Thursday, September 20, 2007

Friedrich Wilhelm Nietzsche
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Friedrich Nietzsche, 1882
Friedrich Wilhelm Nietzsche (Röcken 1844 - Weimar 1900), Filósofo, poeta y filólogo alemán.

Tabla de contenidos
1 Citas de sus obras
2 Citas
3 Aforismos
4 Citas sobre Nietzsche
5 Referencias
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Citas de sus obras
"Amo (...) a quien una pequeña aventura puede hacer perecer, porque así cruzará el presente sin vacilaciones." (Así Habló Zaratustra)
"[...] cuanto más espíritu, más sufrimiento [...] Y también: cuanta más estupidez tanto mayor bienestar." (Fragmentos póstumos, principios de 1875 a primavera de 1876)
"Cuando dos antiguos amigos se vuelven a encontrar después de una larga separación, sucede muchas veces que afectan tener interés por cosas que les han llegado a ser completamente indiferentes; a veces lo notan ambos y no se atreven a descorrer el velo, a causa de una duda un poco triste. Así es como ciertas conversaciones parecen sostenerse en el reino de los muertos." (Humano, demasiado humano, II, § 259)
"Cuando nos transformamos radicalmente, nuestros amigos, los que no se han transformado, se convierten en los fantasmas de nuestro propio pasado; su voz resuena en nuestros oídos como si viniera de la región de las sombras, como si nos oyésemos a nosotros mismos, más jóvenes, pero más duros y menos maduros." (Humano, demasiado humano, II, § 242)
" Cuando tengo cerca a un alemán se me retrasa la digestión." (Ecce Homo)
"(De la escuela bélica de la vida.) Lo que no me mata me fortalece." (Crepúsculo de los ídolos)
"De nadie estamos más lejos que de nosotros mismos." (La genealogía de la moral)
"...Dios ha muerto, nosotros lo hemos matado..." (La ciencia jovial — La gaya scienza, aforismo 125)
"El abismo más difícil de salvar es el más pequeño." (Así habló Zaratustra)
"¿Es el hombre sólo un error de Dios? ¿O Dios sólo un error del hombre?." (Crepúsculo de los ídolos)
"La mediocridad es la más feliz de las máscaras que puede usar un espíritu superior, porque el gran número, es decir, los mediocres, no sospechan que en ello haya engaño; y, sin embargo, por esto es por lo que se sirve de esta arma el espíritu superior: para no irritar, y, en casos no raros, por compasión y bondad." (Humano, demasiado humano, II, 2, § 175)
"Nadie puede juzgar el valor de la vida: unos porque están vivos (y por lo tanto no son imparciales) y otros por ... otro motivo." (Crepúsculo de los ídolos)
"No —respondió Zarathustra—, yo no doy limosna. No soy lo bastante pobre como para dar limosna." (Así Habló Zaratustra)
"Vosotros miráis hacia arriba cuando buscáis elevación, yo miro hacia abajo, porque estoy elevado. Decidme, ¿quién de vosotros puede reír y a la vez estar elevado? El que asciende a las más altas montañas se ríe de todas las tragedias: de las del teatro y de las de la vida." (Así habló Zaratustra, segunda parte, «Del leer y el escribir»)
"Yo odio a los lectores ociosos." (Así habló Zaratustra)
"Yo digo: Ámate a ti mismo, así te amarán también los demás." (Así habló Zaratustra)
"Dos cosas quiere el hombre auténtico: peligro y juego. Por ello quiere a la mujer: el más peligroso de los juegos." (Así habló Zaratustra, primera parte, «De las viejas y las jóvenes»)
"¿Qué es bueno? - Todo lo que eleva el sentimiento de poder, el poder mismo en el hombre."
"¿Qué es malo ? - Todo lo que procede de la debilidad."
"¿Qué es felicidad? - El sentimiento de que el poder crece, de que una resistencia queda superada." (El Anticristo).
"No apaciguamiento, sino más poder; no paz ante todo, sino guerra; no virtud, sino vigor (virtud al estilo del Renacimiento, virtù sin moralina." (El Anticristo).
"Los débiles y malogrados deben perecer: artículo primero de nuestro amor a los hombres. Y además se debe ayudarlos a perecer." (El Anticristo").
"¿Qué es más dañoso que cualquier vicio? - La compasión activa con todos los malogrados y débiles- el cristianismo..." (El Anticristo).
"La humanidad no representa una evolución hacia algo mejor, o más fuerte, o más alto, al modo como hoy se cree eso. El progreso es meramente una idea moderna, es decir, una idea falsa." (El Anticristo).
"Al cristianismo no se le debe adornar ni engalanar: él ha hecho una guerra a muerte a ese tipo superior de hombre, él ha extraído de esos instintos, por destilación, el mal, el hombre malvado, - el hombre fuerte considerado como hombre típicamente reprobable, como hombre réprobo." (El Anticristo).
...el animal doméstico, el animal de rebaño, el animal enfermo hombre, -el cristiano... (El Anticristo).
"Aparece a veces sobre la tierra una especie de continuación del amor en que aquel ávido deseo que experimentan dos personas, una hacia otra, deja lugar a un nuevo deseo, a una ansia nueva, a una sed común, superior, de un ideal colocado por encima de ellos, mas, ¿quién conoce ese amor? ¿Quién lo ha sentido? Su verdadero nombre es amistad..." ("La Gaya Ciencia").
"El europeo de hoy sigue estando, en su valor, profundamente por debajo del europeo del Renacimiento; una evolución posterior no es más, por una necesidad cualquiera una elevación, una intensificación, un fortalecimiento." (El Anticristo).
"El cristianismo ha tomado partido por todo lo débil, bajo, malogrado... (El Anticristo)
"... mi aseveración es que todos los valores en que la humanidad resume ahora sus más altos deseos son valores de la décadence. (El Anticristo).
"Uno pierde fuerza cuando compadece." (El Anticristo).
"La compasión obstaculiza en conjunto la ley de la evolución, que es la ley de la selección." (El Anticristo).
"Schopenhauer estaba en su derecho al decir: mediante la compasión la vida queda negada, es hecha más digna de ser negada - la compasión es la praxis del nihilismo." (El Anticristo).
"Aristóteles como se sabe, veía en la compasión un estado enfermizo y peligroso..." (El Anticristo).
"Nada es menos sano, en medio de nuestra nada sana modernidad, que la compasión cristiana." (El Anticristo).
"Ser médico aquí, ser inoxerable aquí, emplear el cuchillo aquí - ¡eso es lo que nos corresponde a nosotros, ésa es nuestra especie de amor a los hombres, así es como somos filósofos nosotros, los hiperbóreos." (El Anticristo).
"El espíritu puro es la mentira pura..." (El Anticristo).
"Mientras el sacerdote, ese negador, calumniador, envenedador profesional de la vida, siga siendo considerado como una especie superior de hombre, no habrá respuesta a la pregunta: ¿qué es la verdad? (El Anticristo).
"Quien tiene en su cuerpo sangre de teólogo adopta de antemano, frente a todas las cosas, una actitud torcida y deshonesta."
"El pathos que a partir de ella se desarrolla se llama a sí mismo fe: cerrar los ojos , de una vez por todas, frente a sí mismo para no sufrir del aspecto de una falsedad incurable." (El Anticristo).
"Lo que un teólogo siente como verdadero, eso es, necesariamente, falso: en esto se tiene casi un criterio de verdad." (El Anticristo).
"Hasta donde alcanza el influjo de los teólogos, el juicio de valor está puesto cabeza abajo, los conceptos verdadero y falso están necesariamente invertidos:..." (El Anticristo).
"El párroco protestante es el abuelo de la filosofía alemana, el protestantismo mismo, su peccatum originale" (El Anticristo).
"Definición del protestantismo: la hemiplejía del cristianismo - y de la razón..." (El Anticristo).

Citas
"¿Alguna vez han visto una niña tan bonita como el más desamparado de los gatos del arrabal?."
"Bendito sea el que olvida, porque a él pertenece el paraíso."
"Bienaventurados sean los olvidadizos ya que vuelven a tropezar con la misma piedra."
"Cuando se tienen muchas cosas que meter en él, el día tiene cien bolsillos."
"Cuántos hombres se precipitan hacia la luz, no para ver mejor sino para brillar."
"Ehrlich gesagt, ab und an ist es hilfreich sich zu ärgern, damit alles gut läuft."
Traducción: "Hablando francamente, es preciso que nos encolericemos alguna vez para que las cosas marchen bien."
"De nadie estamos más lejos que de nosotros mismos."
"Dios ha muerto, viva el hombre."
"En el amor siempre hay algo de locura, mas en la locura siempre hay algo de razón."
"El amor y el odio no son ciegos, sino que están cegados por el fuego que llevan dentro."
"El casarse es terminar una serie de pequeñas tonterías con una gran estupidez."
"El cristianismo dio de beber veneno a Eros: este, ciertamente, no murió, pero degeneró convirtiéndose en un vicio."
"El gran estilo nace cuando lo bello obtiene la victoria sobre lo enorme."
"El Hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza."
"El hombre es una cuerda que conecta al animal con el superhombre... Lo más grande es que es un puente y no un fin."
"El hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa."
"El que niega su propia vanidad suele poseerla en forma tan brutal, que debe cerrar los ojos si no quiere despreciarse a sí mismo."
"El que no pueda bendecir, que aprenda a maldecir."
"El remordimiento es como la mordedura de un perro en una piedra: una tontería."
"El sexo es una trampa de la naturaleza para no extinguirse."
"Es inhumano bendecir cuando nos han maldecido."
"Es necesario llevar en sí mismo un caos, para poner en el mundo una estrella danzante."
"Es preferible morir a odiar y temer: es preferible morir dos veces a hacerse odiar y temer."
"Fe significa no querer saber la verdad."
"Haber hecho algo "inmortal" puede llevar a la perdición"
"Hay espíritus que enturbian sus aguas para hacerlas parecer profundas."
"Hay que volver a la muchedumbre, su contacto endurece y pule, la soledad ablanda y pudre."
"La buena memoria es a veces un obstáculo al buen pensamiento."
"La crueldad es uno de los placeres más antiguos de la humanidad."
"La decisión cristiana de considerar que el mundo es feo y malo ha hecho al mundo feo y malo."
"La guerra vuelve estúpido al vencedor y rencoroso al vencido."
"La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño."
"La manera más desagradable de replicar en una polémica es la de enojarse y la de callar, pues el agresor interpreta ordinariamente el silencio como un desprecio."
"La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano."
"La mujer comprende al niño mejor que el hombre, pero el hombre es más niño que la mujer."
"La única diferencia entre Dios y yo es que yo existo."
"La ventaja de tener mala memoria es que se goza muchas veces de las mismas cosas."
"La verdad es que amamos la vida, no porque estemos acostumbrados a ella, sino porque estamos acostumbrados al amor."
"La vida es un instinto de desarrollo, de supervivencia, de acumulación de fuerzas, de poder."
"Lo absurdo de una cosa no prueba nada contra su existencia, es más bien condición de ella."
"Las personas que brindan su plena confianza creen por ello tener derecho a la nuestra. Es un error de razonamiento: los dones no dan derecho."
"Librar todas las cosas de la servidumbre de un fin. En las cosas encuentro yo esta seguridad bienaventurada: que todas bailan con pies de azar."
"Lo que me entristece no es que me hayas mentido, sino que ya nunca más podré confiar en ti."
"Lo que no me mata, me hace más fuerte."
"Lo que se hace por amor siempre acontece más allá del bien y del mal."
"Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos."
"Nada es más necesario que la verdad y, con relación a ella, todo lo demás no tiene más que un valor de segundo orden."
"Nadie puede construirse el puente sobre el cual hayas de pasar el río de la vida; nadie, a no ser tú."
"¡Ningún pastor y un solo rebaño! Todos quieren lo mismo, todos son iguales: el que siente de otro modo va de buena gana al manicomio."
"No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada."
"No es la fuerza de los nobles pensamientos sino su duración lo que hace superiores a los hombres."
"No querer mortificar, no querer herir a nadie, puede ser lo mismo una muestra de justicia como de timidez."
"No puedo creer en un Dios que quiera ser alabado todo el tiempo."
"Olvida uno su falta después de haberla confesado a otro, pero normalmente el otro no la olvida."
"Para muchos, lo abstracto es fuente de fastidio; para mi, en los buenos días, una intoxicación y una fiesta."
"¡Preferible vivir en medio del hielo que entre virtudes modernas y otros vientos del sur!".
"Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti."
"Quien siembra en el espíritu planta un árbol a larga fecha."
"Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de enfrentar todos los comos."
"Quien ve mal siempre ve demasiado poco; pero quien oye mal siempre oye demasiado."
"Se debe morir orgullosamente cuando ya no es posible vivir con orgullo."
"Si solo se dieran limosnas por piedad, todos los mendigos hubieran muerto de hambre."
"Sin música la vida sería un error."
"Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado."
"Sólo comprendemos aquellas preguntas que podemos responder."
"Todo el que disfruta cree que lo que importa del árbol es el fruto, cuando en realidad es la semilla. He aquí la diferencia entre los que creen y los que disfrutan."
"Todo hábito hace nuestra mano más ingeniosa y nuestro genio más torpe."
"Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal."
"Todo idealismo frente a la necesidad es un engaño."
"Un filósofo casado es un personaje de comedia" (cit. en Brennot, Philippe,El genio y la locura[1]).
"Yo no soy un hombre, soy un campo de batalla."
"Ver a la chusma y golpearla es todo uno."
"El santo perfecto de Dios es el castrado perfecto" (Crepúsculo de los ídolos)
"La vida termina donde comienza el camino de Dios" (Crepúsculo de los ídolos)

