero con fuerza-, a ti quiero detenerte en tu carrera loca y decirte lo que tal vez nadie te ha dicho nunca, porque no se enseña en los colegios ni aparece en los diarios. Yo no soy nadie para quitarte cinco minutos de tu atiborrada y desesperada agenda, soy uno más entre los millones que bajan esta mañana a comenzar un día más en la ciudad. Entonces, ¿por qué habrías de desconectarte de tu "iPod" o apagar tu celular para escucharme? Pensarás acaso que soy un predicador más, un vendedor de seguros, o alguien que quiere robarte a plena luz del día. Sé que me mirarás con recelo, con molestia, con desconfianza.

A ti, que me oyes pendiente de tu reloj, quiero decirte, antes de que desaparezcas devorado por la multitud: "El hombre es desgraciado porque no sabe que es feliz. ¡Eso es todo! Si cualquiera llega a descubrirlo, será feliz de inmediato, en ese mismo minuto. Todo es bueno".

¿Y eso era todo? -me dirás-. Sí, y te digo: todo lo demás, fuera de eso, es nada.

Si te he agarrado de la solapa y te he abordado a esta hora de la mañana de este jueves que escribo es para decirte que eres feliz y no lo sabes. Y que eso que te dije lo dijo una vez un hombre como tú, que se llamó Dostoyevski. Y yo, ¿quién soy para hablarte así, para entrar en tu privacidad y leerte la cita de un ruso que no conoces? Yo soy el muerto. Yo estoy muerto, tú estás vivo.

¿Muerto tú? -me dirás-. ¡Pero si puedo tocarte y verte y oírte!

Sí, pero estoy muerto. Yo me levantaba en las mañanas como tú, prendía la radio como tú, paladeaba un café como tú, miraba distraído las primeras nubes en el cielo, y llevaba a mi hijo al jardín, y no sabía que era feliz, que estaba vivo. No lo sabía, como tú no lo sabes, como no lo saben tantos que no pisan con placer las primeras hojas del otoño, que no se detienen a ver los primeros rayos de luz colarse por la ventana para entibiar la piel del o la que duerme todavía a tu lado.

Pero esto, en realidad, no me lo enseñó Dostoyevksi, sino mi pequeño hijo Clemente, un niño como millones de niños que en este momento son llevados al colegio, un niño que me hizo una pregunta que no escuché una mañana de un jueves como hoy. ¡Eres feliz y no lo sabes! Eso es lo que enseñan los niños que mueren, eso lo aprendemos de un golpe los que morimos con ellos, eso es lo que los vivos como tú no pueden escuchar.






Florencia (en italiano, Firenze) es una ciudad del centro de la región Toscana, en el noroeste de Italia, situada en torno al río Arno, que cuenta con una población de 352.940 habitantes y un área metropolitana de más de 600.000. Florencia es la capital de la región de Toscana y de la provincia de Florencia. La ciudad es conocida mundialmente por haber sido el origen en el que se desarrolló el Renacimiento desde finales del siglo XIV en adelante.

Florencia y el Renacimiento
La oleada de investigación artística, literaria y científica que tuvo lugar en Florencia en los siglos XIV al XVI fue propiciado por la preocupación por el dinero, la banca y el comercio y con el despliegue de riqueza y ocio. Con el dinero ganado, los Medici, banqueros muy ricos, patrocinaron a diferentes artistas como Miguel Ángel.

Además, la crisis de la Iglesia Católica (especialmente la controversia sobre el papado francés de Aviñón y el Gran Cisma), unida a los efectos catastróficos de la Peste Negra, llevaron a una reevaluación de los valores medievales, dando como resultado el desarrollo de una cultura humanista, estimulada por los trabajos de Petrarca y Boccaccio. Estos hechos propiciaron una revisión y estudio de la antigüedad clásica, de la que surgió el Renacimiento. Florencia se benefició material y culturalmente de sus intercambios marítimos en conciencia social.


Edad Moderna
La extinción de la línea Medici y la ascensión en 1737 de Francis Stephen, duque de Lorena y marido de María Teresa de Austria, condujo a una temporal inclusión de la Toscana en los territorios de la corona austríaca. Se convirtió en una segundogenitura (derecho del segundogénito) de la dinastía Habsburgo-Lorena, que fue depuesta por los Borbón-Parma en 1801 (a su vez depuestos en 1807), y restaurados en el Congreso de Viena; la Toscana se convirtió en una provincia del Reino de Italia en 1861.

Florencia sustituyó a Turín como capital de Italia en 1865, estableciendo el primer parlamento del país, que fue suplantado por Roma seis años más tarde, después de que la retirada de las tropas francesas hiciera posible el reinado.


Siglo XX
Después de duplicarse durante el siglo XIX, la población de Florencia se triplicó en el siglo XX con el aumento del turismo, comercio, servicios financieros e industria. Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad sufrió la ocupación alemana durante un año (1943-1944) y fue declarada ciudad abierta. Los soldados aliados que murieron expulsando a los soldados alemanes de Toscana están enterrados en cementerios a las afueras de la ciudad.

Tuvo un papel muy importante durante esos años el famoso café de Florencia Giubbe Rose desde su fundación hasta hoy. La Piazza del Mercato Vecchio fue destruida y fue renombrada Piazza Vittorio Emanuele II. Hoy se la conoce como Piazza della Repubblica, y es donde está el Giubbe Rose. En esos años (finales del siglo XIX), la administración de la ciudad decidió arrasar el viejo barrio del Mercato Vecchio en favor de una nueva plaza dedicada a Vittorio Emanuele II, con lo que el área perdió su esplendor medieval original. Hoy en día el café literario Giubbe Rose está publicando libros de autores italianos famosos como Mario Luzi, Manlio Sgalambro, Giovanni Lista, Menotti Lerro y Leopoldo Paciscopi.

El 4 de noviembre de 1966, como consecuencia de las lluvias torrenciales, la ciudad sufrió la más fuerte riada de su historia cuando el Arno alcanzó 4.500 m³/s, anegando el casco histórico. En algunos puntos como la Piazza di Santa Croce el agua superó los 5 m de altura. Los daños en el patrimonio histórico (Ponte Vecchio, Duomo, Signoria) fueron cuantiosos. No hubo advertencia de las autoridades, que sabían que la inundación se produciría, excepto por una llamada a los joyeros del Ponte Vecchio. En toda la ciudad hay pequeñas placas en los muros indicando el nivel máximo que alcanzó el agua.


Origen etimológico
Al fundarla, los romanos la denominaron Florentia, que en latín significa florecimiento.


Florencia es la ciudad del mundo que posee más obras pictóricas y arquitectónicas del Renacimiento. Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982.

Florencia fue un semillero de las artes en el Renacimiento:

Pintores: Vasari, Bronzino, Pontormo, Andrea del Sarto, Fra Bartolommeo, Miguel Angel, Rafael, Leonardo da Vinci, Perugino, Signorelli, Girlandaio, Masaccio, Giotto, Botticelli, Andrea Verrochio,Fraangelico, Filippino Lippi y Piero della Francesca.

Escultores: Giacomo della Porta, Giovanni da Bologna, Miguel Angel, Desiderio, Donatello y Antonio Pollaiuolo.

Arquitectos: Vasari, Miguel Angel, Sangallo, Bramante,Brunelleschi, Alberti, Filarete, entre otros.

Escritores:Dante, Poliziano, Boccaccio y Maquiavelo

También cabe destacar la gran importancia que recibe la ciudad por la creación de la perspectiva lineal, que da forma a numerosas obras contenidas en ella


Ponte Vecchio
El Ponte Vecchio (en castellano, puente viejo) es el puente más conocido y antiguo de Florencia. De origen medieval, fue remodelado durante el Renacimiento, sustituyéndose las tiendas de peleteros por las de joyeros. Fue el único puente que sobrevivió a la retirada de los nazis de Florencia en la Segunda Guerra Mundial, y actualmente es uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad y uno de los lugares más frecuentados por los turistas.

La Piazza della Signoria: Plaza de la Señoría
La famosa Piazza della Signoria es la plaza mayor de Florencia, donde se encuentra la Fuente Manierista de Neptuno, de Ammannati, la Loggia dei Lanzi y el Palazzo Vecchio (o Palazzo della Signoria) sede del Ayuntamiento. En la plaza se encuentran tres estatuas: Cosimo "el Viejo" a caballo, el Hércules y Caco y una reproducción del David de Miguel Ángel que está de guardia al Ayuntamiento junto a Hércules.


El palacio Vecchio : Palazzo Vecchio
Es la sede del ayuntamiento de Florencia, finalizado en 1322, y aún mantiene su función original. Es famoso por su alto campanario, con una campana que llamaba a los ciudadanos a asamblea. Posee varios salones, como el de los lirios, y una pequeña colección de Arte en la que se encuentran la Victoria de Miguel Ángel o el Ángel con delfín de Andrea del Verrocchio.


Galería de los Uffizi: Galería Uffizi
Emplazado en el palacio de oficinas para la administración toscana en tiempos de Cosme I, ahora es el primer museo de Italia y del mundo en lo referente a pintura renacentista. Toda la fortuna de la familia de los Médicis se encuentra en este templo de la pintura. En la extensísima obra de los Uffizi hay pintura desde el Gótico hasta el siglo XVIII. Dentro de su patrimonio se encuentran obras de Sandro Botticelli, como la Primavera o el Nacimiento de Venus. También de Miguel Ángel, (La Sagrada Familia, 1507), de Piero della Francesca (El Duque y la Duquesa de Urbino, 1460), de Filippo Lippi (La Virgen y el Niño con dos angelitos, 1466) y de Rafael (Virgen del jilguero, 1506) entre otros.


El Bargello : Bargello
El Museo Nacional Bargello está situado en una antigua prisión cercana a la Piazza della Signoria. Reúne una interesante colección de esculturas de todo tipo y estilos, con obras como el Baco de Miguel Ángel, el Mercurio de Giambologna o el David de Donatello. El museo, que es a la escultura, como la Galleria degli Uffizi a la pintura, está fuera de los circuitos turísticos más comunes. Es importante revisar cada una de sus estructuras arquitectónicas.


Galería de la Academia: Galería de la Academia de Florencia
En la Galería de la Academia, se exhibe el original del David de Miguel Ángel.


San Lorenzo: Basílica de San Lorenzo de Florencia
Era la iglesia de la familia Médici. Posee una cúpula diseñada por Buonantoni y unas capillas con retablos escultóricos hechos por Miguel Ángel como las tumbas de Lorenzo y Catalina de Médici. También tiene una escalera y una biblioteca hecha por Miguel Ángel, construidas sobre el claustro. Los interiores fueron construidos en gran parte por Brunelleschi en 1427.

Associazione Calcio Fiorentina
Fiorentina
Nombre completo Associazione Calcio Fiorentina
S.p.A.
Apodo(s) Viola
Fundación 26 de agosto de 1926
Estadio Stadio Artemio Franchi
Florencia, Italia
Capacidad 47.282
Inauguración 1931
Presidente Andrea Della Valle
Entrenador Cesare Prandelli
Liga Serie A
2006-07 6º

La Associazione Calcio Fiorentina (también conocida como "la Fiorentina") es un club de fútbol de Italia, de la ciudad de Firenze, en italiano, Florencia, en la región de Toscana. Fue fundado en 1926 y juega en la Serie A.