Aforismos
...El aforismo, la sentencia en que yo soy maestro y el primero entre los alemanes, son las formas de la "eternidad"; mi ambición es la de decir en diez frases lo que otro dice en un libro, lo que ningún otro dice en un libro... (Crepúsculo de los ídolos).
"Amor" es el sentimiento de la propiedad o de aquello que nosotros queremos convenir en propiedad nuestra. (Tratados filosóficos).
Para vivir solo, hay que ser un animal o un dios —dice Aristóteles—. Falta el tercer caso: hay que ser ambas cosas; esto es, un "filósofo".(Crepúsculo de los ídolos).
¡Lo terrible no es la altura sino la pendiente! (Así habló Zaratustra)
El sentimiento de lo trágico aumenta y disminuye con la sensualidad. (Más allá del bien y del mal)
Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina.
Cuanto más nos elevamos, más pequeños parecemos a quienes no saben volar (Aurora: Una meditación sobre los prejuicios morales).
Yo no sé qué hacer; yo soy todo eso que no sabe qué hacer.

Citas sobre Nietzsche

"Filosóficamente, Nietzsche es un místico y un irracionalista. Su metafísica consiste en algo "byroniano" y algo sobre un Universo místicamente "malevolente"; su epistemología subordina la razón a la "voluntad", o al sentimiento, o al instinto, o a la sangre y las virtudes innatas del carácter. Pero, como poeta, proyecta a veces (no de forma consistente) un magnífica sensación de la grandeza del hombre, expresada en términos emocionales, no intelectuales." Fuente: Ayn Rand. Introducción a la edición especial por el 25 aniversario de El manantial.
"Está usted equivocado en ver cualquier paralelismo entre mi filosofía y la de Nietzsche. Nietzsche era un archi-partidario del irracionalismo (véase su Nacimiento de la Tragedia)". Letters of Ayn Rand, August 24, 1963.

Referencias
BRENNOT, Philippe (2000), Punto de lectura (Suma de Letras) El genio y la locura (or. Le génie et la follie), 3ª, 107. 84-663-0139-9.
Obtenido de "http://es.wikiquote.org/wiki/Friedrich_Wilhelm_Nietzsche"
Osho
De Wikiquote

Rajneesh Chandra Mohan Jain (1931-1990)
Filósofo hindú, místico, en su recopilatorio de charlas "El libro del hombre" (1996):
"Es rara la persona que transforma su vida en un crecimiento, en un largo viaje de auto realización, que se convierte en lo que estaba destinado a ser. En Oriente hemos llamado a ese hombre Buda; en Occidente hemos llamado a ese hombre Cristo".
"No importa que te amen o te critiquen, te respeten, te honren o te difamen, que te coronen o te crucifiquen; porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo".
"La desobediencia es la base del verdadero hombre religioso; la desobediencia a todos los sacerdotes, los políticos y los intereses creados".
"¡NO dependas de los demás! Sé un ser independiente. Escucha tu voz interna".
"Cambia tú. Cambia radicalmente. Deja de hacer las cosas que has estado haciendo siempre. Empieza a hacer cosas que no hayas hecho nunca. Cambia radicalmente, vuélvete una persona nueva y te sorprenderás. (...) Nunca estés esperando que el otro cambie".
"El estilo de vida americano depende de la ambición, y mi nuevo hombre tiene que carecer totalmente de ambiciones. (...) No le interesará acumular trastos, y la economía depende de eso. Todas tus agencias publicitarias están metiéndote en la cabeza la idea de acumular cada vez más cosas".
"Si no vives peligrosamente, no vives. La vida sólo florece en el peligro. La vida nunca florece en la seguridad. (...) Cuando todo está yendo a la perfección, fíjate, te estás muriendo y no pasa nada".
"El hombre ha vivido a través de los siglos como un borrego, formando parte de la multitud, acatando sus tradiciones, convenciones, siguiendo las antiguas escrituras y las viejas disciplinas".
"La multitud te da certidumbre, seguridad, a costa de tu espíritu. Te esclaviza. Te da unas directrices de cómo vivir: qué hacer, qué no hacer".
"El problema con la familia es que los hijos abandonan un día la infancia, pero los padres nunca dejan la paternidad."
"No conozco un valor mayor que el necesario para mirar dentro de uno mismo."
"Una cosa podría estar bien en este momento y podría ser un error el momento próximo. No intentes ser consistente; de otra forma, estarás muerto. (...) Intenta estar vivo con todas sus inconsistencias".
"Puedes engañarte en ciertos momentos, vivir un mundo de sueños, pero un sueño no te dará nada."
"Quien se preocupe por la coherencia será falso porque sólo las mentiras pueden ser coherentes. La vida cambia sin cesar."
"El amor es el peor peligro que existe porque lo exige todo."
"El infierno está dentro de ti, así como el paraíso."
Obtenido de "http://es.wikiquote.org/wiki/Osho"
Søren Kierkegaard (1813 - 1855)
Filósofo danés.

Citas

"Debo encontrar una verdad que sea verdad para mí."
El amor es hermoso, sólo mientras duran el contraste y el deseo; después, todo es debilidad y costumbre.
"El caballero de la fe está solo en todo momento."
"La angustia es el vértigo de la libertad."
"La fe es la pasión por lo posible y la esperanza es el acompañante inseparable de la fe."
"La vida no es un problema que tiene que ser resuelto, sino una realidad que debe ser experimentada."
"La vida sólo puede ser comprendida hacia atrás, pero únicamente puede ser vivida hacia delante."
"Si te casas lo lamentarás. Si no te casas, también lo lamentarás."
Obtenido de "http://es.wikiquote.org/wiki/S%C3%B8ren_Kierkegaard"
Émile Michel Cioran
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Émile Michel Cioran (Răşinari —Städterdorf en alemán, Resinár en húngaro—, Sibiu, Rumanía, entonces parte del Imperio Austrohúngaro, 8 de abril de 1911 - París, 20 de junio de 1995) fue un escritor y filósofo de origen rumano. La mayor parte de sus obras se publicaron en lengua francesa.
Tabla de contenidos
1 Biografía
2 Pensamiento
3 Algunas obras
4 Enlaces externos

Biografía
Cioran fue hijo de un sacerdote ortodoxo. Asistió a la Universidad de Bucarest, donde en 1928 conoció a Eugène Ionesco y a Mircea Eliade. Formó parte de la Guardia de Hierro, organización fascista, hasta los primeros años de la Segunda Guerra Mundial. Más tarde, expresará su pesar y arrepentimiento por su colaboración. Esta época podría haber marcado fuertemente el pesimismo que caracteriza sus obras, según algunos críticos.
Otro hecho que le pudo haber marcado es que en 1935 su madre le dijo que si hubiera sabido que iba a ser tan infeliz hubiera abortado. "Soy sólo un accidente. ¿Por qué debo tomarme en serio?"
De todas formas, el pesimismo de Cioran es más complejo. Es un sentimiento presente en aquellos que observan el abismo y tienen que seguir existiendo con el trágico conocimiento que han descubierto. Por ello no es fácilmente explicable por estos hechos simples.
En 1937 continuaba sus estudios en el Instituto Francés en París, donde vivió la mayor parte del resto de su vida. "No tengo nacionalidad, el mejor status posible para un intelectual".
Sus primeros trabajos se publicaron en rumano, pero posteriormente escribiría exclusivamente en francés. Su estilo se basa en afirmaciones cortas y aforismos, fuertemente influidos por Nietzsche y el pesimismo de Schopenhauer o Philipp Mainländer.
William H. Gass definió el trabajo de Cioran como "un romance filosófico en temas modernos como la alienación, el absurdo, el aburrimiento, la futilidad, la decadencia, la tiranía de la historia, la vulgaridad del cambio, la conciencia como agonía, la razón como enfermedad".
Definido en ocasiones como un "filósofo sin sistema", aunque sus planteamientos entran dentro de la llamada filosofía del absurdo, sus obras fueron ampliamente criticadas. Su respuesta era de confrontación respecto a los filósofos preocupados por crear un sistema lo suficientemente complejo y estable para que no pudiera ser derribado. Ante esto, Cioran se adentra en la contradicción como forma de pensamiento, siendo sus afirmaciones contradictorias incluso en el mismo texto. Afirma la falsedad de toda doctrina filosófica, basándose en la incapacidad humana de crear ideas libres.
Sentía una fuerte frustración por el hecho de existir, lo cual le llevaba a un fuerte enfrentamiento consigo mismo: "La gente me produce asco, tengo asco hasta de mí mismo. Deseo una destrucción completa de todo lo humano, incluidos ellos e incluido yo, ya que no soy especial ni mejor que ellos".
En sus escritos remarcó su especial predilección por dos pueblos, el ruso y el español, en su virtud de "pueblos derrotados".
En España marcó profundamente a Fernando Savater; éste último escribió un ensayo (Ensayo sobre Cioran, Espasa-Calpe, 1992) sobre él, tradujo y prologó algunas de sus obras.
Cioran encontraba especialmente sugerente el suicidio como forma de vida. Consideraba la muerte como la única existencia real, siendo la vida, a la que llamaría la "gran desconocida", fuente de todo dolor por la imposibilidad de asegurar la existencia. A pesar de ello, murió por causas naturales a avanzada edad.
Se le relaciona comúnmente con otros autores rumanos como Tristan Tzara.