Wednesday, March 05, 2008

Una de las sorpresas en los premios Oscar:
"Juno": el sabor independiente


Ernesto Ayala

Al parecer, la crítica santiaguina ha tratado mal a Juno por las razones equivocadas, ya que no le perdonan que la cinta se apropie de una estética de "cine independiente", con canciones melancólicas y colores saturados, que ya habíamos visto en películas como Deseos y sospechas, Rushmore, Storytelling, Ghost World, Salvados o Esplendor americano. O sea, Juno se apropia de una retórica que los espectadores relacionábamos con cintas pequeñas, de bajo presupuesto, hechas a espaldas de la industria, con actores relativamente desconocidos, que a veces ni siquiera tenían la esperanza de llegar al cine, ni qué decir de postular a Mejor Película en un Oscar. Todo eso les daba un sabor único, de revelación, de dato exquisito, que en algún momento nos hizo sentirnos espectadores informados, en onda, alejados del conservador establishment. Es cierto que Juno costó "sólo" 6,5 millones de dólares, un comino para los estándares de Hollywood, pero resultó un éxito masivo y llegó a la glamorosa noche de los Oscar. En consecuencia, es algo inevitable tener la sensación de que su estética indie era sólo decorativa, un ropaje para que la película encuentre su público entre la multitud de estrenos convencionales de cada año. Pese a la natural simpatía que el año pasado generó Pequeña Miss Sunshine, esta película ya había despertado las mismas sospechas. Resulta entendible, entonces, que buena parte de la crítica, espectadores que a comienzos de los noventa veíamos el cine independiente con una mezcla de fervor y esperanza, ahora se sienta traicionada por un movimiento y una estética que terminó absorbida totalmente por la industria. Y Juno es la última manifestación de este fenómeno. El cine independiente hoy es un género, no muy distinto del cine de terror o el infantil.Ahora, hecha esta pérdida, ¿es tan atroz que el "cine independiente" se convierta en un género? Siempre habrá cine a espaldas de la industria de Hollywood, y ya tendremos los nombres adecuados para denominarlo: nuevo canon, cine alternativo, off Hollywood, lo que sea. Y el mal llamado género de "cine independiente" también tendrá un mejor nombre: ¿cine looser?, ¿cine urbano? El punto es que, mirada como película de género, o sea, en el contexto que corresponde, Juno no está tan mal. La historia de esta adolescente de 16 años (la notable Ellen Page) que queda embarazada y, en lugar de abortar, decide tener el hijo y darlo en adopción, se deja ver con agrado y placer. Jason Reitman, tal como en Gracias por fumar (2005), su debut como director, se las arregla para hacer sabroso y atractivo un guión con mucho texto, que pese a la astucia de sus líneas, no es especialmente brillante en su peripecia. La cinta se la juega en la atmósfera melancólica de suburbio, con una espléndida banda sonora, en poner en escena la angustia juvenil de Juno, cuya lucidez y sentido del humor, incluso antes de embarazo, ya la tenían convertida en el pájaro raro del colegio.

Si la cinta no se muestra más interesante y potente, es porque el calce entre Juno y los personajes que la rodean no siempre es de lo más afortunado. Pocos parecen estar a su altura.

La pareja de padres adoptivos que Juno elige para entregar su hijo es atrofiada e imposible, y Juno no es capaz de verlo, lo que resulta extremadamente sospechoso y resta verosimilitud a la historia. Vanesa (Jennifer Garner), la mujer, se hace muy difícil de tragar, al tiempo que no se entiende cómo un músico con alma de rockero (Jason Bateman) se convirtió en su marido. Michael Cera, como el papá de la guagua en camino, repite el registro del adolescente tímido, reservado y sensible de Supercool (2007), pero íntegro, como se supone que es, no es capaz de seguir con Juno durante su embarazo, lo que tampoco se explica satisfactoriamente.

Pese a que todo lo seductor que resulta el despliegue visual que lleva adelante Reitman, plenamente cómodo -e incluso sincero- en su retórica indie, la cinta hace agua en su arquitectura. Le alcanza para ser simpática, pero le falta para ser mucho más que eso.

"Juno", la película de Jason Reitman, tiene muchas virtudes, pero su arquitectura (especialmente la configuración de los personajes que giran en torno a la protagonista) muestra algunas grietas.
Cristián Warnken
Jueves 21 de Febrero de 2008
Buenos días, señor abismo


Hoy siento la derrota de ser hombre, porque he metido mis pies en el abismo y no puedo sacarlos de ahí; porque vago con una débil lámpara que se apaga, en una larga noche de tormenta, y toco puertas que no se abren, y tiemblo de terror y pena como un niño.

Soy una hoja batida por el viento, una casa en ruinas, un árbol caído y sin raíces. Soy el derrotado, el fulminado, el caído. Soy el hombre, el mamífero que piensa y ríe, el que se creyó Dios -y bailó sobre la tumba de Dios-, pero que -sin aviso- es ahora el gusano que repta y clama. ¿Y quién lo escucha?

A veces hablo en voz alta como un loco, un loco que ríe y llora al mismo tiempo, a veces caigo de rodillas, a veces miro mi propio rostro reflejado en el agua y no me reconozco. ¿Quién eres? -me pregunta una vieja voz que me parece familiar-, y digo "No sé". "¿Tú no eres acaso el hombre, el que leía poemas a voz en cuello, el que hacía preguntas hermosas, el que creía en la palabra, el que acunaba certezas?". "No -le digo-. Yo soy el derrotado, ábreme por favor tu puerta, dame un poco de luz". La voz tose, cierra los postigos, me pide que me aleje de ahí, como un leproso. Soy un leproso, un sarnoso, llevo la peste de la duda, la fiebre del dolor pegada a la piel, soy una pura desolladura. Una desolladura que camina a la intemperie. Un abismo con el cuerpo de un hombre, con dos pies, dos manos, una camisa abotonada, un abismo con cabellos, con células, con ojos. Un abismo con carné de identidad, un abismo con familia, sueldo, amigos, casa..., pero un abismo. Un abismo que está de vacaciones, un abismo que lee los periódicos, come sushi, duerme la siesta. El que se sienta conmigo a conversar conversa con un abismo, el que me abrace abrazará a un abismo, el que haga negocios conmigo no debe olvidar que soy un abismo. Voy al baño, como, pago las cuentas, pero soy un abismo. Antes lo había leído, pero ahora lo sé. El abismo ya no es sólo una palabra abstracta que leí alguna vez en Pascal o Baudelaire. No, el abismo se instaló en mi casa, usa mis pantuflas, mi piyama, se acuesta con mi mujer.

Me siento en una silla, la silla no puede tapar el abismo, porque soy el abismo. Me duermo abismo, me despierto abismo. Un abismo que llora... ¿Hay algo más impresionante que un abismo que llora?

Ya viene marzo -piensas-, todo volverá a la normalidad: llevarás a tu hijo al colegio, irás a reuniones, preguntarás por la tasa de interés de un crédito. Pero, ¿podrás hacer todo eso sabiendo que eres abismo? Sabes que cada vez que lloras eres más abismo aún, y te pones la corbata y lloras, y los zapatos y tus pies lloran. Pero te levantarás. Que un abismo se levante a las siete de la mañana es un milagro. Pero lo harás y entrarás a un cajero automático, y el dinero pasará por las manos del abismo.

Conversarán contigo los creyentes y tendrán miedo. Los hedonistas se lo comerán todo, se lo tomarán todo, para olvidar que te vieron. Los de la farándula te colocarán en su lista negra. Los "paparazzi" no verán nunca tu verdadero rostro. Los intelectuales te presentarán sus respetos, pero no bajarán contigo a tu abismo. Entonces, optarás por hablar de fútbol o política en las recepciones y los cócteles, te aferrarás a dos o tres perogrulladas para no oler ni apestar a abismo.

Ahora estás sentado en un café y recorres tu agenda nueva, vacía. Alguien pasa junto a ti, te roza, te estremeces... Miras a los ojos al que acaba de sentarse en la mesa del lado, y lo reconoces al vuelo: ¡él también es un abismo! Disfrazado, perfumado como tú, pero un abismo al fin y al cabo, tu semejante, tu hermano. ¿Y qué tal si -rompiendo todas las formalidades del caso- te sientas a conversar con él? Abismo frente a abismo, díganse lo necesario, lo esencial. La verdad abismal del hombre que nadie quiere oír en estos días.

Tuesday, March 04, 2008

Amarcord
AÑO 1973

DURACIÓN 127 min.

PAÍS
DIRECTOR Federico Fellini
GUIÓN Tonino Guerra & Federico Fellini
MÚSICA Nino Rota
FOTOGRAFÍA Giuseppe Rotunno
REPARTO Bruno Zanin, Pupella Maggio, Armando Brescia, Ciccio Ingrassia, Magalie Noël, Josiane Tanzilli, Alvaro Vitali, Nando Orfei, Luigi Rossi
PRODUCTORA Coproducción Italia-Francia; F.C. Producioni / P.E.C.F.

1974: Oscar a la mejor película extranjera / Comedia / SINOPSIS: Historia de un hombre que un día se da cuenta que no puede reconocer a las personas con las que ha vivido durante años, hasta el punto de que su propia esposa e hijos le parecen extraños y todo lo que le rodea le resulta opaco e indiferente. Por esta razón, comienza la búsqueda ferviente de algún tipo de referencia que le permita mantener su propia identidad y evitar la precipitación hacia el caos. Emprende así un viaje hacia las ilimitadas dimensiones de su memoria, cuando Titta era un niño italiano que vivía en un pequeño pueblo costero, en la Italia de los años treinta. Entonces el fascismo se encontraba en su punto de mayor gloria en dicho país... (FILMAFFINITY)
Más traiciones se cometen por debilidad que por un propósito firme de hacer traición.
François de la Rochefoucauld
Georges Perec

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(Francia, 1936-1982)
Novelista francés que figura entre los escritores más innovadores de su generación. Pérec nació en París, en el seno de una familia numerosa y políglota de judíos polacos. Su padre, que combatió en la Legión Extranjera, murió en batalla al comienzo de la II Guerra Mundial. Su primera infancia está marcada por la ocupación nazi de Francia. Su madre fue deportada y asesinada en un campo de concentración. Pérec tomó desde muy joven la decisión de ser escritor, pero su primera novela, Las cosas, por la que obtuvo el premio Renaudot, no se publicó hasta 1965. En 1967 se unió al grupo denominado Ouvroir de littérature potentielle (OULIPO, taller de literatura potencial), donde se daban cita una serie de escritores decididos a desarrollar todo tipo de limitaciones formales. Fue entonces cuando escribió su curiosa novela La desaparición (1969), en la que no aparece la letra e: el libro demostraba que la restricción del cromatismo lingüístico literario puede favorecer la capacidad creativa. Sus mayores éxitos llegaron en 1978 con La vida: instrucciones de uso, novela galardonada con el Premio Médicis. A partir de este momento abandonó cualquier otra actividad para consagrarse plenamente a la literatura. Pérec sentía que en el mundo real, la vida del ser humano era esencialmente precaria y limitada, de manera que en su ficción intenta crear un universo que le confiera espacio y le proporcione, en cierto sentido, tanto seguridad como libertad de acción. Descubrió que toda la ficción llega a la misma conclusión: los tres protagonistas de La vida: instrucciones de uso se ven inmersos en un juego que consiste en reunir las piezas de un rompecabezas (el mundo) sin otro resultado que el fracaso y la muerte. La novela, considerada una obra maestra, pone de manifiesto la ingenuidad de Pérec como escritor, al emplear diversas técnicas literarias al tiempo que intenta mantenerlas ocultas. Algunas de sus obras son en parte autobiográficas como Wo un recuerdo de infancia (1975). En ellas el autor expresa su concepción de la literatura como acto de la memoria y como un modo de dar sentido a la vida del autor.

Georges Perec
El secuestro (fragmento)

" Siempre he tenido en secreto el oscuro embrollo de tu origen. Si pudiese, te hubiese dicho hoy el Tormento que pende sobre nosotros. Pero mi Ley prohibe referirlo. Ningún individuo puede en ningún momento vender el inconsistente porqué, el desconocido mínimo, el completo veto que, desde el origen, oscurece nuestros discursos, desluce nuestros deseos y pudre nuestros movimientos. Todos son conscientes de que un perjuicio sin nombre nos conduce sin nuestro conocimiento, todos son conscientes de que nuestro eterno Tormento nos tiene recluidos en un estrecho recinto que nos impide todo recorrido y que nos produce circunloquios sin fin, discursos inconexos y olvidos, por lo que sufrimos un conocer ilusorio donde se ensombrecen y se oscurecen nuestros gritos, voces, sollozos, suspiros y deseos. Según ponemos empeño en comprender el término omitido, en tener en nuestro poder lo puro sin contornos, se cierne sobre nosotros un odio destructivo. Egg, hijo mío, tengo que decirte que desde hoy y como en tiempo no muy remoto, el peligro de muerte concurre por este sitio, siento su merodeo en derredor nuestro. "
CIUDADANO DE ALTA INTENSIDAD
Marcelo Mellado es un escritor que desprecia a los escritores. Un tipo que vive en provincia dictando talleres de literatura, y que odia el ambiente “culturoso” de provincia. Un tipo de humor torcido, que mezcla lenguaje académico con puteadas. Un enemigo interno al que muchos de sus pares detestan. Un tipo que se salva de ser sólo un personaje bizarro, gracias a que sabe convertir sus aparentes contradicciones en paradojas. Y, por sobre todo, gracias a su último libro. Todo eso en esta entrevista.

Por Sebastián Labra www.zona.cl


EL ENEMIGO INTERNO

A simple vista, Marcelo Mellado es una contradicción con patas. Un escritor que creció en la capital, pero que desde Chiloé, San Antonio o Valparaíso —tres lugares en los que ha vivido desde que dejó Santiago— despotrica contra el centralismo, pero al que le parecen patéticos los intentos de “progreso cultural” de los provincianos.

Mellado es además un tipo al que le gustaría “destruir Valparaíso” (en términos retóricos) por considerarla “una ciudad culturosa patética, uno de cuyos peores defectos son los poetas y la poesía. Valparaíso está lleno de poetas rascas, chulos, ordinarios”, dice.

El enemigo interno. Mellado es un tipo que desprecia ese ambiente de artistas que viven soñando con ganarse un Fondart, pero está inmerso en él como un buzo, un “Buzo Táctico” como se llama el taller literario que imparte en San Antonio, su principal trabajo. Y se sabe, no hay nada más “culturoso” que los talleres literarios.

Para sumarle una tercera pata a su aparente contradicción, Mellado es un escritor que odia a los escritores. “Los escritores, e incluyo a los poetas, son asquerosos, han rentado la supremacía moral de la actividad de la escritura y no alcanzan a esconder del todo la voluntad de poder que tienen. Y por eso son doblemente siniestros. Lo que pasa es que no tienen la capacidad de hacer daño como un tipo que mueve otro tipo de poderes. Son basura humana. No he conocido a un escritor sano. Los escritores son hijos de puta”.

Y tú te consideras parte de esa “basura humana”, me imagino…

“Me imagino que sí, pero por lo menos tengo la conciencia de no valor. O de un valor diferente”. Y agrega: “No me gusta ser un escritor. Ser escritor es siempre un accidente. Ser escritor para mí fue un modo de sobrevivencia después de fracasar en la profesionalidad que uno hubiera querido tener. Es casi un destino”.

Sólo para completar el bosquejo, consignemos que a la hora de escribir a Mellado le gusta mezclar puteadas con un lenguaje académico, casi de tesis, lo que le da un extraño tono humorístico a cada una de ellas. Pero Mellado no sería más que un pintoresco personaje -y no lo estaríamos entrevistando- si no fuera por el libro que acaba de lanzar: Ciudadanos de Baja Intensidad.




DELIRIOS DE ALTA INTENSIDAD

En Ciudadano de Baja Intensidad (Editorial Calabaza del Diablo), Mellado compila catorce de sus relatos. La raíz común: ciudadanos sin poder, de baja intensidad, que desde su pequeño mundo se enfrentan sin querer queriendo a la adversidad, la burocracia gubernamental o algún tipo de poder institucional. Y que por ello terminan arrastrando su fracaso como un karma.

La ira de un funcionario que termina quemando su casa y la municipalidad en la que trabaja, la queja de un simple ciudadano a través de una inútil encuesta cívica que termina sacudiendo a un pelagato del Ministerio de Obras Públicas o un mecánico que se mete en el contrabando internacional sin querer, son algunos de sus protagonistas.

Cuando presentó tu libro, Gonzalo León dijo que tus cuentos fácilmente podrían ser cartas al director de un diario. ¿Crees que el libro sea una queja ciudadana?

“Sí, me gusta eso. Me encanta la apelación. Y más que transformarme o verme en este libro como un protector de la ciudadanía, como el ombudsman, me hubiese encantado ser el unibomber. Envidio a ese hueón. Me encantaría matar chilenos, pero no creo que lo haga porque soy muy mediocre”.

¿Por qué pelas cable con el concepto de lo “ciudadano” en tu último libro?

“Lo elijo porque es una ficción de la que siempre hemos vivido los chilenos. Es casi como una obsesión y la hemos convertido en política. Cómo se organiza el mundo con la ciudadanía, es la ficción organizativa. Mi vida en Chiloé por ejemplo (N. de la R: donde Mellado se dedicó a hacer quesos) fue la obsesión de la construcción de un nuevo orden a partir de otros parámetros no capitalistas. Sobre todo discurso y delirios. Para mí lo fundamental ha sido siempre percibir los delirios del otro. Esos delirios me han encantado siempre, es un lenguaje, un discurso entretenido. Son delirios totalmente paradojales”.

Así como tu delirio de pensar que el gobierno te robó la idea del maletín literario.

“La idea era preciosa. En una radio de San Antonio hicimos un trabajo que se llamaba la Biblioteca Mínima Familiar. De hecho, aún pienso que ellos nos robaron la idea. Era un anaquel, un mueble de madera, que contenía alrededor de 30 libros y que tenía muchas versiones. Podía contener hasta el Baldor si se quería, y esto supuestamente lo manejaría un estudiante. Era mucho mejor porque iba a ser más amplio. Pero claro, al gobierno no le interesan las buenas iniciativas ciudadanas. Ellos siempre van a funcionar con ideas fuerza que nacen de sus ministerios. Si tú vas con ideas, los hueones te rechazan, te defecan, desprecian y te quieren matar como lo han hecho conmigo, porque les cagái la pega”.

Los delirios son otro punto en común en los relatos de Ciudadanos de Baja Intensidad, una especie de extraño libro de reclamos, historias que suenan a quejas y rozan lo increíble. Mellado dibuja personajes que se parecen a cualquiera de nosotros, pero que, sin saberlo, esconden un propósito mayor que se revela sólo al final de cada relato, ese tipo de historias que te hacen exclamar “puta, esas cosas le pasan a los chilenos nomás”.

Pingüino de Humboldt, por ejemplo, es un cuento donde la ciudadanía chilena encuentra varado en una playa a un pingüino, y se preocupa de devolverlo a su ambiente natural. Pero terminan llevándolo a un lugar donde ese ejemplar en particular no pertenece, las frías aguas australes, y se dan cuenta tristemente cuando el pingüino se golpea contra los témpanos una y otra vez. Un relato, y un libro, marcado por el espíritu de un país que celebra los empates, una nación que siempre está tratando de encajar en un molde, esperando convertirse en una promesa de un futuro mejor.

Más allá de la visión particular del autor, son catorce buenos relatos escritos con una sinceridad brutal capaz de reírse de todo y todos, incluido el autor, ambientados en paisajes provincianos, con alcaldes caprichosos que sueñan por ejemplo, con instalar “una fuente de agua en la Plaza de Armas, igualita a una que pusieron en Santiago cerca de la Plaza Constitución”.





LA RECTA PROVINCIA

¿Por qué utilizas un lenguaje coprolálico para hablar sobre temas cultos y doctos?

“Creo que es una manera de tener conciencia del uso del lenguaje, y por lo tanto de lo equívoco, de una patología discursiva. Tener conciencia de que el lenguaje es una mediación que también es un fin, que estamos inmersos en el lenguaje y por lo tanto estamos en una ficción. Lo que hago es contaminar los discursos formales con la semilla de su propia destrucción, es decir, un lenguaje coprolálico…

Hablar así es una forma de lucha contra el fascismo de la Academia de la Lengua, las representaciones teatrales y todo eso que padecemos, que finalmente son controles sociales. Usar esta jerga de la galería se escapa. Claro que también está mal un tipo que no puede hablar en otros términos que no sean garabatos. Pero qué lata un hueón que habla pomposa y correctamente. Ahí es cuando hace falta que alguien le grite. “quéate callao conchetumadre”.

El tema de escribir sobre los lugares que has vivido te obliga a hablar desde la provincia. ¿Sirve de algo en particular plantearse así?

“El tema de las provincias me hace sentido, como un eje posible de la construcción de lo imposible. Es decir, que la provincia podría ser una cosa diferente, pero no lo es. Podría representar lo otro, lo que no hizo el centro, lo oficial, pero lamentablemente siempre van a tratar de imitar al centro. Y ese es el peor negocio que pueden hacer, pero se torna inevitable. Un ejemplo concreto es lo que yo vivo en San Antonio. Siempre hay un hueón santiaguino que les pasa plata y dependen de él. Todos esos hueones le chupan el pico a los de Santiago”.

Dichos como ése han hecho que Mellado protagonice escenas dignas de La Conjura de los Necios:en diciembre pasado a la entrada de un foro literario en el Consejo Nacional de Cultura y las Artes de esa ciudad, tres poetas porteños esperaban a Mellado para enfrentarlo por una columna que escribió en The Clinic. Resultado: un huevo y una “chuleta” de los poetas aludidos hacia el escritor.

Nada nuevo para él. Ya le había pasado con su libro Informe Tapia (04), donde dibuja una caricatura del trabajo cultural sanantonino. Mellado cuenta que recibió quejas, cartas al diario local y que incluso alguien quemó uno de sus libros en forma de protesta. Está claro que sus pares no lo quieren mucho y él tampoco a ellos.

Pero espera un poco, tú también dependes de Santiago…

“Todos dependemos de Santiago, pero yo tengo la conciencia y la voluntad para decir que no, aunque eso signifique morirme de hambre. De hecho no me dan pega. Estoy cesante desde hace un año y hago tan sólo unas pocas peguitas temporales. O sea, todos en el fondo trabajamos para la derecha en Chile”.

Por el otro lado está lo oficial, los Fondart, que es el gobierno al que también criticas. ¿Cuál es tu salida (como artista) a estas dos alternativas?

“O sea, yo también participo de estos trabajos oficiales. Al final han sido logros de los ejércitos de la cultura con los años. Es lógico trabajar para ese lado si no te gusta el otro. Lo que pasa es que el estatus que ha adquirido la cultura inventó una nueva cortesanía y eso es lo malo. Así que creo que no hay salida, y si la hubiera, sería la reinvención del mundo. Aunque mi histeria me indica que lo mejor es la reclusión, entre comillas, y prepararse para la guerra”.