Pensamiento
Cioran no es un escritor, ni siquiera es filósofo. Al menos esto es lo que piensa él de sí mismo, desafiando a cualquiera que opine lo contrario. Esta afirmación puede darnos una idea aproximada de lo que nos encontramos cuando leemos una obra de este pensador rumano: contradicción. Una contradicción que se fundamenta en un pesimismo muy complejo que le hace odiar y amar cosas al mismo tiempo. Pero esto no debe llevarnos a pensar que estamos ante los escritos de un loco que desvaría, sino más bien de un genio que nunca pretendió dar respuestas a nada, sino precisamente hacer cuestiones de todo. Para él lo importante no está en dar soluciones (nadie puede darlas realmente) sino en hacer que sus dudas sean interrogantes para nosotros también.
El desgarro de su obra proviene tal vez de la gran pérdida de su infancia. Criado desde su nacimiento en Rasinari (1911), pueblo olvidado de las profundidades de Transilvania, Cioran vive con horror el traslado a Bucarest para asistir al Liceo. Separado tan tempranamente de lo que él consideraba un “paraíso”, perdería para siempre la alegría de vivir, pues fueron estos sus únicos años felices. A pesar de lo que muchos creen, nunca formó parte de la Guardia de Hierro, y dedicó los días de sus primeros cuarenta años a leer y a estar casi inútilmente matriculado en la Sorbona (gracias a una beca no conseguida por una tesis que nunca llegó a escribir, sino por dedicar varios años a recorrer Francia en bicicleta).
Pero el exilio no marca su obra, ni siquiera su vida. Aunque recuerda su pueblo natal con vivas imágenes casi como recientes, y siente gran apego por la cultura búlgara y por los pueblos del Este en general, no se siente perteneciente a ninguna patria. Tal es este desapego, que decide cambiar su lengua madre por el francés. Incluso cuando Stalin murió y Rumanía se vio libre de la ocupación soviética, su único sentimiento fue el de pesadumbre: seguramente entonces, todos sus familiares irían a verle y a molestarle. Desde que vive solo en Francia su única ocupación ha sido precisamente no hacer nada.
Lee vorazmente, la única ocupación que le satisface. Y aunque lee a casi todos y sobre casi todo, prefiere releer las grandes obras (como a Dostoievski o Proust), ya que ésa es la única manera de conocer verdaderamente lo que el autor nos quiere transmitir. Estuvo marcado intensamente en su juventud por la lectura de autores como León Chestov, Georg Simmel, Dilthey, Kierkegaard... En definitiva, lo que siempre ha suscitado interés en él es la filosofía-confesión, los “casos”, aquellos autores de quienes se puede decir que son “casos” casi en el sentido clínico de la expresión. Todos aquellos que van a la catástrofe y que pueden situarse también más allá de ella (no puede admirar más que a aquel que ha estado a punto de derrumbarse). Por eso no está marcado por aquellos escritores que han sido simplemente una experiencia intelectual, como Husserl, Heidegger o Sartre, del cual incluso ha escrito varios textos contra su obra. Pero sobre todo se interesa por los ensayos y biografías, independientemente del autor. No existe para él nada más gratificante que escuchar durante horas a personas desconocidas que le relaten capítulos insignificantes de su vida.
Pero Cioran también escribe, no ambicionando un trabajo remunerado, sino como necesidad vital: escribir es la única forma que encuentra de hacer la vida un poco más soportable. Al trasladar sus inquietudes al papel consigue desprenderse de esos problemas que le amargan, y ese extrañamiento consigue hacer que las cosas no le afecten. Pero odia escribir, y no sólo eso, sino que publicar lo escrito supone una aberración... aún así es la única forma de vida que concibe, de manera que se convierte en un hombre atado a hábitos que le resultan insoportables.
En su juventud, escribe en Rumano, pero traduciendo a Mallarmé a su lengua madre tuvo una revelación: es absurdo escribir en una lengua que nadie conoce; además, escribir en un idioma desconocido se convierte en una experiencia asombrosa. Al escribir en francés, uno reflexiona sobre lo escrito, piensa acerca de las palabras, lo que éstas quieren decir y por qué precisamente usar esa palabra en concreto y no otra parecida. En Rumania, escribía por escribir apenas sin pensar. Francia le enseñó que la escritura y ¡el comer! son hechos culturales (de pequeño comía como acto mecánico, pero al llegar a París se dio cuenta de que también se puede juzgar el sabor de la comida y opinar sobre ella en amplios debates).
Esta incapacidad para dedicar su tiempo a una actividad seria y productiva, proviene de esa sensación de tedio que ha inundado toda su vida. A pesar de haber vivido intensamente, no ha podido integrarse en la existencia. Podemos pensar que tienen algo que ver las palabras que en cierta ocasión le dijo su madre: “si supiese que ibas a sufrir tanto, habría abortado”. El saber que su existencia fue sólo un accidente, y que su nacimiento debería haber sido evitado hacen que pierda el interés por cualquier cosa, que no encuentre sentido a la vida. Cualquier acción es una “idiotez” en todo su sentido, si al final del camino no queda más que una fría sepultura. Caminar por cierto cementerio fue lo que le llevó a pensar que tanto los hombres lúcidos como los ignorantes llegan a la misma meta y reciben el mismo premio, de manera que vio ratificadas sus inquietudes respecto a emplear la vida para cualquier fin.
Pero es asombrosa, sin embargo, la vitalidad con que plasma sus palabras en los libros, como una extraña alegría que brilla inexplicablemente. De nuevo, otra incongruencia. Resulta raro este efecto que causan las ideas de un hombre que considera el suicidio como una solución bastante razonable pero que a la vez, se considera un auténtico amante de la vida y del yo. Según se mire, la obra de Cioran no tiene porque ser pesimista, lo que verdaderamente es, es violenta. Las hojas que escribe están llenas de fuerza, de pasión, para activar a sus lectores, para en definitiva “hacer despertar”. Sus libros son como látigos que no evocan imágenes de pesimismo, sino que es la violencia de su fuerza la que nos hace darnos cuenta de que realmente estamos vivos.
Esta viveza y esta pesadumbre serán los elementos principales que encontramos en su obra, Ese maldito yo, libro de aforismos publicado en 1987. ¿Por qué escribir en forma de fragmento? Porque, según el propio autor, es un hombre perezoso, y para escribir de forma continuada un texto con sentido, se necesita ser un hombre activo. Considera que es casi un absurdo escribir en forma de aforismo, pero es más fácil (escuchas una frase, creas un pensamiento breve en un momento de inspiración, y lo escribes. Sin más). Desarrollar algo extensamente es una frivolidad. Recomienda el autor que no leamos su libro de un tirón, sino poco a poco, de noche preferiblemente, y sobre todo en momentos de pena o hastío. Porque es en esa situación cuando necesitamos que un simple pensamiento nos libere. Al fin y al cabo, un aforismo es algo discontinuo, un pensamiento instantáneo, que si bien no encierra mucho de verdad, si puede contener algo de futuro. Podemos encontrar un aforismo que afirme un acontecimiento y en la página siguiente otro que niegue eso mismo; y en realidad ninguno vale más que otro, sino que pertenecen a momentos distintos. Cioran no pretende ofrecer verdades absolutas, sino que nos lanza sus aforismos como si fuesen bofetadas.
De esta forma, el libro se articula en torno a cinco capítulos dónde se expresan casi todas las ideas que más inquietan al autor (que son básicamente las mismas a lo largo de toda su obra). Los aforismos no están ordenados según las cinco partes, sino que cada capítulo es una amalgama de muchos temas distintos, y que como acabamos de decir, se contradicen muchas veces entre ellos.
Creo que una de las ideas que prevalece es la de la religión. Fuertemente marcado por una sociedad altamente religiosa (incluido un padre pope), Cioran se considera agnóstico desde su más tierna infancia, aunque se siente bastante cercano a los pensamientos hindú y budista; sobre todo porque son los únicos en entender realmente el concepto de “vacío”, siendo éste el único que puede eliminar nuestro temor a la muerte. Tampoco quiere ser filósofo, porque le parece que la mayoría de los filósofos observan los acontecimientos desde lejos, y para poder hablar de las cosas ha de implicarse uno, conocerlas desde dentro (Nietzsche y Sartre en ese aspecto eran bastante ingenuos, según él). Se puede tener un mayor conocimiento sobre la vida siendo por ejemplo, barrendero, que dedicándose a los estudios filosóficos (de ahí que aborrezca su encasillamiento como filósofo).
Su pensamiento carece de toda ideología, o al menos así quiere que le entendamos. La ideología es la suma de idea más pasión, y para él, el buen filósofo ha de estar alejado de la pasión (y diferenciarse así del resto de la masa). Su obra no trata de convencer a nadie, ni siquiera de solucionar algún problema concreto: no todos los problemas tienen solución.
Odia fervientemente la Historia: a pesar de confesarse apátrida desde la infancia, queda algo en él de apego a su patria, y más que a Rumanía, a los países del Este en general. ¿Y por qué este odio? Porque los países del Este han estado siempre dominados o invadidos por la Historia, lo que la convierte consecuentemente en algo demoníaco (ya que tanto él como sus compatriotas han sido siempre los objetos de Ella). La Historia es la negación de la moral, es el mayor pesimismo, el mayor cinismo. Es “la obra del diablo”.
Ama la música y la amistad (aunque confiesa que un amigo es el peor ejemplo del que podemos aprender, pero debemos conservarlos) y la idea de suicidio (como idea de no temor a la muerte). Ni siquiera odia al hombre, y aunque muchas veces abogue por su nulidad, lo que cree es que los caminos que el hombre toma son casi siempre equivocados. Su palabra favorita: perecer. Su arma de destrucción masiva: la palabra, que es también la curación de todos los males. “Los charlatanes no frecuentan farmacias”.
Odia trabajar, tomar posicionamiento, tener que explicarse cuando se contradice y conceder entrevistas. No le gusta hacer planes (ya que todos son inútiles), desprecia a la mayoría de la gente (“¡el hombre debe desaparecer!”), y sobre todo a aquellos que son incapaces de apreciar un buen libro o una gran composición musical. Odia la idea de haber tenido que vivir, y declara abiertamente todo lo que le deben en gratitud sus hijos no-natos. Para Cioran, morir es simplemente cambiar de género, pero sin embargo el suicidio no supone ninguna opción para él.
Y precisamente todas estas ideas que sacamos en claro son las que Cioran, unas páginas más adelante, refutará, contradecirá y argumentará en sentido contrario.
Es necesario leer su obra para comprenderle; no basta una simple reseña para interiorizar lo que el autor quiere comunicarnos. Incluso a pesar de que sus aforismos sean contradictorios. Si tuviésemos que definir todo su trabajo en unas pocas líneas, qué mejor que recurrir a uno de sus aforismos:
“Si se me pidiese que resumiera lo más brevemente posible mi visión de las cosas, que la redujese a su mínima expresión, en lugar de palabras escribiría un signo de exclamación, un ! definitivo”.
Cioran es apenas conocido. Puede que España sea el país dónde más atención se le ha prestado, quizá haya sido algo leído en Francia y muy poco en Alemania. Ha escrito (muy a su pesar) pocas obras, la mayor parte de ellas sin unidad de conjunto hasta llegar a los aforismos de Ese maldito yo. No ha creado ninguna ideología, ni su pensamiento ha dado lugar a ningún tipo de movimiento filosófico. No ha dado clases, no ha escrito tesis ni doctorados, no ha firmado manifiestos, ni dado conferencias y no ha sido recordado (ni en vida, ni tras su muerte) más que por un puñado de amigos (Mircea Eliade y Eugène Ionesco fueron algunos de ellos) y algún que otro estudioso que en un momento determinado se interesó por su obra. Sin embargo, fue un hombre que durante su larga vida no dejó de pensar, y sobre todo, que hizo y hace pensar a la gente. Al fin y al cabo, ¿qué otra cosa ha de importar? Que se contradiga, que algunos de sus aforismos carezcan de sentido, o que sólo nos hable de muerte, destrucción y no existencia... todo eso es lo de menos. Una obra, sea del género que sea, para ser considerada como algo grande, magistral, ha de cumplir un solo requisito imprescindible: no ha de dejarnos impasibles, debe movilizarnos, dejarnos inquietos, hacer que seamos alguien distinto a quienes éramos antes de leer, ver o escuchar dicha obra. Y personalmente, creo que Cioran lo consigue. No desea que copiemos o reproduzcamos su pensamiento (ya que no existe en sí mismo). La obra de Cioran arroja luz a la vida, nos hace “ver”.
“Recuerde: mis libros pueden hacer despertar”.

Algunas obras
En las cimas de la desesperación (Pe culmile disperării, 1934) (Tusquets Editores)
El libro de las quimeras (Cartea amăgirilor, 1936) (Tusquets Editores)
El ocaso del pensamiento (Le Crépuscule des pensées, 1940)
Breviario de podredumbre (Précis de décomposition, 1949) (Taurus, 1988)
La tentación de existir (La tentation d'exister, 1956) (Taurus, 1979)
Historia y Utopía (Histoire et Utopie, 1960)
La caída en el tiempo (La chute dans le temps, 1966)
El aciago demiurgo (Le mauvais demiurge, 1969) (Círculo de Lectores, 1993)
Del inconveniente de haber nacido (De l'inconvénient d'être né, 1973)
Desgarradura (Écartelèment, 1979)
Adiós a la filosofía y otros textos (Alianza Editorial, 1982)
Anatemas y admiraciones (Aveux et anathèmes, 1987, y Exercices d'admiration, 1986)
Libros sobre Cioran en castellano:Fernando SAVATER: Ensayo sobre Cioran. Madrid Taurus, 1974.
Joan M. MARÍN: Cioran o el laberinto de la fatalidad. Valencia. Ed. Alfons el Magnànim, 2001.
Libros sobre Cioran en catalán:
Joan M. Marín: E. M. CIoran, L'escriptura de la llum i el desencant. València. Ed 7 i mig 1999

Emile Cioran (1911 - 1995)
Fue un escritor y filósofo de origen rumano, considerado el último gran exponente del pesimismo occidental

Citas
"El conocimiento es la pesadilla de la naturaleza".
"¿El final de la historia, el fin del hombre?, ¿es serio pensar en ello? Son sucesos lejanos que la Ansiedad -ávida de desastres inminentes- desea a toda costa precipitar."
"El deseo de morir era la único que me importaba; por ello he sacrificado todo, aun la muerte".
"El talento es el medio más seguro de falsearlo todo, de deformar las cosas y de equivocarse acerca de uno mismo. Sólo poseen una existencia verdadera aquellos a quienes la naturaleza no ha abrumado con ningún don. Sería por ello difícil de imaginar un universo más falso que el universo literario, o un hombre más desprovisto de realidad que el hombre de letras."
"En este gran dormitorio, como llama un texto taoísta al universo, la pesadilla es la única forma de lucidez."
"Existe en la estupidez una gravedad que, mejor orientada, podría multiplicar el número de obras maestras."
"Misterio, palabra de la que nos servimos para engañar a los demás, para hacerles creer que somos más profundos que ellos."
"Nada delata tanto al vulgar como su temor a ser decepcionado."
"No hay negador que no esté sediento de algún catastrófico sí."
"No tengo nacionalidad... el mejor estatus posible para un intelectual."
"¿Quién abusaría de la sexualidad sin la esperanza de perder en ella la razón algo más de un segundo, para el resto de sus días?"
"Sólo los espíritus superficiales abordan las ideas con delicadeza."
"Soy un simple accidente; ¿Por qué tomármelo todo tan en serio?"
Nota: Después de que su madre le dijo que si hubiera sabido que iba a ser tan infeliz hubiera abortado.

Breviario de los vencidos
Afronta el instante con valor, se implacable con tu fatiga, no son los hombres quienes te revelaran los arcanos que yacen en tu ignorancia. Es el mundo el que se esconde en ella. Basta con que escuches en silencio y lo oirás todo. No existen ni verdad ni error, ni objeto ni figuración. Presta oídos al mundo que yace en algún rincón de ti mismo y que no precisa mostrarse para ser. Todo existe en ti, incluso espacio de sobra para los continentes del espíritu... El ser es un jamás absoluto.
Amar apasionadamente la vida, y luego deambular implorándote compasión a ti mismo por la ausencia ilimitada nacida de tu vacío, infame jardinero de la nada, sembrador de violetas y de pus...
...Arrancaré una nada embriagadora de todas las floraciones y me haré de las corolas de los campos un lecho donde dormir. Y ya no huiré a las estrellas ni me refugiaré en lejanías lunares.
Cuanto más aprendo a deleitarme en una ausencia de razones de ser o a actuar sin ninguna utilidad como no sea hacer más llevadero el tedio, más hombre soy. Labrador en el Sahara, ésa es su dignidad. Un animal que puede sufrir por lo que no es. He ahí al hombre.
Deja de vigilar a tu alma; ¡mírala cómo sale de estampida al cielo!... Al menor descuido, envuelta en llamas, se suelta y se va hacia otros mundos. ¿De dónde vendrá esa súbita llamarada que la arroja al destierro en parajes celestiales mientras tú te quedas aquí, como victima junto a un cuerpo abandonado?
Después de haber inventado mundos y haberlos perdido por los espacios, de pronto se da uno cuenta de que anhela algo que fuera (el Yo) una sombra de ser en medio de una ausencia general de existencia.
El catolicismo, judaísmo latino, salpico de un hollín indeleble la exuberancia del Mediterráneo. ¿Cómo pudo <> en sus riberas bañadas de un sol divino? El cristianismo es una reacción contra el sol y en su vertiente católica un ataque contra él que merece un capítulo aparte.
El deseo de desaparecer, porque las cosas desaparecen, emponzoño tan atrozmente mi sed de ser que, en medio de los resplandores del tiempo, el aliento se apagaba y el ocaso de las naturaleza me envolvía con multitud de sombras. Y como veía el tiempo en todas las cosas, esperaba salvarlas del tiempo.
El nirvana estético del mundo: alcanzar lo supremo en medio de supremas apariencias. Ser nada y todo en la espuma de lo inmediato.
Elevemos lo que se ve al rango de alucinación, lo que se oye, al nivel de la música.
Es difícil de precisar la fecha en que las iglesias llegarán a ser simples monumentos y el día en que las cruces, purificadas del símbolo de la sangre judaica, sonreirán inútilmente a la curiosidad estética. Hasta entonces, no tendremos más remedio que soportar en los retornos del alma el soplo sofocante de la fe.
He servido en mi vida a muchos amos y he esculpido mi imagen de cada momento. Si las cosas extintas supiesen cuánto las he amado se procurarían un alma sólo para llorarme.
La necesidad de convertir a los seres en eternos por medio de la adoración, la premura por elevarlos, por exceso de corazón, de su destrucción natural me parecía la única labor apreciable.
La vida dura lo mismo que nuestros estremecimientos. Sin ellos, es polvo vital.
La vida es un subterfugio de la locura y el que cae en sus redes marcha por un camino abierto por su propia sangre.
Las religiones me enseñaron la senda de la felicidad, a costa mía. Pero la ilusión de estar aquí es más estimulante que la serenidad de no estar en ninguna parte, de estar en los cielos.
No puede concebirse la fuerza sin la enfermedad. No en vano los hombres más peligrosos son los que tienen una salud precaria. El carro de la historia está guiado por hombres que se buscan constantemente el pulso.
No puedo reconciliarme conmigo mismo, con los otros, con las cosas. Ni siquiera con Dios. Con él de ninguna manera.
No soporto otro absoluto salvo mi accidente. Dado que soy, la ilusión de mi existencia me parece mi sentido supremo. No voy a enmendar nada de este acontecimiento.
Pero en el espíritu, al que lo infinito dotó de alas, el sueño es más real que todas las verdades. El mundo no es; se crea cada vez que el estremecimiento de un principio atiza las ascuas de nuestra alma. El yo es un promontorio en la nada que sueña con un espectáculo de realidad.
Siempre que el cristianismo suscita mis dudas, una adversidad dolorosa ocupa el lugar del fasto escéptico y de los armas embriagadores. Me impide respirar. Huele a viejo. Me sofoco.
Sin embargo, tú sigue tu camino y, como un sol escéptico, ilumínalo con los rayos de tu cólera pensadora.
Sin que nosotros podamos impedirlo, el velo que recubre ese espectáculo llamado vida se desgarra en miríadas de copos ilusorios y, de todo cuanto se desarrollaba ante nuestros ojos, no quedan ya ni tan siquiera las sombras de una quimérica realidad.
Tal y como la Nada se vuelve Dios mediante la oración, de igual forma la apariencia se torna naturaleza gracias a la expresión...
Un instante de lucidez, sólo uno; y las redes de lo real vulgar se habrán roto para que podamos ver lo que somos: ilusiones de nuestro propio pensamiento.

Adiós a la filosofía
Nuestras verdades no valen más que las de nuestros antepasados. Tras haber sustituido sus mitos y sus símbolos por conceptos, nos creemos más “avanzados”; pero esos mitos y esos símbolos no expresan menos que nuestros conceptos. El Árbol de la Vida, la Serpiente, Eva y el Paraíso, significan tanto como: Vida, Conocimiento, Tentación, Inconsciente. Las configuraciones concretas del mal y del bien en la mitología van tal lejos como el Mal y el Bien de la ética. El Saber -en lo que tiene de profundo- no cambia nunca: sólo su decorado varía. Prosigue el amor sin Venus, la guerra sin Marte, y, si los dioses no intervienen ya en los acontecimientos, no por ello tales acontecimientos son más explicables ni menos desconcertantes: solamente, una retahíla de fórmulas reemplaza la pompa de las antiguas leyendas, sin que por ello las constantes de la vida humana se encuentren modificadas, pues la ciencia no las capta más íntimamente que los relatos poéticos. (de "El decorado del saber")
Obtenido de "http://es.wikiquote.org/wiki/%C3%89mile_Michel_Cioran"