Monday, March 03, 2008

Rodrigo Fresán
Un cuestionario
19 de agosto de 2003
Daniel Villalobos


Sin miedo al repudio cinéfilo, el hombre que remasterizara como nadie al Aprendiz de Brujo de Disney y que terminara su libro Vida de Santos con un sentido homenaje al Bedford Falls de Capra, declara aquí haber perdido gran parte de la fe en el cine. Pero también afirma aspirar secretamente a una vejez estilo Gregory Peck. Así que vaya uno a saber...

Desde su escritorio en España (país donde vive hace años), el autor de Mantra y La Velocidad de las Cosas respondió este cuestionario donde le preguntamos sobre la conflictiva pero fructífera relación que el cine ha tenido con la literatura desde sus inicios. De la importancia de Capra y Kubrick en su imaginería, de los requisitos para calificar como un buen mal actor y de cuáles son las tres grandes escenas donde siempre llora, de todo eso habla Fresán en la siguiente entrevista.


- Considerando la cantidad de artículos que has escrito sobre cine, la forma en que invocas los nombres de Capra y Kubrick en tus libros y cómo citas referencias fílmicas en cada uno de tus libros, tengo que partir preguntándote por qué estás escribiendo novelas en vez de dedicarte a dirigir.


-Muy sencillo: escribir es una acción que se realiza a solas mientras que cuando dirigis una película estás rodeado de toda esa gente, de todos esos... actores. Por no hablar de los rubros técnicos que ya han convertido a los créditos finales de las películas en auténticas novelas, en novelas experimentales y crípticas. Lo cierto es que a mí me gusta estar solo y la literatura es una de las pocas formas de la soledad todavía aceptadas socialmente. Cuando escribo yo me siento un poco como privilegiado espectador de mi propia película. Es más: también me encanta ir al cine solo y durante esas funciones matinales. Me gusta ver películas --me gusta escribir-- en esos horarios en los que el resto de los mortales están trabajando.



-¿Hay alguna película que hayas visto o re-visto para escribir un cuento o novela específico? De haberlo hecho ¿qué buscabas en ella?

-Sí, varias. It's a Wonderful Life!, Casablanca, 2001 y Lawrence de Arabia aparecen obvia y subliminalmente en varios de mis libros y no dejo de verlas y revisitarlas. Son, de algún modo, películas-disparador. Después hay casos puntuales: A River Runs Throught It --basada en la gran nouvelle de Norman Maclean-- dirigida por Robert Redford, por ejemplo, "inspiró" a "El pánico de la huida considerada ataca de nuevo". No tiene nada que ver; pero hay cierta atmósfera, cierta textura...


-Alguna vez contaste que el argumento de tu novela Esperanto lo soñaste y al despertar tenías la historia más o menos completa ¿Tienes recuerdos de cómo fue esa Fresan Production? ¿Se parecía a un blockbuster o a un Godard?


-En realidad lo único que recuerdo con precisión es el primer capítulo: dos hombres conversando en un velero. Y que mientras la escribía pensaba en Tim Roth para el presente del personaje y en Johnny Depp para sus flasbacks. Me gustaba eso: dos actores diferentes para dos momentos diferentes de la vida. A mí me parece que nosotros cambiamos a lo largo de nuestros días y noches y lo cierto es que no estaría mal ir cambiando de actor --hacer castings-- a medida que pasan los años. Voy a decirlo: ¡yo quiero tener una vejez modelo Gregory Peck!


-Sé que has estado muy interesado en la vida de James Barrie, el creador de Peter Pan, para tu nuevo libro. ¿Qué opinas de la adaptación Disney, después de pasar tiempo buceando en el original? Y, de paso, qué opinas de toda la lógica con que Disney tradicionalmente ha enfrentado a las fuentes de sus películas.


-Hablando de Barrie: semanas atrás entrevisté a Johnny Depp en París quien hace de Barrie en la inminente Finding Neverland. Y Disney, la verdad es que Disney no me interesa mucho. Y, en particular, siempre odié sus películas con animales live y voz en off descriptiva y juguetona. ¡Qué asco! Es decir: lo que sí me interesa mucho es lo que yo le invento o le adjudico a Disney. "El aprendiz de brujo" de Disney no tiene nada que ver con mi "El aprendiz de brujo". Y en Peter Pan, Disney comete un pecado imperdonable: al final hacer ver como que todo fue un sueño de Disney, idea que sólo se le podría haber ocurrido a un informante de Joe McCarthy, a un cretino consumado y --a propósito-- recomiendo la demoledora biografía de Walt titulada Hollywood's Dark Prince.


-Alguna vez dijiste que ver La Dimensión Desconocida de Rod Serling era un verdadero taller literario. ¿Cuáles son los elementos infaltables en la fórmula de una buena historia Serling?


-A mí lo que más me impresiona y maravilla de los episodios de Twilight Zone --me gusta el título original, eso de "zona crepuscular" que, creo, era un término técnico-lírico utilizado por los pilotos de combate durante la Segunda Guerra Mundial-- es su compresión absoluta y definitiva, como cuando se aprieta el carbón para que se convierta en diamante. No falta ni sobra nada. Todo es preciso, indispensable y esto se comprueba cuando tienes que contarle a alguien un episodio de Twilight Zone: es muy sencillo, la trama es como aceite o como seda; fluye sin dificultades, con la misma cualidad de ciertas leyendas y mitos universales. Es una serie eminentemente didáctica y evangelizadora. Imposible verla y no intentar escribir un relato à la Twilight Zone, ¿no? Por otra parte, eso de Serling apareciendo al principio y al final, como maestro de ceremonias, es un hallazgo. Cuando era chico yo siempre me preguntaba por qué los presidentes latinoamericanos jamás se parecían a Rod Serling y, cuando me preguntaban qué me gustaría hacer cuando fuera grande, respondía sin dudarlo: "¡Rod Serling!"


-¿Hay algún director o guionista que te haya terminado influenciando a la hora de escribir diálogos?

-Soy pésimo escribiendo diálogos. Es mi asumido Talón de Aquiles. Mi Pierna de Aquiles, en realidad. Lo mío siempre parece transcurrir "adentro" del narrador, un narrador que no verbaliza y que piensa. Así que no creo que nadie me haya influido para bien. Tal vez por eso me gusta tanto Kubrick en general y 2001 en particular, película que casi no tiene diálogos y en la que una computadora tiene más sentimiento que los hombres. O Proust. O Bob Dylan. Son artistas que no dialogan: monologan.

-Considerando que cae frecuentemente en el sentimentalismo, el final feliz barato y la sospechosa confianza en la democracia como el sistema de gobierno perfecto ¿qué es lo que te gusta del cine de Capra, tanto como para homenajearlo directamente en el final de Vida de Santos y en otras partes?


-Yo nunca pienso en Capra de ese modo. Es decir: me parece mucho más perverso de lo que parece. Más freak que David Lynch, incluso. It's a Wonderful Life! es una película mucho más oscura de lo que parece, Y no creo que termine tan felizmente. De acuerdo, George Bailey no va a la cárcel pero ahora es más prisonero que nunca de ese pueblo de mierda. Y atención: el malvado viejo usurero no recibe ningún castigo.


-Hitchcock decía que las buenas películas se parecían más a un cuento -un puzzle armado para conseguir un efecto final, con dos o tres grandes momentos- que a una novela. De ahí su preferencia por relatos o novelas cortas como Psycho. ¿Concordarías con Alfred en que una gran novela difícilmente será una gran película?


-No lo creo. Hay grandes novelas que son grandes películas. Slaughterhouse 5, por ejemplo. Y hay grandes películas que recién después se convierten en grandes novelas. Pienso en The Third Man. En lo que a Hitchcock se refiere, me gusta mucho como director de cine y no me gusta tanto como teórico del cine.


-Billy Wilder -otro director lleno de teorías- se burlaba de los escritores que, como Chandler, habían llegado a Hollywood buscando llenarse los bolsillos y habían terminado fracasando como guionistas. Decía que prefería trabajar con un cuentista antes que con un dramaturgo y con un dramaturgo antes que con un novelista. ¿La pericia a la hora de armar un relato corto será, entonces, un buen antecedente para ir a buscar trabajo a los estudios?


-No lo sé. Espero no tener que hacerlo nunca. Y --ya que estamos-- Billy Wilder siempre me pareció alguien inexplicablemente sobrevalorado.


-¿No te parece que gran parte de los experimentos o seudoexperimentos formales en que se embarcaron muchos escritores norteamericanos -desde John Barth en adelante hasta Foster Wallace inclusive- han sido básicamente un intento por superar al cine? No en impacto masivo, obviamente, sino en capacidad de ser EL medio para capturar el entorno.


-No lo creo. Yo no creo que la literatura y el cine compitan. Son dos cosas completamente diferentes e imposibles de compaginar. Para empezar, el cine es dictatorial (impone sus condiciones) y la literatura es democrática (interactúa con el lector, lo obliga a ser partícipe, a colaborar en el asunto). Me parece que Barth, Foster Wallace & Co no intentan superar al cine. Lo que intentan con su literatura es superar a la literatura.


-Escritores latinoamericanos de tu generación o que han empezado a publicar en épocas parecidas (Villoro, Rey Rosa, Aira, Loriga, Fuguet, el mismo Bolaño) han hecho distintas referencias al cine en sus historias. Al mismo tiempo, su relación con las películas es bastante diferente a la que tuvieron próceres como Puig, Skármeta o Soriano. Mi pregunta es si existe una actitud diferente en esta generación de escritores hacia el cine no sólo como imaginario sino también como una manera de ver el mundo.


-Yo creo que Puig es quien nos preanuncia a todos nosotros. En cuanto a lo otro, yo creo que las referencias cinematográficas en mis libros son, en realidad, referencias literarias. Es decir: son celuloide abducido por literatura y no al revés. Voy a decirlo: el cine cada vez me interesa menos, he perdido gran parte de mi fe en el cine, ya no entro a una sala como si entrara a una catedral. En algun momento de mi vida yo buscaba lo mismo en el cine que en los libros. Y solía encontrarlo. Ya no. Ahora voy al cine para distraerme, para intentar no pensar en el libro que estoy filmando.

-En el suplemento Radar de Página/12 has expuesto al pasar tu teoría de los buenos malos actores, categoría donde has agrupado a gente como Tim Roth, Gary Oldman y Jeremy Irons. ¿Qué requisitos debe cumplir un actor que aspire a esa categoría?


-...y John Malkovich. Y el rey de todos ellos: Willem Dafoe. ¿Requisitos? Tiene que ser muy malo y arreglárselas para convencer a todos --o a muchos-- que es muy bueno. Ahora que lo pienso, cuando lo consiguen, es que son grandes actores, ¿no?


-¿Se te ha ocurrido un argumento que hayas considerado exclusivamente destinado a la pantalla y que, por lo tanto, hayas evitado escribir?


-Una vez --por encargo-- pensé una historia con dos jugadores de basketball --un americano y un inglés-- jugando en un club de tercera en la Patagonia durante la Guerra de Malvinas. Era una linda historia. Llegué a escribir el treatment y, por supuesto, no se filmó ni se filmará nunca. Ah... y ahora que lo recuerdo: en un momento extraño de mi vida estuve involucrado en una película con Soda Stéreo de protagonistas. Muy en plan Help!. No les gustó. No se filmó.

-Habiendo escrito Mantra a pedido de la editorial y habiendo defendido en diversas situaciones el trabajo por encargo, sería interesante saber si en materia de directores eres un defensor de los autores o de los anónimos artesanos que a nadie le importan.


-Me gustan los "hábiles artesanos". Pero lo cierto es que el director es la estrella: Truffaut, Kubrick, Lean, los Coen, Allen, Lynch... Grandes escritores todos ellos.


-¿Hay algún género cinematográfico que consumas independiente de la calidad de los filmes en específico?


-Terror.