Tuesday, September 18, 2007

"Death proof", de Tarantino: dos en uno
Christian Ramírez

Desde que los lanzamientos en DVD comenzaron a adelantarse a los estrenos nacionales de ciertas películas, confieso que ya no tengo claro cuál es la regla para escribir sobre ellas: ¿se hace al momento en que el disco llega a las vitrinas de las tiendas o cuando la cinta debuta, a veces con mucho retraso, en las salas? El asunto se complica cuando el filme en cuestión es una suerte de acontecimiento del que hay que dar cuenta. O peor aún: cuando se trata de algo diseñado como un placer culpable. Es en esa categoría que cae Death proof, la última película de Quentin Tarantino, en principio uno más entre su acumulativa lista de entretenimientos irresponsables, donde lo que de verdad importa es la forma y no el fondo. Pero, ¿es tan así?Tengo claro que ya no es ni el tiempo ni el lugar para defender a QT a brazo partido. Eso ya pasó, eso fue hace diez años cuando el cineasta se jugó por sentirse adulto, contar una historia de amor y fracasar en la taquilla (Jackie Brown). Lejano recuerdo, considerando que Death proof se refiere a todo lo contrario. Un grupo de chicas que fiestea de bar en bar se topa con la horma de su zapato: un gastado doble de Hollywood (Kurt Russell) que circula con un auto preparado para filmaciones extremas -un auto "a prueba de muerte"- y cuyo pasatiempo favorito es, obvio, salir a la caza de chicas que fiestean de bar en bar... ¿Se puede ser más tautológico? Claro que sí. En vez de contar la historia una vez, Tarantino lo hace dos veces seguidas, con un set diferente de actrices y una obsesión digna de arqueólogo, o de cinépata: la primera sección está rodada al estilo de las películas de explotación juvenil de los 70 -con los obligatorios cortes de escena, fallas en la continuidad, problemas en la banda sonora, y toda clase de defectos asociados a esta clase de productos clase Z- y la segunda en el limpio y efectivo estilo de las series de acción televisiva de los 80. El efecto es rarísimo, como si el filme contuviera en su interior a su propia secuela. La cosa se vuelve realmente loca si se piensa que en Estados Unidos Death proof se estrenó junto a una suerte de filme gemelo -Planet terror, de Robert Rodríguez- como parte de una fracasada cinta de tres horas llamada Grindhouse, que trataba de revivir la experiencia de los viejos cines de barrio. La película dentro de la película dentro de la película.Al final da lo mismo. Una vez que la ridícula historia se pone en marcha, es evidente que Tarantino -quien, además, ofició de eficiente director de foto- todavía sabe qué poner y no poner delante de la cámara, cómo filmar un diálogo a la perfección y lo que se necesita o sobra en una escena de acción. La tragedia es que ello está al servicio de docenas de manierismos, ripios y malos hábitos que el realizador ha acumulado en varias décadas de cinefilia. Alguien dijo por ahí que el problema es que Tarantino veía muchas películas, pero que no era la belleza ni la perfección lo que le interesaba, pero a su modo, la increíble dinámica de Death proof es bella y perfecta, solo que no hay nada dentro, como en una hermosa pompa de jabón.
EN SÍNTESISLa última cinta de Tarantino demuestra que su don narrativo aún está fresco, pero que el cineasta se niega sistemáticamente a tomarse en serio. Y tal vez sea para mejor."DEATH PROOF"Acción. Estados Unidos, 2007.Dirección de Quentin Tarantino. DVD Zona 1.



Monday, September 17, 2007

A grandes rasgos, en qué consiste tanto eso de que todos hablan y nadie sabe mucho qué es.

En la cientología, existen tres factores que son de suma importancia para dirigir la vida. Estos tres factores dan respuesta a las preguntas: ¿Cómo debo hablarle a la gente? ¿Cómo puedo darle nuevas ideas a la gente? ¿Cómo puedo saber qué es lo que la gente piensa? ¿Cómo puedo conducir mejor mi trabajo?
En Scientology llamamos a estos tres factores el triángulo ARC. La abreviatura ARC (pronunciada A-R-C en vez de arc) es uno de los términos más útiles que se hayan ideado.
Se denomina triángulo ARC porque tiene tres puntos relacionados. El primero es la afinidad. El segundo la realidad y el tercero y más importante, la comunicación.
Estos tres factores están relacionados. Por afinidad queremos decir la respuesta emocional, el sentimiento de afecto o ausencia de él, la emoción o la emoción equivocada (emoción irracional o inapropiada) relacionada con la vida. Por realidad queremos decir los objetos sólidos, las cosas reales de la vida. Por comunicación queremos decir el intercambio de ideas entre dos terminales (personas que pueden recibir, transmitir o enviar comunicación). Sin afinidad no hay realidad ni comunicación. Sin realidad no hay afinidad ni comunicación. Sin comunicación no hay afinidad ni realidad.
La aplicación del triángulo ARC en las circunstancias que se encuentran en la vida diaria, requiere de la comprensión de cada uno de los componentes del triángulo y de su interrelación.
isha

Por mi pega, me he relacionado bastante con este "método" ....veamos

Publicaciones
Isha ha escrito 5 libros. Los más recientes, "La Revolución de la Conciencia, Una Nueva Visión de Vida" (2005) y "La Revolución de la Conciencia II, La Expansión Continúa" (2006) Son una colección de las preguntas y respuestas que han eluido a la humanidad: ¿Quién soy? ¿Porqué existo? ¿Qué es el amor? etc. También escribe una columna mensual para la revosta "Alo", del respetado periódico Colombiano "El Tiempo".

Enseñanzas
Muchos de las enseñanzas de Isha se encuentran en su libro, "La Revolución de la Conciencia". Se presenta como un ser iluminado y dice que experimenta el amor en todo, más alla de la ilusión aparente de la dualidad. Enseña que todos los anhelos de la humanidad pueden ser encontrados dentro de nosotros y que la plenitud verdadera sólo puede ser alcanzada a través de la expansión de la conciencia.[7


Libros
2005La Revolución de la Conciencia, Una Nueva Visión de Vida ISBN 950-17-0227-8
2006La Revolución de la Conciencia II, La Expansión Continua ISBN 950-17-0229-4
2007La Revolución de la Conciencia III, Iluminación ISBN 950-17-0232-4

Vídeos
2006 Isha: Una Maestra Iluminada para el Mundo Moderno
2007 DVD "Una Hora con Isha" + video clip del tema "Nature of Love"

Citaciones
“Imagina por un momento que eres realmente hermoso.
Imagina por un momento que eres perfecto exactamente como eres.
Imagina por un momento que eres la fuente de todo amor.
Imagina que eres Dios teniendo una experiencia humana.
Imagina la vida llena de inocencia, alegría y libertad absoluta.
Imagina que cuando miras en el espejo, el rostro que te está mirando es el de alguien a quien amas realmente.
Sólo imagina.”
La columna de Rafael Gumucio
Literatura y cosmética

Estamos acostumbrados a atribuirle al que escribe una cierta belleza que no existe fuera de las letras. Muchos buscan igualar, con la literatura, los accidentes de su cutis.
Es difícil no enamorarse por carta, por mail o por Messenger. Nada enamora más que la distancia, que la espera, que la impotencia, la imposibilidad de poseer al otro ahora mismo. El amor se nutre de los aplazamientos; el sexo puede detestar la impotencia, el amor es finalmente siempre una forma de ésta. Amamos lo que no tenemos, porque es nuestra única forma de tenerlo. O de sentir al menos por un segundo que lo tenemos. Amamos a la que se fue, porque a través de las cartas, de los Messenger, de la urgencia siempre aplazada de nuestros sentimientos, podemos mentirnos y pensar que no se ha ido. Amar es en gran parte una forma de salvar las distancias, de negar la muerte -esa distancia final.Amamos por carta, por mail, por Messenger esa distancia, pero también admiramos a un extraño tipo de belleza que se abriga en la escritura. Pocas son las personas que logran ser feas por escrito. Basta que alguien nos escriba con cierta gracia, con cierta sinceridad, evitando los más vistosos lugares comunes, las más atroces pedanterías, para que le encontremos gracia, estilo. Si no conocemos a la persona que nos escribe, nos imaginamos una armonía sutil en su rostro, un cuerpo indestructible, una sonrisa plena que nos hace bien. Estamos acostumbrados a atribuirle al que escribe una cierta belleza estándar -que llamamos normalidad- que no existe fuera de las letras. Es quizás la verdadera razón por la que tantos se dedican a la literatura. Quieren igualar bajo la sintaxis los accidentes de su cutis. Quieren -al margen del prestigio social, que en Latinoamérica es sinónimo, quien sabe por qué, de la literatura- verse bien.Solemos al leer saltarnos el contexto del que nos habla, la banalidad de una cara, la normalidad de un gesto que por escrito se parece al gesto de Dante. Nos sentimos solos frente a otro ser que, lo quiera o no, se convierte para nosotros en el momento de la lectura en un dios. Lo sabe cualquier narrador: la belleza de un personaje no necesita ser casi descrita, con dos o tres trazos la imaginamos perfectamente; la fealdad en cambio, o la mediocridad, tiene que sernos descrita con precisión, con cuidado, para que la creamos.Ante alguien que cuenta, somos los que escuchamos, los que leemos, impotentes y ciegos. Nos guía el narrador, nuestro lazarillo, nos convence -porque dependemos de su voz, porque es nuestro único contacto con el mundo- de que su rostro es perfecto, que su aliento es divino, que sus intenciones son las mejores del mundo. Nos enamoramos tarde o temprano de nuestro salvador, de nuestro amo, de nuestro abusivo guía. Le creemos hasta que otro guía lo desmienta, y nos enseñe hasta qué punto el guía anterior nos engañaba. Sócrates se hizo filósofo para, ante los ojos de sus auditores, transmutar su fealdad en poder, su vulgaridad de ateniense medio en verdad eterna. El ciego Homero contaba historias de Troya porque cuando recitaba parecía ser el único que veía. Los otros, los que lo oían, eran los ciegos.La vanidad de los escritores no es espiritual o ideológica, es ante todo física. Se escribe para decir algo, o para ser querido -como decía García Márquez-, pero sobre todas las cosas se escribe para ser buenmozo. Los gordos escriben para ser flacos, los flacos para ser sólidos, los feos para acostarse con mucha gente, los buenosmozos para ser, de viejos, cuando sus rostros los abandonen, al menos interesantes. Nada de raro que los problemas y manías de los escritores -y más aún de esta contradictoria categoría de los escritores jóvenes- se parezcan a las modelos de pasarela. La vida sexual de muchos escritores, que sin la literatura permanecería en la rigurosa abstinencia o monogamia, es promiscua y deshilachada. Poseedores de una belleza artificial, de una belleza prestada, intentan una y otra vez probar los límites de su nueva apostura, hasta que ésta se gaste.Los autores que rechazan sus fotos en las solapas, lo hacen por pura vanidad cosmética. Da lo mismo que en el relato confiesen tener una joroba, o alimentar tres verrugas en la nariz; la fealdad que puede imaginar un lector siempre es infinitamente menos desagradable, siempre más sublime o heroica, que la que el autor esconde en su pieza. No quieren que los lectores al ver la foto en la solapa bajen del pedestal al autor. La fealdad, la monstruosidad por escrito es siempre única, la fealdad -y la belleza- en la vida real es banal, generalmente común, se pierde en la calle, se confunde, fluye sin que la podamos tocar.La vanidad de la escritura parece más duradera, más profunda, más interesante que la de las quinceañeras, o la de los modelos de Calvin Klein. Es a la postre más monstruosa, más patética, sobre todo cuando -y en Latinoamérica es cada vez más patente- no va acompañada de talento. Un talento que sabe que es en el flujo vulgar de rostros que no nos dicen nada, en esa piel llena de errores que llevamos, en esa vulgaridad que escondemos detrás de las palabras, donde está el verdadero sentido de la escritura. El talento que sabe que ese poder, el del que cuenta, es también una dictadura; que esa belleza, la del que nos hipnotiza, es también una de las formas del horror.
ENTREVISTA. Tess Gallagher: LA VIGENCIA de Raymond Carver
Claudia Apablaza

A principios de octubre llegará a las librerías españolas "Carver y yo", volumen que reúne cartas, diarios de viaje, entrevistas y fotos de Raymond Carver y su esposa, Tess Gallagher. El libro, que ya fue traducido al italiano y al francés, y que Bartleby Editores publica ahora en castellano, se suma al rescate de la vida y la obra de uno de los cuentistas norteamericanos más destacados del siglo veinte.


Moon Crossing Bridge (El puente que cruza la luna), el poemario de Tess Gallagher, viuda de Raymond Carver, se publicó en Estados Unidos en 1992 y fue traducido por primera vez al castellano el 2006 por Bartleby Editores. El mismo año, la editorial, publicó Todos nosotros, libro que reúne la poesía completa del autor, y Sin heroísmos, por favor, recopilación de textos que Carver había publicado en diferentes revistas y periódicos a lo largo de toda su carrera. Ahora se suma a este rescate Carver y yo, que se publicará en España bajo el mismo sello editorial.Ademas, Tess Gallagher se ha propuesto publicar la versión original de De qué hablamos cuando hablamos de amor (1981), libro que Raymond Carver presentó a la editorial Knopf con el nombre de Begginers, pero que terminó editado por Gordon Lish bajo ese título y con una edición rigurosa que nunca dejó conforme a Carver. Gallagher no ha conseguido autorización para publicar este libro en su versión original en Estados Unidos.Tanto El puente que cruza la luna como Carver y yo son homenajes de Tess Gallagher hacia la figura de Carver. En 1988, Carver muere de cáncer al pulmón, dejando atrás diez años de matrimonio, de los que data su producción literaria más fuerte. Su "segunda vida", como la llamó él mismo, después de sobrevivir a carencias económicas y a cuatro hospitalizaciones por alcoholismo. "Me estaba matando, simple y llanamente. No exagero".El 1 de enero de 1979 Carver inicia su vida junto a Tess Gallagher, poeta y guionista norteamericana. William Stull y Maureen Caroll enfatizan, en el prólogo de Carver y yo, lo poco que sabríamos del autor si es que no hubiese vivido esos diez años más. Hasta el momento sólo había publicado en una editorial de alto tiraje el volumen de cuentos ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? (1976), y algunos libros de poesía en editoriales prácticamente desconocidas y con muy baja distribución: Near Klamath (1968), Winter Insomnia (1970) y At Night the Salmon Move (1976). Pero sus obras cumbres sólo fueron escritas dentro del período en que estuvo con Tess: ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? (1981) y Catedral (1983), obras que crecen en profundidad y aflicción lírica. Según los prologadores, esto se lo debe a la intensa relación con Gallagher, y el mismo Carver lo señala en una entrevista: "Hay una mayor plenitud, mayor hondura, gracias al buen ojo y estímulo de Tess... No sólo cambiaron las circunstancias personales de mi vida, también las externas. Imagino que me volví más esperanzado, más positivo".Carver y yo es una recopilación de documentos que Tess Gallagher entrega para conocer más en profundidad la obra de Carver. Cartas, diarios de viaje de ambos, entrevistas a Carver, fotografías, entre otros. Está dividido en cuatro partes. La primera, "Excursiones", es el diario del largo viaje que hizo la pareja durante un año por Europa en 1987 para promocionar los libros del autor: desde Seattle a París, San Quintín, Alemania, Zurich, Roma, Londres, Escocia, Dublín y Belfast. Lugares en los que se van encontrando con amigos escritores, editores, libreros, intelectuales y artistas de la época. "Me propuse entonces llevar un diario en el que registrar los nombres de las personas que conociéramos. Ray creo que lo llamaba 'grabadora con tapas'. Los diarios se parecen bastante a un álbum, porque guardaba en ellos programas de teatro, recortes de periódicos, postales y fotos polaroid. Alguna vez también dibujé cosas que no podía escribir con palabras", escribe Gallagher. Junto con el diario que lleva Tess, se intercalan, en esta primera parte, notas breves que Carver le dejaba a su mujer en el viaje: "Me encantaría volver a casa. R.C. Hotel des Saints-Perés. Prometo (intentarlo) pasear todos los días, más o menos, con Tess por la playa de Port Angeles. R.C.".La segunda parte, "Vidas cruzadas", reúne las cartas entre Tess y el cineasta Robert Altman, quien adaptó parte de la obra de Carver en la película Short Cuts. La tercera, "Conversaciones", son entrevistas realizadas a Tess Gallagger para algunos medios norteamericanos. Y para terminar, "Sin final", un texto donde Gallagher relata cómo ha sido su dedicación a la obra de Carver desde su muerte y la permanente comunicación entre ellos: "Nuestro diálogo, nuestro contacto, no terminará nunca. Mi sombra más azul, esa estrella blanca que me pertenece".-¿Cómo se planteó el libro "Carver y yo"? ¿Es un homenaje al marido muerto, al escritor o a la pareja literaria que ustedes conformaron?-Carver y yo fue escrito para entregar una idea de mi vida con Ray, sobre todo de lo agradable de los viajes que hicimos juntos. También mostrar qué cosas importantes pasaron después de su muerte, como la publicación de sus poemas y la adaptación de los relatos de Ray en la película Short Cuts. El libro es tanto un homenaje a Ray como un retrato de nuestra vida juntos como escritores.-¿Cómo era a grandes rasgos el trabajo literario entre ustedes?-Trabajamos con la misma fuerza el uno para el otro. Recuerdo con mucha alegría cuando le debía mostrar una historia a Ray o un poema. Él realmente celebraba mis textos y también trataba de ayudarme a perfeccionarlos. Cuando yo leía el trabajo de Ray, me asombraba e impactaba mucho. Lo sentía como si fuese a ocurrirme, como si la historia hubiese entrado en mi corriente sanguínea y yo sabía justo lo que ella necesitaba para completarse. Ray se encantaba cuando yo bosquejaba algo de esas ideas. Él podía usar todo o parte de ello, o formularlo de nuevo. Nosotros éramos bastante simbióticos, y cuando esto sucedía, era muy positivo para nuestro trabajo en común. Ray siempre quería saber lo que yo pensaba de su trabajo y valoraba que yo me lo tomara muy en serio. Trabajé de forma muy dura con él hasta el final.-Usted también señala que Carver fue el motor principal en su propia producción poética. ¿Sigue siéndolo?-Ray es todavía una de las presencias más importantes en mi vida espiritual. Tengo varios poemas en mi último libro, Dear Ghosts, sobre él o dirigidos a él. Pero el lenguaje de los nuevos poemas no es tan hermético o misterioso como los de El puente que cruza la luna. Con aquel libro sentí que casi tuve que inventar de nuevo mi modo de estar en el lenguaje. A veces uno sólo tiene que arriesgarse y esperar a que la emoción lo lleve de un modo que no había esperado.-Y hasta qué punto su obra poética se puede desvincular de la figura de Carver. Es decir, ¿le pesa mucho ser la "viuda de Carver"?-Siento que él no es para mí una figura opresiva. Soy, de verdad, más que la viuda de Raymond Carver. Ya han pasado diecinueve años desde su muerte. Mi escritura ha continuado desarrollándose durante este tiempo. Y los tópicos con los que trabajo son diversos: política, espiritual; tomando varias culturas como el japonés, el irlandés y el español. Me gusta trabajar con ellas que, si bien a veces son "fantasmas" o "espíritus", todavía nos entregan mucho conocimiento y sabiduría.-¿Qué relación hay entre la muerte de Carver y el lenguaje en su obra?-En El Puente que cruza la luna tuve que moverme a una especie de oscuridad espiritual para redescubrir a Ray. Los poemas fueron usados para construir un puente hacia él en su nueva forma. Su desaparición hizo que los poemas alcanzaran una lengua pasada, remota, para descubrirlo. Es verdad que el lenguaje es muy retorcido en esos poemas, y mi traductor español, Eduardo Moga, me confesó que en ocasiones mi modo de hablar empuja el castellano a sus límites.-¿Qué afinidades tiene usted con el lector español de la obra de Carver? Es decir, ¿qué le parece que se traduzca toda la obra de Carver al español?-No estoy segura de qué les parece Ray a los lectores españoles, pero puedo imaginarme que les gusta su honestidad y su modo de ser cuidadoso. Pienso que él siempre respetaba a los otros, incluso cuando alguien estaba errado en su vida. También él era muy sensible, pero de una forma muy moderada, de una forma que permitía acercarse a un camino que amplía la visión de mundo, que lo engrandece.-En la carta enviada a Robert Altman, usted le dice que encuentra muy diferentes sus puntos de vista: "...donde Carver mete el cuchillo y lo vuelve a sacar más o menos en el mismo sitio, tú optas por trazar un ligero arco con él". ¿Cree que la película es una buena adaptación de la obra de Carver?-Creo que es la mezcla de las imaginaciones de dos grandes genios. Dos maestros. La fuerza de ambos está muy presente, aún cuando uno de ellos ha sido amplificado y cambiado por el de otro. Ray era muy delicado y exacto, mientras que Altman debe trabajar más ampliamente porque su medio es el cine. Pienso que Short Cuts no es realmente una adaptación del trabajo de Ray. Es una nueva creación en la cual el trabajo de Ray se avivó con la visión de Altman. Una adaptación simplemente habría estado guardando la fidelidad a las historias de Ray. Altman tuvo que hacer más que eso.-¿Cómo se enfrentaba Carver a la crítica?-En general, Ray tuvo mucha aclamación crítica y respeto mientras estaba vivo. Sólo había controversias de vez en cuando. Por ejemplo, con la designación de "minimalista" que hicieron de él y con la cual nunca estuvo de acuerdo. Esto era una impresión falsa de Ray.-Usted señala en "Carver y yo" que un escritor no debería estar ligado al mundo académico. ¿Por qué no se podrían complementar ambos oficios?-Pienso que muchos escritores pueden enseñar y escribir. Pero Ray, realmente, nunca se sintió cómodo enseñando. Él se sentía bien haciendo nada más que su obra literaria. Por mi parte, creo que mi enseñanza viene del mismo lugar de donde proviene mi trabajo creativo, así que significa que tendré menos poesía cuando estoy enseñando. Sólo quise trabajar medio tiempo en la enseñanza, así que podía hacerlo de forma muy intensa. Nunca quise ser alguien que se ganara la vida sólo de ello. Yo hubiese preferido siempre vivir con menos y guardar fidelidad tanto a la enseñanza como al arte, haciendo cada uno en su nivel más alto. Pero no tenía niños que mantener. Creo que este modo de vida es un lujo. ¡Pero ser un escritor es también un gran lujo!-Usted señala que uno de los antídotos que tenían para la enfermedad de Carver, cuando los tumores se expandieron, era leer a Chéjov.-Hablo de esto con mayor detalle en la introducción al último libro de poemas de Ray, A New Path to the Waterfall. Allí describo cómo yo leía algunas historias de Chéjov por la mañana y luego se las contaba de tal modo a Ray por la tarde, que él se las quería leer. Luego era muy interesante discutir sobre la historia. También, comencé a notar que ciertos pasajes de Chéjov eran como "poesía oculta". Si los mecanografías en líneas hacia arriba, podrías descubrir la poesía de esa prosa. Ray comenzó a hacer eso. Hay varios poemas que son "poemas encontrados". Ray encontró algo nuevo en la prosa de Chéjov. Por otro lado, pienso que sentíamos la presencia de Chéjov con nosotros muy fuertemente en esos días. Era como si hubiésemos logrado ir más allá del tiempo y él hubiese caminado hacia nosotros en sus historias.-¿Quedan aún textos inéditos de Carver?-Beginners es el libro que Ray presentó originalmente a Knopf para la publicación y que se convirtió en De qué hablamos cuando hablamos de amor. Ray no estaba de acuerdo con la edición de ese libro, pero no podía parar la publicación. Espero poder publicar este libro en español, ya que la editorial Knopf no me ha dado la autorización, hasta ahora, para publicarlo en Estados Unidos. Creo que hay una cierta sensación de Knopf de que ellos "han hecho el canon" de Ray, y no quieren que esto cambie. Esto es un tanto irrespetuoso hacia Ray. ¡Es extraño que el libro pueda aparecer en español o italiano o japonés, pero no en inglés, la lengua en la cual se originó!Pareja literariaRAYMOND CARVER (1939-1988) Poeta y narrador. Es considerado uno de los grandes cuentistas de las últimas décadas. Entre sus libros, destacan: ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, De qué hablamos cuando hablamos de amor, Catedral, Tres rosas amarillas y Si me necesitas, llámame.TESS GALLAGHER (Port Angeles, 1943). Poeta, narradora, ensayista, guionista y traductora.Ha publicado, entre otros, los poemarios Instructions to the Double (1976), Under Stars (1978), Amplitude (1988), Moon Crossing Bridge (1992), Portable Kisses (1996), y Dear Ghosts (2006). Becada por la Fundación Guggenheim, ha recibido los premios de la Maxine Cushing Gray Foundation y el Elliston Award.CARVER Y YOTess Gallagher Bartleby Ediciones, Madrid, 2007.