-La vieja y eterna pregunta: descontando la escasez de fondos y escollos como los golpes militares ¿cuál es el elemento faltante que le ha impedido al cine latinoamericano alcanzar la madurez o el impacto que sí ha tenido en la literatura?


-El talento.


-¿Cuánto te importa ver un filme en su formato original -en cine- en vez de servirse del cable o el DVD?


-Hay momentos para todo. El video y el DVD nos trajeron una gran innovación: el frezze-frame y el rewind y el replay.


-Juguemos un rato. J. D. Salinger siempre ha rechazado una adaptación de El Cazador Oculto. Suponiendo que acaba de cambiar de idea, sugiere director y elenco para tan magno acontecimiento.


-Se me ocurrieron varios a lo largo de los años. Y no hace mucho leí que uno de los candidatos a hacer de Holden Caulfield fue... ¡Bob Dylan cuando era joven! Hubiera sido tan freak. Supongo que por estos días el candidato perfecto para dirigirla sería el salingeriano cum laude Wes Anderson. Y para seguir en la misma cuerda, Jason Schwartzman, el protagonista de Rushmore sería un formidable Holden. Y ya que estamos: ¡Larga vida a Bill Murray! (quien sería un perfecto Buddy Glass)

-Tú has escrito bastante -en prensa y en libros de ficción- sobre la figura del asesino en serie y sobre hechos de sangre bizarros en general. Tengo que preguntarte cuál es el mejor y más sanguinario asesinato que hayas visto en pantalla y tengo que pedirte que justifiques tu respuesta.

-Hummm... supongo que Robert Mitchum en Night of the Hunter. ¿Por qué? Porque es Robert Mitchum.

- La peor película que hayas visto sobre el oficio de escritor y cuáles son tus argumentos.


-Casi todas. No entienden nada. La peor que vi últimamente es Lucía y el sexo. Odio esa concepción casi analfabeta y profundamente iletrada de la figura del escritor o del poeta. El Síndrome de Eliseo Subiela. Voy a darte vuelta la pregunta y mencionaré --es mucho más sencillo y rápido-- dos películas que sí entientienden la figura del escritor desde ópticas muy diferentes pero al mismo tiempo complementarias: Smoke (William Hurt está perfecto) y Barton Fink.


-La película que mejor ha capturado no el mundo sino el tono paranoico de Philip K.Dick. y que bien puede no ser una adaptación de sus libros.


-A ver... The Truman Show --que por otra parte es un descarado robo a su Time Out of Joint-- podría ser una de ellas. Pero no me convence del todo. Está claro que ni Total Recall ni Minority Report funcionaron. Y lo de Matrix es como una reducción al comic. Lo cierto es que alguien tendría que filmar The Man in the High Castle ya. Lástima que no esté Kubrick disponible.


-La novela en español que debería adaptarse al cine cuanto antes.


-La invención de Morel de Bioy Casares. O Estrella distante de Bolaño. O Los pichy-ciegos de Fogwill.


-Como fanático mil veces confeso de los chicos de Liverpool ¿cuál es el momento más emocionante en la historia del cine beatle?


-Toda A Hard Day's Night es un gran momento beatle. Pero, puestos a diseccionarla, creo que me quedo con la secuencia de los títulos donde John, Paul, George y Ringo corren tanto, tanto, tanto... y con ese momento fuera de guión en que George tropieza y cae y John se parte de la risa. Mención especial, en Yellow Submarine, cuando los Blue Meanies derrotados se preguntan "¿A dónde iremos ahora?" y se responden: "¿Argentina?"


-Regularmente aludes a tres escenas de Casablanca, It's a Wonderful Life y Lawrence de Arabia que siempre te hacen llorar. Pero nunca has dicho cuáles son específicamente. Ha llegado el momento.


-Aquí van. Casablanca: la parte en que cantan "La Marselleise"; en alguna parte leí que buena parte de los extras eran refugiados europeos que llegaron a Hollywood huyendo de los nazis, tal vez de ahí la potencia lacrimógena de la escena. Lawrence de Arabia: cuando Peter O'Toole entra al casino de oficiales después de haber cruzado el desierto y sus camaradas de armas --Lawrence está tan sucio, ellos están tan impecables-- lo aplauden y le palmean la espalda. It's a Wonderful Life!: desde que James Stewart se pone a llorar en el puente diciendo "Give me back my life, Clarence!" (¡qué gran voz, que fraseo tenía James Stewart !) hasta el gran final, por supuesto. Una vez hice el experimento --otra vez, gracias al video y el DVD-- de ir directamente a esas escenas para ver si lloraba al verlas aisladamente o si el llanto era producto de la visión completa del film. Lloré lo mismo como un condenado.
Emile Cioran (1911 - 1995), fue un escritor y filósofo de origen rumano, considerado el último gran exponente del pesimismo occidental.

Citas
"Cada ser es un himno destruido."
Fuente: El aciago demiurgo, 1969.
"Concebir un pensamiento, un solo y único pensamiento, pero que hiciese pedazos el universo."
Fuente: El aciago demiurgo, 1969.
"El conocimiento es la pesadilla de la naturaleza".
"¿El final de la historia, el fin del hombre?, ¿es serio pensar en ello? Son sucesos lejanos que la Ansiedad -ávida de desastres inminentes- desea a toda costa precipitar."
"El deseo de morir era la único que me importaba; por ello he sacrificado todo, aun la muerte".
"El talento es el medio más seguro de falsearlo todo, de deformar las cosas y de equivocarse acerca de uno mismo. Sólo poseen una existencia verdadera aquellos a quienes la naturaleza no ha abrumado con ningún don. Sería por ello difícil de imaginar un universo más falso que el universo literario, o un hombre más desprovisto de realidad que el hombre de letras."
"En este gran dormitorio, como llama un texto taoísta al universo, la pesadilla es la única forma de lucidez."
"En todo profeta coexisten el gusto por el futuro y la aversión por la dicha."
Fuente: El aciago demiurgo, 1969.
"Existe en la estupidez una gravedad que, mejor orientada, podría multiplicar el número de obras maestras."
"Frívolo y disperso, aficionado en todos los campos, no habré conocido a fondo más que el inconveniente de haber nacido."
Fuente: El aciago demiurgo, 1969.
"Misterio, palabra de la que nos servimos para engañar a los demás, para hacerles creer que somos más profundos que ellos."
"Nada delata tanto al vulgar como su temor a ser decepcionado."
"No hay negador que no esté sediento de algún catastrófico sí."
"No tengo nacionalidad... el mejor estatus posible para un intelectual."
Nuestras verdades no valen más que las de nuestros antepasados. Tras haber sustituido sus mitos y sus símbolos por conceptos, nos creemos más “avanzados”; pero esos mitos y esos símbolos no expresan menos que nuestros conceptos. El Árbol de la Vida, la Serpiente, Eva y el Paraíso, significan tanto como: Vida, Conocimiento, Tentación, Inconsciente. Las configuraciones concretas del mal y del bien en la mitología van tal lejos como el Mal y el Bien de la ética. El Saber -en lo que tiene de profundo- no cambia nunca: sólo su decorado varía. Prosigue el amor sin Venus, la guerra sin Marte, y, si los dioses no intervienen ya en los acontecimientos, no por ello tales acontecimientos son más explicables ni menos desconcertantes: solamente, una retahíla de fórmulas reemplaza la pompa de las antiguas leyendas, sin que por ello las constantes de la vida humana se encuentren modificadas, pues la ciencia no las capta más íntimamente que los relatos poéticos.
Fuente: Breviario de podredumbre, "El decorado del saber", 1949.
"¿Quién abusaría de la sexualidad sin la esperanza de perder en ella la razón algo más de un segundo, para el resto de sus días?"
"Sólo los espíritus superficiales abordan las ideas con delicadeza."
"Soy un simple accidente; ¿Por qué tomármelo todo tan en serio?"
Nota: Después de que su madre le dijo que si hubiera sabido que iba a ser tan infeliz hubiera abortado.

Breviario de los vencidos
Afronta el instante con valor, se implacable con tu fatiga, no son los hombres quienes te revelaran los arcanos que yacen en tu ignorancia. Es el mundo el que se esconde en ella. Basta con que escuches en silencio y lo oirás todo. No existen ni verdad ni error, ni objeto ni figuración. Presta oídos al mundo que yace en algún rincón de ti mismo y que no precisa mostrarse para ser. Todo existe en ti, incluso espacio de sobra para los continentes del espíritu... El ser es un jamás absoluto.
Amar apasionadamente la vida, y luego deambular implorándote compasión a ti mismo por la ausencia ilimitada nacida de tu vacío, infame jardinero de la nada, sembrador de violetas y de pus...
...Arrancaré una nada embriagadora de todas las floraciones y me haré de las corolas de los campos un lecho donde dormir. Y ya no huiré a las estrellas ni me refugiaré en lejanías lunares.
Cuanto más aprendo a deleitarme en una ausencia de razones de ser o a actuar sin ninguna utilidad como no sea hacer más llevadero el tedio, más hombre soy. Labrador en el Sahara, ésa es su dignidad. Un animal que puede sufrir por lo que no es. He ahí al hombre.
Deja de vigilar a tu alma; ¡mírala cómo sale de estampida al cielo!... Al menor descuido, envuelta en llamas, se suelta y se va hacia otros mundos. ¿De dónde vendrá esa súbita llamarada que la arroja al destierro en parajes celestiales mientras tú te quedas aquí, como victima junto a un cuerpo abandonado?
Después de haber inventado mundos y haberlos perdido por los espacios, de pronto se da uno cuenta de que anhela algo que fuera (el Yo) una sombra de ser en medio de una ausencia general de existencia.
El catolicismo, judaísmo latino, salpico de un hollín indeleble la exuberancia del Mediterráneo. ¿Cómo pudo <> en sus riberas bañadas de un sol divino? El cristianismo es una reacción contra el sol y en su vertiente católica un ataque contra él que merece un capítulo aparte.
El deseo de desaparecer, porque las cosas desaparecen, emponzoño tan atrozmente mi sed de ser que, en medio de los resplandores del tiempo, el aliento se apagaba y el ocaso de las naturaleza me envolvía con multitud de sombras. Y como veía el tiempo en todas las cosas, esperaba salvarlas del tiempo.
El nirvana estético del mundo: alcanzar lo supremo en medio de supremas apariencias. Ser nada y todo en la espuma de lo inmediato.
Elevemos lo que se ve al rango de alucinación, lo que se oye, al nivel de la música.
Es difícil de precisar la fecha en que las iglesias llegarán a ser simples monumentos y el día en que las cruces, purificadas del símbolo de la sangre judaica, sonreirán inútilmente a la curiosidad estética. Hasta entonces, no tendremos más remedio que soportar en los retornos del alma el soplo sofocante de la fe.
He servido en mi vida a muchos amos y he esculpido mi imagen de cada momento. Si las cosas extintas supiesen cuánto las he amado se procurarían un alma sólo para llorarme.
La necesidad de convertir a los seres en eternos por medio de la adoración, la premura por elevarlos, por exceso de corazón, de su destrucción natural me parecía la única labor apreciable.
La vida dura lo mismo que nuestros estremecimientos. Sin ellos, es polvo vital.
La vida es un subterfugio de la locura y el que cae en sus redes marcha por un camino abierto por su propia sangre.
Las religiones me enseñaron la senda de la felicidad, a costa mía. Pero la ilusión de estar aquí es más estimulante que la serenidad de no estar en ninguna parte, de estar en los cielos.
No puede concebirse la fuerza sin la enfermedad. No en vano los hombres más peligrosos son los que tienen una salud precaria. El carro de la historia está guiado por hombres que se buscan constantemente el pulso.
No puedo reconciliarme conmigo mismo, con los otros, con las cosas. Ni siquiera con Dios. Con él de ninguna manera.
No soporto otro absoluto salvo mi accidente. Dado que soy, la ilusión de mi existencia me parece mi sentido supremo. No voy a enmendar nada de este acontecimiento.
Pero en el espíritu, al que lo infinito dotó de alas, el sueño es más real que todas las verdades. El mundo no es; se crea cada vez que el estremecimiento de un principio atiza las ascuas de nuestra alma. El yo es un promontorio en la nada que sueña con un espectáculo de realidad.
Siempre que el cristianismo suscita mis dudas, una adversidad dolorosa ocupa el lugar del fasto escéptico y de los armas embriagadores. Me impide respirar. Huele a viejo. Me sofoco.
Sin embargo, tú sigue tu camino y, como un sol escéptico, ilumínalo con los rayos de tu cólera pensadora.
Sin que nosotros podamos impedirlo, el velo que recubre ese espectáculo llamado vida se desgarra en miríadas de copos ilusorios y, de todo cuanto se desarrollaba ante nuestros ojos, no quedan ya ni tan siquiera las sombras de una quimérica realidad.
Tal y como la Nada se vuelve Dios mediante la oración, de igual forma la apariencia se torna naturaleza gracias a la expresión...
Todo proyecto es una forma de esclavitud.
Un instante de lucidez, sólo uno; y las redes de lo real vulgar se habrán roto para que podamos ver lo que somos: ilusiones de nuestro propio pensamiento.
Bertrand Russell (18 de mayo de 1872 - 2 de febrero de 1970). Matemático y filósofo británico. Premio Nobel de Literatura en 1950.

Citas
"El hombre feliz es el que vive objetivamente, el que es libre en sus afectos y tiene amplios intereses, el que se asegura la felicidad por medio de estos intereses y afectos que, a su vez, le convierten a él en objeto de interés y el afecto de otros muchos".
"El patriotismo es la disposición de matar y dejarse matar por razones triviales"
"The trouble with the world is that the stupid are cocksure and the intelligent are full of doubt".
Traducción: "El problema de la humanidad es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas"
"El secreto de la felicidad es darse cuenta que la vida es horrible, horrible, horrible."
"Es una ley general que las civilizaciones decaen, menos cuando entran en contacto con otra civilización extraña superior."
"The good life is one inspired by love and guided by knowledge").
Traducción: "La buena vida es una vida inspirada por el amor y guiada por el conocimiento"
"La Ciencia en ningún momento está totalmente en lo cierto, pero rara vez está completamente equivocada y tiene en general mayores posibilidades de estar en lo cierto que las teorías no científicas."
"La conclusión es que sabemos muy poco y sin embargo es asombroso lo mucho que conocemos. Y más asombroso todavía que un conocimiento tan pequeño pueda dar tanto poder".
"La humanidad tiene una moral doble: una que predica y no practica, y otra que practica y no predica."
"La libertad es algo maravilloso, pero no cuando hay que pagar por ella el precio de la soledad."
"La percepción, sin comprobación ni fundamento, no es garantía suficiente de verdad."
"Las matemáticas poseen no sólo la verdad, sino la suprema belleza, una belleza fría y austera, como una tumba."
"Los artistas son, por regla general, menos felices que los hombres de ciencia."
"Los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible. Los políticos por hacer lo posible imposible".
"Los educadores, más que cualquier otra clase de profesionales, son los guardianes de la civilización."
"Muchas personas preferirían morirse antes que pensar; en realidad eso es lo que hacen."
"Nadie debería creerse perfecto, ni preocuparse demasiado por el hecho de no serlo."
Nota: De La conquista de la felicidad (The Conquest of Happiness, 1930)
"¿Para qué repetir los errores antiguos habiendo tantos errores nuevos que cometer?"
"Rousseau estaba loco, pero fue muy influyente; Hume era cuerdo, pero no tuvo seguidores."
"Se dirá que el placer de la aventura mental es raro, que pocos pueden apreciarlo y que la educación ordinaria no tiene en cuenta un bien tan aristocrático. Yo no lo creo. El placer de la aventura mental es mucho más común en el joven que en los hombres y mujeres mayores... Es raro en la vida adulta porque se hace todo lo posible por matarlo mientras dura la educación."
"Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están medio muertos".
Nota: De Marriage and Morals (1929) cap. 19.
"Tres pasiones, simples pero abrumadoramente fuertes, han gobernado mi vida: el anhelo de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad."
Nota: De su Autobiografía.
"Una generación que no soporta el aburrimiento será una generación de escaso valor".
"Una vida entre los libros posee una calma y una paz muy grandes. Si bien es cierto que nos sentimos abrumados por un hambre terrible de algo menos tenue, nos ahorramos el remordimiento y el horror y la tortura y el enloquecedor veneno del arrepentimiento."
"Uno de los defectos de la educación superior moderna es que hace demasiado énfasis en el aprendizaje de ciertas especialidades, y demasiado poco en un ensanchamiento de la mente y el corazón por medio de un análisis imparcial del mundo."
Lao Tse (*570a.C. - †490 a.C.)
Pensador, filósofo y gran humanista chino; creador del Taoísmo. Es conocido sólo por leyendas, discutiéndose la época en que vivió. Autor del libro Tao Te King (Sobre el camino y su poder).

Citas
"Aquél que obtiene una victoria sobre otro hombre es fuerte, pero quien obtiene una victoria sobre sí mismo es poderoso."
"Aquello que para la oruga es el fin del mundo, para el resto del mundo se llama mariposa."
"Comprender a los demás es sabio, comprenderse a uno mismo es estar iluminado. El que vence a los otros es fuerte, pero el que se vence a sí mismo es poderoso."
"Cuando sobre la tierra todos reconocen la belleza como belleza, así queda constituida la fealdad."
Fuente: Tao Te King, II.
"De los buenos líderes, la gente no nota su existencia. A los casi buenos, la gente les honrará y alabará. A los mediocres, les temerán y a los peores les odiarán. Cuando se haya completado el trabajo de los mejores líderes, la gente dirá: lo hemos hecho nosotros."
"El agradecimiento es la memoria del corazón."
"El libro del estratega dice: No provoques la lucha, acéptala; es mejor retroceder un metro que avanzar un centímetro."
"El que todo lo juzga fácil encontrará la vida difícil."
"El que mucho promete rara vez cumple su palabra."
"El que proyecta muchas cosas, encuentra muchos obstáculos para realizarlas."
"El sabio no enseña con palabras, sino con actos."
"El sabio no es benévolo. Para él los hombres son como perros de paja destinados al sacrificio."
Fuente: Tao Te King, V.
"El soberano que se sirve de la razón para gobernar a los hombres no recurre al empleo de las armas contra sus súbditos."
"Gobierna mejor quien gobierna menos."
"Escucho y olvido; veo y recuerdo; hago y entiendo."
Fuente: Tao Te King.
"La ausencia de deseos trae quietud, y el mundo se corrige por sí mismo."
Fuente: Tao Te King, XXXVII.
"La travesía de mil millas comienza con un paso."
"Las palabras elegantes no son sinceras; las palabras sinceras no son elegantes."
"Proyecta lo difícil partiendo de donde aún es fácil."
"Realiza lo grande partiendo de donde aún es pequeño."
"Saber que no se sabe, eso es humildad. Pensar que uno sabe lo que no sabe, eso es enfermedad."
"Se instalan puertas y ventanas para la habitación, pero del vacío interior depende su utilidad. Por ello lo que es sirve de posesión, lo que no es sirve de obra."
Fuente: Tao Te King, XI.
"Si das pescado a un hombre hambriento lo nutres durante una jornada. Si le enseñas a pescar, le nutrirás toda su vida."
"Todo lo difícil comienza siempre fácil; todo lo grande comienza siempre pequeño."
"Un árbol enorme crece de un tierno retoño. Un camino de mil pasos comienza en un solo paso."



Henry David Thoreau (12 de julio de 1817 - 6 de mayo de 1862). Escritor y filósofo anarquista estadounidense famoso por Walden y su tratado La desobediencia civil.


"Lee los buenos libros primero, lo más seguro es que no alcances a leerlos todos."
"Creo que deberíamos ser hombres primero y ciudadanos después."
"Cuán vano es sentarse a escribir cuando aún no te has levantado para vivir."
"El amor no sólo debe ser una llama, sino una luz."
"El mundo no es sino un lienzo para nuestra imaginación."
"Es más deseable cultivar el respeto al bien que el respeto a la ley."
"Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente; enfrentar solo los hechos de la vida y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar. Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida...para no darme cuenta, en el momento de morir, que no había vivido."
"Hacen falta dos para decir la verdad; uno que hable y otro que escuche."
"Hay momentos en que toda la ansiedad y el esfuerzo acumulados se sosiegan en la infinita indolencia y reposo de la naturaleza."
"La mayoría de los lujos y muchas de las llamadas comodidades de la vida no sólo no son indispensables, sino que resultan un obstáculo evidente para la elevación espiritual de la humanidad."
"La mayor parte de los hombres, incluso en este país relativamente libre, se afanan tanto en innecesarios artificios y labores absurdamente mediocres, que no les queda tiempo para recoger los mejores frutos de la vida."
"Las cosas no cambian; cambiamos nosotros."
"Lo que un hombre piensa de sí mismo, esto es lo que determina, o más bien indica su destino."
"No hay peor olor que el que despide la bondad corrompida."
"Nuestra vida siempre es malgastada por el detalle... simplificar, simplificar."
"Si la naturaleza es nuestra madre, entonces Dios es nuestro padre."
"Si no logras convencer a una persona de lo malo que está haciendo, procura hacer entonces lo bueno. La gente cree sólo lo que ve."
"Se podría definir el cielo como el lugar que los hombres evitan."
"Un cielo sin nubes es una pradera sin flores, un mar sin velas."
"Vida ciudadana: millones de seres viviendo juntos en soledad."
Karl Popper

Karl Raimund Popper, (Viena, 28 de julio de 1902 - Londres, 17 de septiembre de 1994) fue un filósofo, sociólogo y teórico de la ciencia nacido en Austria y posteriormente ciudadano británico.


Citas
"El aumento del conocimiento depende por completo de la existencia del desacuerdo."
"El marxismo murió de marxismo."
"Es imposible hablar de tal manera que no se pueda ser malinterpretado."
"Hay que estar contra lo ya pensado, contra la tradición, de la que no se puede prescindir, pero en la que no se puede confiar."
"La ciencia será siempre una búsqueda, jamás un descubrimiento real. Es un viaje, nunca una llegada."
"La historia de la ciencia, como la de todas las ideas humanas, es una historia de sueños irresponsables, de obstinaciones y errores. Sin embargo, la ciencia es una de las pocas actividades humanas -quizá la única- en la cual los errores son criticados sistemáticamente y muy a menudo, con el tiempo, corregidos."
"La razón no es todopoderosa, es una trabajadora tenaz, tanteadora, cauta, crítica, implacable, deseosa de escuchar y discutir, arriesgada."
"La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos."
"Lo que caracteriza al hombre de ciencia no es la posesión del conocimiento o de verdades irrefutables, sino la búsqueda desinteresada e incesante de la verdad."
"Nuestro conocimiento es necesariamente finito, mientras que nuestra ignorancia es necesariamente infinita."
"Para mi, buscar la sencillez y lucidez es un deber moral de todos los intelectuales; la falta de claridad es un pecado y la presunción un crimen."
"Quizá esté yo equivocado y tú en lo cierto, quizá con un esfuerzo a la verdad nos acerquemos."
"Sólo debemos sacrificarnos por los ideales."