Saturday, September 15, 2007

La vida interior de Paul Auster
Por Tomás Eloy Martínez


Hace algunas semanas volví a ver al escritor Paul Auster en su casa de Brooklyn en Nueva York. Sigue siendo el mismo Auster al que conocí en 1991, tan desatento como entonces a la fama torrencial que le ha caído encima y tan fiel como siempre a sus rutinas de trabajo.Sólo en los últimos meses ha debido ocuparse de poner punto final a la producción de su tercera película, La vida interior de Martin Frost, y de la edición de las obras completas de Samuel Beckett, que le llevó un trabajo de locos. Sin embargo, su vida continúa como si nada pasara. Sigue escribiendo de 10 a.m. a 5 o 6 p.m. en la oficina que tiene a tres cuadras de su casa. Antes descansaba de media hora a 45 minutos para comer un sándwich. Ahora no se permite interrupciones, para que la historia no se le escurra de la imaginación. Come el sándwich en su escritorio o caminando de un cuarto al otro.Ya lleva escritas poco más de 100 páginas, en las que se advierten rumbos diferentes a los de la última novela, Viajes por el Scriptorium. Antes, sus relatos obedecían a una voz dominante. Ahora, las voces serán muchas, autónomas. Hay, sí, un narrador que sirve de eje a los múltiples hilos. Es viudo, tiene 72 años y vive con su hija divorciada y una nieta.Aunque Auster es tan renuente como siempre a hablar de lo que está escribiendo, algunos destellos de la historia se filtran en la conversación. Todo sucede en una noche. Su personaje, angustiado por la muerte de su mujer, yace insomne. En la cama, imagina relatos, recuerda. Va de la evocación de lo real a la búsqueda de lo imaginario. Hasta que, de pronto, descubre que él es la imaginación de otro, y que si quiere encontrar un lugar para sí mismo debe matar a la persona que lo ha creado.El tema parece la puesta en escena de una idea recurrente en las obras del escritor argentino Jorge Luis Borges, pero a Auster no le gusta Borges. En 1991 me dijo que su escritura le parecía "la de alguien que no ha madurado en la vida". Adhirió entonces al juicio de Vladimir Nabokov, para quien leer a Borges era como recorrer un palacio esplendoroso. Se avanza por los salones y no se puede creer en tanta magnética belleza. Parece un set de Hollywood. Detrás de tanta magnificencia todo está vacío.Le recordé esas opiniones de hace 16 años y las confirmó, aunque con menos énfasis que entonces: "Borges es... no sé cómo decirlo... un escritor menor genial. Sí, es eso: un escritor menor genial. Creo que su mayor fuerza radica en el hecho de que conocía sus límites. Ni siquiera intentó escribir novelas, no podía hacerlo. En cambio, perfeccionó aquello que sí podía hacer. No hay nada en Borges que ilumine, conmueva, aflija, golpee el corazón de los hombres".En 1991 la política ocupaba un lugar secundario en el pensamiento de Auster. Quizá no fuera así, pero su inquietud por lo que estaba pasando en los Estados Unidos era menos desolada y menos constante que ahora.Ya en otra conversación de hace un par de años, poco después de la publicación de su novela Brooklyn Follies, Auster no ocultó su angustia ante decisiones de la administración Bush que hacían pedazos las tradiciones americanas de igualdad ante la ley e introducían en la cultura de los Estados Unidos principios monstruosos, como la legalización de la tortura y del espionaje doméstico.Recuerdo que en aquella primavera de 2005 estaba amargado por el derrumbe internacional del prestigio de su país. "Mentir, omitir hechos, torturar, matar gente en guerras inventadas, ¿dónde está el patriotismo en eso?", me dijo, mientras caminábamos por Park Slope, el oasis de árboles y lagos artificiales que está cerca de su casa. "Sé que mi nación dista de ser perfecta. Los crímenes que cometimos en distintos lugares del mundo (por no hablar de aquí dentro, como la esclavitud y la sistemática masacre de la población indígena) son manchas en nuestra historia. Pero ahora nos hemos vuelto monstruosos ante el mundo en tan sólo cuatro años. El 11 de septiembre de 2001 la solidaridad internacional que nos acompañó fue enorme. Hoy nos odian en casi todas partes".Quizá para no oír la antipatía de fuera, los Estados Unidos se han ido aislando cada vez más. El aislamiento puede verse también como un signo del desinterés por la cultura que sienten sus gobernantes.Hace apenas 15 años, el Presidente Bill Clinton abrió las puertas a todas las artes. Él mismo era un lector insaciable, alguien que podía recitar de memoria párrafos enteros de Faulkner y el comienzo de Cien años de soledad. En el Presidente George W. Bush y en el vicepresidente Dick Cheney, el conocimiento pareciera, en cambio, equivaler a una pérdida de tiempo.¿Para qué saber cuando se tiene al mundo en un puño?Esa indiferencia es contagiosa. Auster lo percibe y lo lamenta: "Los Estados Unidos se han aislado tanto, que ya sólo están interesados en ellos mismos. La curiosidad por los demás se ha reducido. La cultura de los otros no se entiende y esa ceguera se traslada también a la política". Auster no ha dejado, de todos modos, que los conflictos del mundo se apoderen de sus personajes. El mundo los envuelve, como el capullo de una crisálida, pero los seres de sus novelas están sumidos en el amor y en los tropiezos con el azar. Sólo en Brooklyn Follies los desgarramientos de la realidad ascendían a un primer plano.La novela se cerraba a las 8 en punto de la mañana del 11 de septiembre de 2001, 46 minutos antes de que el primer avión se estrellara contra la Torre Norte del World Trade Center, en Manhattan. La historia había dado vuelta la página, pero en la ficción el aire seguía inocente y azul. Cuando me senté a conversar con él hace pocas semanas, el tema de la separación entre lo imaginario y lo real regresó una y otra vez a nosotros. Ambos convinimos en que si el arte crea historias y lenguajes, es porque la vida está lejos de ser perfecta. El arte permite a la especie humana ser lo que no se atreve a ser en la realidad, y a soñar con las cosas que en la vigilia parecen imposibles.La historia insiste en ser desastrosa, pero el arte siempre echará sobre ella una luz de felicidad.
ASCANIO CAVALLO, ANTONIO MARTíNEZ, HéCTOR SOTO:
Cinépatas de cinco estrellas


SEMANA A SEMANA, PELÍCULA A PELÍCULA, ESTOS TRES DESTACADOS PERIODISTAS HAN DEJADO SUS HUELLAS EN MEMORABLES CRÍTICAS DE CINE QUE LOS HAN TRANSFORMADO EN LOS REFERENTES OBLIGADOS DE ESTE OFICIO EN NUESTRO PAÍS. MIENTRAS ASCANIO CAVALLO ACABA DE LANZAR UN NUEVO LIBRO DE CINE Y HÉCTOR SOTO SE APRONTA A TERMINAR UNO QUE RECOPILA SUS CRÍTICAS, "SÁBADO" LOS REUNIÓ PARA CONTAR SUS VIDAS DEDICADAS A CALIBRAR LA PANTALLA GRANDE. Por PAULA ESCOBAR CHAVARRÍAESCENA UNO: DIOS LOS CREA, EL DIABLO LOS JUNTA