Ludwig Wittgenstein
De Wikipedia, la enciclopedia libre

Nacimiento
26 de abril de 1889
Viena, Austria

Fallecimiento
29 de abril de 1951
Cambridge, Reino Unido

Escuela/Tradición
Filosofía analítica, Filosofía postanalítica

Intereses principales
Metafísica, Epistemología, Lógica, Filosofía del lenguaje, Filosofía de la matemática, Filosofía de la mente

Ideas notables
Inicios: la estructura del lenguaje lógicamente representa la estructura de la realidad; Más tarde: en la mayoría de los casos, el significado de una palabra es su uso en el lenguaje; la idea de un lenguaje lógicamente privado es incoherente.

Influencias
Frege, Russell, Schopenhauer, Spinoza, Moore, Sraffa, Ramsey, Kant, Kierkegaard, Tolstoi, Hertz, Boltzmann, Kraus, Weininger, Agustín, Goethe

Influenció a
Russell, Ayer, Anscombe, Norman Malcolm, , Daniel Dennett, Donald Davidson, Saul Kripke, Richard Rorty, Hacker, Círculo de Viena, Filosofía analítica, Filosofía del lenguaje ordinario, Quietismo, Neopragmatismo

Ludwig Josef Johann Wittgenstein (Viena, Austria, 26 de abril de 1889 — Cambridge, Reino Unido, 29 de abril de 1951), filósofo austriaco súbdito del Imperio Austro-Húngaro, luego nacionalizado súbdito británico. En vida publicó solamente un libro: el Tractatus logico-philosophicus, que influyó en gran medida a los positivistas lógicos del Círculo de Viena, movimiento del que nunca se consideró miembro. Tiempo después, el Tractatus fue severamente criticado por el propio Wittgenstein en Los cuadernos azul y marrón y en sus Investigaciones filosóficas, ambas obras póstumas. Fue discípulo de Bertrand Russell en el Trinity College de Cambridge, donde más tarde también él llegó a ser profesor. Murió cerca de Elizabeth Anscombe, quien se encargó de que recibiera los auxilios de la Iglesia.

Citas
"La filosofía es una lucha contra el embrujamiento de nuestra inteligencia por el lenguaje."
"Lo que se deja expresar debe ser dicho de forma clara."
"Die Grenzen meiner Sprache bedeuten die Grenzen meiner Welt."
Traducción: "Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo."
Fuente: Tractatus logico-philosophicus, 5.6, 1922.
"Revolutionär wird der sein, der sich selbst revolutionieren kann."
Traducción: "Revolucionario será aquel que pueda revolucionarse a sí mismo."
"Wir fühlen, daß selbst, wenn alle möglichen wissenschaftlichen Fragen beantwortet sind, unsere Lebensprobleme noch gar nicht berührt sind. Freilich bleibt dann eben keine Frage mehr; und eben dies ist die Antwort."
Traducción: Sentimos que aun cuando todas las posibles cuestiones científicas hayan recibido respuesta, nuestros problemas vitales todavía no se han rozado en lo más mínimo. Por supuesto que entonces ya no queda pregunta alguna; y esto es precisamente la respuesta."
Fuente: Tractatus logico-philosophicus, 6.52, 1922.
"Meine Sätze erläutern dadurch, daß sie der, welcher mich versteht, am Ende als unsinnig erkennt, wenn er durch sie -auf ihnen- über sie hinausgestigen ist."
Traducción: "Mis proposiciones esclarecen porque quien me entiende las reconoce al final como absurdas, cuando a través de ellas -sobre ellas- ha salido fuera de ellas."
Fuente: Tractatus logico-philosophicus, 6.54, 1922.
"Wovon man nicht sprechen kann, darüber muß man schweigen."
Traducción: "De lo que no se puede hablar hay que callar."
Fuente: Tractatus logico-philosophicus, 7, 1922.
"Una palabra nueva es como una semilla fresca que se arroja al terreno de la discusión."
Para investigar la verdad es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas.
René Descartes
Atia


Alvaro Bisama

La cara de Polly Walker, en los minutos finales de la miniserie televisiva "Roma", es capaz de remontar una tradición literaria completa. Polly Walker es Atia, la madre de Octavio, que se convertirá en el emperador Augusto. Atia es un monstruo complejo y contradictorio, y Walker la interpreta con una nitidez perversa. Elegante y desquiciada, no es raro que Walker, en la serie, haya hecho de todo: matado, torturado, mentido, envilecido a sus hijos, engendrado tiranos, conspirado contra cualquier cosa. Pero también en ese rostro -donde late el azar genial de una secundaria inglesa brillando entre los decorados de Cinecittá- hay algo más, algo que puede ser confundido con la entereza; una condición pétrea o monumental que está más allá de cualquier ingenio de la trama. Tal vez sea porque ella hace gala de un maquillaje fabricado con los escombros de la cultura latina. Ella misma es la ciudad de Roma, sacudida una y otra vez por los espasmos del deseo, del horror o de la violencia, al modo de un aviso de futuros incendios. Ojo, que todo lo anterior ha durado escasos segundos; el tiempo exacto en que la serie se ha convertido en la mejor novela histórica que he leído en un buen rato. Por supuesto, me recuerda a los dos tomos del Yo, Claudio de Robert Graves, que devoré cuando era adolescente. Ese melodrama sanguinolento poseía el vértigo de una violencia privada que podía ser una explicación plausible para los crímenes o glorias del Estado. Por cierto, esa idea, la de una conspiración interminable y extenuante, me vuelve a la cabeza cada cierto tiempo y me sirve para entender en términos romanos -sobre todo por la pompa- el ocaso de Fidel Castro o las entrañas de palacio que Edmundo Paz Soldán apenas maquilla de ficción en Palacio Quemado. Pero me desvío. Me interesa Graves y sus trampas: aquel narrador tartamudo, lento y contrahecho que escribe para expiar y espiar la Historia, para sobrevivirla porque sabe que la posteridad es algo tan frágil como estúpido; que sólo puede ser expuesta -desde su peculiar sorna inglesa- como un pastiche en technicolor o una fábula masoquista. Aún así, esa perversión, la literatura, puede salvarlo. Es un gesto que Graves toma de Suetonio, que enseña que para contar la historia de una nación hay que referir a las hagiografías de sus varones probos y a sus aberraciones. Aquel método es genial y carece -como todo buen arte- de cualquier clase de pudor. Así, en Vidas de los doce césares, Suetonio remonta genealogías, hurga en correspondencias privadas, se solaza tanto en los monumentos como en las escatologías. Su Roma luce tan viva como la de HBO. Para mi generación, que en algún momento vio cómo en un animé el Quijote peleaba contra Santa Claus, aquel detalle no es menor. Los mejores clásicos siempre tienen algo de blockbuster, presentan un pasado posible con desesperación y urgencia. Por supuesto, Graves es más confortable que Suetonio. Siglos de civilización occidental le han enseñado a ser caballeroso. Éste, por el contrario, es nítido al modo de la belleza convulsa de Polly Walker. No necesita explicar nada. Los hechos y los muertos están ahí, insondables, esperando ser narrados. Y para hacerlo se necesita el pathos, los modos del crimen, los puñales, la sombra y la conjura. Porque no hay héroes, apenas víctimas, sueños premonitorios, barrios incendiados y legiones perdidas. En el medio -o arriba de todo- de toda esa incertidumbre, Suetonio luce como un novelista que apenas sabe qué hacer con sus personajes. Un novelista inglés, tal vez, con una máxima narrativa plausible pero bestial que sirve para casi todo: "Hasta aquí he hablado de un príncipe; ahora hablaré de un monstruo".

The King

Respuestas a la crítica:
Ajusta viejas cuentas
Aprovechando la atención de los medios a "Duma Key", su reciente entrega, el autor se refiere a quienes siempre lo ningunearon. "Los críticos actuales crecieron leyendo mis libros de ficción; los viejos, están muertos o jubilados", dice.

Patricio Jara

A los 60 años y con más de cien millones de libros vendidos, Stephen King podría colgarse del cliché de los superventas y declararse invulnerable ante las voces de la crítica y de la academia; podría decir, también, que sólo le interesa la opinión de sus lectores y cerrar así toda posibilidad de debate. Podría, pero no lo hace. Al menos no luego de que un sector de la prensa especializada y cierta ala de la literatura seria haya comenzado a desdecirse de tanta diatriba y comience a prestarle atención en serio. Pero él, como buen chico malo, no cree en tanta amabilidad. Al menos no en la de todos: si aborrecer a Stephen King de golpe y porrazo ya era snob, más aún lo es sumarse a quienes, por arte de magia, hoy ven toda clase de méritos en las 35 novelas y ocho colecciones de cuentos firmados con su nombre.

Ahora que la atención está puesta en Duma Key, su nueva entrega (ver recuadro), King aprovecha la oportunidad para ajustar viejas cuentas con quienes, lejos de ignorarlo, siempre le negaron el ingreso al club de la alta literatura. "Nunca voy a tener la atención crítica de alguien como Salman Rushdie o Martin Amis, ni estoy seguro de quererla", declaró recientemente a USA Today. "Pero una buena cantidad de los críticos actuales creció leyendo mis libros de ficción. La mayoría de los viejos críticos que analizaban severamente cualquier cosa que yo escribía, o están muertos o jubilados. Los más nuevos me leían cuando eran jóvenes, lo cual tiende a contribuir a un recorrido más fácil y lectores con mejor disposición".

Estos dichos han reavivado la polémica surgida en 2003, cuando King fue galardonado con la medalla anual del National Book Award "por su distinguida contribución a la literatura estadounidense", un premio que por lo general recae en escritores como Philip Roth, Norman Mailer o Joan Didion.

Si bien se trataba de una distinción de cortesía, que reconoce aportes más allá de una obra puntual (en 1999 la recibió la animadora de televisión Oprah Winfrey, quien en su programa recomienda un libro mensual y de inmediato lo transforma en bestseller), la entrega del galardón a King produjo un alboroto considerable y fue calificada por el crítico Harold Bloom como "otro paso abajo en el escandaloso proceso de decaimiento de nuestra vida cultural". El académico de la Universidad de Yale agregó en una columna publicada en The Boston Globe que "si este va a ser el criterio en el futuro, entonces tal vez el año próximo el comité debería dar el premio a la 'contribución distinguida' a Danielle Steel, y seguramente el Nobel de literatura debe ir a J.K. Rowling".

Pero no todos celebraron los ataques del profesor amigo de los cánones. Lev Grossman, crítico de la revista Times, además de contestarle con vehemencia, vaticinó: "La próxima ola literaria no vendrá de arriba, sino de abajo. De las ediciones baratas apostadas en los anaqueles de los supermercados. Manténganse sintonizados. Sigan leyendo. La revolución no será canonizada".

Stephen King se mantuvo al margen hasta donde pudo. Hasta el día de la ceremonia, ciertamente, cuando arremetió contra las élites y contra todos quienes creen que no leer bestsellers es un indicador de status. "¿Creen que ganan puntos sociales a su favor por seguir desconectados de nuestra cultura?", interpeló, y hoy, cinco años después, sigue pensando lo mismo sobre la controvertida distinción. "Es un premio magnífico, pero sé que no es por un libro que haya escrito. Es por ser Stephen King. Es como recibir el Premio Miss Simpatía en un concurso de belleza. No es la chica más bonita del concurso, pero tiene una bonita personalidad".

Grandes relatos breves

Por más que le pese, siempre hay un factor extraliterario que ronda el trabajo del novelista de Maine. Si no es su renuncia a millonarios adelantos para convertirse en socio de sus editoriales, es el experimento de poner en internet un relato on line y demostrar que los intermediarios sólo entorpecen el negocio.

"¿Ha llegado el momento de reconciliarse con King, ahora que cumple 60 años? ¿Ha dejado de ser en el imaginario sólo un vendededor de chorizos literarios, para convertirse en un sujeto que sabe su oficio?", se pregunta el narrador peruano Iván Thays. "¿Puede transformarse en un nombre respetado ahora que los llamado subgéneros literarios ya no son sub?".

"Quienes tienen la palabra ahora son sus lectores", precisa el escritor chileno Tomás Harris. "Ellos dialogan, teorizan, catalogan, recrean y practican una lectura democrática y comparada de sus obras, en los casi infinitos textos que hallamos en los sitios web.¿Qué más? A King le gusta comer langosta y beber té. Odia volar y le tiene miedo a las arañas. Pero no a Harold Bloom".

El autor de Dolores Claiborne ha sido un novelista de públicos transversales. Muchos de sus colegas lo leen desde hace tiempo. El problema es que nadie les había preguntado.

"Me gusta mucho cómo Stephen King ficcionaliza este mundo", dijo el narrador argentino Ricardo Piglia en su última visita al país, y para escozor de sus circunspectos lectores nacionales. "Él, que parece tan alejado de este tipo de cuestiones, escribe Misery, donde una lectora captura al escritor porque quiere que le siga escribiendo un relato. Es una ficción del lector y de un escritor popular que siente que no puede escribir lo que quiere, por el éxito y los lectores".

De cualquier modo, si algo de utilidad han tenido las recientes polémicas es justamente para que King no vuelva a hablar de su retiro. "Me encontré utilizando esa palabra en una entrevista cuando estaba enfermo, me sentía atroz y era adicto a los calmantes. Ya no quería trabajar más", dijo a la prensa. De hecho, adelanta que su próximo libro será una colección de relatos breves, para el que aún no llega a acuerdo con su editor respecto del título. King quiere llamarlo Unnatural acts of human intercourse ("Actos innaturales de una relación humana").

Mucho tuvo que ver en este reencantamiento la invitación que recibió el año pasado para ser editor de The Best American Short Stories, aunque, a su juicio, el género venga en baja.

"La historia corta ha sido reemplazada por el capítulo corto", afirma. "Las películas tampoco ayudan. La gente se habitúa a esperar una sola historia, donde no tiene que llegar a conocer nuevos personajes muy a menudo. ¿Cuándo fue la última vez que viste un corto tan bueno como los de La Dimensión Desconocida?", pregunta King. Sabe que la respuesta no es fácil.

Saturday, March 01, 2008

La mejor semana del año

La semana que pasó, previa al Oscar, es la mejor semana para el cinéfilo.

POR Alberto Fuguet

La semana que pasó, previa al Oscar, es la mejor semana para el cinéfilo. Es más: creo que la semana que pasó fue la mejor semana del año de la cartelera y eso que del año llevamos poco. Da lo mismo que quizás a uno no le gustó lo que estrenaron (la sospechosamente indie "Juno") y que haya que lamentar que no estrenaron lo que quería que estrenaran: "Away from her" con Julie Christe o "Into the wild", de Sean Penn. Así es. Aunque a uno no le gusten todas las películas nominadas, lo cierto es que no hay semana mejor: es la semana en que, milagro de milagros, uno desea verlo casi todo. En pocos días vi mucho, y en muy poco lapso, casi corriendo para poder estar al día para la maldita/bendita ceremonia del Oscar que enerva, molesta, excita, decepciona pero, al final, no puedes sino mirarla y cotejar con tus amigos los resultados que van apareciendo. Algunos argumentarán que hay semanas mejores. Puede ser, pero lo dudo. Quizás, por ahí, sucede algún error y hay una gran semana en mayo; pero es raro, sobre todo como están las cosas: todo parece una eterna época de vacaciones infantiles, donde las explosiones y los efectos en 3D se disputan codo a codo las franquicias en los cines. De un tiempo me sucede que no quiero ver nada y no por ser menos cinéfilo. Lo que deseo ver, por desgracia, no está en la cartelera sino en los arriendos del Paseo Las Palmas. El Oscar tiene la gracia que uno desea ver cuanto antes aquello que no vería ni siquiera en el cable (en mi caso, "Expiación, deseo y pecado", que terminó convertida en una cuidada cinta de calidad, ideal para los aficionados al paisajismo). Pero lo mejor sin duda es que uno tiene que ver, una tras otra, cintas de directores de la talla de los Coen ("Sin lugar para los débiles", haciendo una clase de cine arriesgado) y, al día siguiente, captar que uno de mis cineastas favoritos, Paul Thomas Anderson, se tropezó con unos pozos de petróleo para crear una cinta sobregirada, con la peor banda de sonido del año y, lejos, la peor actuación masculina. Es cierto que quizás "Petróleo sangriento", sin tanta nominación, y durante una semana más árida, pudo haberme conquistado algo más. Pero luego de ver "Sin lugar para los débiles", una obra maestra con uno de los finales más sublimes en años, todo a su lado empalidece.

Y a pesar de que creo que "Petróleo sangriento" es fallida, incapaz de generar compasión, que sólo toca una sola nota y la toca mal, el poder verla mano a mano con la de los Coen, y "Juno" y "Expiación" es lo que hace que todo se vuelva más intenso y divertido y es lo que ya echo de menos al ver la cantidad de bodrios que están por estrenarse a lo largo de las próximas y largas semanas que están por llegar.
Petróleo sangriento Por Ascanio Cavallo


Hace más de siete décadas, en los fugaces años en que Estados Unidos fue izquierdista, Upton Sinclair era un escritor y agitador social de importancia. El cine lo recuerda como el hombre que puso todos sus esfuerzos para que Sergei Eisenstein rodara en México. Su novela ¡Petróleo!, como casi todos sus textos, era una vigorosa denuncia acerca de la codicia capitalista a partir de la explotación de una materia prima que bruscamente se volvía esencial.

La adaptación del cineasta Paul Thomas Anderson sustituye este énfasis sociopolítico por un cierto aliento testamentario, o quizás habría que decir teológico. El panorama lo domina ampliamente el feroz Daniel Plainview (Daniel Day-Lewis), que de buscador de plata se convierte en magnate petrolero. Los primeros 20 minutos lo muestran excavando a solas, en un desierto miserable, como anticipando que de ese esfuerzo inclemente sólo puede emerger un hombre duro y despiadado.

Plainview está dispuesto a todo para lograr el objetivo de tener fortuna; incluso a adoptar a un niño, H.W. (Dillon Freasier), sólo para que simpaticen con él las familias a quienes quiere comprar sus tierras.

La presencia de este niño misterioso, y del adolescente Eli (Paul Dano), un precoz fanático religioso, confrontan a Plainview con unas nociones del pecado y el castigo que lo molestan en su implacable decisión. No es tan raro: alguien que confiesa que "odio a casi toda la gente" no puede sino considerar que la redención es una molesta patraña. Y, a pesar de esa obviedad, el cineasta Anderson parece más atraído por esa parte de la historia que por la pequeña epopeya capitalista de Plainview.

Esa pretensión ahoga la película, y quizás también explica por qué un metraje tan largo (la síntesis no es el fuerte de Anderson), presta tan poca atención a los personajes y los conflictos secundarios, lo que justamente estaba entre las mejores virtudes de Boogie nights y Magnolia.

¿Y el Oscar para Day-Lewis? OK, aunque cuando te hacen una película para que estés 158 minutos en pantalla, es difícil que los votantes de la Academia no se entusiasmen. Pero entre el excesivo Plainview de Petróleo sangriento y el excesivo "Carnicero" Cutting de Pandillas de Nueva York, el de Scorsese tenía al menos la consistencia del verdadero infierno.
Recuerdos del verano

Por Francisco Mouat

Los domingos no me doy cuerda, escribió el protagonista de una de las novelas que leí en el verano. El hombre se preguntaba en voz alta cuántos centenares de domingos como ése, apacibles, tranquilos y solitarios, le quedaban por vivir. Escribo estas líneas un domingo temprano en la mañana, cuando buena parte de la ciudad duerme y los adjetivos de la novela resultan, al menos en apariencia, muy certeros.

Otra de las novelas que leí en el verano se llama Insomnio. "Todos cumplimos cadena perpetua en las mazmorras del yo", escribió su autor, Fernando Luis Chivite, un escritor al que descubrí de casualidad hojeando libros poco antes de salir de vacaciones. Anoté en mi libreta la filosofía de un amigo de Chivite llamado Enrique. Cuatro cosas: "No temer a los dioses, la muerte no es interesante porque no la vemos, se puede vivir con poco, y la infelicidad debilita".

Este verano llevé libreta de notas desde diciembre. La reviso ahora y me encuentro con un recuerdo que había ido olvidando poco a poco: la muerte –en algún sentido cercana– de Francisco Mouat Justiniano, amigo de la Presidenta Bachelet, socialista de toda la vida, que según la leyenda que me contaron unos primos suyos, alguna vez arrancó con gran decisión por los techos para evitar ser detenido después del golpe.

No todos los domingos son tranquilos: Francisco Mouat Justiniano se murió un domingo de diciembre en la madrugada, y esa mañana, cuando la noticia de su muerte se instaló en internet y se informó en algún noticiario radial por la cercanía suya con Bachelet, sin todavía demasiados detalles, hubo gente cercana a mí que pensó que yo me había muerto. Ya conté alguna vez las anécdotas que me sucedieron porque distinta gente me confundía con él: una novia despechada a la que yo había abandonado sin aviso en los años ochenta, el envío por carta de la fotografía de un supuesto hijo mío que vivía en Europa y crecía robusto y sano.

Esta vez volvió a suceder, pero la anécdota dejó de ser divertida, entre otras cosas porque el Pancho Mouat socialista al que me quedé con ganas de conocer personalmente no pudo más contra el cáncer y murió. A él también le decían Pancho. Era catorce años mayor que yo. Vivió el exilio en Alemania Oriental y según me cuentan, tenía un talento especial para todo lo que fuera logística.

Lo llamé el año pasado, cuando ya estaba enfermo, para que nos juntáramos a tomar café y a conversar. Me dijo que estaba complicado con las bombas de quimioterapia que tenía que meterse en el cuerpo, pero que en una o dos semanas más lo volviera a llamar para que nos reuniéramos, cuando él regresara a su trabajo en La Moneda.

Nunca lo llamé nuevamente. Fui un idiota. El tiempo empezó a pasar, y llegó aquel domingo de diciembre en que contesté el teléfono temprano en la mañana. Era una de mis cuñadas. Luego de varios segundos de silencio, me preguntó: "¿Eres tú, Pancho?". Había escuchado en la radio que se había muerto Francisco Mouat, y le bajó la pálida. Una amiga estaba preparándose para actuar en una fiesta de fin de año en su oficina, cuando apareció su madre y le dijo que yo me había muerto. Ella dice que lloró, que se fue a encerrar al baño y se puso a llorar a mares, que no entendía cómo había sucedido esto, que por qué no me había aprovechado más en la vida, cosas así. Me las dijo pocos días después, cuando ya se había enterado de que yo no era el Pancho Mouat que estaba muerto y al que velaban en la iglesia San Francisco, a donde llegó otra amiga pensando que se trataba de mi padre. A mí me costó reírme de la macabra coincidencia. Volví a retarme a mí mismo por dejado, por negligente, por no haber ido nunca a tomarme aquel bendito café con él. Sé que habríamos hecho buenas migas. Sé que tendría un recuerdo suyo más nítido. Creo que fue Dostoievski el que escribió una vez que no hay nada más hermoso que un recuerdo puro.