Mientras los otros niños jugaban al trompo, ellos ya estaban instalados en la sala oscura, viendo dos o tres películas al día. Y luego vino la palabra: Héctor empezó a hacer crítica de cine en el colegio. Después, cuando estudiaba Derecho, debutó en radio en un programa con Hvalimir Balic, "Cine proceso". La primera crítica escrita suya apareció en el diario La Unión, a la película Doctor Zhivago. El paso siguiente lo prestigió aún más: fundó, junto a Hvalimir Balic y Sergio Salinas, la revista Primer Plano, siempre en Valparaíso, que sólo duró 6 números, pero fue un referente obligado para muchos cinéfilos.De hecho, en una conferencia en Viña en esos tiempos –plena UP–, un joven escuchaba a Soto con mucha atención. Era Antonio Martínez: "Yo me acuerdo de Héctor que usaba un montgomery azul...", dice riéndose, frente a la cara de duda de Soto, que tiene un recuerdo aún más sabroso de otro primer encuentro. "Salinas me habló una vez de un chico que sabía mucho de cine y me presentaron a Ascanio. Era muy joven, lo más parecido a ese personaje de la teleserie de la época que era la Pinina, porque sabía todo, todo, todo... Era impresionante". Antonio Martínez también era un poco "pinino": de niño se iba cada tarde al cine del barrio en Viña: programas dobles y triples. Pero no se volcó de inmediato a la crítica. Tras estudiar literatura, se fue a vivir a España después del golpe militar. Allí estudió Periodismo en la Universidad Complutense y debutó como crítico en cine, un diario español.Mientras, Cavallo ya había terminado de estudiar Periodismo en la U y comenzó en la revista Hoy. Una de las tareas que le encomendó su editor, Guillermo Blanco, era revisar un cajón lleno de crónicas de los corresponsales que jamás habían salido publicadas, ni tenían cara de ser publicadas alguna vez. Encontró muchas de un tal Antonio Martínez. "Guillermo Blanco no tenía idea de quiénes eran los entrevistados –Sam Fuller, Christopher Lee, grandes personajes del cine–, hasta que yo llegué y las publiqué. Un día fui de viaje a Madrid y llamé a Antonio para conocerlo. Me pagó con unas empanaditas asquerosas en la Plaza de España".La amistad y la sociedad cinéfila partían. Cuando Martínez volvió a Chile, ambos se hicieron cargo de las críticas de Hoy. "En un momento Mariano Silva se fue de la revista y Antonio habló con el director para ofrecernos a nosotros dos como críticos; yo iba de atrás", recuerda riendo Ascanio. En la misma época, Soto –a quien ambos admiraban por sus artículos en Primer Plano– estaba en La Tercera, escribiendo con su mismo grupo de Primer Plano.Los tres tenores de la crítica ya estaban en su salsa. "Enamorarse del cine es previo a la profesión. La profesión es un transporte. Uno podría haber estudiado cualquier cosa y sería cinéfilo igual", remata Cavallo.Y vaya que los tres han desarrollado el periodismo profesional con gran éxito. Héctor ha sido editor, entre otros, de Mundo Diners, Paula y Capital, donde se desempeñó como director hasta este mes, y también influyente columnista político. Martínez fue editor cultural del diario La Época, jefe de redacción de la revista Hoy y director editorial de Alfaguara. Cavallo, por su parte, se desempeñó como director de la revista Hoy y del diario La Época, y hoy es decano de Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, además de ser destacado columnista político.Pero el oficio de la crítica de cine ha sido, sin duda, el tronco de su pasión profesional. Donde dejan su pluma, talento, gozo, sorpresa, neuronas, semana a semana, actualmente en las revistas Capital (Soto), Sábado, (Cavallo) y Wikén (Martínez). Son las tres firmas más destacadas de la crítica de cine chilena. Su rigor, capacidad analítica, excelente estilo narrativo y ojo certero los han hecho, además, mantener este sitial por décadas.Después de varias reticencias, pues cultivan más bien un bajo perfil mediático, aceptaron juntarse a almorzar para desentrañar los misterios de la crítica y la fascinación que ejerce aún la sala oscura. Fue un almuerzo lleno de risotadas, anécdotas, ironías y una memorable reflexión sobre su oficio.ESCENA DOS: MATINÉE, VERMOUTH Y NOCHE–¿Cuándo se enamoraron del cine? ¿Han pensado por qué son cinéfilos?–Héctor Soto: En mi caso es por biografía, porque tenía unos padres muy cinéfilos. Vengo de una familia de Valparaíso, de clase media, mi padre era vendedor viajero. Viajaba mucho, pero cuando él estaba, lo normal era que llegara temprano, se fuera con mi madre a la vermouth, volvieran a la casa a tomar un té y regresaran al cine en la noche. Cuando mi madre quedó esperando a mi hermano, mi padre me llevaba a mí al cine: empezaba a las 10 de la noche el programa doble. Yo veía todo tipo de películas, las que hubiera. Iba todos los días al cine.–Antonio Martínez: Yo vivía en la calle Quillota en Viña y a dos cuadras estaba el cine Oriente. Llamaba por teléfono a la boletera, la señora Aurora, y le preguntaba si los acomodadores me dejarían entrar, porque las películas eran para mayores de 21, 18 o 14. La primera que vi para mayores de 21 años se llamaba Acosada, con Libertad Leblanc, en el 61 o 62, yo tenía como 9 años. Hasta que salí del colegio. Incluso me llamaban del colegio al cine, porque sabían que estaba ahí.–Ascanio Cavallo: Yo tengo un tío que era muy cinéfilo. Era un cabrón, porque no sabía mucho de directores, pero sí de actores, leía la revista Ecran. Mi tío se los sabía todos y jugábamos a quien los identificaba primero. Me ponía metas muy altas. Me decía: "Si no has visto Un tiro en la noche de qué estamos hablando". Y yo perseguía las películas por los cines de barrio hasta que las encontraba...–Una cosa es el gusto privado, pero ¿cuándo deciden hacer de esto una profesión o un oficio?–HS: Reconozco que a mí me gustaba mucho escribir de cine. Primero en el diario La Unión, luego el mismo grupo que nos habíamos reunido en Primer Plano escribíamos en La Tercera, una página a la semana por 6 años. Creo que el director ni sabía que existía, porque no tenía nada que ver con el diario. En algún momento, como en el año 67 o 68, le dije a Horacio Serrano (su mentor y padre de las hermanas Serrano) que quería dejar de escribir. "Pero si es lo único que tienes que hacer", me respondió. En ese momento me hizo sentido que yo escribiera de cine. Ahí dije "me voy a dedicar a escribir".–AC: Muchos periodistas que hoy entran a la crítica no eran cinéfilos auténticos en primer lugar. No venían con esto desde chicos, no han visto muchas películas. Nosotros comenzamos con Antonio formalmente en abril del 85. Nos hicimos el propósito de ver todo lo que se daba. No olvidaré nunca que el cine El Golf, cuatro de la tarde, yo y Antonio viendo La Sirenita, y todos los niños con sus papás alejándolos de nosotros. ¡Anda a explicarle a alguien que era para la crítica de cine de la revista Hoy!–AM: Esas ganas de verlo todo refleja el tiempo que ha pasado. Obviamente hoy ese "todo" existe en muchas partes.. Antes uno tenía que ir con papel y lápiz para saber quién era el director, el fotógrafo, el actor y hacer la ficha técnica.–HS: Ahora no lo pasaríamos bien viendo todo. Yo no veo todo. Una vez le escuché decir a Alfonso Calderón que a él le seguía gustando el cine, pero cada vez tenía menos resistencia para las películas malas. En un momento a mí me gustaba tanto ir al cine que hasta las malas me gustaban. Llegué a ver hasta cinco al día. En mi mejor año vi 620.ESCENA FINAL: LOS BUENOS, LOS MALOS Y LOS FEOS–¿Qué es un buen crítico?–HS: Un buen crítico es el capaz de entusiasmar a otro con una determinada lectura de una película.–AM: Un buen crítico está hecho de prosa y persistencia. No decaer frente al cine, seguir adelante, tratar de seguir viendo películas... La persistencia tiene un gran valor en este oficio.–AC: Un buen crítico no existe... Eso no existe. La gente lee la crítica para saber si el crítico es más tonto que el que está leyendo. Eso es todo... Si son menos tontos, son buenos críticos.–¿Y cuáles han sido sus peores errores como críticos?–HS: En El Padrino I siento que la película me quedó grande. Esa película fue creciendo mucho con el tiempo. Con todos los temas y todos los géneros metidos dentro. Tiene guerra, pasión, amor, baile, familia, poder, Estados Unidos, mafia. Creo que ni siquiera la comenté.–AM: La primera o segunda crítica en la revista Hoy fue sobre los Oscar y ese año competía África Mía, de Sydney Pollack, que yo la encontré espantosa, lo peor, y ganó siete estatuillas.–AC: Yo confieso que una vez me gustó La aventura es la aventura, de Claude Chabrol. Es una vergüenza que me llevaré hasta la tumba.–AM: Me parece que me he equivocado en el seguimiento de algunos directores. Hay películas que he elogiado demasiado, sólo por ser de un determinado director.–Y ya que estamos en eso, ¿cuáles son sus directores favoritos de todos los tiempos?–AC: Scorsese, Ford, Antonioni.–AM: Me gusta mucho Charles Laughton, director de La noche del cazador, claro que fue su única película....–HS: Me están gustando mucho los cineastas orientales últimamente: Won Kar Wai, Tsai Ming Lian, por ejemplo.Los tres, unánimes: John Ford, Elia Kazan, Hitchcock, Eastwood, Scorsese.–¿Y qué pasa con el cine chileno? ¿Qué cineastas y películas han valido en la pena?–AC: Tenemos uno solo en las ligas mayores, Raúl Ruiz.–AM: Yo creo que hace dos años, cuando coinciden Matías Bize, Sebastián Campos, Alberto Fuguet, Alicia Sherson, fue un buen año. Eran directores en nacimiento, distintos y fue interesante su primer trabajo.–HS: En general no me entusiasma mucho el cine chileno. Tengo tan asociada la critica con la cinefilia que el cine chileno no me interesa.–AM: Leonardo Kocking y Miguel Littin alguna vez estuvieron muy enojados conmigo por una crítica. Lo que pasa es que los directores quieren a su película como si fuera un hijo y donde ellos ven belleza y encanto, uno ve fealdad y error. Las películas son hijos del director, pero no del crítico.–¿Por qué hay tanta gente con ganas de filmar hoy en Chile, es que hay un verdadero boom audiovisual?–AC: Las tres películas emblema de Chile se hicieron con la misma cámara: Valparaíso, Tres tristes tigres y El Chacal de Nahueltoro. La cámara que había en Chile. Eso te cambia el mercado.–AM: Ahora las cámaras están en las casas, puedes grabar con un teléfono celular.–HS: Eso no necesariamente quiere decir que a los nuevos directores les guste el cine o que vean cine. Es muy poco cinéfilo el cine chileno.–AM: Sólo Raúl Ruiz y Alberto Fuguet son cinéfilos de verdad.–AC: Yo lo que veo es que los cabros de hoy son cinéfilos de lo actual. No del tronco central, del canon. Lo que es un problema no menor. No se puede escribir si no has leído a los grandes escritores. Todo cinéfilo joven quiere descubrir nuevos maestros.–HS: Pero para hacer una buena película, no necesariamente tienes que ser cinéfilo. Hay unos directores franceses que son muy cinéfilos, pero que hacen pésimas películas.–Interesante punto: a los críticos a menudo se los cataloga de cineastas frustrados. ¿Alguna vez quisieron estar tras la cámara?–HS: Nunca se me ha ocurrido tomar una cámara. No lo digo para jactarme, sino porque lo considero una limitación muy seria. Es una tarea rara hacer las dos cosas.–AC: No, para nada. Es otro oficio. A uno, además, le pagan por escribir de cine. Esa pregunta hay que hacerla a los que escriben gratis en internet o blogs, que hay miles.–AM: No, tampoco. Hay gente que quiere ser crítico de cine, porque es un mecanismo de entrada para otros mundos: dirección, guión, producción, relaciones públicas. Para mí ser crítico es el comienzo y el final.–Para terminar: ¿La mejor película que han visto últimamente?–HS: A mí gusto Los infiltrados. Me gustó solamente, no me mató. Me encantó una que se estrenó el año pasado llamada El latido de mi corazón.–AC: Una que aún no se estrena en Chile de David Lynch: Inland Empire. Y como innovador me gusta Gaspar Noé, el director de Irreversible.–AM: A mi Historia de familia. La estrenaron directo en DVD. Es de Noah Baumbach, que también es guionista. De hace unos años, Vera Drake. Las mejores películas, en todo caso, terminan con el comienzo de algo, pero nunca con un final y por eso pasa lo que pasa: son más grandes que la vida. Y mucho más grandes que la vida de un crítico.

NUEVOS LIBROS:CINEFILIA POR PARTIDA DOBLE
Huérfanos y perdidos acaba de salir del horno otra vez. es una versión corregida y aumentada del mismo libro, publicado en 1999. en él, Cavallo –junto a Cecilia Rodríguez y Pablo Douzet– analiza las claves del cine de la transición. está en la misma senda de otro libro de cavallo: Explotados y benditos, mito y desmitifación del cine chileno de los 60. dos obras imprescindibles para comprender nuestra industria cinematográfica.El de Héctor Soto se lanza en diciembre. se llama Una vida crítica: 40 años de cinefilia y contiene una recopilación y selección de sus críticas, a cargo de Alberto Fuguet y Cristian Ramírez. Abarca desde el cine chileno a los cineastas favoritos de Soto: Allen, Scorsese y Eastwood. a pesar de la reticencia inicial de soto con este proyecto, de seguro será lectura obigatoria para amantes del cine.